El Banco de Tailandia perfila una stablecoin privada respaldada 1:1 por baht, pensada primero para liquidaciones entre instituciones financieras. La medida llega mientras el regulador endurece su postura contra pagos en divisas no autorizadas y el comercio especulativo de forex al por menor.
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- El Banco de Tailandia prevé una audiencia pública sobre la stablecoin antes de finales de 2026 y reglas formales a inicios de 2027.
- El token estaría emitido por entidades privadas reguladas y cada unidad deberá estar totalmente respaldada por reservas en baht.
- El banco central también reforzó advertencias contra pagos en monedas extranjeras no autorizadas y servicios ligados a forex especulativo.
💥🚨 Banco de Tailandia inicia camino hacia su stablecoin vinculada al baht 🚨💥
Prevén consultas públicas para 2026, con implementación formal en 2027.
La stablecoin estará respaldada 1:1 por reservas en baht.
El uso inicial se limitará a liquidaciones entre instituciones… pic.twitter.com/y9SilXSVOo
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 29, 2026
El Banco de Tailandia avanza en el diseño de una stablecoin vinculada 1:1 al baht tailandés, en una iniciativa que apunta a modernizar la infraestructura de liquidación financiera sin convertir al banco central en emisor directo del activo digital.
La propuesta contempla una audiencia pública antes de que termine 2026, mientras que la emisión de reglas formales podría concretarse a inicios de 2027.
Según explicó el gobernador Vitai Ratanakorn durante la conferencia “Capital with Purpose” organizada por efinanceThai, el proyecto se concentrará en una primera etapa en usos entre bancos e instituciones financieras.
Eso significa que, al menos al comienzo, la stablecoin no estará dirigida al público general. Su función inicial será servir como herramienta de liquidación dentro del sistema financiero regulado.
El planteamiento refleja una tendencia más amplia en Asia y otros mercados, donde varios reguladores exploran activos digitales respaldados por moneda local como alternativa a pagos más rápidos, trazables y programables.
Una stablecoin privada, no una CBDC
Uno de los puntos centrales del plan es que la futura stablecoin no será una moneda digital de banco central o CBDC. En cambio, será emitida por entidades privadas que operen bajo supervisión regulatoria.
Cada token en circulación deberá estar completamente respaldado por reservas de baht tailandés. Esas reservas tendrán que mantenerse en cuentas claramente definidas dentro de instituciones financieras con licencia.
Ese requisito busca reducir riesgos de solvencia y de descalce entre activos y pasivos. También intenta dar certeza de que el valor del token se mantendrá estable frente al baht en una relación de 1:1.
El diseño recuerda a otros modelos de stablecoins reguladas que dependen de reservas verificables y marcos de cumplimiento estrictos. Sin embargo, en este caso el enfoque inicial es más cerrado y orientado a infraestructura financiera.
Para lectores menos familiarizados con el tema, una stablecoin es un token digital cuyo precio busca mantenerse estable al estar vinculado a un activo de referencia. En este caso, ese activo sería la moneda nacional de Tailandia.
La diferencia con una CBDC es importante porque define quién emite el instrumento y cómo se distribuyen las responsabilidades. Aquí el Banco de Tailandia actuaría como regulador del esquema, pero no como emisor del token.
La primera fase estará reservada a instituciones financieras
El gobernador Ratanakorn indicó que la primera fase del proyecto restringirá el uso de la stablecoin a bancos e instituciones financieras. El objetivo será limitar su función a procesos de liquidación entre actores del sistema formal.
Ese enfoque escalonado sugiere que Tailandia quiere probar el funcionamiento operativo, legal y tecnológico del activo antes de permitir una expansión a otros segmentos de usuarios.
Los casos de uso para el público en general quedarán para más adelante. Su eventual implementación dependerá de evaluaciones posteriores por parte de las autoridades.
Esta cautela no resulta extraña en un entorno donde las stablecoins generan interés por su eficiencia, pero también preocupación por su impacto sobre pagos, supervisión y estabilidad financiera.
En términos prácticos, un uso inicial entre instituciones puede ayudar a mejorar la compensación y liquidación de transacciones. Además, permite medir beneficios y riesgos en un entorno más controlado que un despliegue minorista masivo.
La noticia original difundida por Cryptopolitan resalta que el banco central tailandés está afinando las normas con ese alcance institucional como punto de partida. Ese detalle marca una diferencia frente a proyectos más abiertos desde su lanzamiento.
El plan se apoya en dos años de pruebas en sandbox
La propuesta no surgió de forma repentina. El Banco de Tailandia lanzó en 2024 un Sandbox de Pagos Programables para probar unidades digitales vinculadas al baht dentro de un entorno controlado.
Más adelante, en diciembre de 2025, ese sandbox fue ampliado para permitir todavía más experimentación. Esa expansión dio al regulador una base operativa adicional para observar comportamientos, necesidades y posibles fallas.
De acuerdo con la información disponible, la estructura regulatoria que ahora se prepara bebe directamente de los datos obtenidos durante esas pruebas. En otras palabras, el banco central busca legislar con experiencia práctica y no solo con supuestos teóricos.
Ese punto es relevante porque los sistemas de pagos basados en blockchain suelen enfrentar preguntas sobre interoperabilidad, control, auditoría y cumplimiento. Un sandbox permite ensayar respuestas sin exponer de inmediato a todo el mercado.
También ayuda a definir aspectos como la custodia de reservas, la trazabilidad de movimientos y la relación entre emisores privados y supervisores públicos. Son elementos clave cuando se intenta tokenizar representaciones de moneda local.
Otro ángulo mencionado en reportes previos es el interés del Banco de Tailandia en extender el uso de stablecoins a mercados de créditos de carbono y al financiamiento verde. Allí, la liquidación sobre blockchain podría reducir parte de la opacidad que afecta al comercio de carbono.
Más control sobre pagos en divisas dentro de Tailandia
Mientras diseña su stablecoin en baht, el banco central tailandés también endurece su mensaje frente al uso de monedas extranjeras en pagos domésticos. Ratanakorn reiteró durante la conferencia el interés oficial en reforzar los controles cambiarios.
El gobernador afirmó que los pagos personales con código QR dentro de Tailandia deben estar denominados en baht. Bajo esa lógica, las transferencias en renminbi a través de Alipay y WeChat Pay no están permitidas en el mercado tailandés.
La restricción encaja con la prioridad de preservar el papel de la moneda local en pagos minoristas. Al mismo tiempo, muestra que la apertura a innovación digital no implica una liberalización amplia del uso de divisas en transacciones internas.
Entre febrero de 2025 y mayo de 2026, los reguladores suspendieron cerca de 5.000 cuentas utilizadas para transferencias de renminbi de persona a persona mediante esas plataformas. La cifra ilustra que la supervisión ya pasó del discurso a la aplicación concreta.
Ratanakorn advirtió además que los proveedores de servicios de pago que procesen transacciones en monedas distintas del baht enfrentarán multas, suspensiones o incluso la revocación de sus licencias operativas.
Para el ecosistema fintech, ese mensaje implica que cualquier innovación en pagos digitales deberá alinearse con la normativa monetaria local. En otras palabras, la tokenización del baht avanza al mismo tiempo que se cierra el espacio a esquemas paralelos no autorizados.
Advertencia contra el forex minorista especulativo
El gobernador también abordó el aumento de instituciones que ofrecen comercio de divisas al por menor. En ese terreno, el banco central sostuvo que no tiene planes de licenciar actividades especulativas de forex.
La posición es importante porque marca un límite entre servicios financieros permitidos y operaciones que el regulador considera incompatibles con su marco de control cambiario. No se trata solo de pagos, sino también de intermediación ligada a apuestas especulativas sobre monedas.
Ratanakorn señaló que prestar servicios de liquidación para ese tipo de operaciones podría violar la Ley de Control de Divisas de Tailandia de 1942. Esa norma contempla sanciones económicas y penales.
En concreto, las infracciones podrían acarrear multas de hasta ฿ 200.000 y penas de prisión de hasta tres años. El recordatorio refuerza que la ofensiva regulatoria no será únicamente administrativa.
Desde una perspectiva más amplia, el mensaje del banco central busca evitar que el auge de herramientas digitales facilite canales alternativos para mover valor en monedas extranjeras sin autorización oficial.
Eso genera un contraste interesante con la stablecoin propuesta. Tailandia parece dispuesta a adoptar infraestructura blockchain, pero solo bajo un marco donde el activo digital permanezca anclado al baht y bajo control regulatorio estricto.
Qué puede significar este movimiento para el mercado
Si la hoja de ruta se cumple, Tailandia podría sumarse al grupo de jurisdicciones que experimentan con stablecoins de moneda local emitidas por el sector privado, pero sujetas a reglas detalladas sobre reservas y uso.
La fase institucional ofrece una pista sobre la intención oficial de priorizar eficiencia operativa y estabilidad antes que expansión comercial. Es un camino más lento, aunque posiblemente más compatible con los objetivos de supervisión del banco central.
Para los bancos, una stablecoin de este tipo podría simplificar ciertos procesos de liquidación y abrir la puerta a pagos programables. Para reguladores y supervisores, el reto será comprobar que los controles funcionen con la misma robustez que en la infraestructura tradicional.
Para el público general, el mensaje inmediato no es de acceso inminente a un nuevo token en baht. Más bien, la señal es que cualquier apertura minorista dependerá de pruebas previas, resultados técnicos y evaluación regulatoria posterior.
El proyecto también puede leerse como una respuesta estratégica a dos presiones paralelas. Por un lado, la necesidad de modernizar pagos; por el otro, la urgencia de impedir que monedas extranjeras ganen terreno en operaciones locales cotidianas.
En ese equilibrio, Tailandia ensaya un modelo donde la innovación no sustituye al control monetario, sino que lo refuerza. Si prospera, la stablecoin en baht podría convertirse en una pieza clave de esa visión para la próxima etapa del sistema financiero local.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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