Por Hannah Pérez  

Algo extraño está ocurriendo con las plataformas de criptomonedas: cada vez se parecen menos a lugares donde solamente se compran criptomonedas. Acciones, ETF, bonos del Tesoro, oro y otros activos tradicionales empiezan a convivir con Bitcoin y Ethereum sobre infraestructura blockchain. En 2026, la frontera entre “cripto” y las finanzas convencionales se está volviendo mucho más difícil de dibujar.

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  • Plataformas nacidas alrededor de las criptomonedas están incorporando acciones y ETF tokenizados junto a Bitcoin y Ethereum.
  • Kraken ofrece más de 100 xStocks vinculados a acciones y ETF estadounidenses, mientras Robinhood ofrece en Europa más de 2.000 Stock Tokens vinculados a acciones y ETP.
  • BlackRock asegura que su fondo tokenizado del Tesoro se convirtió en el mayor fondo tokenizado del mundo.
  • La SEC trabaja en un marco que permitiría experimentar con la negociación on-chain de determinados valores tokenizados en Estados Unidos.

 


 

Hace algunos años era relativamente sencillo explicar qué era un exchange de criptomonedas. Se trataba de un sitio web donde una persona enviaba dólares, euros o pesos para comprar Bitcoin, Ethereum y alguna de las miles de monedas digitales disponibles sobre una Blockchain.

En 2026 esa definición ha empezado a quedarse bastante corta.

Una persona puede entrar actualmente en determinadas plataformas asociadas históricamente con el mercado cripto y encontrarse con Bitcoin junto a Nvidia, Apple o un ETF del S&P 500. También existen productos Blockchain vinculados a materias primas como el oro, o los bonos del Tesoro de Estados Unidos, así como también crédito privado y fondos monetarios.

El menú financiero empieza a parecerse cada vez menos a “cripto”. Y cada vez más a todo.

De mudar Wall Street a cripto a llevarlo todo a una sola infraestructura

Durante años se habló de la posibilidad de que las instituciones financieras adoptaran las criptomonedas. Primero fueron Bitcoin y Ethereum. Después llegaron fondos cotizados en bolsa (ETF), servicios de custodia institucional y stablecoins.

Pero los RWA están provocando un movimiento casi inverso: ahora son los propios activos de Wall Street los que comienzan a adoptar infraestructura nacida del ecosistema cripto.

Bonos, acciones, fondos y materias primas pueden representarse mediante tokens y registrarse sobre blockchain. Esto cambia la naturaleza de la discusión.

Quizás dentro de algunos años preguntar si una plataforma es “cripto” resulte tan extraño como preguntar hoy si un banco es “de Internet” porque permite utilizar una aplicación móvil. La tecnología puede simplemente desaparecer detrás del producto.

Bitcoin, Nvidia y el S&P 500 en la misma pantalla

Kraken es una buena representación de esta convergencia. Su servicio xStocks ofrece exposición a más de 100 acciones y ETF tokenizados, incluyendo compañías como Apple y Nvidia, junto con productos ligados al S&P 500. La plataforma promociona además la posibilidad de operar estos instrumentos durante horarios más amplios que el mercado bursátil convencional.

Robinhood ha avanzado todavía más en Europa. La compañía ofrece más de 2.000 Classic Stock Tokens vinculados a acciones estadounidenses y ETP, incluyendo Nvidia, Microsoft, Apple y productos de Vanguard.

Aquí hay un matiz importante.

Los instrumentos de Robinhood son contratos derivados registrados en blockchain que siguen el precio del activo subyacente. El cliente no se convierte jurídicamente en propietario de las acciones correspondientes y los tokens actualmente no pueden enviarse a una billetera externa.

Es precisamente una muestra de lo diverso que se está volviendo este mercado: “tokenizar una acción” puede significar estructuras jurídicas y económicas diferentes dependiendo del emisor. Pero desde la perspectiva del usuario ocurre algo más sencillo y posiblemente más trascendental. La división histórica entre una app para comprar criptomonedas y otra para acceder a Wall Street empieza a erosionarse.

Del horario de Wall Street al horario de Internet

La Bolsa de Nueva York no abre a las tres de la mañana de un domingo. Ethereum sí. Solana también. Y esa diferencia aparentemente trivial encierra una de las transformaciones fundamentales que propone la tokenización.

Los mercados financieros fueron construidos alrededor de instituciones con horarios, jurisdicciones e infraestructura específica. Blockchain fue construida desde el principio como una red global permanentemente activa. Trasladar activos tradicionales a esa infraestructura abre la posibilidad de mercados mucho más prolongados y, eventualmente, de negociación continua.

No todos los productos actuales funcionan todavía 24/7. Kraken, por ejemplo, anuncia negociación 24/5 para xStocks en su plataforma tradicional, aunque determinados usos on-chain pueden operar continuamente. Robinhood ofrece actualmente sus Stock Tokens durante la semana.

La dirección del viaje, sin embargo, resulta evidente: los horarios heredados del mercado comienzan a competir con una infraestructura que nunca necesita cerrar.

La democratización de Wall Street

Aquí aparece otra de las promesas más interesantes. Acceder a determinados mercados internacionales puede resultar relativamente sencillo para una persona en Estados Unidos y considerablemente más complejo para alguien en otra jurisdicción.

Existen cuentas bancarias, corredores, restricciones geográficas, mínimos, conversiones de moneda y horarios que varían de un mercado a otro. La tokenización permite imaginar una capa financiera mucho más global en la que distintos activos pueden distribuirse utilizando infraestructura común. Además, los tokens son divisibles.

No es necesario que la unidad mínima negociable coincida necesariamente con la unidad tradicional del activo. Una plataforma puede permitir exposiciones muy pequeñas, algo especialmente relevante en mercados donde determinados instrumentos requieren grandes cantidades de capital.

Robinhood, por ejemplo, permite a clientes europeos acceder a sus Stock Tokens desde apenas EUR €1. Eso no elimina las restricciones regulatorias ni convierte automáticamente todos los mercados en accesibles para todo el planeta. Pero sí cambia radicalmente la tecnología disponible para distribuirlos.

Y después llegó BlackRock

Quizás la señal más importante de esta convergencia no proviene de una empresa cripto. Proviene de BlackRock.

La mayor gestora de activos del mundo ha desarrollado un negocio de activos digitales que incluye productos de Bitcoin y un fondo tokenizado del Tesoro llamado BUIDL que, según la compañía, se ha convertido en el mayor fondo tokenizado del mundo.

Hace una década, la idea dominante era que blockchain podía construir unas finanzas paralelas fuera de Wall Street. Ahora Wall Street está experimentando con blockchain. Es un giro conceptual importante.

Las finanzas descentralizadas o DeFi demostraron que una blockchain podía albergar mercados, préstamos, intercambios y otros servicios financieros nativos de Internet. Los RWA preguntan qué sucede cuando esa misma infraestructura comienza a transportar los instrumentos financieros que ya dominan la economía mundial.

¿Y si el verdadero producto nunca fueron las criptomonedas?

Esta pregunta resulta incómoda, pero interesante. Tal vez uno de los legados más importantes del boom de las criptomonedas termine siendo la infraestructura construida alrededor de ellas.

Wallets. Blockchains. Contratos inteligentes. Stablecoins. Mercados descentralizados. Custodia digital. Sistemas de liquidación global. Durante años toda esa maquinaria se utilizó principalmente para mover activos creados dentro del propio ecosistema.

Ahora empieza a utilizarse para mover activos provenientes de fuera. Y el cambio puede alterar la escala del mercado.

El universo económico de Bitcoin, Ethereum y las demás criptomonedas es considerable, pero los mercados mundiales de deuda, acciones, fondos, bienes raíces y materias primas son varias órdenes de magnitud más amplios.

Los RWA abren la puerta entre ambos mundos.

La SEC también comienza a prepararse

Estados Unidos ofrece otra señal de que la discusión ha dejado de ser puramente experimental.

El presidente de la SEC, Paul Atkins, ha planteado una denominada “innovation exemption” que permitiría a empresas financieras tradicionales y compañías nacidas en el sector cripto experimentar con determinados valores tokenizados y sistemas on-chain. En febrero incluso mencionó la posibilidad de que algunos puedan negociarse mediante creadores de mercado automatizados sobre blockchains públicas y sin permisos.

En junio, Atkins confirmó que el organismo seguía trabajando en esa exención y en aclarar cómo encajan los sistemas de negociación on-chain dentro de la regulación existente.

La revolución, por supuesto, no está terminada. La regulación continúa en construcción y tokenizar una acción no hace desaparecer las leyes de valores. La SEC lo ha expresado claramente: un valor tokenizado continúa siendo un valor. Blockchain cambia el soporte tecnológico. No necesariamente la naturaleza jurídica de aquello que circula sobre ella.

Cripto se come a las finanzas, ¿y luego?

Durante años, la industria intentó convencer al mundo de que comprara activos digitales. Los RWA plantean un desenlace mucho más curioso: quizás no haga falta convencer al mundo de abandonar sus activos. Basta con poner esos activos sobre infraestructura digital.

Una persona podría tener Bitcoin, acciones, bonos del Tesoro, oro, participaciones en fondos y otros instrumentos dentro de una misma billetera o plataforma, utilizando activos digitales para moverse entre ellos. En ese escenario, “cripto” deja de ser necesariamente una categoría de inversión. Se convierte en infraestructura.

Y ahí puede encontrarse una de las transformaciones más profundas de este ciclo. Durante la primera etapa de Blockchain construimos dinero nuevo. Después construimos activos nuevos. Luego mercados nuevos.

Ahora estamos comenzando a trasladar los mercados que ya existían. Si esa tendencia continúa, el gran triunfo de la infraestructura cripto podría llegar el día en que dejemos de llamarla “cripto”.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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