Un acuerdo sobre el rendimiento de las stablecoins eliminó uno de los principales obstáculos para que el Clarity Act avance en el Senado de Estados Unidos. Sin embargo, el debate está lejos de terminar: ahora el foco se desplaza hacia DeFi, las disposiciones éticas del proyecto y la presión de actores como Coinbase y BlackRock sobre el marco regulatorio.
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- El compromiso permite recompensas ligadas al uso de stablecoins, pero prohíbe pagar rendimiento sobre saldos inactivos.
- Coinbase volvió a apoyar el Clarity Act, mientras bancos y empresas cripto siguen viendo el pacto como una concesión incompleta.
- BlackRock pidió a la OCC revisar límites propuestos a reservas tokenizadas que podrían afectar productos como BUIDL.
Clarity Act dio un nuevo paso en Washington la semana pasada después de que se publicaran los términos de un compromiso largamente esperado entre actores de la industria cripto y del sector bancario sobre el rendimiento de las stablecoins. El acuerdo destrabó uno de los temas más sensibles del proyecto y elevó las expectativas de una próxima revisión formal en el Comité Bancario del Senado.
La negociación había tomado cerca de tres meses y giró en torno a una pregunta clave: hasta dónde pueden llegar las empresas cripto al ofrecer beneficios a usuarios que mantienen stablecoins. La solución pactada permite recompensas vinculadas a la actividad y al uso de estos activos, pero impide pagar rendimiento sobre fondos inactivos.
En la práctica, eso significa que los usuarios sí podrán recibir incentivos como cashback por transacciones o membresías gratis o con descuento asociadas al uso de una plataforma. Lo que no podrán obtener es un APY por simplemente dejar sus fondos depositados, una restricción que evita que las stablecoins de pago se parezcan a cuentas de ahorro o productos bancarios de alto rendimiento.
La medida fue interpretada como un compromiso imperfecto por ambos bandos. Dentro del sector cripto, varios consideran que la prohibición general del rendimiento representa una victoria para la banca. En privado, algunos bancos sostienen que el lenguaje aún podría dejar espacio a vacíos legales, incluso con una cláusula que limita recompensas “económicamente o funcionalmente equivalentes”.
Un avance político, pero no un cierre definitivo
Las reacciones fueron consistentes con lo que esperaban los principales negociadores del pacto, los senadores Thom Tillis, republicano por Carolina del Norte, y Angela Alsobrooks, demócrata por Maryland. Alsobrooks había anticipado en marzo, ante miembros de la American Bankers Association, que “todos probablemente nos iremos un poco descontentos”.
Los principales grupos de presión del ecosistema, entre ellos Blockchain Association, Crypto Council for Innovation y Digital Chamber, respaldaron el acuerdo e instaron al Comité Bancario del Senado a avanzar con rapidez hacia una revisión formal. Para una parte de la industria, el texto no es ideal, pero sí suficiente para darle una oportunidad al resto del proyecto de ley.
Austin Campbell, fundador de Zero Knowledge Consulting, resumió esa lectura al señalar que, en el contexto del Clarity Act, la industria probablemente debería aceptar el resultado, aunque está claro que los bancos ganaron esta ronda. Del lado bancario no hubo comentarios públicos inmediatos tras la publicación del compromiso, pero el lobby del sector ha intensificado sus advertencias sobre fuga de depósitos y riesgos para la estabilidad financiera.
Según la publicación Crypto in America, un miembro del personal del Comité Bancario del Senado afirmó el viernes que ya es momento de dejar atrás el debate sobre el rendimiento y que los bancos no deberían convertir una victoria modesta en una derrota. Esa frase refleja el clima de fatiga política alrededor de una discusión que retrasó la agenda regulatoria durante meses.
Uno de los apoyos más observados fue el de Coinbase. La empresa había retirado su respaldo al Clarity Act en enero, al considerar que el lenguaje del proyecto favorecía demasiado a los bancos, y esa decisión contribuyó al colapso de una revisión prevista en ese momento. Ahora, la compañía volvió a alinearse con el avance del texto.
Faryar Shirzad, chief policy officer de Coinbase, dijo que los bancos lograron restricciones adicionales sobre las recompensas, pero sostuvo que la industria preservó lo esencial: la capacidad de los estadounidenses de recibir beneficios basados en el uso real de plataformas y redes cripto. Brian Armstrong, CEO de la firma, expresó su apoyo con un escueto llamado a que el proyecto sea sometido a revisión.
La próxima batalla: DeFi, lavado de dinero y votos bipartidistas
Con el capítulo del rendimiento parcialmente resuelto, la atención se trasladó hacia las disposiciones sobre finanzas descentralizadas. Fuentes de la industria esperan que durante esta semana se completen los ajustes finales sobre la Blockchain Regulatory Certainty Act y las protecciones para desarrolladores de software.
En ese punto aparece una discusión especialmente delicada: la Sección 1960. El senador Chuck Grassley, republicano por Iowa y presidente del Comité Judicial del Senado, debe pronunciarse sobre cambios al lenguaje que impediría salvaguardas para desarrolladores de software que faciliten deliberadamente el lavado de dinero.
La aprobación de Grassley podría resolver uno de los mayores focos de fricción en torno a DeFi. En semanas recientes, las fuerzas del orden han mostrado preocupación por la posibilidad de que el proyecto limite su capacidad para vigilar actividades ilícitas en protocolos y herramientas de software abiertas.
Un líder de la industria DeFi dijo a Crypto in America que las cosas se ven mejor, pero advirtió que las próximas dos semanas serán críticas. También subrayó que el factor tiempo puede ayudar a cerrar acuerdos antes de las elecciones de mitad de período, aunque insistió en que el proyecto necesita respaldo bipartidista para sobrevivir.
Esa condición sigue siendo incierta. No está claro si la futura revisión en el Comité Bancario del Senado será bipartidista o si avanzará, como ya ocurrió en el Comité de Agricultura del Senado en enero, siguiendo líneas partidistas. Para la industria, el apoyo demócrata es indispensable si se quiere una legislación duradera y políticamente defendible.
La ética emerge como posible “píldora venenosa”
Otro frente abierto es el de las disposiciones éticas. Fuentes familiarizadas con el proceso aseguran que el tema continúa bajo negociación activa y que probablemente seguirá discutiéndose incluso después de una eventual aprobación en el Comité Bancario, debido a que otras oficinas del Senado tienen mayor jurisdicción sobre ese aspecto.
Dentro del ecosistema ya hay quienes describen estas cláusulas como la “píldora venenosa” del Clarity Act. El trasfondo es la preocupación de demócratas y ahora también de algunos republicanos, incluido Tillis, por el posible impacto de los negocios cripto de la familia del presidente Donald Trump sobre el destino final de la ley.
Las dudas no son menores. Forbes estimó recientemente que el sector cripto representa cerca de un tercio de la fortuna de Trump, calculada en USD $6.500 millones, lo que equivaldría a alrededor de USD $2.100 millones. A eso se suma una encuesta de CoinDesk que encontró que 73% de los votantes se opone a que altos funcionarios del gobierno mantengan vínculos comerciales con la industria cripto.
En este contexto, el cálculo político para los legisladores se vuelve más complejo. Incluso si hay consenso técnico sobre stablecoins o DeFi, el peso del componente ético podría alterar alianzas y retrasar el calendario legislativo cuando el proyecto llegue a instancias posteriores del Senado.
BlackRock presiona por cambios en las reglas sobre reservas
Mientras el Clarity Act se acerca a una nueva etapa, otro debate regulatorio corre en paralelo. BlackRock cuestionó elementos clave de las normas propuestas por la OCC bajo la GENIUS Act, con énfasis en el tope de 20% a los activos de reserva tokenizados.
Para el mayor gestor de activos del mundo, ese límite podría afectar directamente a productos como BUIDL, su fondo del mercado monetario tokenizado, que administra cerca de USD $2.600 millones. Ese vehículo sirve como activo principal de reserva para stablecoins y aporta cerca de 90% del respaldo para USDtb de Ethena y JupUSD de Jupiter.
En una carta firmada por Benjamin Tecmire, responsable de Asuntos Regulatorios, y Roland Villacorta, responsable global de Liquidez y Financiamiento, BlackRock argumentó que el formato tokenizado de un activo no debería ser la base para imponer restricciones. Según la firma, el riesgo depende de la calidad crediticia, la duración y la liquidez, no del hecho de que repose sobre una Blockchain.
La compañía también pidió a la OCC preservar más flexibilidad en la estructura de reservas de las stablecoins. Entre sus propuestas figuran permitir de forma explícita ETF del Tesoro y ampliar el conjunto de activos elegibles como respaldo, en línea con la estrategia de adaptar productos existentes como su Select Treasury Based Liquidity Fund para atender a emisores de stablecoins.
El interés de BlackRock se alinea con la visión favorable de Larry Fink sobre la tokenización. En su carta anual a accionistas, el ejecutivo planteó que las billeteras digitales y los activos tokenizados podrían modernizar los mercados y ampliar el acceso de los inversionistas a Wall Street. La consulta pública de la OCC ya acumula más de 22.000 comentarios, según el sitio de la agencia.
Una semana cargada para los mercados y la política cripto
El calendario también suma presión. Los líderes de la industria creen que Tim Scott, presidente del Comité Bancario del Senado, podría anunciar una revisión del Clarity Act más adelante esta misma semana, con la posibilidad de realizarla durante la semana del 11 de mayo, una vez que el Congreso regrese del receso. La otra ventana disponible en mayo sería la semana del 18, antes del receso por Memorial Day.
En paralelo, el mercado observará una serie de eventos corporativos y macroeconómicos con impacto sobre el ecosistema. Strategy y MARA Holdings reportarán resultados después del cierre el martes, mientras PayPal lo hará antes de la apertura. El jueves será el turno de Coinbase y Block, y el viernes reportará CleanSpark.
La agenda de datos incluye además cifras de productividad del primer trimestre, crédito al consumidor y el informe laboral de abril en Estados Unidos. En el plano político y sectorial, Consensus reunirá en Miami a legisladores y responsables de política pública, incluidos Kirsten Gillibrand, Ashley Moody, Michael Selig y Patrick Witt.
Todo esto ocurre en medio de un renovado impulso del mercado. Durante el fin de semana, Bitcoin superó la marca de USD $80.000 y tocó un máximo de tres meses, provocando más de USD $116 millones en liquidaciones, de las cuales USD $114 millones correspondieron a posiciones cortas. Esa combinación de recuperación de precios y avance regulatorio explica por qué las próximas semanas son vistas como decisivas para la industria en Estados Unidos.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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