Por Canuto  

Anthropic y OpenAI endurecieron sus reglas sobre transferencias de acciones y lanzaron una advertencia directa al mercado secundario: cualquier operación sin autorización escrita podría ser nula desde el inicio. El mensaje golpea a SPVs, acciones tokenizadas, contratos a plazo e incluso a plataformas reguladas, en un momento de euforia por las valuaciones de las grandes startups de IA.

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  • Anthropic y OpenAI afirmaron que las transferencias de acciones sin consentimiento por escrito no serán reconocidas y podrían carecer de valor económico.
  • La advertencia alcanza ventas directas, SPVs, intereses tokenizados y contratos a plazo, e incluye ofertas vistas en Forge Global y Hiive.
  • El anuncio reabre preguntas sobre vehículos como el fondo de Robinhood y llega en medio del rápido crecimiento de Anthropic.

 


Anthropic y OpenAI actualizaron el martes sus políticas de transferencia de acciones con un mensaje contundente para compradores del mercado secundario: adquirir títulos de estas compañías por canales no autorizados podría equivaler a no poseer nada. Ambas empresas sostienen que cualquier transferencia realizada sin consentimiento formal puede considerarse nula y, por tanto, no otorgar derechos económicos ni reconocimiento como accionista.

La advertencia llega en un momento de fuerte apetito por obtener exposición a las startups privadas más codiciadas del sector de inteligencia artificial (IA). Ese interés ha impulsado el uso de estructuras alternativas como vehículos de propósito especial, participaciones tokenizadas y contratos a plazo, especialmente entre inversionistas que no logran acceder a rondas o ventas oficiales.

De acuerdo con la información publicada por ambas compañías, el foco no está en frenar ventas secundarias autorizadas, sino en cerrar rutas paralelas que esquivan el consentimiento corporativo. En otras palabras, la diferencia clave no es si la operación luce sofisticada o regulada, sino si la empresa aprobó por escrito esa transferencia específica.

Una advertencia directa al mercado secundario

Anthropic actualizó su página para indicar que cualquier venta o transferencia de sus acciones sin aprobación de la junta directiva es “void”, es decir, nula. La formulación es especialmente severa porque no habla de una operación anulable o disputable más adelante, sino de algo sin efecto desde el comienzo. Bajo esa lógica, el comprador no sería reconocido como accionista y no tendría derecho alguno.

OpenAI publicó una declaración con lenguaje casi idéntico. La compañía señaló que toda transferencia hecha sin consentimiento por escrito es nula y que la venta no será reconocida ni tendrá valor económico para el comprador. El paralelismo entre ambos anuncios sugiere una postura alineada frente al crecimiento de mercados paralelos alrededor del capital privado en IA.

Las dos empresas identificaron los mismos frentes de riesgo. Entre ellos figuran ventas directas no autorizadas, SPVs, intereses tokenizados y contratos a plazo. Ese detalle es importante porque muestra que la advertencia no se limita al universo cripto, sino a cualquier envoltorio financiero que intente ofrecer exposición indirecta a estas compañías sin la aprobación correspondiente.

Según Decrypt, el mensaje también busca fijar un estándar más claro para inversionistas acreditados y minoristas sofisticados. La conclusión práctica es simple, aunque incómoda para el mercado: comprar exposición económica a una startup privada de moda no garantiza que el adquirente posea un derecho válido sobre las acciones subyacentes.

Qué son los SPVs y por qué quedaron en la mira

Un SPV, o vehículo de propósito especial, es una entidad creada para un solo objetivo. En este caso, suele utilizarse para adquirir acciones de una empresa privada y luego vender participaciones de ese vehículo a terceros. La fórmula se popularizó porque permite agrupar capital externo cuando la empresa emisora restringe las transferencias directas.

El problema aparece cuando varias capas de SPVs se apilan unas sobre otras. La analista de PitchBook Emily Zheng describió estas estructuras como “múltiples niveles de entidades con fines específicos (SPV) que generan múltiples niveles de comisiones de gestión”, una cadena donde cada nivel añade comisiones y reduce la transparencia sobre el origen real del activo.

Si la transferencia original hacia uno de esos vehículos no tuvo aprobación de la junta, la situación se vuelve crítica. Bajo el criterio expuesto por Anthropic y OpenAI, toda la cadena posterior puede quedar contaminada por ese vicio de origen. Eso deja al comprador final expuesto a descubrir que su participación depende de un activo que nunca fue transferido válidamente.

Para los lectores menos familiarizados con este mercado, el punto de fondo es que una estructura financiera puede lucir legítima y aun así descansar sobre una transferencia no reconocida. La sofisticación legal del envoltorio no sustituye el consentimiento exigido por la empresa privada emisora.

La lista negra de Anthropic y el impacto sobre plataformas conocidas

Anthropic fue más lejos que OpenAI y publicó una lista concreta de entidades y ofertas que considera inválidas. Allí mencionó a Open Door Partners, Unicorns Exchange, Pachamama, Lionheart Ventures, Sydecar, Upmarket, además de nuevas ofertas en Forge Global y Hiive. La inclusión de estos nombres elevó el tono de la advertencia.

El caso de Forge Global llamó especialmente la atención. Forge no es visto como un simple mercado gris, sino como una plataforma regulada donde inversionistas acreditados negocian acciones de empresas privadas. Que apareciera en la lista implicó que, para Anthropic, la legalidad formal de un mercado no reemplaza la aprobación corporativa requerida para que una transferencia tenga efecto.

El mes pasado, según reportó Decrypt, la valuación implícita de Anthropic en Forge había alcanzado cerca de USD $ 1 billón, por encima de los USD $ 880 mil millones atribuidos a OpenAI en la misma plataforma. Esa referencia, confirmada por el CEO de Forge, Kelly Rodriques, ayuda a entender el incentivo detrás de estas operaciones: la expectativa de capturar una parte del crecimiento explosivo de la IA privada.

La postura de Anthropic no distingue entre operadores del mercado gris y mercados secundarios regulados. Cualquier transacción sin aprobación de la junta es nula, sin importar dónde se haya realizado. Eso coloca a compradores en Forge y Hiive en una posición de incertidumbre similar a la de quienes adquirieron exposición en plataformas más experimentales.

La reacción del mercado tokenizado y el caso de PreStocks

El segmento tokenizado reaccionó de inmediato tras el anuncio. El token de Anthropic en PreStocks, una plataforma basada en Solana que utiliza SPVs como respaldo, cayó de USD $ 1.400 a USD $ 900 después de la publicación del aviso, de acuerdo con datos citados en la nota original. El movimiento reflejó una reevaluación brusca del riesgo legal del producto.

El equivalente vinculado a OpenAI mostró un deterioro aún mayor. Ese activo también se desplomó de USD $ 1.400 a USD $ 900 en 24 horas. Más allá de la volatilidad puntual, la caída ilustra cómo estos instrumentos dependen no solo del entusiasmo por la IA, sino de la validez jurídica de las estructuras que dicen representar.

Para el mercado cripto y tokenizado, el episodio funciona como recordatorio de una tensión recurrente. La tokenización puede mejorar acceso, liquidez y fragmentación de activos, pero esos beneficios se debilitan si el activo subyacente no fue transferido de forma válida. Sin una base legal clara, el token puede terminar representando una promesa económica muy frágil.

También expone un límite para la narrativa de democratización financiera. Abrir acceso a activos privados resulta atractivo, pero si el emisor no reconoce la cadena de propiedad, el inversionista puede quedar con un instrumento negociable que no asegura derechos reales sobre la compañía.

Por qué la venta de empleados de OpenAI sí fue válida

La dureza del mensaje podría parecer contradictoria si se observa que OpenAI realizó una gran venta secundaria hace pocos meses. Sin embargo, la propia empresa ofrece la respuesta. En octubre de 2025, OpenAI organizó una oferta pública de compra autorizada por la junta, en la que empleados actuales y antiguos vendieron acciones adquiridas a compradores institucionales.

En esa operación participaron más de 600 personas y cada una tuvo un tope de USD $ 30 millones. Entre los compradores se encontraban Thrive Capital, SoftBank, Dragoneer y T. Rowe Price. La compañía estructuró la transacción, la divulgó y aprobó cada transferencia, lo que la convierte en el tipo de venta secundaria que sí encaja con las reglas que ahora está defendiendo.

Esto aclara que la ofensiva actual no está dirigida contra todo mercado secundario. El objetivo son las operaciones que omiten el paso esencial del consentimiento de la empresa. Desde esa óptica, las ventas autorizadas siguen siendo legales y funcionales, mientras que las no autorizadas quedan expuestas a no producir ningún efecto económico válido.

La distinción es crucial para fondos, plataformas e inversionistas. No basta con que exista un contrato entre vendedor y comprador. Para estas compañías privadas, el factor decisivo es la aprobación formal de la transferencia por parte del emisor.

Robinhood y la gran pregunta pendiente

Otro punto sensible es Robinhood Ventures Fund I. Hace tres semanas, el fondo anunció la compra de USD $ 75 millones en acciones ordinarias de OpenAI, ofreciendo a inversionistas minoristas exposición mediante un fondo cerrado cotizado en la NYSE. En apariencia, se trata de una estructura más regulada que un SPV improvisado o una tokenización informal.

Sin embargo, la propia página del producto indica que el vehículo obtiene exposición ya sea mediante una inversión directa en una compañía o a través de uno o más SPVs. Hasta la fecha de la nota original, no había una confirmación pública de OpenAI sobre haber aprobado la transferencia del 17 de abril. Ese silencio dejó abierta una duda central para el mercado.

La relación entre Robinhood y OpenAI ya venía marcada por fricciones. El año pasado ambas compañías protagonizaron una disputa pública por acciones tokenizadas no autorizadas de OpenAI que Robinhood distribuyó por airdrop a usuarios europeos. Ese antecedente amplifica el escrutinio sobre cualquier nuevo producto que afirme ofrecer exposición al capital de la empresa.

La conclusión que dejan los anuncios del martes es que la pregunta relevante no es si una plataforma está regulada, sino si la compañía aprobó por escrito esa transferencia concreta. Ese criterio puede resultar incómodo para el mercado, pero es el que Anthropic y OpenAI dijeron que harán cumplir.

El crecimiento explosivo de Anthropic ayuda a explicar la presión compradora

La tensión detrás de este conflicto se entiende mejor cuando se observa el tamaño de la oportunidad. Los ingresos anualizados de Anthropic pasaron de USD $ 9 mil millones a finales de 2025 a USD $ 30 mil millones en abril de 2026. Eso equivale a un aumento de 233% en un solo trimestre.

Gran parte de ese avance estuvo impulsado por Claude Code. Además, Amazon se comprometió a invertir hasta USD $ 25 mil millones en la compañía. Con cifras de ese calibre, el interés por acceder al capital privado de Anthropic luce lógico, aun cuando los canales oficiales sean limitados o inaccesibles para muchos participantes.

Ese contexto ayuda a explicar por qué proliferaron las puertas laterales. Inversionistas que no pueden entrar por vías convencionales buscan exposición mediante SPVs, contratos y tokens. Lo que ocurrió el martes fue un intento de cerrar esas rutas y de advertir que algunas ya estaban cerradas desde el punto de vista legal.

El resultado inmediato es un mercado secundario más cauteloso y una señal clara para plataformas, fondos y compradores: en las acciones privadas de IA, la demanda puede ser enorme, pero el derecho económico solo existe si la empresa emisora reconoce la transferencia. Sin esa aprobación, incluso un activo muy codiciado puede terminar valiendo nada.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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