El negocio de IA de Elon Musk enfrenta señales de debilitamiento mientras Grok pierde descargas, tráfico y adopción empresarial frente a Claude. En paralelo, SpaceX encontró una vía inesperada para monetizar esa presión: alquilar toda la capacidad de Colossus 1 a Anthropic, el mismo rival que Musk había atacado públicamente meses antes.
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- Grok perdió más de la mitad de sus descargas mensuales desde enero y su tráfico web cayó 14,43% en abril.
- Anthropic obtuvo acceso a Colossus 1, un clúster con más de 220.000 GPU de Nvidia y más de 300 megavatios.
- El giro permite a SpaceX monetizar infraestructura antes de una esperada OPI, mientras Claude amplía su ventaja sobre xAI.
La carrera por la supremacía en inteligencia artificial atraviesa una nueva fase, y esta vez el dato más llamativo no es solo quién avanza en modelos, sino quién controla el cómputo. Grok, la apuesta de xAI liderada por Elon Musk, muestra señales de retroceso en uso y tracción comercial, al tiempo que Anthropic fortalece a Claude con acceso a una de las infraestructuras más codiciadas del momento.
El contraste es notable. Mientras Grok perdió más de la mitad de sus descargas mensuales desde enero, Claude consolidó su crecimiento con mejores métricas de uso y una percepción más fuerte entre empresas. En ese contexto, SpaceX decidió arrendar la capacidad completa de su supercomputadora Memphis Colossus 1 a Anthropic, convirtiendo un activo estratégico en una nueva línea de ingresos.
El movimiento tiene una fuerte carga simbólica. Musk había calificado a Anthropic en febrero como una empresa “misántropa y malvada”. Sin embargo, tras pasar varios días con su equipo, cambió el tono y dijo que “nadie activó mi detector de maldad”, aunque dejó abierta la opción de “recuperar la capacidad de cómputo” si su IA “participa en acciones que dañen a la humanidad”.
Más allá de la retórica, el mercado parece leer la operación como una jugada pragmática. SpaceX monetiza infraestructura no utilizada antes de una esperada salida a bolsa, mientras Anthropic gana acceso inmediato a una escala computacional que puede ayudarle a sostener la demanda de Claude Pro y Claude Max.
Grok pierde impulso frente a Claude
Los datos más recientes muestran un deterioro en la posición competitiva de Grok. Según reportó The Wall Street Journal y replicaron varios medios, el chatbot de xAI perdió más de la mitad de sus descargas mensuales desde enero, después de haber alcanzado un pico superior a 20 millones. En abril, Claude registró 8,3 millones de descargas y continuó ampliando su ventaja.
El tráfico web también se movió en direcciones opuestas. Grok registró una caída mensual de 14,43% en abril, el peor desempeño entre los grandes sitios de inteligencia artificial mencionados en la cobertura. Claude, por su parte, lideró con un crecimiento de 34,18% durante el mismo período.
Parte del pico previo de Grok estuvo vinculado a una actualización muy polémica. Esa versión permitía a usuarios desvestir virtualmente a personas en fotografías, lo que generó escrutinio regulatorio por su posible uso con menores antes de que xAI limitara el acceso a esa función. El episodio dio visibilidad, pero también expuso riesgos reputacionales y regulatorios.
Ben Pouladian, inversor tecnológico citado por The Wall Street Journal, resumió con dureza la percepción del mercado: “OpenAI es Coke, Anthropic es Pepsi y Grok es RC Cola”. Luego añadió: “Nunca vi realmente a la gente consumirlo”. La frase condensa una crítica central: Grok aún no logra convertirse en un producto con adopción masiva comparable a sus rivales.
En el frente corporativo, la brecha también se amplía. Datos recientes de encuestas indican que 48% de las empresas planean usar Claude, frente a solo 7% que contempla utilizar Grok. La diferencia sugiere que el problema de xAI no es únicamente técnico, sino también comercial y de posicionamiento.
Musk reconoció recientemente en tribunales que xAI es “la más pequeña de las empresas de IA”. Esa admisión coincide con estimaciones que sitúan a Grok generando menos de USD $1.000 millones, una cifra modesta en comparación con la escala de capital e infraestructura que exige competir al más alto nivel en esta industria.
Colossus 1 se convierte en la pieza clave
El acuerdo con Anthropic da una nueva dimensión al debate. SpaceX arrendó la capacidad total de Colossus 1, ubicado en Memphis, Tennessee, a principios de mayo de 2026. De acuerdo con la información difundida, el centro ofrece acceso a más de 220.000 GPU de Nvidia y más de 300 megavatios de potencia de procesamiento.
Ese volumen de infraestructura no es un detalle menor. En la actual competencia por entrenar y operar modelos avanzados, el acceso a energía, chips y clusters activos puede ser tan importante como la calidad del modelo. Para Anthropic, recibir un clúster ya operativo implica evitar demoras mientras otras capacidades prometidas por socios como Amazon y Google llegan plenamente a fin de 2026.
Para los usuarios de Claude, el efecto potencial podría sentirse en estabilidad, velocidad y capacidad de responder a cargas más intensas. Aunque no se detallaron cambios concretos para el producto final, el suministro adicional de GPU podría sostener un uso más alto, respuestas más rápidas o nuevas funciones ligadas a tareas más pesadas.
Para xAI, en cambio, la imagen es más incómoda. La infraestructura que Musk levantó como parte de su ofensiva en inteligencia artificial ahora fortalece a uno de sus rivales directos. La ironía estratégica es evidente: el cómputo que debía ayudar a competir con Sam Altman y OpenAI termina reforzando la candidatura de Anthropic.
El pódcast All-In incluso bautizó este naciente negocio como “Elon Web Services”, una alusión directa al modelo de monetización de infraestructura en la nube. Brad Gerstner, de Altimeter Capital, estimó que esta unidad podría añadir entre USD $4.000 millones y USD $5.000 millones en ingresos, con un múltiplo de 40 a 50 veces.
Eso ayuda a explicar la lógica financiera detrás del giro. Si Grok todavía no despega como negocio de producto, convertir capacidad de cómputo en ingresos inmediatos ofrece una alternativa de alto valor. También mejora la narrativa de SpaceX de cara a una esperada OPI, al demostrar que puede extraer rendimiento comercial de activos tecnológicos más allá del negocio aeroespacial.
Un giro pragmático en medio de rivalidades
La operación también se inscribe en una red de rivalidades personales y corporativas. Musk mantiene una demanda federal contra Sam Altman, y esa confrontación ha condicionado gran parte de su discurso público sobre la industria de IA. En ese marco, la alianza táctica con Anthropic se interpreta menos como un acercamiento ideológico y más como una decisión transaccional.
Pouladian lo resumió con otra frase citada en la cobertura: “El enemigo de mi enemigo es mi amigo, y también es mi socio de cómputo”. La formulación captura bien la mezcla de conveniencia y competencia que domina hoy el sector. Las empresas pueden enfrentarse en modelos y, al mismo tiempo, cooperar en infraestructura.
Anthropic también tenía incentivos claros para cerrar el acuerdo. Su tasa de crecimiento estaría limitada por capacidad computacional, no por falta de demanda. En esa lógica, alquilar Colossus 1 le permite aliviar cuellos de botella de corto plazo justo cuando el mercado empresarial muestra una clara preferencia por Claude.
Guillermo Rauch, CEO de Vercel, advirtió que no conviene descartar a Musk en la carrera de IA. Según señaló, “una vez que Elon se concentra… lo vemos rendir muy, muy bien”. La observación introduce un matiz importante: aunque xAI esté rezagada hoy, la historia reciente de Musk sugiere que todavía puede reconfigurar su estrategia con rapidez.
Sin embargo, la posición actual de los mercados de predicción no favorece a xAI. Polymarket otorga a Anthropic 67% de probabilidades de mantener el primer lugar entre los modelos de IA a finales de junio. xAI aparece con apenas 2%, una lectura que refleja el fuerte escepticismo de los traders sobre una remontada inmediata de Grok.
En paralelo, los traders de SpaceX asignan 71% de probabilidades a que su OPI supere una valoración de USD $2 billones. Esa expectativa ayuda a entender por qué Tesla, la única empresa cotizada asociada directamente a Musk para muchos minoristas, sigue recibiendo lo que algunos consideran una renovada validación de la “prima Elon”.
En definitiva, la historia de fondo no trata solo del tropiezo de un chatbot. Muestra cómo, en la economía de la inteligencia artificial, la infraestructura puede convertirse en un negocio tan valioso como el software mismo. Y también exhibe una paradoja incómoda para Musk: mientras Grok lucha por ganar relevancia, SpaceX parece estar encontrando valor precisamente en alquilar el músculo que su propia IA necesitaba más.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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