La Fundación Avalanche presentó un nuevo marco económico para medir los ingresos del ecosistema. El Ingreso Bruto de la Cadena (GCI) revela que la mayor parte del valor generado por la red todavía escapa hacia emisores externos de stablecoins.
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- Nueva métrica: La Fundación Avalanche introduce el Ingreso Bruto de la Cadena (GCI) como extensión del Producto Bruto de la Cadena (GCP), para medir los ingresos que fluyen a los tenedores y emisores.
- Cifras clave: En junio de 2026, el GCI-general alcanzó USD $12,7 millones, pero solo USD $0,3 millones se capturaron para AVAX mediante quema de tarifas.
- Oportunidad: El ingreso por reservas del emisor, de USD $242,8 millones acumulados, es la capa más grande y estable, y actualmente su captura es cero.
La Fundación Avalanche publicó un nuevo análisis económico que amplía su marco de medición del valor generado en cadena. El informe, titulado Del Producto Bruto de la Cadena al Ingreso Bruto de la Cadena: hacia dónde va el valor, propone una métrica complementaria al Producto Bruto de la Cadena (GCP).
El objetivo es entender cuánto valor produce el ecosistema Avalanche y, sobre todo, qué parte de ese valor se acumula efectivamente en el token AVAX. El artículo, escrito por Eric Lu, forma parte de una hoja de ruta de tres pasos: medir, capturar y distribuir.
Esta entrega se centra en la fase de medición y ya revela un panorama incómodo para los tenedores de AVAX. La mayor parte del valor que la red ayuda a generar fluye hacia actores externos, especialmente emisores de stablecoins.
El análisis introduce tres niveles anidados de ingresos: el GCP, el GCI y el GCI-general. Cada nivel amplía la medición anterior para incluir nuevas fuentes de valor que no se contabilizaban antes.
Con estos datos, la Fundación espera diseñar mecanismos de captura más efectivos y, finalmente, distribuir ese valor entre los participantes de la red. El informe incluye cifras concretas del último mes completo, junio de 2026, y de toda la historia medida desde enero de 2024.
Del GCP al GCI: la contabilidad nacional llega a las cadenas
El Producto Bruto de la Cadena (GCP) funciona como un PIB para Avalanche: mide el valor agregado producido por las aplicaciones y protocolos dentro de la red. Sin embargo, al igual que el PIB de un país, no capta los ingresos que los residentes obtienen del exterior.
La Fundación toma prestada la distinción entre PIB e Ingreso Nacional Bruto (INB) para crear el Ingreso Bruto de la Cadena (GCI). Así, el GCI parte del GCP y suma el rendimiento del tenedor, es decir, los intereses o dividendos que los usuarios de Avalanche reciben de activos tokenizados emitidos fuera de la cadena.
El GCI-general va aún más lejos e incluye el ingreso por reservas del emisor: el rendimiento que las empresas emisoras de stablecoins obtienen sobre los activos que respaldan su circulación en Avalanche. Este ingreso existe gracias a la demanda de Avalanche, pero hoy no fluye a los residentes de la red.
Esta construcción permite ver, por primera vez, cuánto valor total genera el ecosistema y qué parte se queda realmente en él. El enfoque es análogo a la contabilidad nacional, pero aplicado a una economía descentralizada.
La diferencia clave es que en una blockchain no existe un gobierno que pueda cobrar impuestos obligatorios. Por eso, la captura de valor debe ser voluntaria y atractiva para los actores involucrados.
Las cifras de junio de 2026: una producción modesta frente a los ingresos externos
El último mes completo analizado, junio de 2026, muestra un GCP nominal de USD $3,1 millones. Este monto representa el valor agregado generado dentro de la cadena de bloques Avalanche.
Al sumar el rendimiento del tenedor, de USD $2,7 millones, se obtiene un GCI nominal de USD $5,8 millones. Esto ya duplica la producción en cadena, pero aún no refleja la mayor fuente de valor.
El ingreso por reservas del emisor aporta USD $6,9 millones adicionales, elevando el GCI-general a USD $12,7 millones. Es decir, la capa externa supera al GCP por un factor de más de cuatro.
A nivel histórico, desde enero de 2024, el ecosistema ha generado USD $954,8 millones de GCP nominal. El rendimiento del tenedor acumulado es de USD $32,3 millones, mientras que el ingreso por reservas del emisor alcanza los USD $242,8 millones.
Estas cifras revelan que, a lo largo de 30 meses, el ingreso por reservas ha sido más de siete veces mayor que el rendimiento del tenedor. Además, el incremento del emisor en un solo mes (USD $6,9 millones) superó el total del GCP mensual (USD $3,1 millones).
La única línea que actualmente captura valor para AVAX es la quema de tarifas de transacción de la C-Chain, que promedió cerca del 3% del GCP mensual en junio. Esto confirma que el token se queda con una fracción mínima del valor total.
La columna vertebral: el Producto Bruto de la Cadena y su volatilidad
El GCP es la base de toda la medición, ya que refleja la creación de valor genuina en cadena. Sin embargo, es también la capa más cíclica, con una oscilación de 7,5 veces entre picos y valles durante el período medido.
El coeficiente de variación del GCP es de 0,51, lo que indica una alta volatilidad en comparación con las capas de ingresos. Esta volatilidad está ligada a los ciclos del mercado de criptomonedas.
En contraste, el ingreso por reservas del emisor muestra un coeficiente de variación de solo 0,16, con una oscilación de 2,1 veces. Esto lo convierte en una fuente de ingresos mucho más predecible.
La Fundación Avalanche considera que esta estabilidad es estratégicamente valiosa, pues permitiría proteger la economía del token durante caídas del mercado. Un reclamo sostenible sobre una parte de este ingreso proporcionaría un colchón en periodos de baja actividad en cadena.
El GCP, por otro lado, está impulsado por las tarifas de transacción y el beneficio que las aplicaciones retienen para sí. Pero esas tarifas no capturan automáticamente el valor creado por las transacciones.
La captura actual: tarifas quemadas y sus límites
Hoy, el único canal por el cual el valor en cadena fluye a AVAX es la quema de tarifas de transacción de la C-Chain. El 100% de esas tarifas (base y prioridad) se quema, reduciendo el suministro de AVAX.
Desde principios de 2024, la quema acumulada asciende a USD $23,5 millones. En el último mes, la quema representó aproximadamente el 3% del GCP nominal mensual.
Esta cifra es diminuta en comparación con el valor total generado. La abrumadora mayoría del GCP queda en manos de los protocolos y usuarios en la capa de aplicación.
La Fundación reconoce que capturar más valor del GCP es delicado, porque un impuesto mal diseñado podría desalentar el desarrollo y el uso. Por eso, propone un enfoque de reparto voluntario de ingresos.
El mecanismo consistiría en que los protocolos canalicen valor a la red a cambio de bienes públicos, infraestructura, seguridad o distribución. Este intercambio debe ser atractivo y no extractivo para que funcione.
El rendimiento del tenedor: una capa intermedia de ingresos
El paso de GCP a GCI añade el rendimiento del tenedor, que es el ingreso que los usuarios de Avalanche reciben de activos tokenizados que generan interés. Las entidades que distribuyen este rendimiento son siete.
Entre ellas destacan Avant (con sus tokens savUSD y savBTC) que ha distribuido USD $12,4 millones, BlackRock (BUIDL) con USD $9,0 millones, y Janus Henderson (JAAA) con USD $6,7 millones. Estos montos son acumulados desde enero de 2024.
Sin embargo, casi nada de esta capa se captura para AVAX hoy. Parte del rendimiento se paga como distribución explícita, pero una gran porción llega a través de la apreciación del token subyacente.
Esta apreciación no genera tarifas en cadena, por lo que no toca a AVAX directamente. El GCI hace visible este flujo, que es el primer requisito para diseñar mecanismos de captura.
La Fundación también reconoce que cualquier intento de capturar valor de los tenedores podría ser distorsionador y afectar la competitividad del ecosistema. Por ello, planea desarrollar beneficios no monetarios para mantener el atractivo.
El gigante constante: el ingreso por reservas del emisor
La capa más grande de todas es el ingreso por reservas del emisor, que se origina cuando los emisores de stablecoins invierten las reservas que respaldan su circulación en Avalanche. Este ingreso se acumula fuera de la cadena, a los emisores, y nunca toca a la red.
El monto total acumulado asciende a USD $242,8 millones, y en junio de 2026 representó USD $6,9 millones. Dos emisores concentran el 96% de este ingreso: USD $173,2 millones y USD $59,7 millones respectivamente.
Este ingreso es notablemente estable, con un coeficiente de variación de 0,16, mucho menor que el del GCP. Esta estabilidad lo convierte en un objetivo atractivo para la captura de valor.
Actualmente, la captura de esta capa es cero, ya que los emisores retienen todo el rendimiento. La Fundación ve aquí una oportunidad clara para aumentar los ingresos del protocolo.
La solución propuesta es una stablecoin de propiedad del protocolo, respaldada por reservas que la propia red controle. El rendimiento de esas reservas se acumularía directamente a Avalanche y a los tenedores de AVAX.
El desafío no es el mecanismo sino la adopción. El informe menciona el caso de Hyperliquid, que intentó lanzar su propia stablecoin USDH y alcanzó solo el 2% del saldo total de la red, para luego descontinuarla.
En su lugar, Hyperliquid logró un acuerdo con Coinbase para compartir el 90% del rendimiento de los activos de reserva de USDC. Este ejemplo muestra que la adopción es el cuello de botella.
Un patrón estratégico: tres capas, tres problemas de captura
El informe concluye que las tres capas de valor requieren diferentes estrategias de captura. La capa base, GCP, es la más cíclica y solo está ligeramente capturada mediante tarifas.
La capa intermedia, rendimiento del tenedor, apenas se captura, mientras que la capa superior, ingreso por reservas, es la más grande y estable, pero no se captura en absoluto.
La Fundación Avalanche planea abordar cada capa con instrumentos específicos. Para el GCP, propone un reparto voluntario de ingresos a cambio de bienes públicos y mejor infraestructura.
Para el rendimiento del tenedor, se están estudiando mecanismos que no distorsionen el uso, quizás combinándolos con beneficios no monetarios. Para el ingreso por reservas, la stablecoin propia es el camino más prometedor.
El tercer paso de la hoja de ruta es la distribución de lo capturado de vuelta al ecosistema y al token. Esto aún está en fase de investigación, pero ya se vislumbra como una prioridad.
La conclusión del informe es que la medición ya replantea la estrategia: el ecosistema produce más valor del que capta, y las oportunidades para cerrar esa brecha son concretas. Los próximos meses serán clave para ver si las propuestas se convierten en acciones.
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