Por Canuto  

Microsoft reordenó su operación en Israel tras una investigación interna sobre la relación de la filial local con el Ministerio de Defensa israelí, en medio de reportes que vinculan a Azure con vigilancia masiva y sistemas de inteligencia artificial usados durante la guerra en Gaza.

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  • Alon Haimovich dejó su cargo como director general de Microsoft Israel después de una pesquisa del equipo global de la empresa.
  • La revisión se centró en si la filial fue transparente sobre cómo el Ministerio de Defensa israelí usaba servicios de Azure y Azure AI.
  • Reportes previos apuntan a que infraestructura de Microsoft habría almacenado y procesado datos de vigilancia utilizados para identificar objetivos en Gaza.

 


Microsoft removió a su principal ejecutivo en Israel en un momento de fuerte presión sobre sus operaciones en la región. La salida de Alon Haimovich, hasta ahora director general de país de Microsoft Israel, se produjo después de una investigación de la dirección global sobre el trabajo de la filial con el Ministerio de Defensa israelí.

El caso ha ganado relevancia porque conecta una disputa interna de gobernanza corporativa con un debate más amplio sobre la responsabilidad de los grandes proveedores de nube. En el centro de la controversia aparecen Azure, servicios de inteligencia artificial y reportes que apuntan a vigilancia masiva y apoyo operativo en la guerra de Gaza.

Según reportó Globes, Haimovich dejó el cargo tras cuatro años al frente de Microsoft Israel. El mismo medio indicó que varios directivos del área de gobernanza también salieron de la empresa y que, de forma temporal, la filial será administrada directamente por Microsoft Francia.

La investigación no se habría limitado a una revisión de procesos internos. El punto más delicado, de acuerdo con esos reportes, era determinar si la oficina en Israel informó con total transparencia a la sede global sobre la forma en que el Ministerio de Defensa utilizaba los sistemas de Microsoft.

La investigación interna y el foco en la transparencia

Ese matiz es clave porque las preocupaciones de Microsoft no parecían centrarse solo en reputación. También existía temor a posibles riesgos legales y regulatorios en Europa, en caso de que ciertas unidades militares hubieran usado la infraestructura de la compañía de formas incompatibles con sus términos de servicio.

La sensibilidad del asunto aumenta por la ubicación de parte de la infraestructura. A diferencia de Google y Amazon, Microsoft no forma parte del programa Nimbus, la iniciativa de nube del gobierno israelí diseñada para alojar datos sensibles dentro del propio país y fuera del alcance de reguladores extranjeros.

En este caso, parte del uso militar de Microsoft habría pasado por servidores ubicados en suelo europeo. Reportes periodísticos sostienen que datos vinculados al Ministerio de Defensa israelí fueron almacenados en centros de datos de Azure en los Países Bajos, con una porción menor en Irlanda.

GameDeveloper también reseñó que la investigación fue impulsada por dudas sobre un posible incumplimiento del código de ética de la empresa. En esa reconstrucción, el equipo global de Microsoft viajó a Israel semanas antes de la salida de Haimovich para revisar en particular las actividades del área de ventas que trabajaba con el Ministerio de Defensa.

Azure, Unidad 8200 y almacenamiento de vigilancia masiva

La pieza más sensible del caso apunta a la Unidad 8200, la división de inteligencia de señales del ejército israelí. Una investigación publicada el año pasado sostuvo que desde 2022 esa unidad almacenaba grandes volúmenes de llamadas telefónicas palestinas de Gaza y Cisjordania dentro de Microsoft Azure.

De acuerdo con ese reportaje, la Unidad 8200 recibió acceso a una zona personalizada y segregada dentro de la nube de Microsoft. La empresa afirmó que su CEO, Satya Nadella, no fue informado sobre el tipo específico de datos que la unidad planeaba guardar en la plataforma.

Los documentos citados en la cobertura hablaban de 11.500 terabytes de datos militares israelíes alojados en servidores de Azure en los Países Bajos. No estaba claro si todo ese volumen correspondía a la Unidad 8200, pero la escala reforzó la preocupación sobre el tipo de operaciones que podían estar ejecutándose desde la infraestructura de la compañía.

El sistema, según esas versiones, no solo archivaba comunicaciones. También estaba diseñado para permitir que oficiales almacenaran, reprodujeran y analizaran conversaciones durante períodos largos. Una de las afirmaciones más delicadas es que capturaba grabaciones de millones de llamadas de teléfonos móviles por día.

El uso operativo de IA y los señalamientos sobre Gaza

La controversia se intensificó cuando surgieron versiones de que esos datos no se utilizaban únicamente con fines de archivo o inteligencia general. Fuentes de inteligencia citadas en reportes posteriores dijeron que las llamadas almacenadas ayudaron a preparar ataques aéreos e identificar objetivos durante la ofensiva en Gaza.

En ese esquema, Azure habría servido para agregar, transcribir y traducir información obtenida por vigilancia masiva. Luego, esos datos podían cruzarse con sistemas israelíes de selección de objetivos basados en inteligencia artificial, un punto que elevó el escrutinio sobre la participación indirecta de proveedores tecnológicos occidentales.

En septiembre de 2025, Microsoft reconoció que su revisión en curso había hallado evidencia que respaldaba partes de las revelaciones publicadas sobre el uso de Azure en los Países Bajos por parte del Ministerio de Defensa israelí, así como su utilización de servicios de IA. La empresa dijo entonces que desactivó ciertos servicios de almacenamiento en la nube y de IA para una unidad dentro del ministerio.

Ese reconocimiento contrastó con una declaración de mayo de 2025, cuando Microsoft afirmó que una revisión interna y externa no había encontrado pruebas de que Azure o sus tecnologías de IA se usaran para dañar a personas en Gaza. Al mismo tiempo, la compañía confirmó que sí había suministrado al Ministerio de Defensa software, servicios profesionales, servicios en la nube de Azure y servicios de Azure AI.

Lavender, The Gospel y Where’s Daddy?

Parte del debate gira en torno a sistemas israelíes de inteligencia artificial descritos por medios israelí-palestinos en los últimos dos años. Entre ellos aparece Lavender, una herramienta que, según seis oficiales de inteligencia citados en esos reportes, marcaba a presuntos miembros de las alas militares de Hamás y la Yihad Islámica, incluidos individuos de menor rango.

Durante las primeras semanas de la guerra, Lavender habría llegado a señalar hasta 37.000 palestinos como presuntos militantes y objetivos potenciales. Las mismas fuentes afirmaron que la supervisión humana era mínima en muchos casos y que a veces se dedicaban apenas unos 20 segundos por objetivo, sobre todo para verificar si la persona identificada era hombre.

El ejército israelí ha rechazado la caracterización de una lista automatizada para matar. Su postura, según esos medios, es que tales sistemas funcionan como herramientas analíticas de apoyo para los analistas y no reemplazan la toma de decisiones humanas.

Otro sistema señalado es The Gospel, o Habsora en hebreo. A diferencia de Lavender, que marca personas, esta plataforma habría sugerido edificios y estructuras como objetivos potenciales. Reportes de fines de 2023 afirmaron que aceleró de manera significativa la generación de objetivos, incluidas viviendas de presuntos miembros de Hamás o la Yihad Islámica.

Un tercer componente, llamado Where’s Daddy?, habría sido usado para rastrear a personas marcadas por Lavender y avisar a los operadores cuando regresaban a las casas de sus familias. Según esas denuncias, las viviendas eran atacadas con frecuencia de noche y mientras familiares seguían presentes. También se reportaron errores, incluidos retrasos entre la alerta y el ataque, lo que en algunos casos habría llevado a golpear la casa cuando el objetivo ya no estaba allí.

Presión política, sindical y corporativa sobre Microsoft

La situación de Microsoft es distinta a la de Amazon y Google por su relación contractual con Israel. Como no participa en Nimbus, su exposición a reguladores europeos y a cuestionamientos por el tránsito transfronterizo de datos sería mayor, un factor que ayuda a explicar la presión adicional sobre la filial local.

Aun con ese contexto, Microsoft siguió siendo un proveedor importante para el Ministerio de Defensa israelí. Muchos acuerdos, incluidas licencias de Office y Windows, continuaron activos, aunque el propio Globes señaló que el ministerio busca renovar el contrato hacia fines de 2026 en una escala menor.

De hecho, las unidades informáticas de defensa ya habrían trasladado grandes partes de su infraestructura en la nube a Amazon y Google. Si esa transición se consolida, Microsoft quedaría principalmente con aplicaciones más sencillas, como software de escritorio, en lugar de componentes avanzados de nube e inteligencia artificial.

En paralelo, la compañía ha enfrentado protestas internas y externas. La presión del movimiento BDS, cartas abiertas de trabajadores y acciones como la campaña No Azure for Apartheid han elevado el costo reputacional del caso dentro de la propia comunidad tecnológica. En Francia, miembros del sindicato STJV en Arkane Studios pidieron a Microsoft cortar su apoyo al régimen israelí.

La salida de Haimovich, los cambios en gobernanza y la decisión de colocar temporalmente a Microsoft Israel bajo Microsoft Francia sugieren una ruptura profunda de confianza entre la sede global y la dirección local. Más allá del movimiento ejecutivo, la pregunta central sigue siendo la misma: qué sabía Microsoft, cuándo lo supo y cómo se usaron realmente sus servicios de nube e IA en uno de los conflictos más observados del mundo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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