Hayden Adams sostiene que la tokenización podría transformar la creación de mercado, pero el crecimiento de los RWA expone un problema decisivo: convertir un activo en token no garantiza que exista liquidez para negociarlo.
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- Hayden Adams considera que la tokenización será una prueba decisiva para la evolución de los AMM.
- Los RWA no relacionados con stablecoins alcanzaron cerca de USD $18.000 millones en blockchains públicas para enero de 2026, según datos atribuidos a Coinbase Research.
- La concentración de liquidez, las restricciones de acceso y la regulación todavía limitan el comercio secundario de activos tokenizados.
Hayden Adams, fundador de Uniswap, considera que la tokenización será la próxima gran prueba para los creadores de mercado automatizados, conocidos como AMM. Su planteamiento llega mientras los activos del mundo real, o RWA, avanzan hacia blockchains públicas y obligan a replantear cómo se forma la liquidez en mercados tradicionalmente dominados por intermediarios, libros de órdenes y participantes institucionales.
Los AMM permiten que los exchanges descentralizados funcionen mediante grupos de liquidez depositados por usuarios, en lugar de depender de un libro de órdenes que empareje directamente compradores y vendedores. Esa arquitectura podría convertirse en una pieza relevante para negociar bonos, fondos y otros instrumentos financieros representados mediante tokens.
La tokenización pone a prueba la liquidez
En una publicación del 25 de agosto, Adams sostuvo que la tokenización puede cambiar la manera en que se ofrece liquidez tanto en los mercados de criptomonedas como en los financieros tradicionales. Su argumento parte de una expectativa concreta: si más activos llegan a la cadena, también crecerá la necesidad de mecanismos capaces de ofrecer precios continuos y liquidaciones eficientes.
Un documento de trabajo del Banco de Pagos Internacionales, publicado en noviembre de 2024, calculó que los exchanges descentralizados basados en AMM procesan más de USD $10.000 millones en activos digitales cada día. Esa escala convierte a los AMM en una de las pocas infraestructuras existentes con capacidad potencial para atender mercados tokenizados de mayor tamaño, aunque su funcionamiento actual todavía presenta limitaciones importantes.
La diferencia entre transferibilidad y liquidez resulta central para entender el desafío. Un token puede representar legalmente un bono, una participación en un fondo o cualquier otro activo y moverse entre billeteras, pero eso no significa que existan suficientes compradores, vendedores o creadores de mercado dispuestos a cotizarlo de forma constante.
Los mercados en cadena necesitan participantes que mantengan inventario y publiquen precios de compra y venta, incluso cuando el activo ya tiene una representación digital. Por eso, la tokenización puede reducir fricciones operativas y ampliar los horarios o canales de transferencia, pero no elimina por sí sola el riesgo de mercados secundarios poco profundos.
Los RWA ganan presencia en blockchains públicas
Los datos atribuidos a Coinbase Research muestran que la categoría de RWA distribuidos, sin contar stablecoins, alcanzó aproximadamente USD $18.000 millones en blockchains públicas para enero de 2026. La cifra representa 18 veces el nivel observado en 2022 y refleja el avance de instrumentos financieros tradicionales hacia infraestructuras basadas en registros distribuidos.
La mayor parte de ese valor corresponde a bonos del Tesoro de Estados Unidos tokenizados, un segmento que ha concentrado buena parte del interés institucional. Dentro de esa categoría, el fondo BUIDL de BlackRock superó los USD $2.000 millones y representó casi 25% del total de bonos del Tesoro tokenizados, según los datos atribuidos a Coinbase.
El crecimiento no significa, sin embargo, que todos esos instrumentos estén disponibles para cualquier participante del mercado. Muchos fondos tokenizados y bonos continúan restringidos a inversores acreditados o a grupos definidos por los emisores, mientras que las oportunidades de negociación secundaria siguen siendo limitadas.
La expansión regulatoria también puede influir en la velocidad de este proceso. Coinbase señaló que la promulgación de la Ley GENIUS de 2025 y la reforma de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos bajo Paul Atkins contribuyen a un entorno estadounidense más favorable para los activos digitales y los instrumentos financieros tokenizados, aunque la noticia no detalla el alcance específico de cada cambio.
En Europa, el reglamento MiCA convive con el régimen piloto de tecnología de registros distribuidos, mientras que el Proyecto Guardian de Singapur y el marco VARA de los Emiratos Árabes Unidos participan en la formación de centros regionales de tokenización. Estos marcos no resuelven automáticamente la liquidez, pero pueden ofrecer reglas más previsibles para emisores, custodios, intermediarios y plataformas de negociación.
La concentración sigue dentro de los AMM
La experiencia de Uniswap V3 muestra por qué Adams describe a los AMM como una tecnología todavía en sus primeras etapas. El estudio del BIS encontró que un grupo reducido de participantes expertos aportaba entre 65% y 85% de la liquidez en ese protocolo, una concentración que contradice la idea de que la provisión de liquidez está distribuida de manera uniforme entre usuarios.
Los participantes especializados actuaban como compradores y vendedores habituales, ajustaban sus posiciones con mayor precisión y obtenían mejores resultados que los proveedores minoristas. Aunque los AMM democratizaron el acceso a la creación de mercado, la economía de esa actividad terminó favoreciendo a operadores con experiencia, capital y herramientas para gestionar posiciones complejas.
El fenómeno recuerda a la estructura de los mercados financieros tradicionales, donde la liquidez suele concentrarse en instituciones profesionales y firmas especializadas. En un entorno tokenizado, esa concentración podría aumentar si los activos tienen requisitos regulatorios, riesgos de valoración o restricciones de transferencia que dificulten la participación de proveedores minoristas.
La situación también introduce una tensión entre accesibilidad técnica y acceso económico. Cualquier usuario puede interactuar con un contrato inteligente compatible, pero eso no implica que pueda participar en todos los mercados tokenizados ni competir en igualdad de condiciones con operadores que controlan grandes inventarios y sistemas avanzados de gestión de riesgo.
Para que los AMM manejen activos del mundo real a gran escala, deberán resolver problemas relacionados con el deslizamiento, la disponibilidad de inventario y la formación de precios. Los productos con operaciones escasas pueden mostrar cotizaciones poco confiables, especialmente cuando una orden relativamente grande altera de forma significativa la proporción de activos dentro de un grupo.
Causas de movimientos recientes
En este caso no se identifica un movimiento de mercado concreto ni un catalizador confirmado que explique una variación reciente de precios. El desarrollo de los RWA, las declaraciones de Adams y los avances institucionales en tokenización describen tendencias estructurales, pero no permiten atribuir causalmente un movimiento puntual de los activos de Uniswap o del mercado cripto.
La regulación puede definir el modelo ganador
El tratamiento legal de los AMM que faciliten operaciones con valores tokenizados todavía no está definido con claridad. En una carta del 30 de marzo de 2026 dirigida al Grupo de Trabajo Cripto de la SEC, la Asociación de la Industria de Valores y Mercados Financieros, conocida como SIFMA, pidió que los reguladores examinen las funciones de un protocolo y no únicamente su nivel de descentralización.
SIFMA argumentó que actividades como el enrutamiento de órdenes, la ejecución, el descubrimiento de precios y la liquidación podrían quedar sujetas a las leyes de valores. La asociación también expresó preocupación por el deslizamiento, los incentivos para proveedores de liquidez, el comercio seudónimo y la limitada vigilancia de posibles oportunidades de manipulación del mercado.
La posición plantea una pregunta decisiva para el desarrollo de los mercados en cadena: si un protocolo cumple funciones equivalentes a las de un exchange, un corredor o un intermediario, ¿debe asumir obligaciones regulatorias similares? La respuesta puede determinar si los productos tokenizados se negocian en blockchains públicas abiertas o dentro de plataformas reguladas con acceso controlado.
El debate no se limita a una discusión técnica sobre contratos inteligentes. También involucra protección al inversor, controles contra el lavado de dinero, conocimiento del cliente, informes de operaciones, vigilancia de mercado y continuidad operativa, aspectos que SIFMA pidió abordar mediante reglas más claras y divulgaciones reforzadas.
La Depository Trust and Clearing Corporation, conocida como DTCC, ofrece una señal de que el sector tradicional prepara su propia infraestructura para la tokenización. El 15 de julio anunció que había convertido en tokens activos mantenidos en su depósito, con miras a utilizarlos en operaciones de producción en vivo que involucran a más de 30 empresas de los mercados convencionales y digitales.
La DTCC planea presentar su servicio de tokenización en octubre de 2026, aunque las operaciones no se liquidarán inicialmente de forma digitalizada. La institución describe un sistema que permitiría convertir valores elegibles mantenidos en la Depository Trust Company en representaciones tokenizadas con los mismos derechos de propiedad y protecciones para los inversores.
Según la información disponible, los activos podrían trasladarse entre sus formatos tradicional y tokenizado, además de entregarse a billeteras de participantes registrados. Ese enfoque contrasta con la apertura característica de muchos protocolos DeFi y sugiere que la tokenización podría avanzar mediante modelos híbridos, donde la eficiencia de los tokens conviva con controles institucionales y regulatorios.
La decisión de la SEC sobre cómo clasificar y supervisar los AMM será determinante para la visión planteada por Adams. Si los reguladores aceptan modelos públicos con obligaciones adaptadas a sus funciones, los protocolos podrían ampliar su papel; si exigen estructuras más cercanas a un exchange tradicional, la innovación podría concentrarse en operadores regulados como la DTCC.
El crecimiento de los RWA demuestra que existe interés por llevar activos financieros a blockchains públicas, pero también expone que la representación digital es apenas el comienzo. El desafío real será construir mercados con liquidez suficiente, acceso definido, protección efectiva y reglas compatibles con la naturaleza programable de los tokens.
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