Armada, una startup enfocada en centros de datos modulares para inteligencia artificial, aseguró una ronda Serie B por USD $230 millones y alcanzó una valoración de USD $2.000 millones, mientras acelera su producción con Johnson Controls y gana tracción entre clientes de defensa, energía e industria.
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- Armada recaudó USD $230 millones en una Serie B y fue valorada en USD $2.000 millones.
- La empresa firmó con Johnson Controls para fabricar centros de datos modulares de IA en una nueva planta de Arizona.
- Las reservas de clientes crecieron 540% entre FY25 y FY26, y en el Q1 del FY27 avanzaron cerca de 2.000% interanual.
Armada, empresa con sede en San Francisco dedicada a construir centros de datos modulares, anunció una ronda Serie B por USD $230 millones que elevó su valoración a USD $2.000 millones. La operación llega en un momento de fuerte interés por infraestructura de inteligencia artificial capaz de desplegarse con rapidez fuera de los grandes complejos tradicionales.
La compañía también informó un acuerdo de fabricación con Johnson Controls, que además participó como inversionista en la ronda. Como parte de esa alianza, ambas empresas producirán centros de datos modulares en una nueva fábrica de 400.000 pies cuadrados en Arizona llamada Galleon Forge One.
El caso de Armada resulta especialmente relevante dentro del auge de la IA porque apunta a un cuello de botella que el mercado sigue enfrentando: no toda la capacidad de cómputo puede esperar años por la construcción de grandes centros de datos. En sectores remotos o críticos, la velocidad de despliegue y el acceso flexible a energía son factores decisivos.
Según la información divulgada por CNBC, la fábrica en Arizona comenzará produciendo Leviathan, el centro de datos a escala de megavatios de Armada, a partir de este verano. El proyecto también prevé la creación de más de 500 empleos.
Un modelo distinto al de los hyperscalers
A diferencia de los enormes campus construidos por hyperscalers, los centros de datos de Armada están diseñados para conectarse a fuentes de energía ya disponibles en sitio. Entre ellas figuran energía solar y gas de quema generado por pozos petroleros, una característica que permite operar en lugares donde montar infraestructura convencional sería más lento o costoso.
La propuesta de la empresa se basa en unidades modulares que pueden desplegarse en cuestión de días, en vez de años. Eso reduce tiempos de instalación y habilita que el procesamiento de IA ocurra directamente en campo, sin depender de transmitir todos los datos hacia instalaciones lejanas.
Ese enfoque, conocido como computación en el borde, ha ganado peso en industrias donde la latencia, la conectividad o la seguridad importan tanto como la potencia de cálculo. Para defensa, energía, telecomunicaciones, minería y operaciones marítimas, procesar datos en sitio puede marcar diferencias operativas concretas.
Dan Wright, cofundador y CEO de Armada, dijo en un comunicado que “la carrera de la IA no se ganará con proyectos aislados”. Añadió que la ganarán las empresas y los países que puedan fabricar, desplegar y mejorar continuamente infraestructura de IA con velocidad, escala y soberanía.
Wright ha vinculado antes la misión de la empresa con la competencia global entre Estados Unidos y China en inteligencia artificial. En ese marco, Armada intenta posicionarse no solo como proveedor tecnológico, sino como pieza de una estrategia industrial y geopolítica más amplia alrededor del cómputo avanzado.
Fabricación en Arizona y apoyo estratégico
Johnson Controls aportará a la alianza su red operativa y su músculo industrial. La empresa cuenta con 40.000 empleados de campo en regiones clave, un alcance que, según las compañías, facilitará tanto la producción como el despliegue rápido de infraestructura de IA en Estados Unidos y otros mercados.
Joakim Weidemanis, CEO de Johnson Controls, señaló en un comunicado que la compañía está trabajando con Armada para entregar rápidamente centros de datos modulares seguros y a escala. También afirmó que la combinación de la tecnología de Johnson Controls, su base manufacturera en Estados Unidos y la experiencia de Armada en edge computing permitirá crear entornos térmico-críticos predecibles, de despliegue rápido y escalables.
Las dos empresas ya han desplegado unidades en distintas zonas de Estados Unidos y en otros países. Esa tracción temprana sugiere que el acuerdo no parte desde cero, sino que busca industrializar una demanda que ya existe y que ahora requiere una cadena de suministro más robusta.
La nueva planta Galleon Forge One puede leerse además como un indicio del giro que vive la infraestructura de IA. Cada vez más actores del mercado apuestan por acercar la capacidad de cómputo al lugar donde se generan los datos, en vez de depender solo de instalaciones centralizadas de gran escala.
Clientes en defensa, energía e industria pesada
Armada vende sus centros de datos modulares al ejército de Estados Unidos y a industrias que operan en lo que la empresa denomina entornos rugged. Entre esos sectores se encuentran minería, telecomunicaciones y petróleo y gas, donde la infraestructura debe resistir condiciones físicas complejas y operar con alta disponibilidad.
La Marina de Estados Unidos utilizó tecnología de Armada durante su ejercicio naval UNITAS junto a socios en las Américas. El contralmirante Carlos Sardiello indicó que los centros de datos modulares y la computación en el borde ayudan a la Marina a operar en el mar, un caso claro de uso donde la conectividad y la movilidad pesan más que en instalaciones fijas.
La empresa también colabora en la Misión Genesis del Departamento de Energía de Estados Unidos. En ese proyecto, Armada conecta laboratorios nacionales, supercomputadoras y conjuntos de datos dentro de una plataforma de investigación en IA.
Fuera de Estados Unidos, la compañía mantiene proyectos en Australia con WinDC para desplegar fábricas portátiles de IA. En Noruega, también trabaja con Aker BP en la industria de petróleo y gas, lo que refuerza la idea de que su propuesta encuentra demanda en operaciones remotas y críticas.
Este abanico de clientes ayuda a entender por qué el mercado observa a las startups de infraestructura con creciente atención. No se trata únicamente de vender servidores o racks, sino de empaquetar energía, refrigeración, cómputo y despliegue logístico en soluciones listas para operar en terreno.
Crecimiento acelerado y ronda sobresuscrita
Armada afirmó que sus reservas de clientes crecieron 540% entre el ejercicio fiscal 2025 y el ejercicio fiscal 2026. La empresa añadió que solo el primer trimestre del FY27 registró aproximadamente un crecimiento interanual de 2.000%, una señal de aceleración poco común incluso dentro del actual auge de la IA.
La ronda Serie B fue sobresuscrita y estuvo codirigida por Overmatch, 8090 Industries y BlackRock, este último como nuevo inversionista. También ingresaron como inversionistas estratégicos Johnson Controls, NightDragon, Mitsui y Singtel Innov8.
Participaron además inversores existentes como Felicis, Marlinspike, Shield Capital, Lux Capital, Founders Fund, Veriten y Gladebrook. Esa mezcla entre capital financiero y socios industriales sugiere que Armada no solo buscó recursos, sino también capacidad de ejecución, fabricación y acceso a mercados especializados.
La noticia ilustra una de las grandes tendencias de 2026: la carrera por la inteligencia artificial ya no depende solo de modelos, chips o aplicaciones. También exige infraestructura física adaptable, rápida de instalar y capaz de operar cerca del origen de los datos, una necesidad que startups como Armada intentan convertir en una ventaja competitiva.
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