Un modelo Qwen de Alibaba estuvo disponible brevemente en el sitio del Federal Register, justo cuando el FBI cuestionaba el uso de tecnología china y varias agencias estadounidenses acusaban a empresas de impulsar la destilación de modelos desarrollados en Estados Unidos.
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- El modelo Qwen3 0.6B fue retirado después de que usuarios detectaran su presencia en el portal del Federal Register.
- Expertos consideran poco probable que la herramienta haya expuesto información sensible, porque trabajaba con documentos públicos y podía ejecutarse localmente.
- El caso reavivó la disputa en EE. UU. sobre seguridad nacional, costos y dependencia de modelos chinos de código abierto.
⚠️ EE. UU. retira Qwen del Federal Register
Qwen3 0.6B estuvo disponible brevemente para buscar comentarios públicos sobre regulaciones.
Fue retirado tras alertas del FBI sobre tecnología china. Expertos señalaron un riesgo limitado por el uso de documentos públicos y su… pic.twitter.com/4pPxdRVG3h
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 18, 2026
Una herramienta de búsqueda basada en inteligencia artificial de Alibaba estuvo disponible brevemente en el sitio web del Federal Register, el portal que ofrece acceso a documentos y comentarios regulatorios del gobierno de Estados Unidos. El retiro ocurrió después de que usuarios identificaran la presencia de un modelo Qwen, en un momento especialmente incómodo para Washington, porque el FBI había advertido contra el uso de modelos chinos y las autoridades estadounidenses habían señalado a Alibaba por presuntas prácticas de destilación de tecnología estadounidense.
La herramienta no procesaba, según la información disponible, expedientes clasificados ni datos internos del gobierno, sino documentos que ya eran públicos. Aun así, su aparición expuso una contradicción política y tecnológica: mientras varias autoridades buscan reducir la dependencia estadounidense de sistemas chinos, una oficina federal había incorporado una alternativa abierta, económica y potencialmente ejecutable dentro de su propia infraestructura.
El modelo apareció y desapareció del portal federal
Funcionarios estadounidenses retiraron la herramienta el miércoles, después de que la discusión comenzara a circular entre usuarios de redes sociales. Una captura publicada el 15 de septiembre por el usuario tleilax___ mostraba que el sitio ofrecía la posibilidad de utilizar un modelo Qwen para buscar comentarios públicos relacionados con regulaciones propuestas.
Una versión archivada del código fuente confirmó posteriormente que el modelo había sido eliminado, lo que indica que el servicio funcionó durante al menos un día. No está claro cuándo la Office of the Federal Register, una oficina de los National Archives encargada de facilitar el acceso a documentos federales, activó esa opción de búsqueda.
Hasta el momento descrito en la información original, los National Archives no habían explicado las razones del retiro ni respondido a las solicitudes de comentarios. La Casa Blanca y el FBI tampoco habían ofrecido una reacción pública, de modo que todavía no existe una explicación oficial sobre quién aprobó la integración ni qué proceso de revisión de seguridad se aplicó.
Daniel Castro, presidente de la Information Technology and Innovation Foundation, calificó la situación de desconexión “insensata”. Su crítica apuntó a la aparente incoherencia entre permitir un modelo de Alibaba en un portal federal y, al mismo tiempo, promover una política que insta a las instituciones estadounidenses a utilizar exclusivamente modelos desarrollados en Estados Unidos.
Expertos ven riesgos limitados en una herramienta pública
La posibilidad de que el uso de Qwen representara un riesgo de seguridad depende, entre otros factores, de cómo fue entrenado el modelo y de qué información procesó. El profesor de derecho de la Universidad de Georgetown Anupam Chander explicó que también habría que determinar si algún dato estadounidense terminó en sistemas controlados por Alibaba.
El senador Mark Warner, demócrata por Virginia, planteó una preocupación similar al preguntar si los datos habían sido enviados a infraestructura bajo control de la compañía china. Esa cuestión resulta relevante para cualquier gobierno que utilice servicios de inteligencia artificial, porque el riesgo no depende únicamente del origen del modelo, sino también de dónde se ejecuta, qué registros conserva y quién administra la infraestructura.
Sin embargo, expertos citados por Reuters consideraron poco probable que la herramienta desplegada en el Federal Register hubiera generado riesgos sustanciales. Chander señaló que el contenido del portal ya era público y, por tanto, el modelo no trabajaba con información gubernamental sensible ni con materiales cuya exposición pudiera comprometer operaciones estatales.
El análisis del modelo específico utilizado también modificó la dimensión del caso. Informes sobre la herramienta indicaron que el Federal Register empleó Qwen3 0.6B, un modelo pequeño de pesos abiertos que funciona principalmente para recuperar documentos, no ofrece razonamiento complejo y puede operar sin enviar datos del gobierno a Alibaba o a terceros.
El atractivo de los modelos abiertos complica la política de Washington
Para las agencias públicas, una herramienta de pesos abiertos puede ofrecer más control que un servicio administrado por un proveedor externo. El modelo puede descargarse y ejecutarse localmente, una característica que reduce la necesidad de transmitir consultas a sistemas comerciales más grandes y ayuda a mantener bajo control los datos que circulan dentro de la institución.
Ese esquema también resulta atractivo por sus costos más bajos y predecibles, especialmente para tareas sencillas como clasificar, localizar o recuperar documentos. La combinación de precio, flexibilidad y control explica por qué algunos expertos consideran que los modelos pequeños y abiertos podrían convertirse en herramientas predeterminadas para organismos que necesitan automatizar búsquedas sin entregar sus datos a una plataforma externa.
El debate estadounidense todavía no ha resuelto si un modelo originado en China debe recibir el mismo tratamiento que un servicio chino operado directamente por una empresa de ese país. Una institución estadounidense podría tomar el control del software, ejecutarlo localmente y modificar sus componentes, lo que plantea dudas sobre si las restricciones deberían aplicarse por el origen del modelo, por su propietario o por la infraestructura que procesa la información.
La discusión ocurre mientras empresarios que dependen cada vez más de modelos de código abierto piden a la administración Trump que no limite el acceso a alternativas chinas. China ha rechazado las acusaciones de copiar modelos de frontera y ha instado a Estados Unidos a escuchar a su comunidad empresarial, con el argumento de que restricciones excesivas podrían provocar una desventaja económica mayor para el propio país.
El FBI y el Congreso endurecen su postura
A comienzos de septiembre, una alerta conjunta de la NSA, CISA y el FBI nombró a Alibaba entre seis empresas chinas que, según las autoridades estadounidenses, participaban en una “destilación a escala industrial”. La acusación sostiene que esa práctica ayudaría al principal competidor de Estados Unidos a reducir los costos y el tiempo necesarios para desarrollar modelos avanzados, aunque China ha negado que sus compañías copien ilegalmente sistemas estadounidenses.
La destilación consiste, en términos generales, en entrenar un modelo para reproducir capacidades observadas en otro sistema, una técnica que puede utilizarse legítimamente en algunos contextos, pero que se vuelve polémica cuando implica apropiación no autorizada de capacidades comerciales. Para las agencias estadounidenses, el asunto tiene implicaciones de competencia global y seguridad nacional, porque podría acelerar el desarrollo chino sin exigir la misma inversión en cómputo y datos que afrontan las empresas estadounidenses.
El representante John Moolenaar, republicano de Michigan y presidente del Comité de China de la Cámara de Representantes, sostuvo que ninguna entidad del gobierno federal debería utilizar un modelo de inteligencia artificial chino. Según su argumento, permitir esas herramientas incrementa la dependencia tecnológica de Estados Unidos y no responde al interés nacional, incluso cuando el sistema concreto se limita a consultar documentos públicos.
La investigación de política presentada ante la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad Estados Unidos-China en marzo planteó una advertencia distinta. Sus autores señalaron que los controles estadounidenses de exportación se concentran en impedir el entrenamiento de modelos de frontera mediante restricciones a semiconductores avanzados, pero no abordan suficientemente la expansión de modelos pequeños, especializados y abiertos.
La competencia no se limita a los modelos más grandes
Según ese análisis, los modelos pequeños pueden generar ventajas a través de su despliegue en aplicaciones industriales, donde requieren menos capacidad de cómputo y aprovechan modelos base disponibles de forma abierta. Si esas herramientas terminan siendo las más importantes para empresas y organismos públicos, una política enfocada casi exclusivamente en el entrenamiento de sistemas de frontera podría estar regulando la capa equivocada de la competencia.
China habría reconocido esa oportunidad y avanzado en la construcción de un ecosistema abierto, mientras Estados Unidos concentraba buena parte de su estrategia en preservar el liderazgo de los sistemas más avanzados. La brecha no se mide solamente por quién desarrolla el modelo más potente, sino también por quién logra que una base amplia de usuarios adopte sus herramientas, bibliotecas y estándares.
Empresas como Nvidia y Meta han prometido ayudar a Estados Unidos a recuperar terreno en ese segmento. Los investigadores advirtieron que perder una base de usuarios amplia frente a China podría reducir la capacidad estadounidense de definir los estándares técnicos y las normas que guiarán el desarrollo de la inteligencia artificial durante los próximos años.
El episodio del Federal Register resume esa tensión en una decisión aparentemente menor: una herramienta local para buscar documentos públicos puede ser barata, eficiente y relativamente segura, pero también puede contradecir una estrategia nacional de desacoplamiento tecnológico. Mientras no exista una regla clara sobre el tratamiento de modelos chinos controlados por instituciones estadounidenses, casos similares seguirán provocando cuestionamientos políticos y regulatorios.
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