Por Canuto  

El presidente colombiano Gustavo Petro volvió a poner a Bitcoin en el centro del debate energético regional al afirmar que la minería puede convertirse en una oportunidad para la costa Caribe colombiana, siempre que se apoye en fuentes limpias y no en combustibles fósiles.

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  • Gustavo Petro advirtió que las monedas virtuales basadas en energía fósil agravan el calentamiento global y el colapso climático.
  • El mandatario sostuvo que países con abundante energía limpia, como Venezuela y Paraguay, están atrayendo inversiones en minería de Bitcoin.
  • Petro también planteó que la costa Caribe de Colombia podría transformarse en un polo para la minería de Bitcoin con participación de la comunidad Wayúu.


El presidente de Colombia, Gustavo Petro, planteó que la minería de Bitcoin podría convertirse en una actividad relevante para la costa Caribe del país, pero dejó claro que su viabilidad depende del tipo de energía utilizada. En un mensaje publicado en X, el mandatario advirtió: “Si las monedas virtuales se basan en energía fósil estalla el calentamiento mundial y el colapso climático”.

La declaración conecta dos debates que suelen avanzar por carriles separados. Por un lado, está la discusión sobre el papel de Bitcoin y su minería en las economías emergentes. Por el otro, está la presión creciente sobre gobiernos y empresas para reducir emisiones y reconfigurar sus matrices energéticas hacia fuentes renovables.

Petro sostuvo además que países con abundantes energías limpias “encerradas”, como Venezuela y Paraguay, están logrando atraer inversiones en minería de Bitcoin. “Este podría ser el caso de Santa Marta, Riohacha y Barranquilla”, escribió el mandatario, agregando que ello representaría “un impulso inmenso al desarrollo del Caribe”.

El mandatario también hizo referencia a la comunidad indígena Wayúu, señalando que “se necesita un diálogo entre el presidente y la comunidad Wayúu para que sea copropietaria de este proyecto”. La propuesta introduce un componente político y social adicional a la discusión sobre infraestructura energética y desarrollo tecnológico en la región.

Ese planteamiento abre una lectura económica y geopolítica. En la práctica, la minería de Bitcoin tiende a buscar jurisdicciones con energía barata, acceso estable a la red y marcos operativos relativamente previsibles. Cuando una región reúne esos elementos, puede captar infraestructura, capital y demanda tecnológica, aunque también enfrenta preguntas sobre regulación, impacto local y uso prioritario de la electricidad.

Colombia tiene recursos energéticos para minar Bitcoin

Petro propuso que ciudades como Barranquilla, Santa Marta y Riohacha podrían albergar instalaciones mineras aprovechando fuentes de energía limpia disponibles en Colombia. El presidente hizo sus comentarios en respuesta a una publicación de Alessandro Cecere, de Luxor Technology, quien destacó el crecimiento de Paraguay como potencia minera gracias a la energía hidroeléctrica proveniente de Itaipú.

La idea de impulsar el desarrollo económico del Caribe mediante minería de Bitcoin, tomando como referencia experiencias regionales, tiene sentido para la nación suramericana. Colombia cuenta con abundantes recursos renovables, principalmente hidroeléctricos, y que hacia finales de 2025 el país registraba 21.286,9 megavatios de capacidad instalada en energías renovables, según datos del operador XM.

La costa Caribe concentra características que suelen aparecer en análisis energéticos. Se trata de una región estratégica por su conexión portuaria, su cercanía a polos industriales y su potencial para integrar proyectos de generación eléctrica. Sin embargo, cualquier iniciativa de gran escala en minería de Bitcoin requeriría planificación cuidadosa para evitar tensiones con la demanda residencial, comercial e industrial.

También es importante entender por qué el tema genera debate. La minería de Bitcoin es el proceso mediante el cual se validan transacciones y se asegura la red a cambio de recompensas en BTC. Para hacerlo, se emplean equipos especializados que consumen grandes cantidades de electricidad. Esa característica ha convertido al sector en objeto de críticas, especialmente cuando la energía proviene de carbón, gas u otras fuentes fósiles.

Al mismo tiempo, defensores de la industria sostienen que la minería puede ayudar a monetizar excedentes eléctricos, estabilizar ciertas redes y aprovechar energía que de otro modo se desperdiciaría. En declaraciones recogidas por Cointelegraph, el analista Jaran Mellerud, socio gerente de Hashlabs, ha señalado previamente que la minería puede tener “un impacto económico considerable” en países emergentes capaces de transformar electricidad no utilizada en flujo de caja.

La dimensión climática detrás de la propuesta

El señalamiento de Petro fue enfático en un aspecto. Según expresó, si las monedas virtuales se basan en energía fósil “estalla el calentamiento mundial y el colapso climático”. La frase resume una crítica amplia a los modelos de expansión tecnológica que no consideran su costo ambiental y coloca a Bitcoin dentro de una discusión mayor sobre sostenibilidad.

Esa preocupación no es menor en América Latina. La región combina reservas energéticas tradicionales, grandes recursos hidroeléctricos y un creciente despliegue de renovables, pero también padece fragilidades de infraestructura, pobreza energética y presión fiscal. En ese contexto, decidir qué actividades deben absorber excedentes eléctricos se vuelve una cuestión política, no solo técnica.

Cuando Petro menciona a Venezuela y Paraguay, apunta justamente a países donde la abundancia de ciertos recursos energéticos puede convertirse en un factor de atracción para la minería. De acuerdo con Cointelegraph, Paraguay ya representa aproximadamente 4,3% del hashrate global de Bitcoin tras aprovechar la energía hidroeléctrica de Itaipú, convirtiéndose en el cuarto país con mayor participación minera detrás de Estados Unidos, Rusia y China.

Cointelegraph también citó un informe del World Bank publicado en abril de 2024, según el cual Colombia genera cerca del 75% de su electricidad a partir de energías renovables, más del doble del promedio mundial. Ese dato refuerza el argumento de Petro respecto a la posibilidad de impulsar minería con menor huella de carbono.

En el caso colombiano, la eventual promoción de un hub minero en el Caribe obligaría a responder preguntas concretas. Entre ellas figuran el origen exacto de la energía, la capacidad instalada disponible, la infraestructura de transmisión, el impacto sobre tarifas y la prioridad de suministro para hogares y sectores productivos. Sin esos elementos, la idea permanece en el terreno de la propuesta política.

Bitcoin, energía y estrategia regional

Más allá del anuncio, el trasfondo es que Bitcoin se está discutiendo cada vez más como parte de una estrategia industrial y energética. Algunos gobiernos y actores privados lo ven como una carga potencial para la red. Otros lo consideran una herramienta para atraer inversión, consumir excedentes y desarrollar nuevos nodos de infraestructura digital.

La costa Caribe colombiana aparece en ese marco como un territorio con valor estratégico. Si un proyecto de este tipo avanzara, podría vincularse con puertos, logística, importación de hardware y despliegue de centros de datos. Sin embargo, la minería no se reduce a instalar máquinas. Requiere estabilidad operativa, claridad tributaria, seguridad jurídica y reglas definidas sobre conexión y consumo eléctrico.

Otro punto relevante es que la propuesta se formula en un momento político particular. Según recordó Cointelegraph, el mandato presidencial de Petro finaliza en agosto y el mandatario no puede presentarse nuevamente a las elecciones debido a límites constitucionales. El medio añadió que, hasta ahora, los principales aspirantes presidenciales no han hecho comentarios relevantes sobre Bitcoin o activos digitales.

Por ahora, lo que dejó Petro es una postura política clara. No presenta a la minería de Bitcoin como un problema inevitable ni como una solución automática. La ubica como una oportunidad condicionada: podría transformar territorios como la costa Caribe, siempre que se base en energía limpia y no en combustibles fósiles.

Ese matiz es clave para entender la noticia. La propuesta combina una narrativa de desarrollo regional con una advertencia climática severa. En otras palabras, Petro no se limita a proponer más minería de Bitcoin. Propone, al menos en el plano discursivo, una minería compatible con una visión de transición energética.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.


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