Por Canuto  

Una propuesta republicana que busca que los reguladores consideren tarifas para grandes consumidores de electricidad llega al Senado en plena campaña, mientras demócratas la juzgan insuficiente y Ohio concentra la presión política.
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  • El proyecto de Jon Husted pide considerar un estándar federal para que los grandes clientes de energía cubran los costos de mejoras necesarias en el sistema eléctrico.
  • La Cámara aprobó la medida por 417 votos contra 3, pero su avance en el Senado requiere el respaldo de al menos siete demócratas.
  • La disputa tiene especial peso en Ohio, donde Husted busca la reelección y los centros de datos se han convertido en un tema de campaña.


El Senado de EE.UU. lleva al debate electoral quién paga la expansión eléctrica de los centros de datos

Una propuesta acotada, con alto valor político

Los republicanos del Senado de Estados Unidos preparan una votación sobre centros de datos y facturas de electricidad para uno de los últimos días legislativos antes de las elecciones de medio mandato. La propuesta, impulsada por el senador republicano de Ohio Jon Husted, busca que los reguladores de servicios públicos consideren adoptar un estándar federal para que los grandes consumidores de energía cubran el costo de las mejoras del sistema que requieren para recibir servicio.

El texto no impone directamente una obligación nacional de pago: plantea que los reguladores consideren adoptar ese estándar. Esa diferencia está en el centro del desacuerdo, porque los demócratas sostienen que una recomendación o consideración no garantiza que los grandes clientes asuman los costos, mientras los republicanos presentan la medida como una señal para que las autoridades actúen.

Husted defendió el proyecto ante periodistas y sostuvo que aprobarlo permitiría mostrar a los votantes, antes de las elecciones, de qué lado está cada senador. Su argumento vincula la votación con un asunto que ha ganado visibilidad en la campaña: la preocupación de los hogares por el efecto que la demanda de los centros de datos podría tener sobre sus gastos de electricidad.

La disputa también tiene una dimensión personal para el patrocinador. Husted enfrenta una reñida contienda por la reelección en Ohio, y su rival demócrata, el exsenador Sherrod Brown, lo ha señalado en anuncios como el rostro de los centros de datos, una etiqueta que convierte el debate regulatorio en parte de la competencia electoral.

El desacuerdo sobre quién debe pagar

La Cámara de Representantes aprobó el proyecto por 417 votos contra 3, una mayoría amplia que no resuelve su siguiente obstáculo. En el Senado necesita el apoyo de al menos siete demócratas para avanzar hacia una votación final, pero no está claro cuántos respaldarán la iniciativa, dadas las objeciones que han expresado integrantes de su propio partido.

El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, calificó la medida de fraude y argumentó que su alcance es insuficiente. Los demócratas promueven una alternativa patrocinada por el senador Martin Heinrich, de Nuevo México, que ordenaría a la Comisión Federal Reguladora de Energía emitir reglas para que los grandes clientes eléctricos paguen las mejoras necesarias de la red.

La diferencia no es solo de redacción: el proyecto de Husted pide a los reguladores considerar un estándar, mientras que la iniciativa de Heinrich les exigiría establecer reglas. Schumer resumió la postura demócrata al describir la propuesta republicana como opcional y defender que el pago de las mejoras sea obligatorio, una distinción que apunta al grado de protección que tendría el resto de los usuarios.

La cobertura de Associated Press presenta la medida como modesta, precisamente porque no establece por sí misma un mandato federal de cobro. Sus defensores, en cambio, argumentan que enviar un mensaje a los reguladores puede impulsar decisiones sobre tarifas; la fuente no detalla qué organismos adoptarían el estándar ni en qué plazo podrían hacerlo.

La preocupación por los centros de datos llega a las urnas

El debate legislativo ocurre en medio de una creciente desconfianza pública hacia la expansión de estas instalaciones. Según las cifras citadas por Associated Press, cerca de seis de cada diez estadounidenses apoyan limitar cuántos centros de datos nuevos pueden construirse, una posición que incluye a la mayoría de los demócratas y también a la mayoría de los republicanos.

La preocupación no se limita a la cantidad de proyectos: una mayoría de estadounidenses afirma estar extremadamente o muy preocupada por el impacto de los centros de datos en los precios de la electricidad o en el suministro de agua de las comunidades donde se instalan. Esos temores ayudan a explicar por qué el asunto puede resultar políticamente relevante incluso cuando el proyecto en discusión se concentra en los costos de la infraestructura eléctrica.

El presidente Donald Trump ha respaldado la construcción de más centros de datos, pero el apoyo a una expansión de ese tipo convive con las inquietudes expresadas por los votantes. La noticia no atribuye a los centros de datos un aumento concreto en las facturas ni cuantifica su consumo; sitúa la discusión en la percepción de que su demanda y sus necesidades de infraestructura podrían afectar servicios locales.

Ohio aparece como un escenario clave porque es un punto de concentración de centros de datos y tendrá contiendas reñidas tanto para gobernador como para el Senado federal. El Comité Senatorial Republicano Nacional advirtió en un memorando reciente que Husted podría ser vulnerable debido al tema, mientras que el senador había promovido a Ohio como destino para centros de datos durante su etapa como vicegobernador.

Una votación que busca marcar posiciones

Los republicanos buscan presentar la votación como una prueba de quién responde a las preocupaciones de los electores y quién bloquea medidas relacionadas con ellas. El líder de la mayoría del Senado, John Thune, dijo que el partido sometería a votaciones de procedimiento este proyecto y otra iniciativa, ambas sujetas al umbral de 60 votos para avanzar.

La segunda propuesta mencionada por Thune, patrocinada por el senador republicano Pete Ricketts, prohibiría a los miembros del Congreso comprar acciones individuales. Aunque el tema cuenta con apoyo entre candidatos de este ciclo, ese proyecto incluye requisitos de identificación de votantes que los demócratas consideran una píldora venenosa, por lo que la estrategia republicana reúne asuntos populares con condiciones que anticipan desacuerdos.

El calendario limita el tiempo disponible para resolver esas diferencias: se esperaba que tanto la Cámara como el Senado permanecieran fuera de sesión durante todo octubre. La Cámara había iniciado su receso a mediados de septiembre y cancelado casi dos semanas de votaciones, mientras los republicanos buscaban hacer campaña para conservar su mayoría en el próximo Congreso.

La votación sobre centros de datos, por tanto, funciona a la vez como debate sobre tarifas y como herramienta de campaña, pero su resultado legislativo dependerá de conseguir apoyos en un Senado dividido. La cuestión de fondo seguirá siendo si los grandes consumidores deben pagar las mejoras eléctricas que necesitan, aunque el texto de Husted deja esa decisión en manos de los reguladores y no establece una obligación nacional directa.


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