Los bonos del Tesoro de EE. UU. tokenizados alcanzaron USD $14.820 millones, pero un análisis de ocho productos líderes, que sumaban cerca de USD $10.100 millones, calcula que apenas USD $200 millones aparecen en usos activos de DeFi. La brecha expone un desafío central de los RWA: llevar activos a blockchain no garantiza que luego circulen.
***
- El mercado de bonos del Tesoro tokenizados creció 66,5% en un año, desde unos USD $8.900 millones hasta USD $14.820 millones.
- De ocho productos líderes analizados, que sumaban cerca de USD $10.100 millones, unos USD $200 millones aparecen en aplicaciones activas de DeFi; gran parte de ese uso corresponde a reservas de stablecoins.
- Los costos de financiación, las transferencias con permisos y la concentración de tenencias limitan la circulación, aunque no prueban por sí solos la causa de la baja actividad.
🚨 Bonos tokenizados crecen, pero casi no circulan en DeFi
El mercado llegó a USD 14.820 millones, un alza anual de 66,5%.
De ocho productos analizados, solo unos USD 200 millones de USD 10.100 millones aparecen en usos activos de DeFi.
Gran parte respalda reservas de… pic.twitter.com/N8Oq1ronSw
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 15, 2026
La tokenización ya logró llevar bonos del Tesoro de EE. UU. a blockchain, pero todavía no consiguió que la mayor parte del capital circule por las aplicaciones de finanzas descentralizadas. Un análisis difundido por KuCoin sitúa el mercado en USD $14.820 millones y calcula que apenas unos USD $200 millones de ocho productos líderes analizados aparecen en usos activos de DeFi. Ese grupo sumaba cerca de USD $10.100 millones, por lo que la cifra equivale aproximadamente al 2% de los activos evaluados, no del mercado completo.
La diferencia entre emitir un activo en una cadena y utilizarlo dentro de sus mercados es clave para evaluar el avance de los activos del mundo real, conocidos como RWA. El reporte sostiene que los bonos tokenizados, el mayor segmento considerado, funcionan en buena medida como activos de reserva: permanecen en blockchain, pero no necesariamente se negocian ni se usan como garantía de préstamos.
Un mercado en expansión, pero con activos poco móviles
Los bonos del Tesoro de EE. UU. tokenizados representan deuda pública tradicional cuya titularidad puede transferirse mediante infraestructura blockchain. Letras, notas y bonos siguen siendo los activos subyacentes, respaldados por el gobierno estadounidense; productos como BUIDL de BlackRock, USYC de Circle y USDY de Ondo ofrecen exposición a sus rendimientos, principalmente a inversores calificados.
El tamaño del mercado pasó de aproximadamente USD $8.900 millones a USD $14.820 millones durante el año analizado, un aumento de 66,5%. Esa expansión mide el capital que llegó a la cadena, pero no revela si los tokens se prestan, se intercambian o se integran en estrategias financieras, una distinción que el reporte considera central para entender la liquidez real de los RWA.
La demanda recibió impulso de dos tendencias distintas: la pérdida de confianza en ciertos rendimientos propios del ecosistema cripto y el atractivo de la deuda pública estadounidense. El colapso de Terra en mayo de 2022, seguido por las quiebras de Celsius y Three Arrows Capital, puso de relieve los riesgos de mecanismos de anclaje frágiles, apalancamiento elevado y estrategias dependientes de incentivos o condiciones favorables del mercado.
Al mismo tiempo, después de que la Reserva Federal iniciara su ciclo de alzas de tasas, los rendimientos de los bonos del Tesoro de corto plazo superaron el 5% en 2023, mientras los retornos de varios segmentos DeFi se debilitaban. La tokenización ofreció a fondos cripto, protocolos e instituciones una vía para acceder a esos rendimientos sin retirar completamente sus activos del entorno blockchain.
La concentración también caracteriza este mercado: las cinco plataformas principales reúnen alrededor del 77% de los USD $14.820 millones, mientras los diez productos más grandes acumulan cerca del 86%, unos USD $12.800 millones. Estas cifras describen dónde se concentra la emisión, pero no cuánto capital de cada producto está disponible para aplicaciones descentralizadas o para operaciones entre usuarios.
Solo una fracción aparece en usos activos de DeFi
Para medir la circulación, el análisis seleccionó ocho productos líderes que sumaban cerca de USD $10.100 millones, equivalentes al 68% del mercado. De ese conjunto, unos USD $200 millones figuraban en el valor activo bloqueado de aplicaciones DeFi, cifra que el reporte expresa como alrededor del 2%; por tanto, la mayoría de los activos observados no aparecía en esos usos medibles. La proporción se refiere a los ocho productos seleccionados, no al total de USD $14.820 millones del mercado.
La presencia en DeFi tampoco significa que un token se negocie con frecuencia. Según el desglose presentado, dos tercios de los casos de uso declarados corresponden a reservas de stablecoins: WTGXX de WisdomTree, USTB de Superstate y BUIDL de BlackRock participan en el ecosistema frxUSD de Frax, mientras USYC de Circle puede depositarse para acuñar USD0 de Usual.
En ese esquema, el bono subyacente genera rendimiento mientras sirve de respaldo a otro producto denominado en dólares. El token, por tanto, cumple una función dentro del ecosistema, pero no necesariamente entra en una estrategia de trading o de préstamos; se parece más a un activo de reserva que a una ficha que cambia de manos de manera constante.
Los casos de garantía para préstamos representan aproximadamente una cuarta parte de los activos restantes, de acuerdo con el análisis. Entre los ejemplos citados figuran OUSG de Ondo en Flux Finance y USTB de Superstate en Aave Horizon; una porción menor se destina a fondos de liquidez y estrategias de rendimiento, y algunos tokens permanecen en tesorerías, como BENJI de Franklin Templeton en la tesorería de Arbitrum DAO.
El reporte también compara los bonos tokenizados con otros tipos de RWA, entre ellos oro, acciones y activos de crédito. Su conclusión general es que las acciones pueden negociarse de manera más habitual y que los activos de crédito se ponen en uso de forma más activa, mientras el oro se conserva principalmente como reserva de valor; entre las categorías examinadas, los activos de crédito son los que muestran con mayor claridad circulación de capital.
Financiamiento, permisos y concentración limitan la actividad
Una primera barrera es la rentabilidad de pedir stablecoins prestadas usando bonos tokenizados como garantía para comprar más bonos. El análisis sitúa el rendimiento de estos productos en alrededor de 3,7% en octubre de 2026, frente a cerca de 5,3% a comienzos de 2024; con retornos más bajos, el margen para cubrir intereses, comisiones y riesgos de liquidación se reduce.
El reporte señala que los rendimientos actuales se acercan a la tasa de referencia de financiación nocturna, lo que debilita las estrategias apalancadas de compra de bonos. La operación no resulta inviable en todos los casos, pero su atractivo depende también del acceso al mercado, los parámetros de garantía, la liquidez y el costo de financiarse, además del rendimiento anunciado.
La lógica de mantener bonos como reservas es distinta: no requiere pedir fondos prestados ni comprar más activos para generar rendimiento, sino respaldar otro producto en dólares. Esa función ayuda a explicar por qué los tokens pueden conservar demanda como reservas de stablecoins incluso cuando pierde atractivo la estrategia de apalancar la exposición y reinvertir sus ganancias.
Una segunda limitación son las reglas de transferencia. La mayoría de los bonos tokenizados permite enviar activos solo a billeteras verificadas o impone controles de acceso; USDY y mTBILL aparecen como excepciones que permiten transferencias secundarias sin permisos, dentro de las condiciones de sus productos. Sin embargo, esa posibilidad no se ha traducido por sí sola en un uso extendido en aplicaciones descentralizadas.
Las instantáneas citadas muestran que apenas 0,4% de los activos de USDY estaban desplegados en las aplicaciones DeFi rastreadas, mientras mTBILL registraba unos USD $1.300 en los casos de uso integrados examinados. En Ethereum, las diez direcciones principales concentraban alrededor del 95% de USDY y más del 99% de mTBILL; en Solana, esas diez direcciones controlaban el 96% de USDY, pese a que el token tenía más de 8.000 direcciones titulares.
La propiedad también aparece concentrada en productos institucionales: USYC de Circle, con USD $2.380 millones, se distribuía en 35 direcciones; BUIDL de BlackRock, con USD $2.200 millones, en 105; y el fondo de liquidez on-chain de JPMorgan, de unos USD $738 millones, en siete. El conjunto del mercado sumaba cerca de 86.000 direcciones titulares, pero una dirección no equivale necesariamente a un inversor independiente, ya que puede corresponder a custodios, puentes o protocolos.
La próxima etapa depende de que el capital encuentre usos
Dividir los USD $14.820 millones del mercado entre unas 86.000 direcciones arroja un promedio teórico cercano a USD $170.000 por dirección, pero esa cifra no describe al tenedor típico. Las posiciones se concentran en pocas billeteras y, en algunos productos, un número reducido de direcciones reúne montos muy elevados; por eso, el conteo de direcciones no permite medir por sí solo la dispersión entre inversores.
El reporte advierte que estos datos no demuestran que la concentración cause la baja utilización. Sí muestran que la mera capacidad de transferir un token no basta para que sus titulares lo desplieguen en protocolos, y que muchas posiciones funcionan como efectivo en un balance institucional o como reservas, no como activos destinados a negociarse con frecuencia.
La caída de los rendimientos tampoco impidió que el mercado creciera: según el análisis, el tamaño aumentó 66,5% hasta USD $14.820 millones mientras el retorno citado pasó de más del 5% a 3,7%. El reporte interpreta que algunos inversores buscan no solo rendimiento, sino también acceso a infraestructura blockchain, donde los bonos pueden servir como garantía o integrarse en mercados compatibles, aunque esa opcionalidad no equivale a actividad efectiva.
La conclusión de la fuente es que la primera fase, llevar la exposición a los bonos del Tesoro a blockchain, ya se cumplió; la siguiente consiste en ampliar los canales de liquidez y los casos de uso. El análisis afirma que hacen falta cuatro avances, pero el material disponible no los detalla, por lo que no corresponde atribuirle medidas específicas; por ahora, la brecha entre emisión y circulación sigue siendo el desafío más visible.
La baja utilización no implica necesariamente que los productos hayan fracasado: buena parte de los activos mantiene una función concreta como reserva y continúa generando intereses. El problema, según el reporte, es que los costos de financiación, las restricciones de acceso y la falta de usos económicos suficientemente atractivos frenan su movimiento; la tokenización ha conectado activos tradicionales con blockchain, pero todavía no ha convertido esa conexión en liquidez amplia.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
Blockchain
Ondo supera los USD 4.000 millones en activos mientras crecen las acciones tokenizadas
Energía
Al menos 4 de cada 10 estadounidenses tienen dificultades para asumir el costo de vida, según Pew
Estados Unidos
Teniente de Ohio enfrenta un cargo grave por buscar a una persona en cámaras Flock
Análisis de mercado
