Por Canuto  

La salida de Tether de Uruguay revela cómo los precios, los límites contractuales y la certeza del suministro eléctrico pueden frustrar una inversión de aproximadamente USD $120 millones en minería de Bitcoin, incluso en un país donde las renovables generan casi toda la electricidad.
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  • Tether habría invertido cerca de USD $120 millones en dos sitios de minería de Bitcoin en Florida, Uruguay.
  • La disputa con UTE se centró en si el contrato fijaba un mínimo ampliable o un límite máximo de electricidad.
  • El corte del suministro en julio de 2025 y el cierre posterior eliminaron 30 de los 38 empleos locales.


La apuesta de Tether por la minería de Bitcoin en Uruguay terminó después de una disputa con la empresa estatal de energía UTE, un conflicto que derivó en facturas impagas, cortes de electricidad y despidos. La compañía habría destinado cerca de USD $120 millones a dos instalaciones ubicadas en el departamento de Florida, según una investigación de Reuters que citó la evaluación de un excontratista. El desenlace dejó poco del proyecto que pretendía servir como campo de pruebas para una expansión más amplia de la minería en América del Sur.

El caso muestra que la disponibilidad de energía renovable no garantiza por sí sola la viabilidad de una operación minera de gran escala. Los equipos especializados para producir BTC trabajan de manera continua y necesitan electricidad relativamente barata, abundante y respaldada por contratos claros, de modo que una diferencia de interpretación puede transformar una inversión multimillonaria en un activo difícil de operar.

Una inversión ambiciosa que terminó en retirada

Tether ingresó al mercado uruguayo en mayo de 2023, cuando presentó al país como una base atractiva por sus recursos renovables y por una red eléctrica establecida. El emisor de la stablecoin USDT dijo entonces que invertiría en producción de energía y lanzaría operaciones sostenibles de minería de Bitcoin junto con una empresa local con licencia, aunque no divulgó detalles financieros ni operativos relevantes.

Reuters estimó, a partir del testimonio de un antiguo contratista, que Tether invirtió aproximadamente USD $60 millones en cada uno de sus dos sitios en Florida. Si la cifra es correcta, el proyecto habría equivalido a cerca de 6% de la inversión extranjera directa anual de Uruguay, calculada por la investigación en alrededor de USD $2.000 millones, una proporción considerable para una iniciativa concentrada en un sector intensivo en energía.

Las operaciones generaron ingresos en sus primeras etapas, de acuerdo con excontratistas entrevistados por Reuters. Sin embargo, el desempeño inicial no resolvió la cuestión central del proyecto: cuánta electricidad podía recibir cada instalación de UTE y bajo qué condiciones podía aumentar ese suministro cuando creciera la demanda de los equipos mineros.

El cierre terminó afectando también la presencia laboral de la empresa en el país. Tether notificó a las autoridades laborales uruguayas el 25 de noviembre que cesaría sus operaciones, una decisión que eliminó 30 de los 38 empleos locales, según reportó Telefoco.

El punto de quiebre con UTE

La relación se deterioró por una cifra incluida en el contrato de suministro eléctrico. Tether interpretó ese número como una asignación mínima que podía ampliarse posteriormente, mientras UTE lo entendió como un límite máximo, según la investigación; esa diferencia definió la capacidad real de las instalaciones para mantener sus máquinas encendidas.

A medida que aumentaba el consumo, los sitios llegaron a quedarse sin electricidad suficiente durante varios días. La disputa ya afectaba la operación en noviembre de 2024, según los reportes disponibles, y elevó la presión sobre una estructura cuyos costos dependían de recibir suministro continuo.

El conflicto se intensificó al año siguiente, después de que el gobierno del presidente Yamandú Orsi asumiera el poder y designara una nueva conducción en UTE. Un excontratista dijo que los nuevos directores adoptaron una posición más dura en las negociaciones, aunque Tether y su entidad uruguaya, Microfin, no respondieron a las solicitudes de comentarios sobre el contrato.

Microfin dejó de pagar sus facturas de electricidad en mayo de 2025 y comunicó a UTE, en junio, su intención de terminar los contratos, de acuerdo con un expediente interno de la empresa estatal revisado por Reuters. UTE aprobó documentos contractuales revisados para intentar preservar el proyecto, pero los representantes de Tether no acudieron a firmarlos.

Facturas, corte eléctrico y despidos

La empresa estatal cortó la electricidad de los sitios de minería el 25 de julio de 2025. Reportes locales publicados en ese momento situaron los atrasos de Microfin en casi USD $5 millones y calcularon en aproximadamente USD $2 millones su factura mensual de electricidad, mientras El Observador informó que la deuda ya había superado la garantía entregada por la compañía.

El corte eliminó la posibilidad de sostener normalmente una infraestructura diseñada para operar las 24 horas. En minería de Bitcoin, una interrupción prolongada no solo reduce la producción de monedas, sino que también deja máquinas y capacidad instalada sin generar ingresos mientras continúan existiendo compromisos operativos y financieros.

La disputa no concluyó con el apagón, porque todavía quedaban obligaciones pendientes entre las partes. UTE informó a Reuters que Microfin resolvió sus deudas pendientes en diciembre, aunque para entonces Tether ya había notificado el cese de sus operaciones y el proyecto había perdido la escala laboral con la que comenzó.

El desenlace contrasta con las expectativas que rodearon la llegada de Tether. La empresa buscaba vincular la minería de Bitcoin con fuentes limpias y desarrollar una plataforma de expansión regional, pero la falta de acuerdo sobre cantidad, precio y seguridad contractual terminó siendo más determinante que la imagen favorable de Uruguay como país renovable.

Renovables abundantes, pero costos difíciles

El sistema eléctrico uruguayo parecía compatible con la estrategia energética anunciada por Tether. Las fuentes renovables representaron 98% de la generación eléctrica del país en 2025, según el Ministerio de Industria, Energía y Minería de Uruguay, con la hidroelectricidad y la energía eólica como principales componentes.

Una matriz renovable, sin embargo, no implica automáticamente precios bajos para los grandes consumidores. Los mineros compiten sobre todo por electricidad continua y económica, porque sus circuitos especializados permanecen activos durante todo el día y la rentabilidad depende de que el costo energético no absorba la recompensa obtenida por procesar bloques.

Uruguay ofrece una red confiable y una conectividad sólida, pero especialistas de la industria citados por Reuters señalaron que sus costos energéticos lo vuelven menos competitivo para la minería que otros mercados potenciales de países vecinos. Para un operador, esa desventaja puede acumularse rápidamente cuando el suministro contratado no crece al ritmo de la capacidad instalada.

La presión sobre los mineros aumentó después del halving de abril de 2024, el evento programado que redujo a la mitad la recompensa por procesar un bloque de transacciones de Bitcoin. Desde entonces, los operadores han respondido con máquinas más eficientes, traslados hacia mercados con energía más barata o adaptaciones de sus instalaciones para inteligencia artificial y computación de alto rendimiento.

El riesgo de diversificación para Tether

En términos financieros, la pérdida de Uruguay es pequeña frente a las ganancias del negocio principal de Tether, pero el episodio expone los riesgos de ejecutar una estrategia que va más allá de los tokens digitales. La empresa privada reportó ganancias de USD $5.700 millones durante el primer semestre de 2025 y más de USD $162.500 millones en reservas al cierre del segundo trimestre, según reportes financieros citados por CoinDesk.

Esas inversiones abarcan energía, inteligencia artificial, medios, agricultura y otros sectores. Según la divulgación financiera de Tether, los activos se mantienen separados de las reservas que respaldan su stablecoin USDT, una distinción relevante para entender que el proyecto minero pertenecía a la estrategia corporativa de diversificación y no directamente a la estructura de respaldo del token.

Tether continúa promoviendo la minería de Bitcoin como parte de esa expansión y sostiene que mantiene implementaciones en otros lugares, incluido El Salvador. La retirada de Uruguay no demuestra que toda inversión minera de la compañía esté condenada, pero sí evidencia que cada emplazamiento enfrenta condiciones específicas de mercado, regulación, infraestructura y contratación eléctrica.

El caso deja una conclusión concreta para la industria: la energía limpia puede mejorar el perfil ambiental de una mina, pero no resuelve por sí misma sus problemas económicos. En operaciones intensivas en capital, el precio, el volumen disponible y la certeza jurídica del suministro pueden decidir la supervivencia de una inversión completa, incluso cuando el país ofrece electricidad renovable y una red estable.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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