Por Canuto  

Paul Tudor Jones sostiene que el crudo estadounidense podría encarecerse otros USD $20 a USD $25 si el conflicto entre Estados Unidos e Irán sigue sin resolverse antes de las elecciones de medio término. Una subida de ese tamaño, advirtió, pondría a prueba a la bolsa y podría llevar al WTI por encima de su máximo de cierre de 2026.
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  • Jones dijo que mantiene una posición larga en petróleo y proyectó un avance adicional de USD $20 a USD $25 por barril.
  • El inversor considera improbable una resolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán antes de las elecciones de medio término de noviembre.
  • Con el WTI cerca de USD $92,50 por barril, ese aumento lo llevaría por encima de su máximo de cierre de 2026, mientras que Jones anticipa presión para las acciones.


Paul Tudor Jones cree que el petróleo todavía puede encarecerse de forma considerable mientras continúa el conflicto entre Estados Unidos e Irán. El fundador y director de inversiones de Tudor Investment dijo que mantiene una posición larga en crudo y calcula que el precio podría avanzar otros USD $20 a USD $25 por barril en el corto plazo.

La tesis del inversor parte de que no espera una salida diplomática antes de las elecciones de medio término de noviembre en Estados Unidos. En una conversación con CNBC el 13 de octubre de 2026, Jones afirmó que, si hubiera ocurrido algo capaz de mejorar la situación, probablemente ya habría sucedido antes de esos comicios; también sostuvo que el presidente Donald Trump podría buscar la paz después de la votación.

Una apuesta alcista en medio de la incertidumbre

Jones describió su postura sin ambigüedades: está largo en petróleo y es alcista respecto de sus perspectivas inmediatas. Su rango de subida, de USD $20 a USD $25 adicionales, no fue presentado como una certeza, sino como su evaluación de un mercado condicionado por la continuidad del conflicto y la falta de una solución cercana.

El referente de precio mencionado en la noticia es el crudo West Texas Intermediate, o WTI, cuyos futuros cotizaban alrededor de USD $92,50 por barril la mañana del martes. Si a ese nivel se le sumaran los USD $20 a USD $25 proyectados por Jones, el resultado sería un rango aproximado de USD $112,50 a USD $117,50, sujeto a que se materialice su escenario.

Ese cálculo tendría una consecuencia destacada para el mercado petrolero estadounidense: el precio superaría el máximo de cierre registrado en 2026 hasta ese momento, situado apenas por debajo de USD $113 por barril. La diferencia entre una proyección y un resultado efectivo es importante, porque Jones expuso una expectativa ligada a la evolución del conflicto, no un precio garantizado ni una fecha precisa para alcanzarlo.

La incertidumbre política es parte central de su razonamiento. Jones considera que una mejora antes de las elecciones de medio término resulta poco probable y, por tanto, no incorpora una resolución inmediata como supuesto para su pronóstico; aun así, planteó que Trump podría tener un plan para el período posterior a la votación.

El costo potencial para las acciones

El inversor también advirtió que un avance del petróleo de esa magnitud sería mal recibido por la bolsa. Dijo que el mercado de valores lo «odiaría absolutamente, totalmente», una reacción que vincula con el impacto potencial de un crudo más caro sobre el ánimo de los participantes y las condiciones que enfrentan las empresas y los consumidores.

La advertencia convive con un antecedente que, según la información citada, fue menos severo de lo que algunos analistas habían previsto. Después del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, el 28 de febrero, el S&P 500 llegó a caer algo más de 7% en su mínimo de finales de marzo, aunque el petróleo había subido con fuerza.

Ese comportamiento previo no elimina el riesgo que Jones describe para un nuevo tramo alcista del crudo. Tampoco permite concluir que un movimiento futuro del petróleo vaya a provocar una reacción bursátil determinada: la respuesta observada durante los primeros meses del conflicto no necesariamente anticipa cómo se comportarían las acciones si el precio superara sus niveles recientes y rebasara el máximo de cierre anual.

La trayectoria del año también ha incluido movimientos pronunciados en ambas direcciones. El petróleo estadounidense subió después del comienzo de la guerra y alcanzó un máximo a principios de abril, bajó de USD $70 por barril en junio y luego retomó el ascenso en julio, cuando volvió a intensificarse el conflicto en Oriente Medio. La coincidencia temporal no confirma por sí sola cuál fue el motivo de cada movimiento.

La evolución reciente del crudo y el horizonte de 2027

El estrecho de Ormuz aparece en este contexto porque es un paso crucial para el transporte de petróleo y la situación en torno a esa vía seguía sin estar clara, según la información de origen. El 13 de octubre, DW describió las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho como estancadas en varias ocasiones. Ese contexto no permite afirmar por sí solo cuánto petróleo dejaría de circular ni que se producirá una interrupción concreta.

Tras el repunte iniciado en julio, los precios alcanzaron en septiembre un máximo reciente cercano a USD $106 por barril y luego retrocedieron. Esa secuencia sitúa la cotización de alrededor de USD $92,50 mencionada el martes por debajo de aquel pico, pero el escenario alcista de Jones implicaría un avance suficiente para rebasar el máximo de cierre de 2026.

Jones considera que el petróleo es solo uno de los obstáculos que las acciones deben afrontar. También expresó preocupación por 2027, cuando, en su opinión, el mercado tendría que digerir una mayor oferta de acciones asociada a posibles ofertas públicas iniciales de grandes compañías tecnológicas, entre ellas Anthropic y OpenAI.

La mención de esas empresas amplía el foco de su cautela más allá del conflicto y los costos energéticos: el inversor anticipa que el mercado podría tener que asimilar simultáneamente presión por el petróleo y nuevas emisiones de acciones tecnológicas. La fuente no detalla fechas, valoraciones ni condiciones para esas posibles ofertas, por lo que su referencia debe leerse como un factor de riesgo que Jones plantea para el próximo año, no como un calendario confirmado.

Una salida política que Jones sitúa después de los comicios

Sobre la posibilidad de poner fin al conflicto, Jones dijo que asume que el presidente tiene un plan para después de las elecciones. Explicó que, a su juicio, lo que ocurre es insostenible y no puede mantenerse a largo plazo, aunque no presentó detalles de una iniciativa ni afirmó conocer sus términos.

La diferencia entre ese posible horizonte político y la perspectiva inmediata resulta relevante para su apuesta. Si la resolución no llega antes de noviembre, como él anticipa, el riesgo geopolítico podría seguir influyendo en la cotización del crudo durante ese período; sin embargo, su comentario no confirma qué medidas se tomarían después de los comicios ni cuándo cambiaría la situación.

Por ahora, la previsión de Jones ofrece un escenario de mercado y no una garantía: desde los cerca de USD $92,50 por barril del WTI, un alza de USD $20 a USD $25 llevaría el precio a una zona superior al máximo de cierre anual previo. La reacción de la bolsa dependería de cómo evolucionen el conflicto, las expectativas de una salida política y la propia trayectoria del petróleo, variables que la entrevista no presenta como resueltas.

El mensaje central del gestor combina una posición favorable al crudo con cautela para las acciones, tanto por el conflicto como por los factores que anticipa para 2027. Jones no afirmó que la bolsa ya esté encaminada a una caída de una magnitud determinada; advirtió que un nuevo salto petrolero sería un golpe que el mercado bursátil recibiría muy mal.


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