Por Canuto  

Charles Hoskinson lanzó una defensa frontal del grupo de investigación de Cardano en plena temporada de tesorería. El fundador advirtió que rechazar la propuesta de financiamiento para IOR no solo implicaría más recortes, sino también arriesgar el principal rasgo diferencial del ecosistema: su identidad como “science coin”.
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  • Hoskinson afirmó que Cardano solicita cerca de USD $52 millones en esta temporada de tesorería, frente a los USD $98 millones del año pasado.
  • El fundador aseguró que ya hubo despidos de ingenieros y liquidación de equipos comunitarios, pero insistió en que la investigación no puede fragmentarse sin destruir valor estratégico.
  • También advirtió que, si se retira el apoyo al grupo científico, los investigadores podrían irse a ecosistemas competidores como Solana, Ethereum o XRP.


Charles Hoskinson volvió a intervenir en el debate interno sobre el presupuesto de Cardano con un mensaje centrado en uno de los puntos más sensibles para el ecosistema: la continuidad de su aparato científico. En On Science, el cofundador sostuvo que el grupo de investigación de Cardano constituye la “columna vertebral” del proyecto y advirtió que retirarle apoyo financiero sería una decisión con consecuencias difíciles de revertir.

El pronunciamiento llega en medio de una temporada de tesorería que, según explicó, ha sido especialmente dura. Hoskinson señaló que el año pasado se aprobaron alrededor de USD $98 millones en financiamiento, mientras que en esta ocasión se están solicitando cerca de USD $52 millones. Esa reducción, afirmó, ya obligó a realizar sacrificios profundos dentro de la estructura vinculada al desarrollo del ecosistema.

Entre esos ajustes, mencionó la salida de ingenieros, así como la liquidación de equipos comunitarios. Según su relato, tanto rostros conocidos como nuevas incorporaciones se han visto afectados por los recortes. Sin embargo, insistió en que, pese a ese contexto, hay un núcleo que no debería ponerse en riesgo: la investigación formal que, a su juicio, ha definido la identidad de Cardano desde sus inicios.

Para lectores menos familiarizados con el tema, IOR, antes conocido como IOHK, ha sido el brazo de investigación y desarrollo más visible detrás de Cardano. A diferencia de otros proyectos blockchain que priorizaron velocidad de mercado o iteración rápida, Cardano construyó buena parte de su narrativa sobre revisión académica, métodos formales y colaboración con universidades y especialistas en criptografía, teoría de lenguajes de programación y sistemas distribuidos.

La defensa del modelo científico de Cardano

Hoskinson aseguró que durante diez años se han invertido cientos de millones de dólares y se ha involucrado a cientos de investigadores en la creación de lo que describió como el mayor grupo de investigación del mundo dentro de la industria cripto. En su argumentación, sostuvo que ese esfuerzo permitió resolver algunos de los problemas más complejos de la computación y aplicar esas soluciones directamente al ecosistema de Cardano.

Entre los hitos que enumeró, mencionó la publicación del primer paper sobre un protocolo proof of stake con seguridad demostrable. También atribuyó a ese grupo la conceptualización y producción a escala del modelo extended UTXO, además del trabajo para escalar conceptos como color coins y para desarrollar sidechains seguras sobre Bitcoin.

Hoskinson también vinculó ese enfoque con desarrollos en curso. Dijo que, con “Pogen”, Cardano aspira a concretar plenamente la promesa de BitVM mediante una versión de “Bitcoin espejado” que sea neutral en términos fiscales, no custodiada y respaldada únicamente por la seguridad del proof of work de la red Bitcoin, con el objetivo de llevar DeFi a Bitcoin a través de redes como Cardano.

El fundador presentó estos avances como prueba de que la reputación científica del proyecto no fue un eslogan improvisado. Aseguró que Cardano “se ganó” el calificativo de science coin y lo vinculó incluso con el desempeño de mercado que alcanzó en 2021, cuando, según dijo, la valoración del proyecto llegó a ser cuatro veces superior a la de Honda, convirtiéndolo en la mayor criptomoneda surgida de Japón y en la tercera más grande del mundo en ese momento.

El choque con algunos DReps

La parte más directa de su mensaje estuvo dirigida a ciertos DReps, los representantes delegados dentro del modelo de gobernanza de Cardano, que han votado en contra de financiar al grupo de investigación. Hoskinson calificó esa tendencia como preocupante y dijo que esperaba que, entre todas las propuestas en discusión, esta fuera considerada una de las más evidentes por su valor estratégico para el ecosistema.

Según explicó, algunos opositores plantean que el presupuesto de investigación debería desagregarse para escoger áreas o perfiles específicos y prescindir del resto. Frente a esa idea, respondió con una serie de preguntas retóricas sobre a quién despedir. Citó nombres como Manuel Chakravarty, a quien describió como inventor de extended UTXO; Phil Wadler, creador de Haskell y figura clave para Plutus; Aggelos Kiayias, científico jefe; Peter Gaži, asociado con Ouroboros Praos; Christian Badertscher, ligado a Ouroboros Genesis; y Matthias Fitzi, a quien atribuyó el trabajo principal detrás de parallel chains y buena parte del esfuerzo de Ouroboros Leios.

También mencionó a especialistas en zero knowledge supuestamente incorporados desde Microsoft, entre ellos Markov Kolweiss, a quien describió como ganador del premio Gödel. Incluso aludió al creador de BitVM, hoy vinculado a su laboratorio, como ejemplo de perfiles que algunos parecerían dispuestos a poner “en la tabla de cortar” si se sigue la lógica de fragmentar la financiación.

Su argumento fue que la investigación de alto nivel no puede gestionarse como si se tratara de piezas intercambiables. Preguntó qué instituciones deberían cerrarse y qué agendas científicas, según los críticos, serían prescindibles. A su juicio, ese tipo de decisiones desconoce cómo funciona la investigación, cuánto tiempo toma negociar acuerdos con universidades y cuán difícil es sostener a expertos de primer nivel en un sector donde múltiples blockchains disponen de tesorerías multimillonarias.

El riesgo de fuga de talento hacia otras redes

Hoskinson advirtió que si Cardano envía la señal de que sus científicos ya no son necesarios, o de que deben trabajar por menos dinero y con menos estabilidad, esos perfiles simplemente se irán. Recordó que investigadores de esa talla suelen valorar la certeza institucional y horizontes de largo plazo, dos factores que también explican por qué muchos optan por carreras académicas y esquemas de tenencia.

En ese sentido, sostuvo que otras redes competidoras no tendrían problema en absorber ese talento. Como ejemplo, mencionó que Solana ha tenido dificultades con su stack de redes y su protocolo de consenso, y afirmó que, por esa razón, contrató al investigador suizo Roger Wattenhofer. Añadió que Solana, Ethereum Foundation, XRP y muchos otros actores del sector probablemente recibirían con gusto a varias de las personas que hoy trabajan en la órbita científica de Cardano.

El trasfondo de su advertencia es que la salida de ese capital humano sería prácticamente irreversible. En palabras de Hoskinson, se trataría de una “puerta de un solo sentido”. Si los mejores investigadores abandonan el proyecto para unirse a competidores o pasar a otros problemas, Cardano no tendría margen para pedirles luego que regresen, ni podría reconstruir fácilmente una red académica consolidada durante una década.

Para reforzar esa idea, insistió en que el grupo científico no es una mercancía fungible. Dijo que no puede romperse en mil pedazos, escoger dos o tres partes y luego actuar como si el resto no importara. Su tesis es que el valor surge precisamente de la continuidad del conjunto, de las relaciones entre investigadores, de la reputación institucional y de la capacidad acumulada para pensar a largo plazo.

Qué perdería Cardano si deja de financiar la investigación

Hoskinson planteó además una cuestión más amplia sobre la propuesta de valor del ecosistema. Si Cardano deja de ser la red que trabaja desde primeros principios, que prioriza rigor y que se apoya en algunos de los especialistas más reconocidos del sector, entonces, preguntó, ¿qué le quedaría como ventaja competitiva frente al mercado?

En su exposición, sugirió que variables como usuarios activos mensuales, valor total bloqueado o volumen de transacciones no bastarían por sí solas para compensar la pérdida de la identidad científica. También llevó el debate al terreno de la percepción de inversionistas y especuladores, preguntando qué razón tendrían para creer que las perspectivas de Cardano serán mejores en un horizonte de tres a cinco años si el ecosistema comunica que ya no está dispuesto a invertir en investigación.

Otro punto central de su defensa fue la función protectora del trabajo científico. Aseguró que esos equipos ofrecen certidumbre sobre la resiliencia de los protocolos frente a revisiones por pares, ataques de hackers y evaluaciones potenciadas por inteligencia artificial. También les atribuyó la capacidad de anticipar retos futuros, como la computación cuántica, así como la integración de nuevas tecnologías, entre ellas las pruebas de conocimiento cero.

Desde esa perspectiva, recortar la investigación no sería solo un ajuste presupuestario, sino una renuncia a la posibilidad de “conocer el futuro”, innovar y saltar por encima de la competencia. Por eso, describió la propuesta de IOR como una pieza fundacional y pidió a los DReps que aún no han votado que la apoyen. A quienes ya votaron en contra, les solicitó reconsiderar su posición.

El mensaje final también apuntó a los delegantes, es decir, a quienes entregaron su voz a esos representantes. Hoskinson les pidió reflexionar si los DReps que han rechazado la propuesta siguen representando fielmente su visión. A su juicio, de todas las propuestas en curso, esta es la que podría causar más daño si fracasa y la que enviaría la señal más clara al mercado sobre si Cardano sigue innovando o, por el contrario, comienza a “cerrar la tienda”.


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