Por Canuto  

Subsense desarrolla una interfaz cerebro-computadora basada en nanopartículas magnetoeléctricas y plasmónicas, con IA aplicada desde el diseño de los materiales hasta la navegación hacia regiones específicas del cerebro.
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  • La startup trabaja en una NanoBCI no quirúrgica que busca leer o estimular la actividad neuronal sin electrodos implantados permanentemente.
  • Subsense recibió USD $250.000 en créditos de Google Cloud para ampliar sus simulaciones y evaluar candidatos de nanopartículas.
  • La empresa se encuentra en etapa preclínica, con pruebas en ratones, y cuenta con Ray Kurzweil como asesor de producto y visión.


Subsense, una empresa de neurotecnología nativa de inteligencia artificial, anunció una ampliación de su estrategia para desarrollar una interfaz cerebro-computadora basada en nanopartículas. El proyecto, denominado NanoBCI, combina IA, nanotecnología e ingeniería de interfaces neuronales con la meta de abrir una vía de acceso al cerebro que no dependa de electrodos implantados de forma permanente.

La compañía todavía se encuentra en una etapa preclínica y su tecnología se prueba actualmente en ratones, por lo que su propuesta no constituye una tecnología disponible para pacientes ni una alternativa clínica aprobada. Según Robotics and Automation News, Subsense trabaja además en conversaciones con la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, conocida como FDA, mientras define su estrategia de investigación y regulación.

Una apuesta por superar la cirugía

Las interfaces cerebro-computadora tradicionales suelen buscar señales neuronales con sensores implantados cerca de las neuronas o mediante dispositivos externos que capturan actividad desde fuera del cráneo. Subsense sostiene que ambos caminos presentan una disyuntiva: acercarse al tejido cerebral puede mejorar la calidad de la señal, pero normalmente exige una intervención quirúrgica, mientras que permanecer fuera del cráneo limita el acceso a la actividad neuronal.

Tetiana Aleksandrova, cofundadora y directora ejecutiva de Subsense, afirmó que la empresa nació para cuestionar precisamente esa disyuntiva. A su juicio, una plataforma basada en nanopartículas podría crear una ruta potencial hacia el acceso neuronal sin cirugía, aunque esa posibilidad todavía debe superar validaciones experimentales, clínicas y regulatorias antes de convertirse en una aplicación médica.

El planteamiento de Subsense no consiste en colocar un único dispositivo dentro del cerebro, sino en desarrollar partículas capaces de responder a estímulos externos o generar señales detectables desde el exterior. La empresa imagina una arquitectura en la que esos componentes puedan dirigirse hacia zonas concretas del cerebro, una tarea que requiere controlar tanto sus propiedades físicas como su comportamiento dentro del organismo.

La startup también separa inicialmente sus programas de lectura y estimulación neuronal, en lugar de asumir que ambos problemas pueden resolverse con el mismo material. La estimulación busca producir efectos eléctricos localizados, mientras que la lectura pretende convertir la actividad neuronal en señales ópticas que eventualmente puedan captarse mediante hardware externo.

La inteligencia artificial como herramienta de diseño

Una característica central de la estrategia es que Subsense aplica IA antes de obtener datos neuronales, durante la creación y selección de los materiales que formarían la interfaz. La compañía utiliza modelos computacionales para diseñar, puntuar y evaluar candidatos de nanopartículas, así como para estudiar cómo podrían navegar hacia regiones específicas del cerebro bajo la influencia de campos externos.

La empresa afirma haber creado un flujo de trabajo computacional integrado para evaluar nanopartículas magnetoeléctricas en cinco dimensiones de diseño relacionadas entre sí. Estas variables incluyen la estabilidad coloidal, la magnetostricción del núcleo, la respuesta piezoeléctrica de la capa, la transferencia de tensión en la interfaz entre núcleo y capa, y la biocompatibilidad.

El objetivo de ese proceso es reducir la cantidad de candidatos que deben pasar directamente al laboratorio, donde la síntesis y las pruebas experimentales pueden requerir más tiempo y recursos. Parminder Mankoo, responsable de IA de Subsense, explicó que la compañía combina IA con modelado basado en física para identificar arquitecturas prometedoras y anticipar cómo responderían ante campos magnéticos aplicados externamente.

En la práctica, la empresa pretende que sus simulaciones prioricen los materiales con mayor potencial antes de comprometerse con un candidato físico. Mankoo señaló que este método permitiría concentrar el trabajo experimental en un espacio de diseño más reducido, aunque las predicciones computacionales no sustituyen las pruebas biológicas, toxicológicas y de seguridad que exigiría una tecnología destinada al cerebro.

Dos caminos para leer y estimular neuronas

Para la estimulación neuronal, Subsense trabaja con nanopartículas magnetoeléctricas diseñadas para responder a campos magnéticos generados desde el exterior del cuerpo. La intención es que esa respuesta produzca efectos eléctricos localizados en el tejido cerebral, pero la compañía aún debe demostrar que puede controlar el proceso con precisión y que el material resulta compatible con el organismo.

El segundo programa estudia nanopartículas plasmónicas para la lectura de señales neuronales. De acuerdo con la descripción de la empresa, estas partículas podrían generar señales ópticas que, en una etapa posterior, se detectarían con hardware ubicado fuera del cuerpo, lo que ofrecería un mecanismo distinto al registro mediante electrodos implantados.

Ambas líneas avanzan en paralelo mientras Subsense trabaja hacia una plataforma de más largo plazo que eventualmente podría combinar lectura y estimulación neuronal. La posibilidad de integrar las dos funciones pertenece todavía a la hoja de ruta tecnológica, no a un sistema demostrado en seres humanos, y dependerá del resultado de las investigaciones preclínicas.

La diferencia entre leer y estimular es relevante porque cada función plantea exigencias técnicas y de seguridad distintas. Registrar actividad requiere convertir fenómenos neuronales en señales interpretables, mientras que estimular demanda aplicar energía de forma localizada sin generar daños ni efectos no deseados; por eso Subsense mantiene programas separados antes de intentar unirlos.

Financiamiento computacional y supervisión

Subsense recibió USD $250.000 en créditos de Google Cloud para escalar sus flujos de trabajo computacionales, explorar un espacio más amplio de diseños de nanopartículas y fortalecer la infraestructura de IA de su investigación y desarrollo. El respaldo no equivale a una inversión clínica ni representa una aprobación regulatoria, pero puede ampliar la capacidad de la startup para ejecutar simulaciones físicas en dos y tres dimensiones.

Esas simulaciones buscan modelar la navegación de las nanopartículas y ayudar a decidir cuáles deberían avanzar hacia la validación experimental. La empresa considera que el uso combinado de modelos de IA y física computacional puede acelerar la investigación, aunque la utilidad real de los resultados dependerá de su concordancia con el comportamiento observado en ensayos de laboratorio.

La compañía también reunió una red asesora multidisciplinaria para someter su tecnología a una evaluación que abarque la estimulación cerebral profunda, la neuromodulación, la neurocirugía funcional, los trastornos del movimiento, la esclerosis lateral amiotrófica, la ingeniería de interfaces neuronales, la regulación y la comercialización de tecnología médica. El grupo busca contrastar la propuesta con los estándares científicos, clínicos y prácticos aplicados a las neurotecnologías implantables.

La participación de especialistas de áreas tan distintas refleja que el desafío no se limita a fabricar una nanopartícula funcional. Subsense también tendrá que demostrar que puede administrar el material, dirigirlo de manera segura, medir sus efectos, recuperar o controlar su actividad y cumplir con requisitos regulatorios antes de plantear una adopción médica.

La visión de Ray Kurzweil

Ray Kurzweil se incorporó a Subsense como asesor de producto y visión. Su participación se enfoca en la convergencia de largo plazo entre la inteligencia artificial y las interfaces neuronales, además de explorar cómo sistemas de IA más capaces podrían acelerar el desarrollo de estas tecnologías.

Kurzweil sostuvo que la IA puede ayudar a comprender e ingeniar sistemas de complejidad extraordinaria, entre los que incluyó al cerebro humano. También señaló que el enfoque de Subsense incorpora la IA en el desarrollo de la interfaz misma, mientras la nanotecnología ofrece un camino potencial para superar algunas limitaciones del hardware implantado quirúrgicamente.

La incorporación de un asesor con experiencia en IA y tecnologías emergentes aporta visibilidad a una iniciativa que todavía se encuentra lejos de una validación clínica. Sin embargo, la notoriedad de un asesor no modifica por sí misma el estado preclínico del proyecto ni reemplaza las pruebas necesarias para establecer seguridad, precisión y eficacia.

El siguiente desafío para Subsense será convertir sus modelos, materiales y simulaciones en evidencia reproducible bajo supervisión científica y regulatoria. Hasta que la empresa complete ese recorrido, la NanoBCI debe entenderse como una apuesta de investigación que intenta redefinir cómo se diseñan las interfaces cerebro-computadora, no como una solución quirúrgica ya disponible.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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