Un nuevo documento judicial añadió tensión al caso entre Elon Musk y OpenAI al revelar que el empresario buscó explorar un acuerdo apenas dos días antes del inicio del juicio federal en California. La presentación también recoge una dura respuesta de Musk tras una propuesta de retiro mutuo de reclamaciones.
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- Elon Musk envió un mensaje a Greg Brockman dos días antes del juicio para sondear un posible acuerdo.
- OpenAI pidió incorporar el texto como prueba para argumentar motivo y parcialidad en la demanda.
- El caso gira en torno a la transformación de OpenAI y al uso de cerca de USD $38 millones aportados por Musk.
La batalla judicial entre Elon Musk y OpenAI sumó un nuevo capítulo este fin de semana, después de que una presentación hecha ante el tribunal federal de Oakland revelara un intento de acercamiento entre las partes poco antes del arranque formal del juicio.
El documento, que fue reseñado por CNBC, indica que Musk escribió a Greg Brockman, presidente de OpenAI, apenas dos días antes de que comenzaran las audiencias.
Según la presentación, el empresario buscó medir la disposición de Brockman para llegar a un acuerdo. La respuesta del directivo, de acuerdo con ese mismo expediente, fue sugerir que ambos lados retiraran sus reclamaciones. La réplica atribuida a Musk elevó el tono del conflicto y ahora OpenAI quiere que ese intercambio sea admitido como prueba.
El caso ha captado atención más allá del sector tecnológico porque enfrenta a uno de los fundadores originales de OpenAI con la cúpula actual de la empresa detrás de ChatGPT. También pone bajo escrutinio el viraje de una organización creada con una misión benéfica hacia una estructura con fuertes intereses comerciales en el mercado de inteligencia artificial.
De acuerdo con la información reportada, el mensaje enviado por Musk decía que para el final de esa semana Brockman y Sam Altman serían “los hombres más odiados de Estados Unidos” si insistían en esa vía. Los abogados de OpenAI sostienen que el texto ayuda a demostrar motivo y parcialidad, y que su objetivo es probar que Musk impulsa la demanda para atacar a un competidor y a sus directivos.
Qué revela el nuevo documento judicial
La presentación judicial fue ingresada la noche del domingo, justo antes de la reanudación de las actuaciones. OpenAI solicitó que el mensaje de texto sea incorporado como prueba y dejó entrever que podría utilizarlo durante el interrogatorio de Greg Brockman, quien podría subir al estrado tan pronto como este lunes.
La relevancia del intercambio no radica solo en el tono, sino en el momento. El intento de contacto ocurrió dos días antes de que la disputa multimillonaria llegara a juicio en un tribunal federal de Oakland, California. Esa secuencia permite a OpenAI reforzar la idea de que Musk aún evaluaba una salida negociada cuando el proceso ya estaba a punto de comenzar.
Los abogados de la empresa argumentaron ante la jueza Yvonne Gonzalez Rogers que el mensaje tiene valor probatorio porque apunta a la motivación detrás de la demanda. En términos simples, OpenAI quiere convencer al tribunal de que el litigio no responde únicamente a una preocupación por la misión fundacional de la organización, sino también a un conflicto competitivo dentro del negocio de la inteligencia artificial.
Ese punto es especialmente sensible porque Musk hoy lidera una empresa rival, xAI. Por eso, cada elemento que sugiera animadversión, interés comercial o intención de dañar a la administración de OpenAI puede influir en cómo el tribunal interpreta sus reclamos.
El origen de la demanda de Musk contra OpenAI
Musk cofundó OpenAI en 2015, pero abandonó la junta directiva en 2018. Años más tarde, en 2024, demandó a la compañía, a Greg Brockman y al CEO Sam Altman. Su tesis central es que OpenAI incumplió el compromiso original de mantenerse como una organización sin fines de lucro y de actuar conforme a una misión benéfica.
En su demanda, Musk sostiene que cerca de USD $38 millones que donó durante los primeros años de OpenAI terminaron siendo utilizados con fines comerciales no autorizados. Desde su perspectiva, la estructura con fines de lucro terminó dominando a la entidad original. Durante su testimonio en la corte, insistió varias veces en que el brazo comercial se convirtió en “la cola que mueve al perro”.
La frase resume el corazón de su crítica. Para Musk, la organización creada con aspiraciones de servicio público quedó subordinada al vehículo empresarial que luego capitalizó el auge de la IA generativa. La acusación no es menor porque apunta a una posible desviación de propósito en una de las firmas más influyentes del sector.
OpenAI, por su parte, ha rechazado esas acusaciones y ha calificado los señalamientos como “infundados”. La empresa sostiene que las reclamaciones de Musk carecen de base y ahora intenta convertir el mensaje previo al juicio en una pieza más de su defensa.
El juicio entra en una fase clave
Las actuaciones comenzaron a finales del mes pasado en Oakland. La semana pasada, Musk subió al estrado y su testimonio dominó buena parte de la primera etapa del proceso. Durante tres días respondió preguntas sobre la fundación de OpenAI, su salida de la junta y su visión sobre la transformación de la empresa.
En ese testimonio, también atacó de forma reiterada a Altman y Brockman, a quienes acusó de intentar “robar una organización benéfica”. Esa formulación ha sido uno de los ejes narrativos de su estrategia pública y legal. La frase busca presentar el conflicto no como una disputa empresarial cualquiera, sino como una pelea por la integridad de una misión original.
Sin embargo, el contexto competitivo complica ese argumento. Cinco años después de salir de OpenAI, Musk fundó xAI, una startup que compite en el mismo mercado. Esa empresa fue fusionada por Musk con SpaceX en febrero, en una operación que valoró a la startup en USD $250.000 millones.
La dimensión de esa cifra explica por qué OpenAI considera relevante insistir en el posible conflicto de interés. Si Musk controla un actor de gran peso en la carrera de la IA, el tribunal podría tomar con cautela cualquier acción legal que parezca alineada con una estrategia de competencia agresiva.
El trasfondo económico y estratégico de OpenAI
OpenAI empezó a adoptar la comercialización después de la salida de Musk de su junta en 2018. Ese mismo año estableció una subsidiaria con fines de lucro. En ese momento, el cambio ya generaba preguntas sobre cómo equilibrar desarrollo tecnológico, seguridad, financiamiento e interés público.
La compañía entró en otra escala tras el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022. Ese producto transformó a OpenAI en el rostro más visible de la IA generativa y aceleró una carrera global por modelos más poderosos, alianzas corporativas y nuevas formas de monetización.
Hoy, OpenAI está valorada en más de USD $850.000 millones por inversionistas privados. Esa valoración ayuda a entender la magnitud del conflicto. No se trata solo de una disputa filosófica sobre gobernanza o misión, sino de una confrontación que toca uno de los activos empresariales más codiciados del sector tecnológico.
Para lectores que siguen el cruce entre tecnología y mercados, el caso ofrece una ventana inusual sobre cómo se redefine el poder dentro de la economía de la IA. La discusión sobre si una entidad nacida con espíritu benéfico puede mutar hacia un modelo comercial sin traicionar su razón de ser tiene implicaciones para startups, inversionistas y reguladores.
Lo que viene en la audiencia de este lunes
La jueza Yvonne Gonzalez Rogers supervisa el proceso y las actuaciones estaban previstas para reanudarse este lunes a las 11:30 a. m., hora del Este. Uno de los focos inmediatos será si Greg Brockman declara y de qué manera el tribunal trata el mensaje de texto enviado por Musk antes del juicio.
Si el texto es admitido, OpenAI podría usarlo para cuestionar la imparcialidad y la motivación del demandante frente al jurado o durante el examen de testigos. Si no lo logra, el episodio seguirá siendo políticamente relevante, pero con menor peso procesal dentro del expediente.
Más allá del resultado puntual sobre esa prueba, el juicio ya dejó claro que la pelea entre Musk y OpenAI combina intereses personales, rivalidad corporativa y una disputa sobre el futuro institucional de la inteligencia artificial. En una industria donde el capital, la influencia y la narrativa importan casi tanto como la tecnología, cada mensaje y cada testimonio pueden inclinar la percepción pública.
Por ahora, el caso sigue avanzando con una mezcla poco habitual de drama legal y lucha por el liderazgo en IA. Y aunque el expediente se desarrolla en una corte de California, sus efectos podrían resonar en todo el ecosistema tecnológico y financiero que gira alrededor de los modelos avanzados de inteligencia artificial.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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