Por Canuto  

La startup Starcloud planea activar varios ASIC de minería de Bitcoin cuando su segunda nave espacial alcance la órbita a finales de este año. Su CEO, Philip Johnston, sostiene que la energía solar casi continua y el menor costo de estos equipos frente a las GPU podrían convertir la minería espacial en un negocio atractivo, aunque la empresa todavía enfrenta desafíos técnicos y operativos.
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  • Starcloud instalará ASIC de minería de Bitcoin en su segunda nave espacial, cuyo lanzamiento está previsto para finales de este año.
  • El CEO Philip Johnston afirma que los ASIC cuestan cerca de 30 veces menos por kilovatio que ciertas GPU.
  • La operación dependerá de energía solar casi continua, pero deberá resolver problemas de reparación y refrigeración en el vacío.


Starcloud prepara sus mineros para el espacio

Starcloud, una startup respaldada por Nvidia, planea iniciar una operación de minería de Bitcoin fuera de la Tierra antes de que termine el año. La compañía activará varios circuitos integrados de aplicación específica, conocidos como ASIC, cuando su segunda nave espacial alcance la órbita, según declaró su CEO, Philip Johnston, en una entrevista reciente con Documenting Bitcoin.

“Seremos los primeros en minar Bitcoin en el espacio”, afirmó Johnston al describir los planes para la misión Starcloud-2. El anuncio coloca a la empresa en una intersección todavía experimental entre infraestructura orbital, centros de datos, inteligencia artificial y minería de criptomonedas, aunque el proyecto aún debe demostrar que puede operar de forma rentable y confiable lejos de la Tierra.

Starcloud fue fundada en 2024 con el objetivo de llevar centros de datos al espacio, una propuesta que la startup vincula con la reducción progresiva de los costos de lanzamiento. Su declaración de misión sostiene que estas instalaciones podrían aprovechar una exposición solar casi continua y la refrigeración radiativa para escalar eventualmente hasta gigavatios, al tiempo que evitarían algunas restricciones de permisos presentes en la Tierra.

La empresa ha presentado con mayor detalle el potencial de entrenar modelos de inteligencia artificial en el espacio mediante un libro blanco publicado en su sitio web. Sin embargo, la abundancia de energía solar que hace atractiva la computación orbital también puede servir para alimentar equipos especializados en Bitcoin, lo que llevó a Starcloud a incorporar la minería como una aplicación adicional de su infraestructura.

La misión Starcloud-2 y la economía de los ASIC

Starcloud-2 representa el segundo lanzamiento dentro de un calendario que contempla cuatro misiones satelitales para la startup. La nave será la primera misión comercial de la compañía y, al igual que el satélite anterior, llevará un clúster de GPU destinado a tareas de computación, aunque Johnston reveló que también incluirá varios ASIC para minar Bitcoin.

La página oficial de Starcloud-2 no menciona actualmente la instalación de ASIC ni la minería de Bitcoin, un detalle que hace especialmente llamativa la declaración del CEO. La diferencia entre la información pública del proyecto y el anuncio de Johnston sugiere que la minería podría funcionar como una carga adicional, una prueba operativa o un caso de uso que la empresa todavía no ha descrito formalmente en sus materiales de misión.

Johnston argumentó que la estructura de costos favorece a los ASIC frente a las GPU cuando el objetivo consiste exclusivamente en ejecutar el algoritmo de Bitcoin. Según explicó, los ASIC serían aproximadamente 30 veces más baratos que las GPU por kilovatio, una diferencia que ilustró al comparar un chip Nvidia B200 de 1 kW y USD $30.000 con un ASIC de 1 kW y USD $1.000.

La comparación no significa que las GPU pierdan utilidad dentro del modelo de Starcloud, porque la empresa las contempla para inteligencia artificial y otras cargas de trabajo flexibles. No obstante, el razonamiento de Johnston es que los ASIC pueden convertir una parte de la capacidad energética orbital en ingresos de Bitcoin con un costo de hardware considerablemente menor, sin exigir la versatilidad que caracteriza a los procesadores gráficos.

El atractivo de la energía solar y el precio de BTC

La minería de Bitcoin requiere equipos especializados que consumen electricidad de manera constante, por lo que el acceso a energía abundante representa uno de los factores centrales de su rentabilidad. En el espacio, Starcloud espera beneficiarse de una disponibilidad solar casi ininterrumpida, aunque esa ventaja dependerá de la arquitectura de la nave, la capacidad de generación y la forma en que gestione periodos de sombra orbital.

En el momento descrito por la información de origen, BTC cotizaba cerca de USD $86.000, todavía por debajo de sus máximos registrados varios meses antes. Ese precio puede mejorar el atractivo financiero de la prueba, pero no elimina la exposición de la operación a la dificultad de la red, las recompensas de minería, el costo del lanzamiento y el mantenimiento de los equipos.

Johnston calificó potencialmente la minería de Bitcoin como uno de los casos de uso más atractivos para la computación espacial. La afirmación refleja una lógica de monetización de capacidad: mientras las GPU pueden dedicarse a entrenar inteligencia artificial, los ASIC podrían trabajar con una tarea específica y generar ingresos cuando existan recursos energéticos disponibles.

La propuesta también abre una discusión sobre la forma en que los centros de datos espaciales podrían diversificar sus actividades. Si la demanda de computación para inteligencia artificial cambia o una misión no encuentra suficientes clientes, la minería podría actuar como una carga de trabajo alternativa, aunque su viabilidad dependerá de variables que Starcloud todavía no ha detallado públicamente.

Los desafíos técnicos todavía están en órbita

La energía solar casi continua no resuelve por sí sola los problemas de una instalación informática en el espacio. Los satélites son difíciles de reparar después del lanzamiento, y cualquier fallo en los ASIC, en los sistemas de alimentación o en los mecanismos de comunicación puede afectar una misión que no cuenta con la facilidad de intervención disponible en un centro de datos terrestre.

La refrigeración plantea otro obstáculo importante, porque la convección convencional no funciona en el vacío. La nave debe disipar el calor mediante radiación y estructuras diseñadas para transferirlo al entorno, un requisito que puede limitar la densidad de equipos y obligar a equilibrar la potencia de cómputo con la capacidad térmica del satélite.

La operación también tendrá que demostrar que la economía del lanzamiento no absorbe los ingresos potenciales de la minería. El hardware puede ser más barato por kilovatio que una GPU, pero llevarlo a órbita, protegerlo, alimentarlo, conectarlo y mantenerlo durante la misión introduce costos que no aparecen en una comparación directa entre chips.

Starcloud-2 será, por tanto, una prueba para una industria todavía incipiente, más que una confirmación de que la minería espacial ya es competitiva. El despliegue permitirá observar cómo se comportan los ASIC en el entorno orbital y qué problemas deben resolver los futuros centros de datos comerciales antes de escalar hacia capacidades mucho mayores.

Una apuesta que combina IA, hardware y Bitcoin

La estrategia de Starcloud refleja la convergencia de tres tendencias tecnológicas: la expansión de la inteligencia artificial, la búsqueda de nuevas fuentes de infraestructura energética y la competencia global por producir Bitcoin con menores costos. La empresa nació enfocada en centros de datos orbitales, pero ahora presenta la minería como una aplicación que puede aprovechar el mismo acceso a energía y capacidad computacional.

El respaldo de Nvidia añade interés a la propuesta, especialmente porque la compañía combina GPU de alto valor con ASIC más económicos para cargas de trabajo distintas. Johnston incluso señaló que resolver el suministro energético espacial para GPU o ASIC no sería el elemento determinante del negocio, una postura que deja abierta la pregunta sobre cómo la empresa priorizará el hardware y distribuirá la capacidad de sus futuras naves.

La minería de Bitcoin en órbita también introduce riesgos que no existen de la misma manera en las granjas terrestres, desde la imposibilidad de reemplazar rápidamente componentes hasta la exposición a fallos de comunicación y limitaciones térmicas. El proyecto deberá probar que la generación de BTC compensa esos riesgos sin depender únicamente de un escenario favorable para el precio del activo.

Si Starcloud activa sus ASIC tras el lanzamiento de Starcloud-2, la compañía podrá reclamar el primer intento anunciado de minar Bitcoin desde el espacio, pero la prioridad histórica no equivaldrá automáticamente a éxito comercial. La verdadera prueba será si puede transformar una demostración tecnológica en una operación repetible, rentable y suficientemente resistente para justificar las siguientes tres misiones previstas.

La misión todavía no ofrece una respuesta definitiva sobre si el espacio será una alternativa real para la minería de Bitcoin, pero sí muestra cómo las empresas buscan monetizar cada unidad de energía y computación disponible.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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