Bank of America advierte que la falta de claridad de la Fed sobre la inflación podría provocar una nueva venta masiva de bonos del Tesoro. Con el PCE subyacente en 3,3% y posibles alzas de tasas, los mercados se preparan para un endurecimiento.
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- El PCE subyacente se ubica en 3,3%, muy por encima del objetivo del 2% de la Fed.
- BofA proyecta tres aumentos de 25 puntos básicos en 2026, llevando la tasa a 4,25%-4,50%.
- La comunicación vaga de la Fed y las tensiones geopolíticas aumentan la presión sobre los bonos.
La advertencia de Bank of America
El estratega de Bank of America, Mark Cabana, ha calificado la reciente venta de bonos del Tesoro como un “choque de credibilidad de inflación de libro de texto”. Esa advertencia, emitida el 3 de agosto, subraya que los rendimientos de los bonos a largo plazo podrían seguir subiendo si la Reserva Federal no ofrece una mayor claridad sobre cómo piensa regresar la inflación a su objetivo del 2%.
La declaración llega justo después de que los rendimientos del Tesoro a largo plazo alcanzaran niveles no vistos en casi dos décadas. La falta de transparencia sobre el plan antiinflacionario está generando una tensión palpable en los mercados de renta fija.
Cabana ha sido directo: la Fed necesita explicar de manera concreta cómo cerrará la brecha entre la inflación real y su meta. De lo contrario, la presión vendedora sobre los bonos podría acelerarse.
El momento es crítico, con la economía estadounidense enfrentando presiones de precios persistente y un escenario geopolítico que añade más riesgo. Los inversores ahora se preguntan si la Fed tiene la voluntad y las herramientas para cumplir su promesa.
Bank of America ha revertido su pronóstico anterior, que preveía que las tasas se mantendrían sin cambios en 2026. Ahora proyecta un camino de endurecimiento agresivo en los próximos meses, algo que los mercados deberán digerir.
Los datos detrás de la preocupación
La inflación subyacente del PCE, el indicador preferido de la Fed, se registró en junio en 3,3%. Eso representa un 65% por encima de la meta oficial del 2%, una distancia considerable que el banco central ha sido incapaz de reducir.
La tasa de fondos federales se ha mantenido estacionada en el rango de 3,50% a 3,75% hasta julio, bajo la presidencia de Kevin Warsh. Esta pausa ha alimentado las dudas sobre el compromiso real de la Fed para combatir la inflación.
Según el nuevo pronóstico de BofA, se producirán tres aumentos de 25 puntos básicos en septiembre, octubre y diciembre. Esto llevaría la tasa de fondos federales a un rango de 4,25% a 4,50% para fin de año, un giro significativo respecto a la estrategia anterior.
Los datos del PCE subyacente indican que la inflación está lejos de volver a niveles aceptables. El mercado laboral sigue fuerte y el consumo se mantiene, pero los precios de los servicios y bienes esenciales continúan elevándose.
Las proyecciones de BofA implican un endurecimiento de 75 puntos básicos en el costo del dinero. Eso representa un ajuste considerable que podría frenar la actividad económica, pero que parece necesario para domar los precios.
El problema de comunicación de la Fed
La Reserva Federal, liderada por Kevin Warsh, mantiene el objetivo de inflación del 2% como política oficial. Sin embargo, existe una brecha cada vez mayor entre las declaraciones de la Fed y los resultados concretos en los datos.
La comunicación vaga y las promesas repetidas de que la inflación volverá a su objetivo no han sido acompañadas de acciones contundentes. Eso ha erosionado la credibilidad del banco central ante los ojos de los inversores.
Mark Cabana argumenta que la Fed debe explicar claramente cómo planea cerrar esa brecha. También debe reconocer si el proceso tomará más tiempo del que los mercados esperan, o si aceptará un período de inflación superior.
El silencio o las declaraciones tranquilizadoras solo alimentan la especulación y la volatilidad. Los inversores necesitan señales precisas para reevaluar sus carteras y anticipar los movimientos de tasas.
Los próximos discursos y minutas del comité serán cruciales para determinar la dirección de los rendimientos. Cualquier cambio en el lenguaje sobre el 2% será interpretado con lupa.
Tensiones geopolíticas y presión inflacionaria
Las tensiones geopolíticas han elevado los precios de la energía, añadiendo otra capa de presión inflacionaria. El costo del petróleo y del gas natural ha aumentado, encareciendo el transporte y la producción de bienes.
Ese shock energético complica aún más el trabajo de la Fed, que ya enfrenta una inflación muy por encima de su objetivo. Los factores externos están fuera de su control, pero influyen directamente en los precios internos.
Los mercados de materias primas siguen sensibles a los conflictos en regiones productoras. Cualquier escalada podría disparar aún más los precios, obligando a la Fed a tomar medidas más drásticas.
En este contexto, el ajuste proyectado por BofA podría ser insuficiente o desordenado. Los inversores deben estar preparados para escenarios donde la inflación se mantenga alta por más tiempo.
La interacción entre la política monetaria y la geopolítica será un factor determinante en los próximos meses. La Fed deberá navegar entre el riesgo de recesión y la necesidad de controlar los precios.
Qué observar en las próximas semanas
Los inversores deben prestar atención a las próximas comunicaciones públicas de la Fed. Cualquier indicio de un cambio en la retórica sobre el objetivo del 2% podría mover los mercados de forma violenta.
La lectura del PCE subyacente de julio, que se publicará próximamente, será otro dato clave. Si confirma la persistencia inflacionaria, las apuestas por alzas de tasas se intensificarán.
El movimiento de los rendimientos del Tesoro a largo plazo también será un indicador. Si vuelven a poner a prueba los máximos de dos décadas, la presión sobre la Fed aumentará.
Los mercados de futuros de tasas ya están descontando posibles alzas, pero un desfase entre las expectativas y las decisiones de la Fed podría generar turbulencias. La comunicación clara es más necesaria que nunca.
En definitiva, la advertencia de Bank of America deja en evidencia que la paciencia del mercado tiene límites. La Fed deberá actuar con decisión y transparencia para restaurar la confianza en su política monetaria.
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