Microsoft cerró el trimestre con un alza bursátil de 37,5% y sumó USD $1 billón a su valor de mercado. El impulso llegó después de que el crecimiento de la nube y la adopción de Copilot ayudaran a convencer a Wall Street de que la inversión en inteligencia artificial puede traducirse en negocio, aunque la empresa todavía debe sostener esos resultados.
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- Las acciones de Microsoft avanzaron 37,5% entre julio y septiembre, su mejor trimestre desde 1998.
- Los resultados de la nube aliviaron las dudas sobre el gasto en IA y reforzaron la apuesta por Copilot para empresas.
- Los analistas ven potencial de crecimiento, pero el mercado aún exige pruebas de que la adopción de Copilot mantendrá su ritmo.
🚀 Microsoft suma USD 1 billón en valor bursátil
Sus acciones subieron 37,5% entre julio y septiembre, su mejor trimestre desde 1998.
El crecimiento de la nube impulsado por IA reforzó la apuesta por Copilot. La empresa aún debe demostrar que su adopción se traduce en ingresos. pic.twitter.com/nDVvXiRbCE
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Microsoft terminó el período de julio a septiembre con una ganancia bursátil que cambió el tono de la conversación sobre su estrategia de inteligencia artificial. Sus acciones subieron 37,5%, el mejor desempeño trimestral desde 1998, y la compañía añadió USD $1 billón a su capitalización de mercado, un avance que refleja una reevaluación de sus perspectivas, no ingresos trimestrales de esa magnitud.
El giro llegó después de meses en los que inversionistas cuestionaron el costo de la expansión en IA y la vulnerabilidad de las empresas de software ante nuevas herramientas. Bloomberg informó que los resultados de Microsoft publicados a finales de julio mostraron el crecimiento de nube más rápido en cuatro años, impulsado por la demanda de servicios vinculados con inteligencia artificial, y que la acción saltó 16% en la sesión siguiente.
La nube cambia el relato sobre el gasto en IA
El avance posterior a esos resultados aportó una respuesta parcial a una pregunta que pesaba sobre el sector: si el elevado desembolso en infraestructura y servicios de IA produciría crecimiento suficiente para justificarlo. En el caso de Microsoft, la expansión de la nube dio a los inversionistas una señal tangible de demanda, y la reacción de la acción mostró cuánto había cambiado la percepción sobre la capacidad de la empresa para monetizar su posición tecnológica.
La subida de 16% en una jornada, la mejor sesión de Microsoft desde octubre de 2008, añadió USD $450.000 millones a su valor de mercado. Ese movimiento ocurrió tras el reporte de julio y explica una parte importante del desempeño del trimestre, aunque no equivale por sí solo a una garantía de que el crecimiento asociado con la IA continuará al mismo ritmo.
Chad Morganlander, gerente sénior de cartera en Washington Crossing Advisors y accionista de la compañía, sostuvo que Microsoft comunicó con mayor claridad cómo espera convertir su inversión de capital en beneficios para sus clientes. A su juicio, esa explicación ayudó a que el mercado conectara el gasto con una ruta más reconocible hacia ingresos y rentabilidad, una distinción relevante frente a las dudas que habían marcado los meses anteriores.
Morganlander también destacó que Microsoft no había llevado su flujo de caja libre anual a terreno negativo, a diferencia de otros grandes inversionistas en IA como Alphabet, Amazon y Meta. Esa comparación no elimina los riesgos de ejecución, pero ayuda a entender por qué el gestor describió a la empresa como un actor que puede invertir sin mostrar, por ahora, el mismo deterioro financiero que teme el mercado en otras compañías.
De la caída de junio a la apuesta por Copilot
La recuperación resulta más llamativa porque el sentimiento había sido particularmente adverso en junio, cuando la acción sufrió su peor mes desde 2000. En ese momento, los inversionistas cuestionaban tanto el volumen de gasto de Microsoft como las perspectivas generales del software en un entorno donde la IA podría transformar la forma de crear, vender y utilizar aplicaciones empresariales.
Ese temor, que algunos describen como un posible «SaaSpocalipsis», se moderó durante el trimestre, aunque no desapareció. Morganlander consideró que Microsoft parece menos expuesta a esa amenaza que otras empresas de software y señaló que los inversionistas valoran la forma en que la compañía ha integrado Copilot y ha trabajado para convertir el asistente en un producto dirigido a clientes corporativos.
La adopción de Copilot se convirtió así en una pieza central del argumento alcista, pero también en una prueba pendiente. JoAnne Feeney, gerente de cartera en Advisors Capital Management, que mantiene acciones de Microsoft, dijo que el impulso de uso sigue acelerándose y que algunos anuncios recientes fueron positivos; al mismo tiempo, advirtió que la empresa necesita continuar mostrando resultados concretos.
La diferencia entre expectativa y evidencia importa para los inversionistas porque la promesa de un asistente de IA no asegura automáticamente que las organizaciones amplíen su uso o paguen más por él. La evolución de Copilot puede reforzar la estrategia de Microsoft si acompaña el crecimiento de la nube, pero la atención del mercado seguirá centrada en que la adopción se traduzca en negocio y no quede únicamente como una narrativa atractiva.
Optimismo de los analistas y valoración exigente
Pese al fuerte trimestre, Microsoft avanzó 6,1% en el año hasta ese momento, muy por debajo del alza de 20% del Nasdaq 100. La brecha recuerda que el repunte reciente compensó parte de una etapa de menor entusiasmo, en lugar de colocar automáticamente a la acción entre las grandes ganadoras del mercado durante todo el año.
Feeney planteó que parte del avance se explica porque los inversionistas habían subestimado el potencial de la empresa y luego corrigieron esa lectura. La explicación apunta a una recuperación de expectativas más que a una transformación completa del panorama: el mercado reconoció capacidades que antes no estaba valorando, pero ahora espera que Microsoft sostenga el crecimiento que motivó el cambio de opinión.
El consenso de los analistas refleja un respaldo amplio, aunque no un cheque en blanco. De los 72 especialistas que siguen la compañía según Bloomberg, solo tres no tienen una recomendación de compra y ninguno recomienda vender; además, el precio objetivo promedio implica un potencial de subida cercano al 11% en los siguientes 12 meses.
Stifel elevó la recomendación de la acción a compra la semana anterior al informe, con el argumento de que Microsoft había conseguido revertir la tendencia, y su analista Brad Reback señaló que veía más confianza en la posibilidad de mantener un crecimiento de ingresos de entre 15% y 19%. Por su parte, Adam Wood, de Morgan Stanley, estimó que la acción podría ofrecer un rendimiento total de alrededor de 20% durante el próximo año, apoyado en su potencial de largo plazo y en el reciente aumento del dividendo.
Las proyecciones a futuro y el reto de cumplirlas
Las estimaciones de Wall Street anticipan que los ingresos de Microsoft crecerán 18% en el año fiscal 2027, que termina a finales de junio, una tasa aproximadamente alineada con la prevista para el ejercicio fiscal 2026. Para el año fiscal 2029, el consenso proyecta que el crecimiento de ingresos alcance 21%, lo que supone que la expansión vinculada con la nube y la IA mantendría fuerza en el horizonte de varios años.
Las previsiones de ganancias por acción describen una trayectoria menos lineal. Los analistas esperan un aumento de cerca de 11% en el año fiscal 2027, frente a casi 32% en 2026, antes de una recuperación hacia casi 19% en 2028 y 21% en 2029; esas cifras son expectativas del mercado y dependen de que la compañía convierta el crecimiento en resultados.
La valoración también exige cautela: Microsoft cotizaba cerca de 25 veces las ganancias estimadas para los siguientes 12 meses, por debajo de su promedio de 10 años, de 27 veces. Sin embargo, entre las principales tecnológicas del mercado solo Apple tenía una valoración más alta, de modo que el precio de la acción ya incorpora expectativas elevadas sobre el desempeño futuro de la empresa.
El trimestre fortaleció la tesis de que Microsoft puede beneficiarse de la IA sin asumir, hasta ahora, el mismo costo financiero que otros grandes competidores, pero el repunte no resuelve todos los interrogantes. La siguiente prueba será sostener el crecimiento de la nube, demostrar que Copilot gana tracción entre clientes corporativos y cumplir las proyecciones que hoy respaldan el optimismo de Wall Street.
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