Por Canuto  

Irán evalúa aceptar Bitcoin como pago por el paso de petroleros a través del Estrecho de Ormuz, en medio de guerra, sanciones y presión geopolítica. Sin embargo, analistas advierten que la red de Bitcoin y su infraestructura de pagos aún no tienen la capacidad operativa ni la liquidez necesarias para procesar cobros de esa escala.
***

  • Un portavoz del gobierno iraní dijo que el país quiere aceptar Bitcoin como pago por el tránsito en el Estrecho de Ormuz.
  • El Bitcoin Policy Institute sostiene que liquidar peajes de hasta USD $2.000.000 por superpetrolero es hoy virtualmente imposible con Bitcoin y Lightning.
  • Irán ve a Bitcoin como una vía más resistente a la censura, especialmente tras congelamientos de fondos en stablecoins como USDT.

 


Irán quiere abrir una nueva vía de cobro en uno de los pasos marítimos más sensibles del planeta. En medio del conflicto con Israel y Estados Unidos, un portavoz del gobierno iraní dijo que el país buscaría aceptar Bitcoin como pago por el tránsito de empresas a través del Estrecho de Ormuz, una ruta por la que pasa cerca del 20% del suministro mundial de petróleo.

La idea ha captado atención inmediata por su carga geopolítica y por lo que implica para el ecosistema cripto. Sin embargo, el plan enfrenta un problema técnico de gran tamaño: la infraestructura actual de Bitcoin no parece preparada para procesar pagos rápidos, privados y de alto volumen para peajes marítimos de millones de dólares.

Según un informe fechado el 15 de abril y citado por DL News, Sam Lyman, del Bitcoin Policy Institute, concluyó que los movimientos en la red principal de Bitcoin no muestran aún operaciones a la escala requerida para liquidar este tipo de tarifas. Su evaluación apunta a límites prácticos tanto en la cadena base como en Lightning Network, la principal solución de Capa 2 de Bitcoin.

La discusión no ocurre en el vacío. A finales de marzo, el parlamento iraní aprobó un plan para establecer un sistema de peajes con el que el país cobraría tarifas a los petroleros que crucen el estrecho. Lyman estimó que los cargos rondan USD $1 por barril, lo que permitiría recaudar hasta USD $2.000.000 de un solo superpetrolero.

Un paso estratégico, una escala difícil para Bitcoin

El Estrecho de Ormuz es uno de los cuellos de botella energéticos más importantes del mundo. Cada día circulan por esa vía alrededor de 21 millones de barriles de petróleo, por lo que cualquier cambio en los mecanismos de cobro o en las condiciones de paso puede tener impacto inmediato sobre el comercio internacional y los mercados energéticos.

Ese contexto hace que la velocidad y la confiabilidad del pago sean cruciales. Para un esquema de peajes marítimos, no solo importa transferir valor. También resulta esencial hacerlo con rapidez operativa, cierta privacidad y capacidad de liquidar montos muy elevados sin generar fricción adicional para armadores, aseguradoras y operadores logísticos.

Ahí es donde Bitcoin presenta límites claros en su estado actual. Las transacciones onchain son públicas, pueden tardar cerca de 10 minutos en procesarse y, en algunos momentos, implican costos variables. Para pagos cotidianos o incluso para transferencias relevantes entre partes preparadas, esto puede ser manejable. Para un sistema de peajes repetitivo en una arteria petrolera global, el desafío cambia de dimensión.

Lyman sostuvo que, dadas esas condiciones, la alternativa más lógica dentro del ecosistema Bitcoin sería Lightning Network. Esa red de segunda capa busca facilitar pagos más rápidos y baratos al mover buena parte de la actividad fuera de la cadena principal. Pero incluso allí aparece otro cuello de botella: la liquidez disponible en los canales de pago.

El analista subrayó que la mayor transacción registrada hasta ahora en Lightning alcanzó USD $1.000.000. Esa cifra ya queda por debajo del costo estimado para el paso de un único superpetrolero. Por eso afirmó que mover ese valor a través de Lightning, con las restricciones actuales de liquidez, es “virtualmente imposible”.

Por qué Irán mira a Bitcoin y no solo a las stablecoins

A primera vista, las stablecoins podrían parecer una opción más práctica para este tipo de pagos. Activos como USDT o USDC suelen ofrecer mayor rapidez operativa y una experiencia más cercana al dólar digital. Además, en el caso iraní, buena parte de los flujos cripto que han circulado por el país durante años se han concentrado precisamente en stablecoins, en especial USDT sobre Tron.

Pero esa ventaja funcional trae una debilidad estructural para un país bajo sanciones. A diferencia de Bitcoin, las stablecoins respaldadas por dólares son emitidas por empresas centralizadas, capaces de congelar fondos de forma unilateral cuando así lo exigen autoridades o marcos regulatorios. En otras palabras, pueden ser eficientes para mover valor, pero no escapan del sistema financiero que Irán busca rodear.

Ese riesgo ya se materializó. En 2025, Tether congeló decenas de billeteras vinculadas con actores iraníes, incluidos USD $37.000.000 relacionados con el banco central del país. Más de 40 direcciones adicionales también fueron señaladas por exposición a sanciones, según el recuento citado en la cobertura original.

Desde la óptica de Teherán, ese historial convierte a las stablecoins en una herramienta vulnerable. Si el objetivo es construir rieles financieros resistentes a la censura, depender de emisores centralizados deja abierta la puerta a bloqueos, incautaciones o restricciones inesperadas. Bitcoin, pese a sus límites operativos, ofrece una resistencia distinta frente a ese tipo de controles.

Por eso, Lyman considera que detrás del anuncio hay una historia más profunda que la simple elección de un medio de pago. A su juicio, Irán está enviando una señal sobre un giro de largo plazo hacia mecanismos de liquidación menos expuestos al alcance del sistema del dólar y a sus instrumentos de cumplimiento.

La relación de Irán con Bitcoin viene de años atrás

Irán no es un recién llegado al ecosistema. En 2019, su parlamento legalizó la minería de Bitcoin, una decisión que buscó aprovechar recursos energéticos disponibles y convertir actividad digital en una fuente de ingresos y acceso indirecto a valor internacional. Esa apertura colocó al país en una posición singular dentro del mapa minero global.

En su punto de mayor relevancia, los mineros iraníes llegaron a representar más del 4% del hashrate mundial y operaban más de 427.000 máquinas, de acuerdo con los datos citados por DL News. Esa presencia consolidó a Irán como un actor visible en la economía de Bitcoin, incluso bajo un entorno de sanciones y tensiones diplomáticas.

La infraestructura minera, sin embargo, no resuelve por sí sola el reto de pagos transaccionales de gran escala. Minar Bitcoin y cobrar peajes multimillonarios en tiempo casi real son problemas distintos. El primero depende de capacidad computacional y energía. El segundo exige una red de pagos con suficiente profundidad, liquidez y flexibilidad para usos intensivos.

Además, la trazabilidad de la cadena principal introduce otro factor sensible. Si bien Bitcoin es resistente a la censura en comparación con activos emitidos por empresas, sus transacciones son públicas. Para un Estado que intenta operar en un entorno de presión internacional, esa transparencia puede chocar con la necesidad de discreción en determinados movimientos financieros.

El seguimiento de flujos también forma parte de esta historia. Según TRM Labs, desde 2019 se han atribuido alrededor de USD $3.000 millones en movimientos relacionados con criptomonedas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. Ese dato refuerza la relevancia de las criptomonedas en la arquitectura financiera paralela del país.

Entre la ambición geopolítica y la realidad técnica

La propuesta iraní aparece en un momento de fuerte tensión militar y diplomática. En ese escenario, la adopción de Bitcoin como vía de cobro para el Estrecho de Ormuz funciona también como mensaje político. Sugiere que Teherán quiere explorar herramientas que reduzcan su dependencia de canales financieros vulnerables a sanciones externas.

Sin embargo, una intención estratégica no equivale a una capacidad inmediata de ejecución. Hoy, la evidencia disponible sugiere que Bitcoin aún no está listo para administrar peajes de esta magnitud en uno de los corredores más críticos del comercio global de petróleo. El tamaño de los pagos, la necesidad de inmediatez y la liquidez limitada de Lightning forman una combinación difícil de resolver.

Eso no significa que el experimento carezca de valor como señal de tendencia. Más bien muestra cómo algunos Estados empiezan a mirar las redes descentralizadas no solo como activos especulativos, sino como piezas potenciales de infraestructura financiera en contextos extremos. Irán parece estar evaluando justamente ese tipo de uso.

Por ahora, no obstante, el salto entre teoría y práctica sigue siendo amplio. Bitcoin puede ofrecer resistencia frente a censura y congelamientos, pero el caso de Ormuz expone que esa fortaleza no siempre se traduce en capacidad operativa suficiente para demandas logísticas, comerciales y geopolíticas de alta escala.

En síntesis, la apuesta de Irán abre una discusión relevante sobre el futuro de las criptomonedas en el comercio internacional bajo sanciones. También deja una conclusión más inmediata: mientras no mejoren la liquidez, la privacidad funcional y la capacidad de pago en capas superiores, cobrar peajes petroleros multimillonarios en Bitcoin seguirá siendo, al menos por ahora, una ambición muy difícil de concretar.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín