La energía solar va camino a convertirse en la principal fuente de electricidad del mundo antes de 2035, pero el crecimiento acelerado de los centros de datos para IA podría darle una nueva vida al gas y al carbón durante décadas. Un nuevo informe dibuja un sistema energético más barato, más eléctrico y también más tensionado por la demanda constante.
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- BloombergNEF proyecta que la energía solar superará al carbón, al petróleo y al gas natural como principal fuente eléctrica hacia 2035.
- Los centros de datos asociados a la IA añadirían demanda para hasta 1 teravatio de nueva solar, pero gas y carbón aportarían el 51% de la generación incremental hasta 2050.
- Las baterías, la geotermia y la energía nuclear emergen como competidores clave en la carrera por abastecer la infraestructura digital del futuro.
La energía solar se perfila como la mayor fuente de electricidad del mundo en la próxima década, en un giro que reordenaría por completo el mapa energético global. Sin embargo, ese avance no implica una salida inmediata de los combustibles fósiles, sobre todo si la demanda eléctrica de los centros de datos para inteligencia artificial sigue creciendo al ritmo previsto.
De acuerdo con un nuevo informe de BloombergNEF reseñado por TechCrunch, la solar superará al carbón, al petróleo y al gas natural hacia 2035. La consultora sostiene que este relevo no dependería tanto de regulaciones climáticas estrictas, sino de un factor más simple y contundente: el costo.
Matthias Kimmel, director de economía energética de BloombergNEF, resumió la tendencia con una frase directa: la solar está ganando la carrera. La lógica detrás de esa afirmación es que la tecnología se ha vuelto demasiado barata como para ser ignorada, incluso en economías que hasta hace poco dependían de combustibles importados.
Un ejemplo citado en el informe es Pakistán, que incorporó 25 gigavatios de energía solar en los últimos dos años. Ese salto ocurrió después de que los precios del gas natural se dispararan tras la invasión rusa de Ucrania, lo que reforzó el atractivo de una fuente local y cada vez más competitiva.
La solar avanza por precio, no solo por política
El estudio plantea que la transición podría acelerarse aún más si los países adoptan medidas climáticas más agresivas. Pero incluso en un escenario guiado por incentivos económicos, la trayectoria de la solar luce sólida. Para muchos inversionistas, esto convierte al sector energético en una de las grandes oportunidades de crecimiento de las próximas décadas.
Ese interés del mercado no se limita a la generación eléctrica tradicional. Los centros de datos se han convertido en el corazón de la nueva narrativa, ya que concentran expectativas sobre inteligencia artificial, computación intensiva y expansión digital. El informe refuerza la idea de que la infraestructura energética detrás de esa ola será un campo de competencia enorme.
BloombergNEF estima que los centros de datos impulsarán 1 teravatio adicional de energía solar a gran escala. A esto se sumarían 400 gigavatios de solar, 370 gigavatios de gas natural y 110 gigavatios de carbón vinculados al crecimiento de esa demanda.
El problema es que la solar, por sí sola, no resuelve la necesidad de suministro continuo. Debido a que el gas y el carbón pueden operar las 24 horas del día, la consultora espera que esos combustibles fósiles aporten el 51% de la generación incremental destinada a centros de datos de aquí a 2050.
En términos prácticos, esto significa que las grandes tecnológicas y los desarrolladores de centros de datos tendrán una influencia desproporcionada sobre qué fuentes energéticas seguirán siendo viables a mitad de siglo. No se trata solo de consumo eléctrico, sino de una decisión industrial con efectos de largo plazo sobre la descarbonización global.
Baterías, geotermia y nuclear entran en la disputa
Aunque el informe anticipa un papel importante para el gas y el carbón en el suministro constante a centros de datos, ese escenario no está cerrado. Otras tecnologías están tratando de capturar parte de ese mercado, en especial aquellas capaces de ofrecer energía firme o de desplazar consumo hacia horas más rentables.
Entre ellas aparece el almacenamiento de larga duración. Google dio una señal clara en esa dirección al incluir USD $1.000 millones en baterías de 100 horas de Form Energy dentro de un proyecto reciente de centro de datos. Ese tipo de inversión sugiere que el respaldo energético podría dejar de depender exclusivamente de plantas fósiles.
También la geotermia y la energía nuclear ganaron visibilidad este mes tras las exitosas ofertas públicas iniciales de Fervo Energy y X-energy. Ambas tecnologías son observadas como candidatas serias para abastecer centros de datos que requieren disponibilidad continua y estabilidad de red.
Aun así, la competencia contra la energía fotovoltaica será dura. La expansión de los paneles solares ha sido drástica en los últimos años, impulsada por una caída de costos que, según BloombergNEF, no muestra señales de agotamiento.
La firma prevé que para 2035 los precios de la solar caigan otro 30%. Ese descenso le permitiría reforzar su ventaja frente al carbón y al gas natural, y consolidar su posición como opción preferente para nuevas inversiones eléctricas en gran parte del mundo.
Mirando más lejos, el informe espera que en 2050 los paneles solares generen más del doble de electricidad que el gas natural. Es una proyección ambiciosa que coloca a la solar en el centro del sistema, aunque no elimina el desafío del suministro continuo para usos intensivos como la IA.
China, sobreoferta y el nuevo ciclo de las baterías
La caída persistente de los costos solares se atribuye a dos motores principales. El primero es la política industrial de China, que ha favorecido esta tecnología mediante subsidios a fabricantes y una expansión de producción que ha inundado el mercado global con equipos más baratos.
El segundo es la fabricación en masa, que ha comprimido precios a un ritmo notable. Kimmel explicó que los costos tienden a bajar con cada duplicación de la capacidad instalada, aunque en el caso de la energía solar la reducción ha sido incluso más rápida que esa regla empírica.
La abundancia de electricidad solar ya está produciendo efectos de segunda ronda en otros segmentos del mercado. En países como España e Italia, las granjas solares independientes han dejado de ser rentables en ciertos casos, porque el exceso de oferta durante el día redujo los precios de la electricidad en esas horas.
Como respuesta, los desarrolladores comenzaron a construir plantas híbridas renovables. Estos proyectos combinan paneles solares con baterías, buscando almacenar energía para venderla más tarde, cuando la demanda nocturna eleva el precio del kilovatio.
BloombergNEF compara el momento actual de las baterías con la situación en la que estaba la solar en 2020. El año pasado se instalaron 112 gigavatios de baterías a escala de red en todo el mundo, y la firma espera que esa cifra casi se triplique para 2035.
Ese crecimiento ya está atrayendo empresas de distintos sectores. Desde Redwood Materials hasta Ford han lanzado negocios vinculados al almacenamiento de energía, con la expectativa de capturar una parte relevante de un mercado que podría volverse esencial para sostener la electrificación de la economía.
Independencia energética y riesgos geopolíticos
El informe dejó fuera un factor de última hora: la guerra de Irán. Según se explica, el conflicto comenzó cuando el trabajo de BloombergNEF estaba demasiado avanzado como para introducir cambios significativos en sus proyecciones principales.
Pese a ello, el equipo modeló dos escenarios relacionados con la dependencia energética de distintos países. En un escenario de transición económica, donde la descarbonización avanza sobre todo por razones de costo, todos los países reducirían su dependencia de importaciones energéticas, incluida Arabia Saudita.
En un escenario de cero neto, donde las regulaciones impulsan una descarbonización más profunda, todos los países podrían eliminar virtualmente su dependencia de energía extranjera. Esa conclusión refuerza una idea que ha ganado terreno en los últimos años: la transición energética no es solo una cuestión climática, sino también estratégica.
Kimmel lo planteó con claridad al afirmar que una transición eficiente en costos puede ser positiva para la independencia energética. En un mundo más electrificado, con más solar y más almacenamiento, el acceso local a energía podría reducir la vulnerabilidad frente a shocks geopolíticos y volatilidad en combustibles importados.
Para los sectores de tecnología, mercados e infraestructura, el mensaje es doble. La solar parece encaminada a dominar el sistema eléctrico por pura competitividad, pero la expansión de la IA puede prolongar la vida económica del gas y del carbón si las alternativas firmes no escalan con suficiente rapidez.
La gran disputa de aquí a 2050 no será solo qué energía es más barata, sino cuál puede alimentar sin pausas la economía digital que viene. Y en ese terreno, la carrera entre solar, baterías, geotermia, nuclear y combustibles fósiles apenas comienza.
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