Por Canuto  

El retroceso de las antiguas líderes cripto revela que una red activa no garantiza que su token capture el valor que genera: casi dos tercios de las principales altcoins de 2021 perdieron más del 90% en la comparación con precios del 21 de octubre de 2025.

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  • En la comparación con precios del 21 de octubre de 2025, casi dos tercios de las 100 altcoins principales de noviembre de 2021 acumularon pérdidas superiores al 90%, mientras Bitcoin subió cerca de 30% en el mismo período.
  • La oferta circulante mediana aumentó alrededor de 50% entre los tokens que cayeron al menos 70%, pero la capitalización mediana retrocedió cerca de 95%.
  • El crecimiento de una red no necesariamente beneficia al token: importan la demanda, la oferta y los mecanismos que conectan la actividad con su valor.

 


 

En noviembre de 2021, comprar una de las grandes altcoins podía parecer una apuesta por redes con futuro, equipos de desarrollo y planes ambiciosos. Casi cuatro años después, los datos de CoinMarketCap muestran un balance muy distinto: al comparar con precios del 21 de octubre de 2025, casi dos tercios de las 100 altcoins más grandes de aquel momento habían perdido más del 90% de su valor, y casi la mitad retrocedió más del 95%.

El contraste con Bitcoin ayuda a dimensionar el cambio: entre noviembre de 2021 y el corte del 21 de octubre de 2025, Bitcoin (BTC) subió aproximadamente 30%, mientras 70 de aquellas altcoins tocaron durante 2025 su precio más bajo desde el máximo de 2021.

Las cifras, recogidas por Fortune a partir de esos precios, no significan que todos los proyectos desaparecieran, pero sí ponen en duda que mantener cualquier token de un proyecto prometedor fuera suficiente para obtener buenos resultados.

El precio no siguió la promesa de los proyectos

En aquel noviembre, Solana y Cardano tenían cada una una capitalización cercana a USD $70.000 millones, además de redes funcionales, equipos a tiempo completo y hojas de ruta ambiciosas. Para muchos inversionistas, esas señales sostenían la idea de que una caída temporal podía superarse con una estrategia de compra y retención, similar a la aplicada a empresas consideradas de calidad en los mercados tradicionales.

La experiencia posterior separó dos preguntas que suelen confundirse: si una red tiene utilidad y si su token logra capturar el valor económico asociado con esa utilidad. Jim Ferraioli, director de investigación y estrategia de monedas digitales del Centro Schwab para la Investigación Financiera, señaló a Fortune que un equipo sólido, tecnología útil y una red en expansión pueden ser positivos, pero no garantizan que el token participe del valor creado.

La estadística general no implica que todas las altcoins del grupo se hundieran. Siete de las 100 valían más que en el máximo de noviembre de 2021, entre ellas Zcash, que avanzó aproximadamente 646%, y TRON, con una subida de 212%.

Otros nombres conocidos también superaron sus niveles de aquel pico: XRP avanzó 16% y Binance Coin (BNB), 22%. El caso de BNB ilustra además cómo la oferta influye en el resultado para los tenedores: su capitalización de mercado estaba cerca de 4% por debajo de la de 2021, pero el precio del token era más alto porque las quemas redujeron la oferta en 21%.

La oferta importa, pero la demanda pesó más

Entre los 81 tokens que perdieron al menos 70%, la oferta circulante aumentó una mediana cercana a 50%, mientras que la capitalización de mercado mediana cayó alrededor de 95%. Esa diferencia importa porque una mayor cantidad de unidades puede presionar el precio de cada token, pero el desplome de la valoración conjunta muestra que el mercado también redujo drásticamente lo que estaba dispuesto a pagar por esos proyectos.

Alice Liu, jefa de investigación de CoinMarketCap, dijo a Fortune que las liberaciones de tokens suelen presentarse como explicación principal, aunque los datos apuntan a una caída de la demanda. En el token mediano de ese grupo, la oferta creció cerca de 50% desde 2021 y el mercado redujo 95% la valoración que asignaba al proyecto, una combinación que no se explica solo por nuevas unidades en circulación.

La comparación contrafactual refuerza ese punto: incluso si no hubieran entrado nuevos tokens en circulación, 77 de los 81 activos todavía habrían perdido al menos 70%. La dilución, por tanto, pudo agravar el resultado de algunos tenedores, pero no basta para explicar el retroceso general observado entre los antiguos líderes.

El dinero que regresó a las altcoins tampoco volvió necesariamente a los mismos nombres. Las criptomonedas excluyendo BTC alcanzaron brevemente una nueva capitalización de mercado máxima en octubre de 2025, pero 39 de las 100 altcoins más grandes al momento del análisis no aparecían listadas en CoinMarketCap en noviembre de 2021.

Una capitalización resistente puede ocultar una caída del precio

La capitalización de mercado y el precio unitario no siempre cuentan la misma historia, porque el cálculo de la primera también depende de cuántos tokens circulan. Solana ofrece un ejemplo: su capitalización estaba solo cerca de 10% por debajo del nivel de noviembre de 2021, pero su oferta casi se había duplicado y el precio de Solana (SOL) había caído 54%.

NEAR muestra una brecha parecida, aunque con un resultado distinto para la valoración total. Su capitalización de mercado había aumentado cerca de 20% desde aquel período, mientras que el precio del token retrocedió 51% porque la oferta circulante se duplicó, de modo que la aparente resistencia del proyecto no se trasladó a cada unidad de NEAR.

Estas diferencias no prueban por sí solas que una moneda esté barata o cara. Sí indican que comparar solo capitalizaciones, o mirar únicamente cuánto cayó el precio desde un máximo, puede ocultar cambios importantes en la cantidad de tokens disponibles y en la valoración que el mercado asigna al conjunto.

Por eso, una caída de 90% o 95% no convierte automáticamente un activo en una oportunidad. Ferraioli advirtió que el retroceso desde un máximo no permite saber si el nivel actual es bajo cuando la valoración anterior quizá era difícil de justificar; el precio pasado no funciona como garantía de recuperación ni como medida suficiente de valor.

La actividad de una red no garantiza valor para el token

Una cadena de bloques puede procesar más transacciones y recaudar más tarifas sin que sus tenedores reciban directamente esos ingresos. Según el diseño del protocolo, las tarifas pueden dirigirse a validadores, desarrolladores de aplicaciones o una tesorería, por lo que el crecimiento de la actividad no necesariamente crea una demanda adicional del token.

Las recompensas de staking también pueden afectar de forma menos visible la participación de cada inversionista. Si el protocolo las paga con tokens recién creados, el saldo individual aumenta, pero la participación de ese saldo sobre la oferta total puede reducirse; el efecto depende, por tanto, de cómo evoluciona la cantidad de unidades en circulación.

Eric Lu, economista principal de la Fundación Avalanche, dijo a Fortune que una actividad sustancial de la red no se convierte automáticamente en valor para el protocolo. Para los tenedores, la cuestión es si el crecimiento se conecta con el token mediante tarifas que se quemen o se compartan, una oferta limitada o decreciente, o una demanda que requiera comprarlo y mantenerlo.

La abundancia de proyectos competidores añade otra dificultad: cada día aparecen nuevos tokens y, según Ferraioli, la criptomoneda promedio tiene poco valor fundamental. En ese entorno, que el mercado de altcoins recupere actividad no significa que los antiguos ganadores vuelvan a liderarlo; como resumió Liu, el mercado no murió, sino que cambió de manos.

Qué revisar antes de llamar recuperación a un rebote

Ferraioli, quien antes administró carteras de acciones, aplica a las criptomonedas preguntas parecidas a las que utilizaba para analizar empresas de crecimiento. Busca liderazgo en el mercado, ingresos recurrentes, efectos de red y economías de escala, y luego examina si el token tiene utilidad, escasez y una posición relevante dentro de su sector.

Ese enfoque exige estudiar qué caso de uso cumple el token y si ese uso crece o se reduce frente al ecosistema cripto más amplio. Ferraioli considera indispensable un mecanismo claro que convierta la expansión de la red en demanda del activo, en lugar de asumir que más usuarios o más transacciones beneficiarán automáticamente a quienes lo poseen.

El análisis fundamental puede ayudar, pero requiere atender también al flujo de valor hacia el token, a la velocidad con que cambia la oferta y a las expectativas que ya incorpora el precio. La actividad de una red, la calidad de sus desarrolladores y el tamaño de su comunidad son elementos relevantes, aunque ninguno responde por sí solo cuánto valor económico queda en manos de los tenedores.

A futuro, algunas de las altcoins que lideraban el mercado en 2021 podrían desarrollar productos más sólidos, atraer más usuarios y participar en mercados mayores. La prueba para una inversión será que ese crecimiento sostenga una demanda duradera del token, que la oferta permanezca controlada y que la cotización no dé por descontados años de éxito futuro, una lección que el desempeño de las líderes de 2021 vuelve difícil de ignorar.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

 


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