Por Canuto  

Una encuesta de BlackRock muestra que muchas mujeres adineradas construyeron su patrimonio con sus carreras y buscan mejores rendimientos y resultados fiscales, mientras sus asesores suelen anticipar otras prioridades.
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  • Ocho de cada diez mujeres encuestadas atribuyeron su riqueza a sus carreras profesionales; solo cerca de la mitad de los asesores esperaba esa respuesta.
  • El 50% de las mujeres puso los rendimientos de inversión entre sus prioridades, frente al 16% de los asesores que lo anticipaba.
  • El 35% de las mujeres con al menos USD $2 millones no tiene asesor, y la coordinación entre profesionales aparece como una necesidad pendiente.


BlackRock detecta una brecha entre las mujeres con patrimonio y sus asesores

Las mujeres adineradas y sus asesores financieros no siempre coinciden al explicar de dónde proviene el patrimonio ni qué debería ofrecer una relación de asesoramiento. Una encuesta de BlackRock encontró que ocho de cada diez mujeres consultadas atribuyen su riqueza a sus carreras profesionales, mientras que solo cerca de la mitad de los asesores esperaba esa respuesta.

La diferencia también aparece en las prioridades de inversión: muchas participantes valoran los rendimientos y los resultados fiscales, aunque pocos asesores anticipan que esos asuntos encabecen sus necesidades. El contraste plantea un desafío para la industria financiera, que enfrenta a un grupo de clientas con expectativas específicas y, en algunos casos, sin asesoramiento profesional.

Una idea de la riqueza femenina que no coincide con las respuestas

La encuesta de BlackRock dibuja una distancia entre la manera en que las mujeres explican su patrimonio y las suposiciones de quienes las asesoran. Ocho de cada diez mujeres dijeron que sus carreras profesionales fueron una fuente de su riqueza, una respuesta que sitúa el trabajo y el desarrollo profesional en el centro de su trayectoria económica.

Los asesores, en cambio, tendieron con mayor frecuencia a señalar el matrimonio y la herencia. Cerca de seis de cada diez mencionaron cada una de esas opciones, una proporción al menos dos veces superior a la observada entre las mujeres que las identificaron como fuentes de riqueza.

La diferencia no demuestra por sí sola que todos los asesores mantengan la misma visión, pero sí expone un desajuste entre las respuestas de las clientas y las expectativas de los profesionales consultados. BlackRock sostuvo que la historia patrimonial de las mujeres en Estados Unidos va más allá de las herencias y las transferencias de riqueza, y que ellas representan una fuerza creciente en ese ámbito.

La forma de responder también importa al interpretar la comparación: las mujeres podían seleccionar todas las fuentes de riqueza que consideraran pertinentes, mientras los asesores solo podían elegir tres. Esa diferencia metodológica limita una lectura directa de las proporciones, aunque no elimina el hallazgo central de que las carreras aparecen con mucha más fuerza en la experiencia declarada por las mujeres.

Rendimientos y resultados fiscales, prioridades subestimadas

La brecha se repite cuando la encuesta pregunta qué hace que el asesoramiento financiero valga la pena. La mitad de las mujeres ubicó mejores rendimientos de inversión entre sus tres principales razones, pero apenas el 16% de los asesores esperaba que ese aspecto figurara entre las prioridades de sus clientas.

Los resultados fiscales mostraron una distancia parecida: alrededor del 41% de las mujeres los incluyó entre sus tres prioridades, frente al 12% de los asesores que anticipó esa respuesta. En ambos casos, los datos apuntan a que las clientas consultadas esperan resultados financieros concretos, mientras que los profesionales podrían estar atribuyéndoles otros objetivos.

La diferencia fue más marcada entre las mujeres con patrimonios de al menos USD $5 millones. En ese grupo, el 56% priorizó los resultados de inversión y el 47% destacó los resultados fiscales, cifras que sugieren que, para muchas participantes con grandes activos, la gestión del crecimiento y de la carga tributaria ocupa un lugar central.

Estos porcentajes describen respuestas de una encuesta, no garantizan que todas las mujeres con patrimonio compartan las mismas preferencias ni que un único servicio responda a cada necesidad. Sin embargo, el contraste ofrece una señal práctica para los asesores: preguntar directamente por los objetivos de cada clienta puede ser más útil que asumir de antemano qué considera valioso.

Asesoramiento y coordinación profesional como necesidades pendientes

La encuesta también halló que el 35% de las mujeres con al menos USD $2 millones no cuenta con asesor financiero. El dato indica que incluso entre quienes disponen de un patrimonio considerable existe un segmento sin ese tipo de acompañamiento, aunque la información divulgada no explica por qué prescinde de él ni qué alternativas utiliza.

Entre las necesidades no cubiertas, la mayor mencionada fue una mejor coordinación entre contadores, abogados y planificadores financieros. El hallazgo amplía el tema más allá de la selección de inversiones: las participantes también señalaron la importancia de que distintos profesionales trabajen de manera articulada en asuntos relacionados con sus finanzas.

Para una clienta, una recomendación de inversión puede estar vinculada con decisiones fiscales o legales que requieren la intervención de otros especialistas. La encuesta no detalla casos concretos ni mide el efecto de una coordinación deficiente, pero identifica esa integración como una necesidad relevante entre las mujeres consultadas.

La escala potencial de este mercado ayuda a explicar por qué la industria presta atención a estas respuestas. McKinsey proyecta que las mujeres controlarán USD $34 billones en activos de Estados Unidos para 2030, cerca del 38% del total, una estimación que convierte la comprensión de sus prioridades en un asunto de interés para el sector financiero.

El alcance de la encuesta y lo que sus cifras permiten afirmar

El estudio reunió respuestas de 1.067 mujeres y 409 asesores financieros entre el 29 de julio y el 23 de agosto. BlackRock señaló que las participantes podían marcar todas las fuentes de riqueza que aplicaran a su caso, mientras que los asesores debían elegir solo tres, una salvedad importante al comparar sus respuestas sobre el origen del patrimonio.

Por eso, las cifras deben leerse como una comparación de percepciones y respuestas dentro de los grupos encuestados, no como una medición completa de todas las mujeres adineradas ni de todos los asesores. La información disponible tampoco ofrece detalles adicionales sobre la selección de participantes, de modo que no permite extrapolar automáticamente cada porcentaje a la población general.

Aun con esos límites, la encuesta aporta dos mensajes claros: las mujeres consultadas describen sus carreras como una fuente principal de riqueza y muchas esperan que el asesoramiento contribuya a mejorar resultados de inversión y fiscales. BlackRock resumió los hallazgos como un desafío a supuestos arraigados, al señalar que las mujeres están creando riqueza activamente y enfocándose en el crecimiento y los resultados financieros.

Para los asesores, la brecha identificada no ofrece una receta única, pero sí una invitación a revisar cómo conocen las circunstancias y metas de sus clientas. La combinación de prioridades patrimoniales, falta de asesoramiento para una parte de las encuestadas y demanda de coordinación profesional muestra que escuchar con precisión puede ser tan decisivo como diseñar una estrategia financiera.


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