Compañías que hace pocos años competían por acumular máquinas ASIC y producir Bitcoin están transformándose en proveedores de infraestructura para inteligencia artificial. Hut 8, TeraWulf, IREN y otras firmas están destinando terrenos, electricidad y centros de datos a grandes clientes tecnológicos, mientras los contratos de IA y computación de alto rendimiento anunciados por mineras públicas ya superan los USD $70.000 millones. El cambio revela que, en plena carrera por la IA, el activo más valioso de muchas mineras no era necesariamente Bitcoin: era la energía.
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- CoinShares calcula más de USD $70.000 millones en acuerdos de IA y computación de alto rendimiento anunciados por mineras cotizadas
- Hut 8 convirtió activos desarrollados para minería en contratos de centros de datos de IA valorados en decenas de miles de millones de dólares
- IREN se ha expandido hacia servicios de nube para IA y estaría trabajando con Anthropic, aunque ese último acuerdo no ha sido confirmado oficialmente
- La transición promete ingresos más estables que la minería, pero exige enormes inversiones y aumenta la deuda de varias compañías.
⚡️ Mineras de Bitcoin giran hacia la IA: más de US$70.000 millones en contratos anunciados
Hut 8, IREN y TeraWulf destinan energía e infraestructura a centros de datos y computación de alto rendimiento.
La transición exige grandes inversiones y eleva la deuda. El activo clave:… pic.twitter.com/xkZUrKxkHK
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 17, 2026
Durante años, el negocio de una minera de Bitcoin parecía bastante sencillo: conseguir electricidad barata, comprar miles de equipos ASIC, conectarlos a la red y competir por la recompensa de cada bloque.
En 2026, algunas de las mayores compañías del sector están descubriendo que la infraestructura que construyeron para minar BTC puede valer más haciendo otra cosa.
La explosión de la inteligencia artificial ha disparado la demanda de centros de datos capaces de alojar miles de GPU. Y precisamente ahí los mineros de Bitcoin tienen una ventaja difícil de reproducir rápidamente: muchos ya controlan terrenos, subestaciones, conexiones de alta tensión, sistemas de refrigeración y, sobre todo, grandes cantidades de electricidad contratada.
CoinShares estima que las compañías mineras públicas han anunciado ya más de USD $70.000 millones en contratos acumulados relacionados con inteligencia artificial y computación de alto rendimiento, HPC. La firma calcula además que, si los proyectos avanzan según lo previsto, algunas de estas empresas podrían terminar 2026 obteniendo hasta 70% de sus ingresos de actividades relacionadas con IA, frente a aproximadamente 30% actualmente.
Lo que comenzó como una diversificación empieza así a convertirse, para algunos operadores, en un cambio completo de negocio.
La electricidad se convirtió en el verdadero activo
El giro se explica en buena medida por dos tendencias que se encontraron al mismo tiempo.
Por un lado, la economía de la minería de Bitcoin se ha vuelto más exigente. El halving reduce periódicamente la cantidad de BTC entregada por bloque, mientras los mineros continúan compitiendo entre sí mediante más capacidad de cómputo. Cuando Bitcoin cae o el hashrate aumenta, los márgenes pueden comprimirse rápidamente.
Por otro lado, las compañías de IA están dispuestas a firmar contratos de largo plazo para asegurar algo que comienza a escasear: megavatios disponibles.
Reuters Breakingviews describió recientemente la energía como una de las apuestas centrales detrás del boom de IA. Empresas como Cipher, Hut 8 y TeraWulf pueden arrendar infraestructura energética mediante contratos de largo plazo, en algunos casos sin asumir directamente el riesgo tecnológico de comprar y renovar miles de GPU.
DiarioBitcoin abordó este contraste este mismo sábado 17 de octubre al revisar la comparación de Vitalik Buterin entre los costos de la minería de Bitcoin y la inferencia de IA. En la estimación analizada, la electricidad representaba cerca de 46% del costo calculado para producir un BTC, mientras en inferencia de IA la computación concentra una proporción mucho mayor del gasto.
Son negocios diferentes, pero comparten una necesidad crítica: acceso continuo a enormes cantidades de energía. Y los mineros llevan años buscándola.
Hut 8 muestra hasta dónde puede llegar la transformación
Hut 8 ofrece uno de los ejemplos más claros. La compañía desarrolló durante años infraestructura alrededor de minería y energía, pero actualmente se presenta como un operador integrado de infraestructura energética y centros de datos.
En diciembre de 2025 anunció una alianza con Anthropic y Fluidstack para desarrollar al menos 245 MW y potencialmente hasta 2.295 MW de capacidad de centros de datos para inteligencia artificial. Desde entonces ha firmado contratos de largo plazo que ilustran la escala económica del cambio.
En Beacon Point, por ejemplo, Hut 8 aseguró dos contratos de 352 MW cada uno, llevando el valor base de los arrendamientos del campus a aproximadamente USD $19.600 millones. Otro proyecto en River Bend contempla 245 MW y un contrato valorado en USD $7.000 millones.
Lo importante es que Hut 8 no necesitó comenzar desde cero. Su experiencia consiguiendo terrenos, negociando conexiones con redes eléctricas y construyendo instalaciones para cargas computacionales intensivas nació en la minería de Bitcoin. Ahora reutiliza esas mismas competencias para una industria dispuesta a contratar infraestructura durante 15 o 20 años.
TeraWulf está siguiendo un camino similar. En su informe anual, la compañía reconoce explícitamente que la computación de alto rendimiento se convirtió en su principal motor de crecimiento y que la asignación futura de capital estará enfocada en centros de datos para IA, aunque todavía obtiene buena parte de sus ingresos de la minería de Bitcoin.
IREN pasó de minar Bitcoin a servir a gigantes tecnológicos
IREN representa una estrategia todavía más ambiciosa. En lugar de limitarse a alquilar edificios y energía, la empresa está construyendo servicios completos de computación para IA. La compañía ya ha firmado acuerdos multimillonarios relacionados con infraestructura de nube y cuenta entre sus grandes proyectos un contrato de aproximadamente USD $9.700 millones con Microsoft. También desarrolla infraestructura basada en GPU de Nvidia.
Más recientemente, The Information reportó que Anthropic habría firmado un acuerdo plurianual de servicios en la nube con IREN.
DiarioBitcoin informó el 12 de octubre que Anthropic habría elegido a IREN como uno de sus proveedores de nube, aunque ni Anthropic ni IREN habían confirmado públicamente el acuerdo al momento de esa cobertura.
La distinción importa porque muestra cómo algunas antiguas mineras quieren avanzar mucho más allá de simplemente arrendar electricidad.
IREN busca convertirse en proveedor de capacidad informática, lo que potencialmente ofrece mayores ingresos, pero también obliga a invertir en GPU costosas que pueden depreciarse rápidamente a medida que aparecen nuevas generaciones de chips.
Hasta los activos vinculados a FTX encontraron una segunda vida
La transformación también está llegando a infraestructura que parecía haber quedado atrapada en la historia más turbulenta del sector cripto.
Genesis Digital Assets, una importante minera que recibió cerca de USD $1.000 millones en inversiones vinculadas a Alameda Research antes del colapso de FTX, terminó integrada dentro de SWI Group.
Según The Wall Street Journal, SWI levantó alrededor de USD $900 millones para modernizar y ampliar antiguos centros de datos de Genesis en Estados Unidos y Suecia con el objetivo de atender cargas de inteligencia artificial.
DiarioBitcoin informó recientemente que infraestructura minera vinculada a FTX ahora está siendo reutilizada para computación de IA, otro ejemplo de cómo activos construidos originalmente para Bitcoin están encontrando una segunda vida en el boom tecnológico actual.
El cambio no es necesariamente cosmético. SWI ha vendido activos mineros restantes en Kazajistán mientras orienta capital hacia infraestructura de centros de datos.
Algunas empresas están dejando Bitcoin por completo
En ciertos casos, hablar de “diversificación” ya se queda corto. AIB Data Centers, anteriormente BlockchAIn Digital Infrastructure, abandonó la minería de Bitcoin y firmó un contrato de 12 años con Nebius para suministrar 50 MW de capacidad de centros de datos en Carolina del Sur.
DiarioBitcoin reportó en septiembre que AIB dejó atrás la minería para concentrarse en un contrato de infraestructura de IA. La compañía proyecta comenzar a generar ingresos de esa instalación en 2027.
Más recientemente, DiarioBitcoin informó que AIB prevé financiar un centro de datos de USD $800 millones mediante una combinación de anticipos del cliente, deuda y capital preferente.
Crusoe recorrió una ruta parecida. La compañía nació aprovechando gas que normalmente sería quemado en campos petroleros para alimentar minería de Bitcoin, pero abandonó esa actividad en 2024 y actualmente está centrada en infraestructura de IA. En septiembre, DiarioBitcoin recogió reportes de un posible acuerdo de computación en la nube por USD $13.000 millones entre Crusoe y Jane Street.
Pero una granja de Bitcoin no se convierte automáticamente en un centro de IA
Existe, sin embargo, una simplificación peligrosa dentro de esta narrativa. Un centro de minería no puede simplemente retirar máquinas ASIC, instalar GPU y convertirse inmediatamente en infraestructura para inteligencia artificial.
La minería de Bitcoin tolera interrupciones. Si una instalación pierde electricidad durante unos minutos, los mineros dejan de producir BTC y vuelven a comenzar cuando regresa la energía.
Un centro de datos que ejecuta servicios críticos para Microsoft, Anthropic u otros clientes empresariales necesita estándares muy distintos de redundancia, conectividad, refrigeración y disponibilidad. Los racks de GPU también pueden concentrar mucho más calor y potencia que una instalación minera tradicional. Esto significa que gran parte de la infraestructura tiene que reconstruirse.
DiarioBitcoin informó esta semana que la energía y la escasez de trabajadores especializados están frenando la expansión de centros de datos para IA. Ejecutivos del sector hablan de largos tiempos de espera para transformadores, generadores y otros equipos eléctricos críticos.
Al mismo tiempo, Estados Unidos ya evalúa mayores restricciones sobre centros de datos debido a su impacto energético. Tener electricidad disponible es una ventaja. Convertirla en un centro de datos de calidad hyperscale continúa requiriendo miles de millones de dólares.
La transición también trae deuda y nuevos riesgos
Ese capital tiene que salir de algún lugar. CoinShares advierte que la transformación de las mineras está alterando profundamente sus balances. IREN acumulaba aproximadamente USD $3.700 millones en notas convertibles, TeraWulf unos USD $5.700 millones de deuda total y Cipher había emitido alrededor de USD $1.700 millones en deuda sénior garantizada, según su informe del primer trimestre.
La industria está cambiando así un conjunto de riesgos por otro. La minería depende del precio de Bitcoin, dificultad de red y costos energéticos. Los centros de IA dependen del costo del capital, la demanda futura de cómputo, la solvencia de los clientes y la velocidad con la que envejecen las GPU.
La tensión ya es visible entre empresas dedicadas exclusivamente a infraestructura de IA. CoreWeave, por ejemplo, se convirtió esta semana en foco de preocupación de los mercados debido a su elevada deuda y enormes compromisos de inversión. Reuters reporta alrededor de USD $50.000 millones en pasivos, mientras inversores empiezan a exigir primas mayores para financiar el crecimiento de compañías intensivas en centros de datos.
El riesgo es que una carrera por asegurar capacidad que hoy parece insuficiente termine produciendo demasiada infraestructura si el crecimiento de la demanda no cumple las proyecciones más optimistas.
De mineros a empresas energéticas
La transformación también ayuda a entender una característica que durante años estuvo escondida detrás del término “minería de Bitcoin”. Muchas de estas compañías nunca fueron únicamente empresas de criptomonedas.
En la práctica, aprendieron a localizar electricidad barata, negociar con utilities, adquirir terrenos cerca de subestaciones, construir rápidamente infraestructura de alto consumo y administrar cargas computacionales gigantescas. Bitcoin era el cliente de esa infraestructura. Ahora la inteligencia artificial ofrece otro.
Esta semana, DiarioBitcoin informó además que los mineros públicos sacrificaron una capacidad equivalente a hasta USD $1.500 millones en hardware mientras aceleran su giro hacia IA, aunque esa cifra corresponde a una estimación del valor de equipos asociados al hashrate perdido y no a una pérdida contable confirmada.
La tendencia también puede terminar afectando a la propia red Bitcoin. River Financial estimó que los mineros fueron vendedores netos de aproximadamente BTC 32.800 durante 2026 hasta comienzos de octubre, y vinculó parte de esas ventas con inversiones en infraestructura de inteligencia artificial, según una cobertura reciente de DiarioBitcoin sobre cómo las empresas están redistribuyendo capital entre BTC e infraestructura.
Si más empresas encuentran retornos superiores destinando electricidad y capital hacia IA, la competencia entre ambos sectores podría intensificarse.
El activo escaso no era el ASIC: era el megavatio
Durante el auge minero, los inversionistas valoraban principalmente cuántos exahashes podía producir una compañía y cuántos bitcoins podía extraer. El boom de inteligencia artificial está obligando a mirar el mismo negocio de otra manera. Un ASIC tiene un único propósito y pierde valor rápidamente cuando aparecen máquinas más eficientes.
Una conexión eléctrica de cientos de megavatios, un terreno con acceso a transmisión y permisos para construir un centro de datos pueden conservar valor independientemente de qué tipo de computadora termine conectándose allí.
Ese cambio explica por qué empresas nacidas alrededor de Bitcoin pueden convertirse ahora en proveedores de Anthropic, Microsoft, Nebius y otros gigantes tecnológicos.
La ironía es que la minería de Bitcoin pasó años siendo criticada por consumir enormes cantidades de electricidad.
Ahora esa capacidad energética acumulada durante el boom cripto se ha convertido precisamente en una de las piezas que necesita la industria tecnológica para construir el siguiente boom. Para algunas mineras, Bitcoin puede seguir siendo parte del negocio. Para otras, quizás termine siendo recordado como la actividad que les permitió asegurar los terrenos, conexiones eléctricas y m
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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