Por Canuto  

El debut de Open USD, una nueva stablecoin vinculada al dólar, quedó bajo escrutinio después de que Samsung Electronics y otras firmas financieras de Corea del Sur negaran cualquier alianza formal con el proyecto, pese a aparecer en su extensa lista de supuestos socios.

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  • Samsung Electronics aseguró que no hubo consultas oficiales sobre su participación en Open USD.
  • Shinhan, Dunamu y K Bank dijeron que solo recibieron una propuesta preliminar, no una adhesión formal.
  • La controversia reabre dudas sobre la credibilidad del proyecto antes de su lanzamiento comercial.

 


Open USD (OUSD), una nueva stablecoin vinculada al dólar respaldada por instituciones de alto perfil, enfrenta cuestionamientos sobre su credibilidad apenas días después de su presentación pública. El foco de la controversia está en Corea del Sur, donde varias empresas incluidas como supuestos socios del proyecto niegan haber formalizado su participación.

Entre las compañías que se distanciaron figura Samsung Electronics, cuyo nombre apareció en la lista difundida por Open Standard junto a grandes actores financieros y tecnológicos. La reacción añade presión a un lanzamiento que buscaba proyectar solidez mediante una red de más de 140 aliados corporativos.

Según reportó Chosun Biz el 3 de julio, la negativa de empresas coreanas pone a prueba una de las mayores listas de socios ensambladas hasta ahora en el segmento de stablecoins. El episodio también reaviva viejas dudas sobre cuánto pesan estos anuncios cuando todavía no existen compromisos contractuales claros.

El proyecto fue anunciado por Open Standard el 30 de junio con una propuesta atractiva para sus miembros. La iniciativa prometía acuñación sin tarifas y participación en los ingresos generados por las reservas que respaldarían a la moneda.

En el ecosistema cripto, las stablecoins son tokens diseñados para mantener paridad con un activo de referencia, en este caso el dólar estadounidense. Su utilidad se extiende desde pagos y remesas hasta operaciones de trading, liquidez en DeFi y servicios institucionales de tesorería.

Empresas coreanas rechazan la supuesta membresía

La lista inicial de Open USD incluyó a nombres como Visa, Mastercard, Stripe, BlackRock y Coinbase. Junto a ellos también aparecieron 13 entidades coreanas, entre ellas Samsung Electronics, Dunamu, Shinhan Financial Group, K Bank y siete emisores de tarjetas.

Sin embargo, al menos cuatro de esas compañías se desmarcaron del proyecto en cuestión de días. El dato resulta relevante porque el valor reputacional del anuncio dependía, en buena parte, de la dimensión y prestigio de sus respaldos corporativos.

Un funcionario de Samsung Electronics citado por la prensa local fue tajante sobre la situación. Según esa declaración, no hubo consultas oficiales y la empresa ni siquiera sabe qué papel desempeñaría dentro del consorcio.

La cita recogida por medios locales señaló lo siguiente:No hubo consultas oficiales, y ni siquiera sabemos qué rol jugaríamos (en el consorcio)”. Esa frase se convirtió rápidamente en el símbolo del revés sufrido por el lanzamiento de Open USD.

Shinhan, Dunamu y K Bank también ofrecieron una versión que contradice la imagen de adhesión ya cerrada. Las tres entidades indicaron que Open Standard apenas les planteó la idea de unirse y que responderían tras evaluarla internamente.

A pesar de ello, sus nombres aparecieron como miembros en la lista pública del consorcio. La diferencia entre una conversación exploratoria y una alianza formal es sustancial, sobre todo en un mercado bajo estrecho escrutinio regulatorio.

Otro funcionario de una empresa incluida en la lista describió una experiencia similar ante Chosun Biz. Según esa fuente, se enteraron de su presencia como miembros del consorcio OUSD a través de noticias nacionales.

La declaración fue aún más elocuente por el tono de sorpresa que dejó entrever. “Nos enteramos de que estábamos incluidos como miembros del consorcio OUSD a través de noticias nacionales… Nos sorprende estar incluidos como miembros”, indicó ese representante.

Hasta el momento señalado en la cobertura original, Open Standard no había abordado públicamente los comentarios de las empresas coreanas. Tampoco había definido con claridad qué significa “convivencia” o membresía dentro de su estructura de socios.

BeInCrypto también indicó que la organización no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios. Ese silencio alimenta la percepción de que el proyecto necesita clarificar con rapidez la naturaleza exacta de sus alianzas antes de consolidar su despliegue.

Un lanzamiento ambicioso bajo la sombra de precedentes incómodos

La controversia alrededor de Open USD recuerda un episodio muy conocido en la historia reciente de las stablecoins corporativas. El caso de Libra, impulsado por Facebook en 2019, sirve como referencia casi automática para entender la fragilidad de estos grandes anuncios.

Libra debutó con 28 miembros fundadores, entre ellos Visa, Mastercard y Stripe. Sin embargo, esas tres empresas abandonaron el proyecto en un plazo de apenas cuatro meses, debilitando severamente su narrativa de respaldo institucional.

El proyecto terminó rebautizado como Diem, pero la nueva marca no logró revertir sus problemas regulatorios y políticos. Finalmente, Diem vendió sus activos en 2022, cerrando uno de los experimentos más ambiciosos y más frustrados de la industria.

Esa historia importa porque muestra que una lista de socios llamativa no siempre se traduce en una red operativa estable. En este tipo de iniciativas, la adhesión pública puede evaporarse rápidamente si los incentivos, los riesgos o el entorno legal cambian.

Para Open USD, el golpe reputacional llega en una etapa especialmente sensible. El proyecto todavía no ha demostrado su funcionamiento a escala, por lo que la confianza inicial depende mucho de la precisión con que comunica quiénes realmente lo respaldan.

La reacción del mercado también revela que el lanzamiento no pasó inadvertido entre los actores del sector financiero digital. De acuerdo con la nota original, el debut de Open USD arrastró la acción de Circle un 17% en el día del lanzamiento.

Ese movimiento sugiere que algunos inversionistas interpretaron a Open USD como una amenaza competitiva para emisores ya establecidos. Circle, emisora de USDC, es uno de los nombres más expuestos a cualquier proyecto que intente redistribuir el mercado de stablecoins reguladas.

Actualmente, Tether y USD Coin concentran más del 80% de un mercado valorado en alrededor de USD $311.000 millones, según datos de DefiLlama citados en la cobertura. Esa concentración explica por qué cualquier nueva propuesta relevante genera atención inmediata.

Open USD también aspira a alterar otra variable importante del sector: la distribución de los ingresos que producen las reservas. Su esquema de reparto podría presionar los rendimientos asociados a USDC dentro del universo de finanzas descentralizadas.

Para muchos observadores, esa promesa es parte central de su atractivo. Si los socios reciben una porción del negocio de reservas, el incentivo comercial para integrar la moneda puede ser mayor que en modelos donde todo el rendimiento queda en manos del emisor.

Apoyos confirmados, competencia y el contexto regulatorio en Corea del Sur

A pesar del ruido en torno a la lista de socios, algunos compromisos parecen más firmes que otros. El presidente de Stripe Technology, Will Gaybrick, confirmó que Open USD se convertirá en la stablecoin predeterminada para empresas en su plataforma.

Ese respaldo no es un detalle menor dentro de la narrativa del proyecto. Stripe es uno de los grandes nombres del negocio global de pagos, por lo que su apoyo ofrece una señal concreta frente a los desmentidos provenientes del mercado coreano.

La relación entre Stripe y el ecosistema de Open USD tiene además un antecedente financiero reciente. Stripe realizó la compra por USD $1.100 millones de Bridge, la firma de stablecoins fundada por Zach Abrams, director de Open Standard.

Esa conexión ayuda a entender por qué la alianza con Stripe parece tener una base más sólida que otras asociaciones anunciadas. No se trata solo de afinidad estratégica, sino de una integración previa entre actores con intereses ya alineados.

Mientras tanto, Circle sigue reforzando su propia red de distribución bancaria. En paralelo a la aparición de Open USD, Standard Chartered amplió en Dubái el acceso institucional a USDC, reforzando la presencia del emisor en un centro financiero clave.

Ese movimiento muestra que la competencia en el mercado de stablecoins ya no se juega solo en exchanges o protocolos DeFi. Cada vez más, la disputa pasa por acuerdos bancarios, canales de pagos y acceso regulado para clientes institucionales.

En el caso de las firmas coreanas, la cautela tiene razones adicionales más allá de la mera prudencia reputacional. En Corea del Sur aún no se resuelve el debate sobre las stablecoins respaldadas por el won, una discusión que influye sobre cualquier iniciativa privada del sector.

Las empresas mencionadas en la lista de Open USD ya operan además bajo una regulación cripto doméstica cada vez más estricta. Eso hace menos probable que una compañía relevante confirme su adhesión a un proyecto internacional sin revisar primero todos los riesgos legales y operativos.

Por esa razón, la distancia tomada por Samsung, Shinhan, Dunamu y K Bank no necesariamente implica rechazo absoluto al concepto de stablecoin. Más bien refleja un entorno donde las declaraciones públicas deben acompasarse con evaluaciones formales y con marcos regulatorios aún en desarrollo.

El desafío para Open USD será demostrar que su propuesta puede sobrevivir al primer examen de credibilidad. Si logra aclarar su estructura de socios y convertir los apoyos exploratorios en acuerdos verificables, todavía podría conservar una oportunidad en un mercado tan concentrado como competitivo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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