Por Canuto  

Aunque la Ley Clarity sigue atascada en el Senado de Estados Unidos, voces de peso dentro de la industria sostienen que el mercado cripto ya demostró que puede expandirse sin un marco federal definitivo. El debate ahora no es solo si la ley avanzará, sino cuánto puede seguir creciendo el sector mientras persiste la incertidumbre regulatoria.

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  • Franklin Templeton asegura que el mercado cripto de USD $2,7 billones puede seguir funcionando sin la Ley Clarity.
  • El Senado de Estados Unidos sigue atascado por diferencias sobre stablecoins, DeFi y apoyos republicanos clave.
  • ETF de Bitcoin, liquidez offshore y stablecoins han impulsado la adopción institucional pese al vacío regulatorio.

 


La industria de las criptomonedas en Estados Unidos vuelve a enfrentar una pregunta conocida: si el mercado necesita con urgencia una ley federal de estructura para seguir creciendo. En medio del estancamiento legislativo de la llamada Ley Clarity en el Senado, algunos líderes del sector creen que la respuesta es no.

Chris Perkins, de Franklin Templeton, sostuvo que el mercado cripto de USD $2,7 billones está “bien” incluso sin la aprobación de esa norma. Su postura se apoya en una idea central: durante los últimos meses, el sector ha seguido atrayendo capital, ampliando su infraestructura institucional y sosteniendo su actividad pese a no contar todavía con un marco regulatorio federal integral.

La discusión es relevante porque la Ley Clarity ha sido presentada como una pieza histórica para definir la estructura del mercado cripto en Estados Unidos. Sin embargo, su avance se ha frenado repetidamente en el Senado, lo que ha alimentado dudas sobre si el Congreso podrá llevarla hasta el escritorio presidencial en 2026.

Según informó Yahoo Finance al reseñar la historia original publicada por Cryptonews, el proyecto fue aprobado por la Cámara de Representantes en julio pasado con una votación bipartidista de 294 a 134. Todos los republicanos votaron a favor y se sumaron 78 demócratas, una señal de respaldo inusual para una ley de esta naturaleza.

El Senado sigue siendo el gran obstáculo

Desde su paso por la Cámara, la legislación quedó empantanada en el Senado por al menos tres frentes. Los desacuerdos se concentraron en el lenguaje relacionado con el rendimiento de las stablecoins, en las disposiciones aplicables a DeFi y en la necesidad de asegurar todo el bloque republicano del comité que debe permitir su avance.

El 14 de abril de 2026, el presidente del Comité Bancario del Senado, Tim Scott, identificó esos temas como los principales puntos de presión del debate. En ese momento, dijo que cada uno parecía resoluble en dos semanas. Ese plazo, sin embargo, ya quedó atrás sin que se concretara una solución.

El recorrido legislativo que aún resta es amplio. La Ley Clarity debe pasar por revisión y votación en comité, superar el umbral de 60 votos en el pleno del Senado, reconciliarse con la Ley de Intermediarios de Materias Primas Digitales impulsada desde el Comité de Agricultura, atravesar una conferencia entre Cámara y Senado y, por último, llegar a la firma presidencial.

Cada una de esas etapas representa una nueva zona de riesgo para el proyecto. En la práctica, eso implica que incluso una salida del actual atasco no garantizaría por sí sola la promulgación final de la norma.

A finales de abril, el senador Thom Tillis pidió más tiempo para revisar la regulación de stablecoins y las estructuras de rendimiento. Esa decisión empujó la revisión del Comité Bancario de abril a mayo, en lo que constituyó el tercer cambio de calendario en el mismo número de meses. El reporte indica que ese punto parecería haberse resuelto, pero no despeja el resto de obstáculos.

Predicciones cambiantes y señales políticas mixtas

La incertidumbre también ha quedado reflejada en las expectativas públicas de varias figuras de la industria. Brad Garlinghouse, CEO de Ripple, modificó dos veces su pronóstico sobre las probabilidades de aprobación de la ley.

El 19 de febrero había estimado una probabilidad de 80% de que la norma fuera aprobada para finales de abril. Luego, el 13 de abril, movió su expectativa hacia finales de mayo y atribuyó ese ajuste a lo que describió como un momento de “frustración máxima”, una señal que, según su lectura, sugería que el compromiso estaba cerca.

Los mercados de predicción ofrecen una lectura más fría. En Polymarket, las probabilidades de promulgación durante 2026 se han ubicado en torno a 50-50 o incluso por debajo de ese nivel, reflejando que la aprobación está lejos de considerarse segura.

El analista de TD Cowen, Jaret Seiberg, añadió otro matiz al debate. En su visión, la aprobación podría terminar requiriendo un acuerdo que deje insatisfechos tanto al lobby cripto como al sector bancario. Esa fórmula, aunque incómoda para ambos, sería precisamente la definición más cercana de un compromiso viable.

Por su parte, la senadora Cynthia Lummis se mostró más decidida durante la Bitcoin Conference 2026. Allí afirmó: “Vamos a revisar la CLARITY Act en mayo… La vamos a llevar hasta la meta final”. Pero también lanzó una advertencia fuerte: si el proceso se atasca en 2026, probablemente no habría legislación sobre estructura de mercado hasta 2030 o incluso más tarde.

Por qué algunos creen que el mercado puede seguir sin esa ley

Para entender la confianza de ciertos ejecutivos, conviene mirar lo que ha ocurrido en la práctica. La adopción institucional de criptoactivos en Estados Unidos avanzó con fuerza incluso sin una ley federal específica de estructura de mercado.

Los ETF vinculados a Bitcoin han sido uno de los motores más visibles de esa tendencia. El IBIT de BlackRock y el FBTC de Fidelity han reunido en conjunto miles de millones en entradas netas, mientras que los datos spot de CVD de Bitcoin apuntan a compras institucionales agresivas aun en medio de la incertidumbre regulatoria.

Las stablecoins también muestran una escala que ya supera el debate político inmediato. USDT y USDC, combinadas, sostienen más de USD $100.000 millones en volumen diario de negociación a nivel global. Además, la capitalización total del mercado de stablecoins ya rebasó USD $320.000 millones sin que las disposiciones previstas en la Ley Clarity para este segmento se hayan convertido en ley.

Ese desempeño sirve de base para el argumento de que el mercado está “bien”. La industria sostiene, en esencia, que la ambigüedad regulatoria en Estados Unidos no ha sido suficiente para frenar la actividad, ni para impedir la entrada de capital, ni para bloquear la construcción de productos e infraestructura.

En este contexto, varios hitos recientes han reemplazado parcialmente el papel que una ley todavía no cumple. La victoria judicial de Grayscale frente a la SEC, las aprobaciones de ETF y la disponibilidad de liquidez offshore han funcionado, en conjunto, como mecanismos que permitieron a la industria adaptarse.

Eso no significa que la falta de claridad sea irrelevante. Un marco legal más definido podría reducir riesgos, bajar costos de cumplimiento y ofrecer mayor previsibilidad a empresas e inversionistas. Pero la tesis defendida por algunos actores es que la ausencia de esa ley ya no equivale a una amenaza existencial para el ecosistema.

Un mercado resiliente, pero aún condicionado por Washington

La situación deja una conclusión doble. Por un lado, el mercado cripto ha demostrado resiliencia, con una combinación de demanda institucional, expansión del negocio de stablecoins y nuevos vehículos de inversión que siguieron creciendo sin esperar una solución legislativa completa.

Por otro, el atasco en Washington sigue siendo importante. La demora no solo aplaza definiciones para emisores, intermediarios y plataformas, sino que mantiene viva la posibilidad de que Estados Unidos continúe operando con reglas fragmentadas y con amplios espacios de interpretación regulatoria.

La advertencia de Lummis resume ese riesgo político. Si 2026 termina sin avances decisivos, la siguiente oportunidad real para una gran ley de estructura de mercado podría desplazarse varios años. Para una industria acostumbrada a moverse rápido, ese plazo sería enorme.

Por ahora, la gran paradoja del sector es que su fortaleza operativa convive con una debilidad legislativa persistente. El mercado sigue avanzando, pero la batalla por una arquitectura regulatoria federal aún no encuentra salida clara.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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