Por Canuto  

ETH avanzó cerca de 71% en el tercer trimestre de 2026 y superó el alza de BTC, pero la menor profundidad de sus libros de órdenes y las solicitudes de salida del staking podrían amplificar movimientos. Aun así, más ETH esperaba entrar que salir del mecanismo.
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  • ETH subió cerca de 71% en el tercer trimestre, frente a alrededor de 43% de BTC, y registró su mejor resultado para ese período.
  • La cola de salida llegó a unos 843.000 ETH en una instantánea del reporte, pero bajó a 767.349 ETH el 5 de octubre; cerca de 1,6 millones de ETH esperaban entrar.
  • Los libros de órdenes de Ether se adelgazaron frente a los de Bitcoin, una condición que puede amplificar tanto alzas como caídas.


Ethereum aventajó a Bitcoin en el trimestre, pero sus libros de órdenes se debilitaron

Ethereum protagonizó un trimestre excepcional en el mercado, aunque el avance de su precio llegó acompañado de señales que invitan a mirar más allá de la rentabilidad. ETH ganó cerca de 71% durante el tercer trimestre de 2026, frente a alrededor de 43% de BTC, mientras la profundidad de los libros de órdenes de Ether se reducía y aumentaban las solicitudes para retirar fondos del staking.

La cifra de salidas no cuenta por sí sola toda la historia: los datos citados en los días posteriores muestran más ETH en espera para comenzar a generar recompensas que para abandonar el mecanismo. El panorama combina un mercado potencialmente más volátil con una demanda de staking superior a las solicitudes de salida; por eso, los datos no bastan para concluir que el repunte esté a punto de revertirse.

Un trimestre extraordinario, con distancia todavía frente al máximo

Durante el tercer trimestre, ETH subió aproximadamente 71%, su mejor resultado para un tercer trimestre, mientras BTC avanzó cerca de 43%. El desempeño convirtió a Ethereum en el activo de mejor rendimiento entre ambos durante ese período, pero el contraste entre sus ganancias trimestrales no elimina la distancia que todavía separa a ETH de sus niveles máximos históricos.

Al 6 de octubre de 2026, Ether cotizaba cerca de USD $2.708, según una publicación de DiarioBitcoin sobre el precio de ese día. El reporte citado en el borrador situaba la cotización en torno a USD $2.713 y señalaba que permanecía cerca de 40% por debajo del nivel de un año antes y 45% bajo el máximo histórico de USD $4.946. Esas referencias ayudan a dimensionar el repunte sin confundir una recuperación trimestral con la recuperación completa de sus pérdidas anteriores.

La combinación de una subida pronunciada y una cotización todavía alejada del máximo deja espacio para interpretaciones distintas entre los participantes del mercado. Algunos validadores pudieron considerar el avance una oportunidad para tomar ganancias o ajustar sus carteras, aunque la salida del staking no demuestra por sí misma que hayan vendido sus monedas ni que estén preparando una venta.

La diferencia importa porque el precio refleja las operaciones que se realizan en el mercado, mientras que una cola de salida registra una solicitud dentro del protocolo. Son indicadores relacionados, pero no equivalentes: el primero muestra la cotización de ETH y el segundo informa que ciertos validadores iniciaron un proceso para retirar sus fondos, sin revelar cuál será su decisión posterior.

Qué mide la cola de salida y por qué no equivale a ventas

Ethereum utiliza un sistema de prueba de participación en el que los validadores bloquean ETH para contribuir a la seguridad de la red y reciben recompensas. Los datos citados para la red sitúan el rendimiento anual alrededor de 2,6%, aunque la cifra no cambia el hecho central para interpretar las colas: entrar o salir del staking implica seguir reglas del protocolo y no consiste necesariamente en una operación inmediata en un exchange.

Cuando un validador decide dejar de participar, se incorpora a la cola de salida, porque Ethereum limita el ritmo al que pueden retirarse los fondos. La información citada en el reporte señala que el mecanismo permite que salgan alrededor de 256 ETH cada pocos minutos; esa restricción busca evitar que demasiadas monedas abandonen el sistema simultáneamente y forma parte de la manera en que se gestiona el proceso.

Una instantánea del reporte situaba la cola de salida en alrededor de 843.000 ETH, valorados entonces en unos USD $2.300 millones, con una espera aproximada de 15 días. La cifra varió después: datos publicados por Gate situaban la cola en 767.349 ETH el 5 de octubre, con una espera estimada de unos 13 días. Estas cifras corresponden a momentos distintos y no deben leerse como una cantidad fija.

A ese plazo puede sumarse cerca de una semana antes de que los retiros lleguen a estar disponibles, según el reporte original. En cualquier caso, la cola describe una salida escalonada y no una cantidad que necesariamente pueda trasladarse de inmediato a un mercado de compraventa.

La escala también requiere contexto: unos 43,7 millones de ETH permanecían en staking, casi 36% del suministro total de Ether, según datos citados por CriptoNoticias. Frente a esa base, una cola de salida de 767.349 ETH representa menos de 2% de los ETH apostados, por lo que su tamaño absoluto puede llamar la atención sin implicar que una proporción comparable de todo el capital en staking esté abandonando la red.

La entrada supera a la salida, aunque el proceso toma semanas

Al mismo tiempo, cerca de 1,6 millones de ETH aguardaban para entrar en staking, con un tiempo de espera de casi 28 días, según datos citados por CryptoTicker. Esa cifra supera ampliamente los 767.349 ETH en la cola de salida reportados para el 5 de octubre y ofrece una señal contraria a una lectura simple de fuga: en los datos disponibles, más Ether esperaba incorporarse al mecanismo que retirarse de él.

El reporte original citaba una instantánea anterior de alrededor de 1,42 millones de ETH en espera para entrar y 843.000 ETH para salir. Las cantidades pendientes cambian con las solicitudes y el procesamiento de las colas, por lo que la comparación debe entenderse como una fotografía de cada momento, no como un dato permanente.

La existencia de una cola de entrada numerosa no garantiza que cada solicitante complete el proceso ni demuestra por sí sola cómo evolucionará la demanda más adelante. Sí permite comparar las dos direcciones de flujo en los datos citados: la cantidad pendiente de entrar era mayor que la pendiente de salir, aunque cada grupo enfrentaba tiempos de espera y decisiones diferentes.

También es necesario separar la decisión de deshacer el staking de la decisión de vender. Un titular que retira sus ETH puede enviarlos a un exchange y venderlos, conservarlos en una billetera privada o volver a apostarlos mediante otro proveedor; la red registra el retiro, pero no sigue la elección que el titular haga después con las monedas.

Un cambio de proveedor puede contribuir a una solicitud de salida sin que eso represente una renuncia al staking. Según el reporte original, trasladar la posición a otro servicio generalmente requiere completar primero una salida, por lo que algunas solicitudes podrían reflejar un reajuste operativo, además de posibles decisiones de toma de ganancias o rebalanceo después de un trimestre especialmente favorable.

Menor profundidad puede amplificar los movimientos de ETH

La otra señal de cautela está en los libros de órdenes, que reúnen las solicitudes de compra y venta disponibles en un exchange a distintos precios. Según el reporte de Yahoo Finance citado en el borrador, firmado por Sam Daodu, los libros de Ether se adelgazaron frente a los de Bitcoin durante el tercer trimestre, incluso mientras subía el precio de ETH. Esto significa que había menos órdenes disponibles para absorber transacciones, aunque el dato por sí solo no permite anticipar la dirección del próximo movimiento.

En un mercado con menos órdenes, una misma presión de compra o de venta puede producir un cambio de precio mayor que en otro con más profundidad. El fenómeno puede favorecer una subida cuando aparecen compradores y escasean las órdenes de venta, pero también puede intensificar una caída si predominan los vendedores y las órdenes de compra no alcanzan para absorber la oferta.

Esta relación ayuda a entender por qué el alza de cerca de 71% no elimina el riesgo de volatilidad. La menor cantidad de órdenes de venta pudo facilitar que las compras impulsaran el precio durante el trimestre, mientras que una menor presencia de compradores disponibles podría agravar un retroceso si la presión vendedora aumenta. Se trata de una explicación plausible sobre la sensibilidad del mercado, no de una predicción de caída ni de una causa confirmada del rendimiento trimestral.

Por eso, una jornada negativa aislada no basta para demostrar que el repunte perdió fuerza ni para atribuir una baja a la cola de salida. La señal adquiriría más relevancia si una parte significativa de los ETH pendientes de retiro apareciera en billeteras de exchanges durante las semanas siguientes y ese movimiento coincidiera con una caída del precio. Incluso entonces, la coincidencia no demostraría por sí sola que esos ETH causaron el retroceso.

Qué señales conviene seguir después del repunte

El número de solicitudes de salida merece atención, pero su interpretación depende de qué ocurra con las monedas una vez que termine la espera. Si los titulares las conservan en billeteras privadas o las vuelven a poner en staking mediante otro proveedor, el flujo reflejaría un reajuste y no necesariamente una oferta inmediata en el mercado; si las envían a exchanges, la lectura podría cambiar.

También será relevante observar si la cola de entrada continúa por encima de la de salida, pues esa comparación aporta contexto a la cifra de retiros. Los datos citados para los primeros días de octubre muestran alrededor de 1,6 millones de ETH en espera para entrar, frente a 767.349 ETH en la cola de salida reportada el 5 de octubre. Como las cifras corresponden a momentos distintos, conviene seguir su evolución antes de sacar conclusiones sobre los flujos.

La profundidad de los libros de órdenes añade otro elemento de seguimiento, separado de la actividad de staking. Un mercado menos profundo puede amplificar movimientos en cualquiera de las dos direcciones, de modo que la volatilidad puede aumentar tanto si vuelven los compradores como si se intensifican las ventas; por eso, el tamaño de una variación no siempre revela por sí solo la amplitud de la demanda subyacente.

En conjunto, el balance de ETH tras su mejor tercer trimestre combina un rendimiento superior al de BTC con una estructura de mercado más expuesta a oscilaciones y una cola de salida relevante, pero menor que la de entrada en los datos citados. El cuadro aconseja cautela y seguimiento, no una conclusión automática sobre el fin del repunte, especialmente porque retirar ETH del staking no equivale necesariamente a venderlo.


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