Por Canuto  

JPMorgan estaría sondeando a prestamistas para estructurar hasta USD $5.000 millones destinados a los centros de datos de IA de Volta, una startup de aproximadamente siete meses que ya aseguró inversiones multimillonarias, un contrato con Anthropic y un campus noruego alquilado a Bitdeer.
***

  • JPMorgan contacta a prestamistas para un posible paquete de deuda de USD $5.000 millones destinado a Volta Infra Holdings.
  • Volta recaudó USD $300 millones con una valoración de USD $2.400 millones y anunció un acuerdo de capacidad de cómputo con Anthropic por USD $10.000 millones durante seis años.
  • Su primer gran proyecto será un campus de 121 megavatios en Noruega, arrendado a Bitdeer y destinado a cargas de inteligencia artificial.


JPMorgan ha comenzado a sondear a prestamistas para un paquete de deuda de USD $5.000 millones que podría financiar la construcción de centros de datos orientados a inteligencia artificial de Volta Infra Holdings, según personas familiarizadas con la operación. La iniciativa llega pocas semanas después de que la startup recaudara USD $300 millones con una valoración de USD $2.400 millones, un ritmo de crecimiento que la coloca rápidamente en el centro del auge global por la capacidad de cómputo.

Ni JPMorgan ni Volta quisieron comentar los detalles de la posible financiación. La estructura todavía plantea interrogantes sobre si el banco está organizando el programa de infraestructura anunciado previamente por Volta junto con la gestora española Azora, también por USD $5.000 millones, o si trabaja en una operación de deuda distinta para respaldar el desarrollo de nuevos activos.

Una startup con expansión acelerada

Volta fue fundada por Ricard Boada y Sofia Gumuzio, quienes habían construido la plataforma de infraestructura de IA de Brookfield, y mantiene operaciones en Londres, Palo Alto y Nueva York. La empresa tiene aproximadamente siete meses de existencia, pero en ese corto periodo consiguió atraer a Andreessen Horowitz, Altimeter, Nvidia y Michael Dell como respaldos de su ronda de capital.

La valoración de USD $2.400 millones alcanzada tras esa recaudación refleja el interés de los inversionistas por compañías capaces de conectar terrenos, energía, servidores y contratos de cómputo para laboratorios de IA. En este modelo, la infraestructura física se vuelve tan decisiva como el software, porque los sistemas de inteligencia artificial requieren centros especializados con acceso constante a electricidad, redes y aceleradores avanzados.

El principal cliente de Volta apareció casi inmediatamente después de que la empresa abandonara su etapa de operación sigilosa. Anthropic firmó un acuerdo de seis años y USD $10.000 millones por capacidad de cómputo, lo que proporciona una demanda considerable para una compañía que todavía debe construir y financiar buena parte de la infraestructura comprometida.

La velocidad del desarrollo también introduce riesgos que los prestamistas deberán evaluar con cuidado. Una startup joven busca levantar una suma de deuda muy superior a su capital recaudado, mientras sus ingresos dependen de la ejecución de proyectos tecnológicos intensivos en energía y de la permanencia de clientes con necesidades que pueden cambiar rápidamente.

El campus noruego de Bitdeer

El primer gran proyecto de Volta estará ubicado en Noruega, donde la compañía tomó en arrendamiento el campus Tydal de Bitdeer. El complejo cuenta con 121 megavatios de capacidad de tecnología de la información. La instalación será configurada para operar GPU de Nvidia destinadas al cliente final, un laboratorio líder de IA, según el anuncio del arrendamiento.

El acuerdo muestra cómo algunos emplazamientos construidos originalmente para la minería de Bitcoin pueden encontrar una segunda vida en la infraestructura de IA. Las instalaciones de los mineros suelen ubicarse cerca de fuentes abundantes de energía y disponen de conexiones eléctricas que pueden resultar atractivas para operadores interesados en instalar cargas de cómputo de mayor valor.

Bitdeer calcula que el arrendamiento representa aproximadamente USD $4.700 millones en ingresos contratados durante 16 años, con la posibilidad de alcanzar USD $8.000 millones si se ejercen las ampliaciones previstas. Sin embargo, el inquilino tendría derecho a rescindir el acuerdo en el décimo año, una condición relevante para cualquier entidad que evalúe prestar dinero contra esos flujos futuros.

La diferencia entre los plazos concentra una de las principales dudas financieras del proyecto. Anthropic se comprometió inicialmente por seis años, mientras que Volta asumiría un compromiso de arrendamiento que no podría abandonar durante una década, de modo que los prestamistas tendrán que analizar qué ocurre si el contrato de su cliente termina antes que la obligación inmobiliaria.

La brecha entre contratos y obligaciones

La posible financiación de JPMorgan llega en un momento en que los centros de datos se han convertido en una clase de activo estratégica para los mercados de deuda. Los bancos pueden considerar los contratos de capacidad de cómputo como una fuente de ingresos relativamente previsible, pero también deben valorar la concentración de clientes, la evolución de los costos energéticos y la posibilidad de que cambien las arquitecturas de los modelos de IA.

En el caso de Volta, el contrato con Anthropic constituye una señal comercial poderosa, aunque su duración de seis años no coincide con el horizonte mínimo del arrendamiento noruego. Esa desalineación no demuestra por sí misma que la operación sea inviable, pero sí crea un escenario que exige garantías, reservas de liquidez o nuevos contratos capaces de cubrir el periodo restante.

La compañía anunció a comienzos de agosto un programa de infraestructura no dilutivo de USD $5.000 millones con Azora. Como no se ha aclarado si JPMorgan está sindicando ese programa o buscando una segunda fuente de deuda, todavía no es posible determinar el tamaño total del apalancamiento que Volta podría asumir para sus proyectos.

La distinción resulta importante porque la financiación no dilutiva permite captar recursos sin emitir nuevas acciones, pero normalmente introduce obligaciones contractuales sobre los activos o los ingresos futuros. Para una empresa de aproximadamente siete meses, la combinación de capital de riesgo, deuda y compromisos de arrendamiento puede acelerar la expansión, aunque también aumenta la sensibilidad ante retrasos de construcción o cambios en la demanda.

Minería de Bitcoin e infraestructura de IA

El arrendamiento de instalaciones de un minero de Bitcoin por parte de una empresa de IA ya no constituye un caso aislado. Anthropic firmó por separado un acuerdo de USD $9.100 millones a 20 años con Riot Platforms, otro operador minero que está transformando sus emplazamientos para atender la demanda de centros de datos especializados.

La convergencia responde a una característica común de ambos negocios: el acceso a grandes cantidades de electricidad y capacidad de conexión. La minería de Bitcoin puede trasladarse o ajustar su operación según la rentabilidad, mientras que los centros de IA buscan contratos energéticos y físicos de largo plazo para sostener servidores que requieren una disponibilidad constante.

Para los mineros, el cambio ofrece una posible diversificación frente a los ciclos del precio de BTC y a la competencia por la eficiencia energética. Para los operadores de IA, adquirir o alquilar esos sitios puede reducir el tiempo necesario para encontrar terrenos, permisos y conexiones, aunque la adaptación técnica de una instalación minera no elimina los desafíos de refrigeración, redes y suministro eléctrico.

El caso de Tydal resume esa transformación en una sola operación: un activo asociado con la minería de Bitcoin será utilizado por Volta para prestar servicios de cómputo a un laboratorio líder de IA. La cadena conecta a un propietario especializado en energía y minería, una startup de infraestructura y un laboratorio estadounidense que necesita ampliar su capacidad para entrenar y ejecutar modelos.

Una carrera global por capacidad de cómputo

La escala de las inversiones explica por qué los bancos y los gestores de activos están entrando en este mercado. Las empresas han tomado prestados aproximadamente USD $600.000 millones para centros de datos e IA desde el año pasado, mientras Bloomberg estima que la construcción de esa infraestructura podría costar casi USD $5 billones hasta 2030.

Esas cifras describen una brecha considerable entre el capital movilizado y el gasto que todavía requeriría la expansión prevista. También muestran por qué proyectos como el de Volta atraen financiación antes de que todos sus edificios estén terminados: los inversionistas intentan asegurar posiciones en una cadena de suministro donde la energía, los terrenos y los servidores avanzados se han convertido en recursos escasos.

Europa continúa proporcionando una parte importante del inmueble y de la energía, aunque los clientes finales suelen estar ubicados en Estados Unidos. El acuerdo de USD $45.000 millones entre Anthropic y Nscale llevará el proyecto insignia de una empresa londinense a Virginia Occidental, mientras el campus noruego de Volta servirá para operar modelos de un laboratorio con sede en San Francisco.

La geografía evidencia que la inteligencia artificial no depende únicamente de los centros tecnológicos donde se diseñan los modelos. También necesita valles con energía disponible, redes robustas, equipos especializados y contratos que permitan financiar instalaciones durante muchos años, incluso cuando el cliente y el propietario se encuentran en continentes distintos.

Lo que deberán vigilar los prestamistas

La primera pregunta para los prestamistas será la relación entre el contrato de Anthropic y la obligación de Volta con Bitdeer, especialmente por la posibilidad de rescisión del arrendamiento en el décimo año. La segunda estará relacionada con la capacidad de la startup para conseguir nuevos clientes si el acuerdo inicial termina después de seis años o si el proyecto necesita ampliar su ocupación para alcanzar los ingresos proyectados.

También será necesario revisar quién asumirá los riesgos de construcción, suministro eléctrico y actualización de los servidores Nvidia. Los centros de datos de IA pueden perder competitividad si el hardware avanza con rapidez, por lo que la financiación debe considerar no solo el valor del edificio, sino la necesidad de mantenerlo técnicamente relevante durante la vigencia de la deuda.

La ausencia de comentarios públicos de JPMorgan y Volta impide confirmar si el paquete alcanzará finalmente USD $5.000 millones, qué entidades participarían en el préstamo o qué garantías respaldarían la operación. Por ahora, lo reportado es que el banco está contactando a potenciales prestamistas y que el proyecto se apoya en una combinación de inversión privada, contratos de capacidad y activos previamente vinculados con la minería.

El primer resultado de esta estrategia se construiría en un valle noruego, sería propiedad de un minero de Bitcoin, estaría arrendado por una startup más joven que muchos periodos de prueba y atendería a una empresa estadounidense de inteligencia artificial. Esa combinación resume tanto la oportunidad financiera como la incertidumbre que acompaña a la carrera mundial por la infraestructura de cómputo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín