El ataque contra Realio comprometió su aplicación web y permitió sustraer 124,4 millones de tokens RIO en cinco blockchains. La mayor parte provenía de reservas de Algorand y Stellar, mientras la baja liquidez limitó las ganancias de los atacantes y agravó el impacto sobre el mercado.
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- Realio confirmó el compromiso de su aplicación web y bloqueó el acceso y los movimientos de fondos de clientes.
- Se retiraron 113,7 millones de RIO de reservas en Algorand y Stellar, equivalentes al 91,4% del robo total.
- Los atacantes vendieron una fracción de los tokens, pero la escasa liquidez redujo sus ganancias al 3,7% del valor nominal.
Realio confirmó un ataque contra su aplicación web, realio.fund, que derivó en el robo de 124,4 millones de tokens RIO distribuidos entre cinco redes blockchain. Tras detectar el incidente, el proyecto detuvo el acceso a la plataforma y bloqueó los movimientos de fondos en las cuentas de sus clientes. La compañía también aclaró que los proyectos Freehold y Districts no resultaron afectados.
La información fue divulgada mientras investigadores independientes de blockchain rastreaban transferencias masivas en Ethereum, BNB Chain, Algorand, Stellar y las redes nativas de Realio. Los fondos se enviaron a direcciones que habían sido creadas apenas unas horas antes del ataque, un patrón que concentró la atención en la preparación previa de los movimientos. Las primeras hipótesis apuntan a un compromiso de las claves de firma almacenadas en la plataforma, más que a una explotación directa de contratos inteligentes, aunque esta explicación no ha sido confirmada técnicamente.
Reservas concentran la mayor parte del robo
El alcance económico del incidente resulta mayor cuando se separan los fondos de usuarios de las reservas mantenidas por el proyecto. Según los datos recopilados tras el ataque, 43,85 millones de RIO salieron de la bóveda de Algorand ASA y otros 69,87 millones fueron retirados del tesoro de Stellar. En conjunto, ambas operaciones representan 113,7 millones de tokens, equivalentes al 91,4% del robo total y a un volumen que no había sido contabilizado previamente dentro de la oferta de tokens.
Esta composición modifica la lectura inicial del ataque, porque la mayor parte de los activos sustraídos no se encontraba en las billeteras cotidianas de los inversores. Las reservas de blockchain funcionaban como una porción centralizada del suministro asociado con el funcionamiento del proyecto, por lo que su extracción afectó la estructura de respaldo de RIO. La diferencia entre reservas y fondos de clientes también explica por qué el número total robado no coincide con las pérdidas directas sufridas por los usuarios.
Los usuarios perdieron 10,7 millones de RIO, una cantidad equivalente al 3,27% del suministro circulante registrado el día anterior al ataque. Dentro de ese saldo, 5,73 millones fueron retirados de cuentas nativas de la red, mientras 2,2 millones procedieron de billeteras de BNB Chain. Otros 2,12 millones salieron de billeteras de Algorand y Stellar, y 638.286 tokens fueron extraídos de cuentas de Ethereum, red en la que se observó el mayor número de usuarios afectados.
La distribución muestra que el incidente no se limitó a una sola infraestructura ni a un grupo reducido de direcciones. Aunque las reservas concentraron el volumen principal, las transferencias desde cuentas de clientes extendieron el impacto a varios ecosistemas y expusieron las diferencias entre las redes utilizadas por RIO. Para los usuarios, el bloqueo de movimientos impide por ahora operar normalmente mientras el proyecto mantiene cerrados los accesos y los puentes involucrados.
La baja liquidez limita la venta de los tokens
El robo no se tradujo en una ganancia equivalente al valor nominal de los activos sustraídos, debido a la escasa liquidez disponible en los mercados de RIO. La información publicada señala que los beneficios de los hackers alcanzaron apenas 3,7% del valor nominal de los tokens robados. En mercados con libros de órdenes poco profundos, una venta grande puede hacer caer el precio antes de que el vendedor consiga ejecutar todo el volumen.
Un ejemplo ocurrió en el exchange descentralizado de Stellar, donde los atacantes vendieron 2.976.145 RIO mediante 533 operaciones. A cambio recibieron apenas 115.296 XLM, valorados en aproximadamente USD $21.900, mientras el libro de órdenes se agotaba con rapidez. La presión vendedora deprimió los precios más rápido de lo que las órdenes disponibles podían absorber los tokens, y el trading en ese exchange tuvo que detenerse durante varias horas.
La dinámica evidencia una paradoja frecuente en los ataques contra tokens con poca negociación: controlar un gran saldo no garantiza poder convertirlo en efectivo. Cuando el mercado carece de profundidad, cada venta adicional deteriora el precio de las unidades restantes y reduce el valor realizable de la posición. En este caso, la liquidez insuficiente actuó como un freno para los atacantes, aunque al mismo tiempo amplificó la volatilidad y el daño para quienes mantenían RIO.
Los movimientos posteriores también permiten dimensionar cuánto del botín sigue bajo control de los atacantes. De los 124,4 millones de tokens robados, hasta ese momento solo se habían vendido 5.732.041 RIO en la red nativa, que actualmente permanece fuera de línea. Los hackers todavía conservaban 68.220.776 RIO en Stellar y 43.409.824 RIO en Algorand, saldos que mantienen abierta la posibilidad de nuevas transferencias o intentos de liquidación si cambian las condiciones del mercado.
Causas de movimientos recientes
El movimiento de RIO parece estar relacionado, de forma plausible, con el ataque, la suspensión de la plataforma y la venta de una parte de los tokens robados. La baja liquidez pudo amplificar la caída al absorberse rápidamente las órdenes disponibles. Sin embargo, no hay evidencia suficiente para presentar una causa única o una relación causal confirmada entre cada variación de precio y una transferencia concreta.
Puentes cerrados y dudas sobre la seguridad
La decisión de mantener cerrados los puentes de Algorand y Stellar busca impedir que los fondos comprometidos circulen con facilidad entre redes. Estos mecanismos permiten trasladar representaciones de un token entre distintos ecosistemas, pero también pueden ampliar el alcance de un incidente cuando un atacante controla claves con capacidad de firma. En paralelo, Realio suspendió el acceso a su aplicación y congeló los movimientos de las cuentas de clientes como medidas inmediatas de contención.
La sospecha de un compromiso de claves de firma dirige la investigación hacia los controles de custodia y autorización utilizados por la plataforma. Esa hipótesis es distinta de un fallo en un contrato inteligente, donde el atacante suele explotar una lógica programada dentro del código desplegado en una blockchain. Sin una confirmación técnica definitiva, no es posible atribuir el incidente a una vulnerabilidad específica, pero la creación anticipada de las direcciones receptoras sugiere una operación preparada con anterioridad.
El caso también pone de relieve la importancia de distinguir entre el suministro circulante y las reservas que un proyecto mantiene fuera de las billeteras de los inversores. La salida de 113,7 millones de RIO no solo representa un robo de activos, sino una alteración de la cantidad de tokens que el mercado debe considerar al valorar el proyecto. Si esas reservas no estaban incluidas en los cálculos previos de oferta, los datos de circulación y disponibilidad pueden requerir una revisión posterior.
En un episodio separado mencionado en el mismo reporte, actores desconocidos robaron aproximadamente USD $7,5 millones de una sola cuenta en la blockchain TAC. El equipo del proyecto atribuyó ese ataque a una vulnerabilidad en un componente específico del código base, concretamente la capa de precompilación del módulo EVM de Cosmos. Ese caso contrasta con la hipótesis planteada para Realio y muestra que los incidentes pueden originarse tanto en la gestión de claves como en componentes técnicos de una red.
Por ahora, la situación de Realio sigue marcada por la suspensión de su red nativa, el cierre de los puentes afectados y la permanencia de decenas de millones de RIO en direcciones vinculadas con los atacantes. La cantidad ya vendida fue limitada por la falta de liquidez, pero los saldos restantes representan un riesgo potencial para los mercados de Stellar y Algorand. La evolución del caso dependerá de nuevas medidas de Realio, del rastreo de las transferencias y de cualquier intento posterior de mover o vender los tokens.
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