Por Canuto  

El exasesor de la Reserva Federal John Rogers fue condenado a 38 meses de prisión por mentir a investigadores, aunque un jurado lo absolvió de conspirar para cometer espionaje económico. El caso reunió vínculos con un hombre que las autoridades estadounidenses identifican como agente chino, documentos internos de la Fed, un matrimonio facilitado desde China y un chantaje en línea que llevó al economista a hablar con investigadores.

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  • Rogers fue arrestado en enero de 2025 y acusado de hacer declaraciones falsas y conspirar para cometer espionaje económico.
  • El jurado lo declaró culpable de mentir a investigadores, pero lo absolvió del cargo de conspiración; en julio de 2026 recibió una condena de 38 meses.
  • Informes posteriores del Inspector General de la Fed señalaron deficiencias en la protección de información y en la gestión de riesgos internos.

 


 

El caso de John Rogers, exasesor de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), combinó acusaciones de espionaje, documentos internos, una relación personal facilitada desde China y un episodio de chantaje digital.

Arrestado en enero de 2025, Rogers llegó a juicio con dos cargos, pero el jurado no respaldó la acusación más grave: lo absolvió de conspirar para cometer espionaje económico y lo declaró culpable de hacer declaraciones falsas a investigadores. En julio de 2026 recibió una condena de 38 meses de prisión.

La investigación de CNBC sobre el caso se basó, según el medio, en mensajes, grabaciones, documentos y materiales presentados en tribunales. Los fiscales sostuvieron que Rogers compartió información sensible de la Fed con personas vinculadas a los servicios de inteligencia chinos; sus abogados argumentaron que fue un académico ingenuo que confió en las personas equivocadas y no transmitió información de valor. El veredicto dejó esa diferencia en el centro de la historia: una condena por mentir, pero no por la conspiración de espionaje.

El encuentro con Lee y una relación que creció en China

Rogers conoció en 2013 a un hombre que se presentó como Hummin Lee durante una conferencia en Shanghái, organizada por el Banco de la Reserva Federal de Dallas en la Universidad de Fudan. Las autoridades estadounidenses sostienen que Lee era en realidad Jin Chuan, un agente del gobierno chino, aunque Rogers lo trató durante años como amigo y colaborador. Su cargo como asesor principal en investigación de la división de finanzas internacionales de la Fed le daba acceso a discusiones y materiales de una institución central para la política económica estadounidense.

El vínculo avanzó mediante correos, contactos en Facebook, invitaciones académicas y regalos, entre ellos una edición de «El arte de la guerra» y bufandas de seda. En la Navidad de 2016, después de la elección de Donald Trump, Lee preguntó a Rogers si la nueva administración consideraría a China un manipulador de divisas y pidió comentarios sobre la relación entre ambos países. Rogers no respondió sobre el fondo de la consulta, pero el intercambio mostró que Lee buscaba orientación relacionada con la Fed y la política económica.

Al mismo tiempo, Rogers, padre soltero cuyos cuatro hijos ya habían crecido, buscaba compañía en AsianDating.com y compartía fotografías íntimas con personas que conocía en línea. En la víspera de Año Nuevo, conoció allí a Yu Liu, conocida como Yu Yu, una mujer que vivía en Shanghái y con quien empezó a hablar de una vida juntos. Rogers creía que ella dominaba el inglés por la calidad de sus mensajes; luego supo que no hablaba el idioma, y no se estableció públicamente si tenía vínculos con el gobierno chino.

La relación impulsó a Rogers a viajar a China, mientras Lee coordinaba invitaciones, itinerarios y trámites para sus visitas académicas. Tras conocerse en persona durante un viaje en 2017, Rogers y Yu Yu hablaron de matrimonio y de formar una familia; Lee también organizó desplazamientos entre ciudades y ayudó con gestiones relacionadas con el divorcio de ella. La pareja se casó en Hong Kong en marzo de 2018, con Lee como testigo del acuerdo prenupcial, y tuvo una hija ese verano.

Dinero, clases y documentos de la Reserva Federal

La nueva vida familiar hizo que Rogers dependiera cada vez más de Lee para resolver viajes, trámites y problemas financieros. Lee dijo haber adelantado USD $5.000 para Yu Yu y prometió ayudar a conseguir el divorcio, cuyo anterior esposo pedía 80.000 yuanes, equivalentes entonces a unos USD $12.000 según el relato del caso. Años después, cuando los investigadores registraron la casa de Rogers, encontraron USD $55.000 en efectivo; durante el juicio no lograron determinar de dónde provenía ese dinero.

Lee también acercó a Rogers a un hombre al que llamaba profesor Cui, quien, según Lee, financiaba los viajes y las invitaciones para dar clases. Rogers afirmó que Cui le pedía rumores sobre la Fed y ofrecía dinero en efectivo, ofertas que dijo haber rechazado, mientras describía a Lee como un amigo indispensable. En palabras que luego recordó ante investigadores, sentía que le debía la posibilidad de su matrimonio y de tener una hija, y dijo que quería a Lee «como a un hermano».

Las solicitudes de información se volvieron más específicas. Lee envió preguntas sobre tasas de interés, el dólar, la apertura financiera de China y la posible respuesta de la Fed a una guerra comercial; Rogers respondió que eran temas académicos que podían tratarse sin información confidencial. También pidió a colegas de la Fed lecturas y materiales para sus conferencias, y en un correo reconoció que sus anfitriones quizá esperaban que revelara «algún tipo de secretos de la Fed».

Un colega le remitió un archivo marcado «No confidencial/Interno FR»; un agente declaró posteriormente que Rogers cambió el encabezado a «No confidencial/Externo» antes de enviarlo a Lee. Los abogados del economista sostuvieron que tenía autoridad para modificar la etiqueta y que había retirado cualquier dato sensible. En otro episodio, Rogers pidió información sobre la incertidumbre de la política comercial, recibió un documento relacionado con aranceles a lavadoras, lo envió a su Gmail personal y desde allí lo remitió a Lee; la sensibilidad de ese material fue discutida por fiscales y defensa.

En junio de 2019, Rogers imprimió dos documentos que, según las directrices internas citadas en el caso, se relacionaban con pronósticos económicos y con puntos para informar a los gobernadores de la Fed antes de una reunión del Comité Federal de Mercado Abierto. Al día siguiente viajó a China y, tres días después, fotografió una clase en un hotel de Beijing con Lee y otras dos personas. Los fiscales dijeron que Lee y el otro hombre trabajaban para los servicios de seguridad e inteligencia chinos; esa caracterización formó parte de la acusación.

El chantaje digital llevó el caso ante los investigadores

Mientras Rogers viajaba, su matrimonio con Yu Yu se deterioraba después de que ella se mudara de Shanghái a Virginia con la bebé. Los mensajes de la pareja reflejaron discusiones por dinero y acusaciones de infidelidad; la policía local intervino luego de un enfrentamiento entre Yu Yu y otra mujer que Rogers había invitado a vivir en su casa. Según su abogado Jonathan Gitlen, esa mujer era una masajista que lo había atendido por problemas de espalda.

Tras la ruptura, Rogers volvió a buscar contactos en internet y empezó a intercambiar mensajes con cuentas de Instagram que mostraban mujeres. Compartió fotografías desnudo tomadas con su teléfono de trabajo, algunas en el gimnasio de la sede de la Fed, y las personas detrás de las cuentas exigieron dinero y amenazaron con enviarlas al entonces vicepresidente de la Fed, Richard Clarida. También amenazaron con secuestrar a la hija de Rogers, que tenía 18 meses, y él declaró que temía por la seguridad de su familia.

En 2020, durante el domingo del Super Bowl, Rogers contó el chantaje a sus superiores y lo derivaron a la Oficina del Inspector General de la Fed. La oficina ya revisaba sus viajes a China y su relación con Lee, y el agente especial Alan Hershkowitz lo entrevistó durante dos horas y media. En una grabación, Rogers negó primero haber tomado fotografías desnudo, pero después dijo que no podía descartarlo; explicó que se sentía aturdido y se preguntaba qué había hecho mal.

Hershkowitz también le preguntó si había compartido información restringida de la Junta de Gobernadores de la Fed, y Rogers respondió que nunca lo había hecho. Los fiscales sostuvieron que esa respuesta era falsa y presentaron un documento que Rogers había enviado a un coautor en la Universidad de Fudan, aunque no a Lee. La defensa alegó que la respuesta no fue una mentira deliberada: Rogers estaba afectado por el chantaje y no podía recordar cada archivo que había enviado durante años.

El episodio puso fin a su carrera en la Fed. Rogers quedó bajo licencia administrativa y renunció en la primavera de 2021, en lugar de esperar un despido; las circunstancias de su salida y sus contactos chinos no se hicieron públicas en ese momento. Después empezó a enseñar en Fudan y creyó que la investigación había terminado, hasta que agentes del FBI lo arrestaron en enero de 2025, días antes de un viaje a China con su esposa y su hija, entonces de seis años.

Veredicto, condena y preguntas pendientes sobre la seguridad de la Fed

El juicio comenzó en enero de 2026. La fiscalía describió a Rogers como alguien que había conspirado con espías para entregar información secreta de la Fed a China; el fiscal federal Nicholas Hunter calificó los hechos de «novela de espionaje» y enumeró sexo, dinero, identidades falsas y reuniones secretas. Rogers enfrentó un cargo por hacer declaraciones falsas y otro por conspiración para cometer espionaje económico, una acusación que podía implicar información de alto valor para un gobierno extranjero.

La defensa sostuvo que Rogers confió en las personas equivocadas y que los documentos discutidos no demostraban la entrega de secretos económicos. Su abogado Stephen Saltzburg dijo que la formación y los logros académicos de Rogers no lo prepararon para reconocer a espías, mientras Gitlen rechazó que su cliente hubiera mentido bajo juramento. Jeanine Pirro, cuya oficina procesó el caso, afirmó que Rogers canalizó información sensible durante años y que mintió a los investigadores y en el juicio; esa última acusación fue disputada por la defensa.

El 3 de febrero de 2026, el jurado declaró a Rogers culpable de hacer declaraciones falsas, pero lo absolvió del cargo de conspiración para cometer espionaje económico. El 15 de julio recibió una pena de 38 meses en una prisión federal. El resultado distingue entre la mentira que el jurado consideró probada y la acusación más amplia sobre una conspiración con agentes chinos, que no logró establecerse más allá de duda razonable ante ese jurado.

Ese mismo 15 de julio, un informe del Inspector General señaló problemas de seguridad en la Fed, incluida la falta de un proceso para identificar activos críticos, y recomendó un programa para gestionar riesgos internos. Un segundo informe, publicado el 24 de septiembre, indicó que un empleado había transferido información potencialmente sensible fuera de la institución en 2024, poco antes de jubilarse. Los documentos describieron deficiencias de control institucional, aunque no atribuyeron esos episodios a Rogers.

El exveterano de la CIA Ralph Goff, quien no participó en la investigación, consideró que el caso representaba una victoria para el gobierno estadounidense pese a la absolución por conspiración, aunque cuestionó cuánto tardó en avanzar. También dijo que China seguía intentando penetrar instituciones estadounidenses; tres semanas después de ese comentario, el FBI y el Departamento de Justicia anunciaron que desmantelaron una operación de piratería patrocinada por el Estado chino que atacaba objetivos sensibles, incluida la Reserva Federal. Al final de su testimonio, Rogers identificó a Lee como «un espía» y dijo sentirse «engañado»: «Era mi amigo».


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

 


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