En Kemmerer, Wyoming, un pueblo de apenas 2.400 habitantes, Bill Gates levantará una planta nuclear avanzada de USD $4.000 millones. Mientras unos ven progreso y empleo, otros temen lo peor. ¿La ciudad está lista para convertirse en el centro de la energía nuclear de EE. UU.?
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- Bill Gates y su empresa TerraPower construirán una planta nuclear de USD $4.000 millones en Kemmerer, Wyoming, reemplazando el auge del carbón.
- La ciudad cubrirá la mitad del costo y espera cientos de empleos, pero los precios de las casas ya se dispararon a más de USD $262.000.
- Los críticos alertan sobre los riesgos del refrigerante de sodio líquido y la falta de contención, comparándola con un ‘Chernóbil vaquero’.
La ciudad de Kemmerer, Wyoming, cuna de la minería del carbón desde 1897, se convierte ahora en el epicentro de una apuesta nuclear sin precedentes. Bill Gates, cofundador de Microsoft y uno de los hombres más ricos del mundo, eligió este pueblo de 2.400 habitantes para levantar la primera planta de energía nuclear avanzada a escala comercial de Estados Unidos. Así lo reporta finance.yahoo.com.
El proyecto Natrium y sus promesas
La instalación, denominada Natrium, será construida por TerraPower, empresa fundada por Gates en 2008. Según el propio multimillonario, “será la instalación nuclear más avanzada del mundo, y será mucho más segura y producirá muchos menos residuos que los reactores convencionales”.
La tecnología se basa en el uso de sodio líquido en lugar de agua para enfriar los reactores y absorber el calor. Esto permitiría generar electricidad para hasta 400.000 hogares, según TerraPower.
El costo total del proyecto asciende a USD $4.000 millones, y la ciudad de Kemmerer aportará la mitad de esa cifra. La construcción ya comenzó, y se espera que la planta esté operativa en 2030.
Chris Levesque, director ejecutivo de TerraPower, sostiene que esta planta es el “plan comercial para movilizar una flota de plantas Natrium” en todo el país. Wyoming sería así el anfitrión del primer reactor avanzado comercial a gran escala que recibe un permiso de construcción de la Comisión Reguladora Nuclear (NRC).
La NRC, tras su revisión, concluyó que el diseño Natrium puede responder de manera segura a las interrupciones en la operación normal y apagarse sin riesgos. También determinó que los planes para almacenar combustible gastado y otros desechos radiactivos son aceptables.
Impacto económico y social en Kemmerer
La llegada de la planta nuclear ya está transformando la economía local. Brian Muir, administrador municipal de Kemmerer, explicó que se espera un “impacto económico dramático” durante la fase de construcción, con la llegada de 300 trabajadores este año y hasta 1.600 en el pico de obras.
Una vez completada, la planta proporcionará 250 empleos a tiempo completo, lo que generará un “efecto multiplicador” en restaurantes, hotelería y nuevos negocios, según Muir. El alcalde Robert Bowen prevé “un auge masivo” y un aumento en los ingresos por impuestos a las ventas.
El sector inmobiliario ya refleja el optimismo. Según datos de Zillow, el precio promedio de las viviendas pasó de USD $219.000 a principios de 2024 a casi USD $262.000 en junio de 2026. Bowen confirmó un “enorme auge” en las ventas de propiedades.
Sin embargo, la comunidad no está unánimemente a favor. Janet Lively, residente y trabajadora de una cafetería local, declaró a USA Today: “Yo diría que nuestra comunidad está dividida”.
Mientras algunos ven la planta como una oportunidad para diversificar la economía y atraer nuevas generaciones, otros añoran el pasado minero. Muir señaló que la ciudad “todavía desea ser conocida como una comunidad minera de carbón”, aunque la conversión de otras plantas a gas aceleró el cambio.
Preocupaciones y críticas: el temor a un desastre
Los opositores al proyecto no son pocos. El Dr. Edwin Lyman, de la Unión de Científicos Preocupados (UCS), calificó la planta como “un verdadero Chernóbil vaquero”. Lyman publicó un informe en el que alerta que el refrigerante de sodio líquido es inflamable y que las inestabilidades del reactor podrían dañar el combustible nuclear.
Además, Lyman señaló que la instalación “carece de una estructura de contención física” para reducir la liberación de materiales radiactivos en caso de una fusión del núcleo. También acusó a la NRC de apresurar su evaluación de seguridad para satisfacer el cronograma impulsado por el presidente Trump.
Por su parte, la NRC respondió a las críticas a través de su portavoz Scott Burnell, quien afirmó que la revisión cubrió “la capacidad para manejar de manera segura eventos como terremotos, ventiscas e inundaciones”. Burnell aseguró que el diseño Natrium puede “responder de manera segura a las interrupciones en la operación normal” y que los planes de almacenamiento de residuos son aceptables.
Algunos residentes comparten el temor. Charlotte Sherbeyn dijo a USA Today: “Si eso explota, estamos acabados”, refiriéndose a la posible interacción del reactor con el gas natural y el carbón que existen bajo tierra. La combinación podría ser devastadora.
Entre los partidarios, la codirectora del Centro de Investigación de Energía Nuclear de la Universidad de Wyoming, Tara K. Righetti, considera que Wyoming está “a la vanguardia del renacimiento nuclear” que vive Estados Unidos. Ella defiende que la planta representa una oportunidad histórica para el estado.
El contexto: la transición energética y el papel de Bill Gates
Este proyecto se enmarca en una tendencia global hacia la energía nuclear como herramienta contra el cambio climático. Bill Gates ha sido un defensor público de la energía nuclear, argumentando que es necesaria para satisfacer la demanda energética y reducir las emisiones de carbono.
La elección de Wyoming no es casual: es un estado con fuertes tradiciones mineras y con un clima político receptivo a la industria. La planta Natrium será una prueba de fuego para que la tecnología de reactores avanzados pueda expandirse más allá de esta ciudad.
En EE. UU., la energía nuclear genera alrededor del 20% de la electricidad, pero el envejecimiento de las plantas y la falta de inversión han frenado su crecimiento. Proyectos como este buscan demostrar que una nueva generación de reactores puede ser más segura y rentable.
Sin embargo, los desafíos regulatorios y los costos siguen siendo barreras. El propio Gates ha admitido en el pasado que la innovación nuclear no avanza al ritmo deseado, pero insiste en que es una de las pocas opciones viables para descarbonizar la red eléctrica.
La comunidad de Kemmerer se convierte así en un laboratorio. Con una población pequeña y una historia ligada al carbón, el éxito o fracaso de la planta podría sentar precedente para otros pueblos mineros en transición.
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