Por Canuto  

Un desarrollador probó enviar tokens de ecash de Cashu desde un dispositivo sin conexión, aprovechando iPhones cercanos y la red Find My de Apple. La idea funciona como experimento, pero la transferencia es lenta, no oficial y expone tokens que cualquiera podría gastar.

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  • Una placa ESP32 transmite fragmentos de un token de Cashu mediante señales Bluetooth que imitan balizas de objetos perdidos.
  • Los iPhones cercanos retransmiten los datos por Find My y el receptor reconstruye el token; cada señal transporta apenas dos bits.
  • El desarrollador advierte que los tokens son públicos y recomienda enviar solo cantidades simbólicas, sin garantías de funcionamiento.

 


Una prueba que aprovecha una red de rastreo

El desarrollador de Cashu conocido como calle presentó un experimento que utiliza la red Find My de Apple para transportar tokens de ecash relacionados con Bitcoin. La prueba no convierte un iPhone en una billetera convencional ni usa una conexión a internet del dispositivo emisor durante el envío: una pequeña placa transmite fragmentos de información y teléfonos cercanos los retransmiten mediante el sistema de localización de objetos de Apple.

La ocurrencia transforma por un momento una infraestructura pensada para ayudar a encontrar objetos perdidos en un canal de transferencia de datos. En vez de localizar un AirTag, los dispositivos participantes transportan señales que contienen partes de un token de Cashu, un formato de ecash que emplea tokens bearer emitidos por mints y busca mantener privados los pagos en Bitcoin.

Según la reseña de BeInCrypto, el código abierto del proyecto funciona en placas ESP32 de bajo costo. El dispositivo emisor empaqueta el token y lo convierte en señales Bluetooth que imitan balizas de objetos perdidos, con la intención de que los iPhones que pasen cerca las detecten y las envíen a través de Find My.

El receptor obtiene los informes mediante una cuenta de Apple y reúne las piezas para reconstruir el token. Después, un script escrito en Python revisa el resultado para detectar errores antes de imprimirlo, una etapa necesaria porque los fragmentos llegan separados y no constituyen por sí mismos un token completo.

Fragmentos diminutos y una transferencia lenta

La capacidad de cada señal es uno de los límites centrales del método: transporta solo dos bits de datos. Por esa razón, un token típico requiere más de 1.000 transmisiones para completar el recorrido, una cifra que ayuda a entender por qué el desarrollador presenta el sistema como una demostración técnica y no como una alternativa práctica a los pagos habituales.

El experimento depende de que haya iPhones dentro del alcance para recoger y retransmitir las señales, de modo que el dispositivo pequeño no realiza por sí solo todo el trayecto. La función de la red de Apple es actuar como intermediaria entre la emisión local por Bluetooth y la recuperación posterior de los informes por parte del receptor.

La publicación de calle describió la prueba como posiblemente una de las formas más absurdas de enviar Bitcoin, una frase que resume su carácter inusual, pero no demuestra que el método sea rápido o adecuado para una compra. En la información disponible, el atractivo está en mostrar que una red diseñada para localizar objetos puede servir como vehículo de datos para un token digital.

El resultado también depende de interfaces que no forman parte de una herramienta oficial de pagos de Apple. El receptor accede a Find My mediante una interfaz no oficial, así que cualquier cambio de la empresa en ese acceso podría interrumpir el funcionamiento del proyecto, incluso si la placa y el código siguen disponibles.

El riesgo: cualquiera puede recuperar y gastar los tokens

La advertencia más importante no se refiere a la velocidad, sino a la exposición de los datos transmitidos. Según las notas del protocolo descritas en la cobertura de BeInCrypto, el contenido de los mensajes no lleva cifrado y los identificadores necesarios para consultar los informes son públicos, lo que permite que otras personas accedan a los fragmentos enviados.

Ese detalle importa porque los tokens de Cashu funcionan como efectivo digital bearer: quien obtiene uno puede gastarlo. Por lo tanto, el canal no ofrece privacidad por el simple hecho de que el emisor permanezca sin conexión a internet; la falta de conexión describe una característica del envío, no una protección que impida a terceros recuperar el token.

La documentación del experimento recomienda limitar las transferencias a cantidades simbólicas. También advierte que la entrega puede ser lenta, que el procedimiento no es oficial y que no existen garantías, condiciones que desaconsejan tratar la prueba como un servicio confiable para enviar fondos de valor significativo.

Por ahora, el proyecto destaca como una demostración curiosa de cómo una red existente puede transportar pequeños paquetes de información sin que el dispositivo emisor se conecte directamente a internet. Su utilidad real dependerá de la disponibilidad de la interfaz de Apple y de resolver los límites de capacidad y exposición; mientras tanto, el propio creador recomienda cautela y montos mínimos.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

 


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