Por Hannah Pérez  

El auge de la IA está siendo financiado con una montaña creciente de deuda para centros de datos, chips y energía. CoreWeave se convirtió esta semana en el símbolo de esa inquietud después de que sus bonos se desplomaran y sus rendimientos superaran niveles considerados de estrés, mientras Anthropic busca decenas de miles de millones de dólares para financiar nueva capacidad de cómputo. La pregunta que empieza a hacerse Wall Street es sencilla: ¿los ingresos futuros de la IA justificarán todo el capital que se está tomando prestado hoy?

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  • CoreWeave acumula alrededor de USD $50.000 millones en deuda y obligaciones mientras sus bonos enfrentan fuertes ventas
  • El rendimiento de algunos bonos de la compañía superó 15%, reflejando mayor percepción de riesgo entre los inversores
  • Anthropic busca hasta USD $60.000 millones para financiar chips y ofrece rendimientos superiores a 10% en parte de la deuda
  • La emisión de deuda tecnológica vinculada a IA ronda los USD $500.000 millones en 2026
  • El problema no es necesariamente una falta de demanda, sino el costo creciente de financiar una expansión extremadamente intensiva en capital

 


 

Durante los últimos dos años, la inteligencia artificial ha generado uno de los ciclos de inversión más agresivos de la historia tecnológica.

Microsoft, Meta, Amazon, Google, Oracle y una nueva generación de empresas dedicadas a infraestructura han comprometido cientos de miles de millones de dólares en centros de datos, chips, energía y redes.

Hasta ahora, buena parte del mercado celebró ese gasto como una apuesta necesaria para capturar el crecimiento de la IA. Pero Wall Street empieza a mirar otra variable con más atención: la deuda utilizada para financiarlo.

El epicentro de esa preocupación es CoreWeave, una compañía de nube especializada en inteligencia artificial que pasó de ser una empresa relativamente desconocida a convertirse en uno de los mayores compradores de GPU y operadores de centros de datos del sector.

Esta semana, sus acciones y bonos sufrieron fuertes ventas mientras los inversores cuestionan si su rápido crecimiento justifica el volumen de deuda acumulado para financiarlo. Reuters estima que la compañía tiene alrededor de USD $50.000 millones en deuda y otras obligaciones, mientras todavía registra pérdidas importantes.

DiarioBitcoin ya venía siguiendo esta tensión. El 14 de octubre informó que el rendimiento de un bono de CoreWeave había alcanzado 15% mientras sus acciones caían, una señal de que los inversores estaban exigiendo una prima cada vez mayor para prestar dinero a la empresa. Un día después, la presión se intensificó y analizamos cómo la caída de CoreWeave estaba exponiendo la deuda que sostiene buena parte del auge de la IA.

CoreWeave se convierte en la prueba de estrés

CoreWeave representa bien el dilema del sector. Su negocio consiste en construir o arrendar enormes centros de datos equipados con GPU avanzadas y luego vender esa capacidad de computación a compañías que entrenan y ejecutan modelos de inteligencia artificial. La demanda existe.

La empresa reporta una cartera de ingresos contratados superior a USD $100.000 millones, impulsada por acuerdos con grandes clientes tecnológicos. Nvidia, además, es uno de sus principales accionistas y mantiene compromisos para adquirir capacidad que quede sin vender hasta 2032.

El problema es que construir esa infraestructura exige desembolsar enormes cantidades de dinero mucho antes de que los centros de datos comiencen a generar ingresos. CoreWeave registró alrededor de USD $5.100 millones en ingresos durante 2025, pero terminó el año con una pérdida neta de aproximadamente USD $1.200 millones, según Reuters.

La empresa necesita financiar terrenos, centros de datos, GPU, redes, electricidad y contratos de arrendamiento mientras espera que los ingresos futuros de sus clientes cubran ese gasto. Mientras el costo del dinero era bajo y la demanda de IA parecía prácticamente ilimitada, el modelo resultaba atractivo. Con tasas elevadas y mayor cautela entre los inversores, las cuentas se vuelven más sensibles.

Los bonos empiezan a enviar una señal

El mercado de deuda está reflejando esa preocupación. El rendimiento de un bono de CoreWeave con vencimiento en 2031 llegó a superar 16% durante la semana, mientras otro instrumento con vencimiento en 2032 se situó alrededor de 15%. Reuters reportó además que el costo de asegurar la deuda de la compañía contra un posible incumplimiento superó los 1.000 puntos básicos.

Estos niveles no significan automáticamente que CoreWeave vaya a entrar en impago. Pero sí indican que los inversores exigen una compensación significativamente mayor para asumir su riesgo crediticio.

DiarioBitcoin ya había mostrado cómo esta tensión no apareció de la noche a la mañana. En agosto, Goldman Sachs buscaba USD $1.150 millones para financiar un centro de datos alquilado a CoreWeave, y el costo de esa deuda ya era superior al de proyectos respaldados directamente por gigantes tecnológicos con mejores calificaciones crediticias.

En septiembre, la publicación también analizó cómo CoreWeave perdió 32% tras entrar al Nasdaq 100 mientras sus ejecutivos vendían acciones, en un contexto donde la deuda superaba USD $35.000 millones y el flujo de caja libre seguía siendo negativo.

El problema se está extendiendo más allá de CoreWeave

La preocupación no está limitada a una sola empresa. Durante los primeros nueve meses de 2026, compañías tecnológicas emitieron alrededor de USD $500.000 millones en deuda, según estimaciones citadas por DiarioBitcoin.

El medio reportó el 9 de octubre que la deuda para inteligencia artificial estaba elevando el costo del crédito de Oracle, Broadcom y SpaceX. En agosto, DiarioBitcoin ya había advertido que la ola de deuda vinculada a IA estaba superando las previsiones de Wall Street, con Goldman Sachs proyectando cerca de USD $500.000 millones de financiamiento relacionado con el sector durante el año.

Esa cifra ilustra el tamaño del cambio. La carrera por IA ya no depende únicamente del dinero generado internamente por las grandes tecnológicas.

También se está financiando mediante bonos corporativos, préstamos privados, estructuras respaldadas por centros de datos, contratos de arrendamiento a largo plazo y garantías asociadas al valor futuro de los chips.

Anthropic también entra en la carrera de deuda

La noticia más reciente refuerza esa tendencia. Anthropic busca financiar una expansión masiva de capacidad de cómputo mediante un paquete que podría alcanzar USD $60.000 millones.

Según Financial Times, la compañía estaría ofreciendo a fondos de Blackstone un rendimiento superior a 10% para participar en parte de una estructura destinada a financiar chips desarrollados por Google. Reuters señala que Blackstone podría invertir alrededor de USD $9.000 millones en deuda respaldada por los pagos de arrendamiento de Anthropic durante cinco años.

DiarioBitcoin informó este 16 de octubre que Anthropic recibió una calificación BB+ mientras busca USD $60.000 millones para chips de IA. BB+ se encuentra un escalón por debajo del grado de inversión. Eso no significa que Anthropic tenga problemas inmediatos para pagar sus obligaciones, pero muestra que incluso una de las empresas más relevantes de la industria está pagando una prima considerable para conseguir capital.

La diferencia frente a rondas anteriores también importa: Anthropic obtuvo financiación previa a tasas cercanas a 8,5%, mientras las nuevas operaciones apuntan a rendimientos de dos dígitos.

Wall Street comienza a exigir más por financiar la IA

El cambio de percepción puede resumirse en una frase: la deuda de IA sigue encontrando compradores, pero ya no al mismo precio. Los inversores están empezando a diferenciar entre proyectos respaldados por gigantes con fuertes flujos de caja y operadores que dependen casi completamente de financiamiento externo.

Meta, Microsoft o Alphabet pueden financiar gran parte de sus inversiones con efectivo generado por publicidad, software y servicios en la nube. CoreWeave, Nebius, Applied Digital y otras empresas necesitan recurrir con mucha mayor frecuencia a deuda y capital externo. Eso hace que sean considerablemente más sensibles a cambios en tasas de interés, retrasos de proyectos o una desaceleración de la demanda.

DiarioBitcoin ya había identificado esta divergencia al analizar cómo la deuda de IA cercana a USD $500.000 millones distribuye riesgos muy distintos entre compañías como Meta y CoreWeave.

El mercado empieza a castigar los retrasos

Otra señal aparece cuando los proyectos no avanzan según lo previsto.

Oracle enfrenta retrasos en el denominado Project Jupiter, un gran campus de centros de datos en Nuevo México. Préstamos por aproximadamente USD $18.000 millones vinculados al proyecto llegaron a negociarse entre 89 y 91 centavos por dólar, reflejando una mayor percepción de riesgo entre los inversores.

DiarioBitcoin explicó en septiembre que la deuda asociada al proyecto de IA de Oracle cotizaba con descuento debido a retrasos relacionados con permisos, energía y oposición local. No existe un impago reportado.

Pero el mercado está demostrando que ya no valora únicamente la promesa de crecimiento futuro. También exige ejecución.

¿Estamos realmente ante una burbuja?

La palabra “burbuja” aparece cada vez con mayor frecuencia, pero todavía requiere cautela. El sector enfrenta una diferencia importante frente a la burbuja puntocom de finales de los años noventa.

Hoy existe demanda real por capacidad de cómputo, los ingresos asociados a IA crecen rápidamente y muchas compañías tienen contratos de largo plazo firmados con clientes solventes. CoreWeave, por ejemplo, posee una cartera de contratos superior a USD $100.000 millones.

Anthropic genera miles de millones de dólares en ingresos y reportó recientemente dos trimestres consecutivos de beneficios ajustados, según datos proporcionados a inversores. El problema no es necesariamente que la inteligencia artificial carezca de negocio.

La preocupación es cuánto capital se está invirtiendo antes de saber cuál será la rentabilidad final de toda esa infraestructura. Reuters señaló a principios de octubre que el gasto acumulado global en centros de datos podría superar USD $30 billones para 2050, según estimaciones de PwC.  Incluso para una tecnología transformadora, esa escala implica enormes riesgos si las expectativas terminan siendo demasiado optimistas.

Una burbuja puede existir incluso si la tecnología funciona

La historia ofrece un precedente útil. Los ferrocarriles transformaron la economía. Internet transformó la economía. Ambos también produjeron períodos de inversión excesiva, quiebras y destrucción de capital. Una tecnología puede cumplir sus promesas y, al mismo tiempo, generar una burbuja financiera alrededor de las compañías que intentan construirla. Ese es el escenario que preocupa ahora a algunos inversores.

Si los centros de datos terminan generando los ingresos esperados, gran parte de la deuda podrá refinanciarse y amortizarse con normalidad. Pero si la demanda crece más lentamente, los modelos se vuelven más eficientes o las GPU pierden valor más rápido de lo previsto, algunos operadores podrían terminar con activos costosos financiados mediante deuda que todavía debe pagarse.

El verdadero riesgo está en el apalancamiento

El debate sobre una burbuja de IA puede estar demasiado concentrado en las valoraciones bursátiles. La vulnerabilidad más importante puede encontrarse en otro lugar: el apalancamiento utilizado para construir la infraestructura física.

Durante buena parte del boom, Wall Street parecía dispuesto a financiar prácticamente cualquier proyecto relacionado con inteligencia artificial. Ahora los rendimientos de los bonos, los seguros contra impago y los descuentos en el mercado secundario indican que los inversores empiezan a exigir respuestas más concretas.

¿Cuánto costará terminar cada centro de datos? ¿Cuándo comenzará a generar ingresos? ¿Qué ocurre si el cliente cancela o renegocia el contrato? ¿Cuánto valdrán las GPU dentro de cinco años? ¿Y cuánto costará refinanciar la deuda si las tasas permanecen elevadas? Son preguntas financieras tradicionales aplicadas a una tecnología extraordinariamente nueva.

La IA todavía crece, pero el dinero dejó de ser gratis

Nada de lo ocurrido esta semana demuestra que el boom de inteligencia artificial esté terminando. Los pedidos siguen creciendo, los gigantes tecnológicos continúan expandiendo infraestructura y empresas como Nvidia mantienen ventas extraordinarias. Pero existe una diferencia importante frente a meses anteriores.

Wall Street comienza a separar crecimiento de rentabilidad. CoreWeave puede tener USD $100.000 millones en contratos y aun así enfrentar problemas si necesita financiar demasiado capital a tasas de dos dígitos. Anthropic puede estar entre las compañías de IA más importantes del mundo y aun así tener que pagar una prima elevada para conseguir USD $60.000 millones.

La deuda obliga al mercado a hacer una pregunta que el entusiasmo tecnológico permitió posponer durante algún tiempo: ¿cuánto dinero puede generar realmente cada dólar invertido en inteligencia artificial? Si la respuesta resulta suficientemente grande, el boom de infraestructura puede terminar justificando la enorme apuesta actual. Si no, la próxima fase de la revolución de IA quizá no se decida únicamente por quién construya el mejor modelo.

Podría decidirse por algo mucho más antiguo: quién puede pagar sus deudas cuando llegue la factura.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA


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