Un acuerdo bipartidista en Washington para impulsar la oferta de vivienda también reavivó el debate cripto en EE. UU., al incluir una prohibición temporal a una CBDC de la Reserva Federal hasta finales de 2030 y una excepción explícita para stablecoins privadas en dólares.
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- La versión actualizada de H.R. 6644 prohíbe que la Reserva Federal emita o cree una CBDC hasta el 31 de diciembre de 2030.
- El paquete combina medidas de vivienda, banca comunitaria, recuperación por desastres y límites a compradores institucionales de viviendas.
- La disposición distingue a las stablecoins privadas, abiertas y sin permiso, siempre que preserven protecciones de privacidad similares al efectivo.
🏛️📉 Acuerdo en EE.UU.: Cámara y Senado prohíben la CBDC hasta 2030
La ley H.R. 6644 incluye un veto a la Reserva Federal para emitir una moneda digital.
Se busca aumentar la oferta de vivienda y limitar a compradores institucionales.
Las stablecoins privadas quedan… pic.twitter.com/zLwWjuLDVS
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 17, 2026
Los líderes de los comités de Servicios Financieros de la Cámara y de Banca del Senado de los Estados Unidos publicaron el martes el texto actualizado de una amplia legislación de vivienda que también incorpora una prohibición temporal a una moneda digital del banco central, o CBDC, en el país norteamericano.
La medida, identificada como H.R. 6644, busca aumentar la oferta habitacional, reducir costos y evitar que los inversionistas institucionales desplacen a las familias del mercado de vivienda unifamiliar.
En el texto se establece que la Reserva Federal “no puede emitir ni crear una moneda digital del banco central” ni ningún activo sustancialmente similar hasta el 31 de diciembre de 2030.
La redacción también incluye una excepción para activos privados en dólares que sean abiertos y sin permiso, como las stablecoins, siempre que preserven “las protecciones de privacidad de las monedas y el dinero en efectivo de Estados Unidos”.
El acuerdo vuelve a colocar a las CBDC en el centro del debate regulatorio estadounidense, esta vez dentro de un paquete legislativo mucho más amplio y con respaldo bipartidista en materia de vivienda.
Qué contiene el acuerdo entre la Cámara y el Senado
El anuncio fue presentado por Tim Scott, presidente del Comité de Banca del Senado; Elizabeth Warren, principal demócrata del panel; French Hill, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara; y Maxine Waters, principal demócrata de ese comité.
Los cuatro señalaron que la Ley ROAD del siglo XXI sobre la vivienda refleja años de trabajo bipartidista y bicameral, además de integrar prioridades del Senado, la Cámara y la Casa Blanca.
Scott afirmó que había llegado el momento de “ofrecer un alivio real para el pueblo estadounidense”. Su comentario enmarcó el acuerdo como una respuesta directa a la presión económica sobre los hogares.
Warren, por su parte, describió la iniciativa como la mayor legislación de vivienda en más de 30 años. Esa afirmación busca subrayar el alcance político y económico del paquete acordado.
Hill explicó que, para cerrar el trato tras meses de negociaciones, el Senado aceptó un programa de subvenciones para recuperación de desastres con un período de tres años.
Según Hill, el Senado también adoptó medidas impulsadas por la Cámara, entre ellas nueve proyectos de ley vinculados a la banca comunitaria y lenguaje orientado a limitar a los compradores institucionales de vivienda.
El legislador añadió que espera que el presidente Trump promulgue la iniciativa. Waters, a su vez, dijo que el texto incluye más de 50 disposiciones sobre vivienda y banca que los demócratas lucharon por asegurar.
En términos prácticos, el paquete no se limita al debate monetario digital. Su núcleo sigue siendo la vivienda, con instrumentos diseñados para ampliar la oferta y bajar la presión sobre los compradores tradicionales.
La cláusula anti-CBDC y por qué importa para el sector cripto
La disposición contra la CBDC fue añadida a petición de los republicanos de la Cámara. Ese detalle revela que el componente cripto no fue accesorio, sino una condición política importante dentro de la negociación.
La Casa Blanca de Trump ha respaldado esa postura. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, reiteró recientemente que un dólar digital no está sobre la mesa. Para el ecosistema cripto, el lenguaje del proyecto tiene un punto especialmente relevante. No solo bloquea una CBDC federal por un período definido, sino que diferencia de forma expresa a las stablecoins privadas.
Esa excepción favorece a los activos en dólares emitidos por actores privados, siempre que sean abiertos y sin permiso y que mantengan protecciones de privacidad comparables a las del efectivo.
En el debate regulatorio de Estados Unidos, esa distinción es clave. Una CBDC suele entenderse como una forma digital de efectivo emitida por el gobierno, mientras que las stablecoins operan bajo estructuras privadas, aunque vinculadas al dólar.
Los críticos de las CBDC sostienen que un instrumento de este tipo podría ampliar la vigilancia financiera estatal. Sus defensores, en cambio, suelen argumentar que una moneda digital oficial podría modernizar pagos y reforzar la infraestructura monetaria.
La noticia citada por Yahoo señala que las CBDC se han convertido en un punto de controversia partidista. El choque no es solo técnico, sino también ideológico, porque toca privacidad, control estatal y diseño del sistema financiero.
Dentro del ala conservadora de la Cámara, algunas voces incluso consideran insuficiente una pausa temporal. La representante Anna Paulina Luna, republicana por Florida, ha defendido una prohibición permanente con el argumento de que “las CBDCs son malas para todos”.
Cómo avanzó el proyecto y qué sigue ahora
El Senado incorporó por primera vez la prohibición a la CBDC en marzo. En esa etapa, el paquete fue aprobado por 89 votos a favor y 10 en contra.
Más adelante, la Cámara aprobó su versión enmendada en mayo con 396 votos a favor y 13 en contra. Esos márgenes reflejan un nivel de apoyo poco común para una legislación con componentes tan diversos. El texto actualizado regresará ahora al pleno del Senado. Ese paso será decisivo para determinar si el acuerdo bicameral logra convertirse en ley.
Desde una perspectiva política, la combinación entre vivienda, banca comunitaria, recuperación por desastres y política monetaria digital explica parte de su atractivo transversal. Cada bloque encontró prioridades propias dentro del paquete final.
También explica por qué la cláusula anti-CBDC pudo sobrevivir en una legislación que, en teoría, no estaba centrada en cripto. Fue utilizada como una concesión concreta dentro de una negociación más amplia.
Si el Senado da luz verde al texto revisado y el presidente lo firma, la Reserva Federal quedaría impedida de emitir o crear una CBDC, o un activo sustancialmente similar, hasta finales de 2030.
Eso no cerraría el debate de fondo. Más bien lo trasladaría hacia el futuro, en un contexto donde las stablecoins privadas podrían ganar aún más protagonismo como alternativa digital en dólares.
Contexto para entender el alcance de la medida
Para lectores menos familiarizados con el tema, una CBDC es una versión digital del dinero soberano emitida directamente por un banco central. No equivale a Bitcoin ni a la mayoría de criptomonedas descentralizadas.
Bitcoin opera sin un emisor estatal y bajo una red abierta. Una CBDC, en cambio, dependería de la arquitectura, reglas y supervisión definidas por el banco central correspondiente.
Las stablecoins ocupan un punto intermedio en la conversación pública. Aunque son emitidas por entidades privadas, suelen prometer paridad con el dólar y hoy juegan un papel central en pagos y mercados cripto.
Por eso, la excepción incluida en H.R. 6644 tiene peso político y regulatorio. El proyecto no rechaza toda forma de dinero digital en dólares, sino específicamente una versión emitida por la Reserva Federal.
Esa diferencia puede influir en la forma en que Estados Unidos ordene su competencia monetaria digital durante los próximos años. También puede impactar la discusión legislativa sobre stablecoins, privacidad y supervisión financiera.
En paralelo, el paquete intenta responder a un problema distinto pero urgente: el encarecimiento de la vivienda y la percepción de que grandes inversionistas institucionales están desplazando a compradores familiares del mercado unifamiliar.
La unión de ambos temas en un mismo texto puede parecer inusual, pero refleja la lógica del Congreso estadounidense. En negociaciones complejas, asuntos económicos distintos suelen converger para construir mayorías amplias.
Si la prohibición temporal entra en vigor, el mensaje político será claro. Washington no solo seguirá debatiendo cómo regular el dinero digital privado, sino también si debe impedir que el Estado compita con él mediante una CBDC propia.
Imagen editada de Unsplash
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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