La industria cripto está más cerca que nunca de obtener una ley de estructura de mercado en EE. UU., pero uno de sus principales impulsores en la Cámara de Representantes advierte que la ventana política podría cerrarse este mismo año.
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- Dusty Johnson afirmó que la industria cripto “no va a lograrlo” si la legislación no avanza este año.
- El congresista reconoció errores en FIT21, especialmente en el intento de definir cuándo un token pasa de valor a materia prima.
- La Ley CLARITY ya pasó por la Cámara con 294 votos, pero el Senado y las elecciones de medio término amenazan su futuro.
🚨 Cripto en peligro en Washington 🚨
Dusty Johnson advierte que la ventana para regular el sector cripto podría cerrarse este año.
La Ley CLARITY, con apoyo bipartidista, ya pasó en la Cámara.
El Senado es el próximo reto.
Si no hay avances antes de 2026, la oportunidad… pic.twitter.com/sV8FcTIpIb
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 23, 2026
La legislación sobre estructura de mercado para criptomonedas en Estados Unidos está más cerca de convertirse en ley que en cualquier otro momento de la historia reciente del sector. Sin embargo, uno de sus principales promotores en la Cámara de Representantes advirtió que esa oportunidad podría desaparecer si el Congreso no actúa durante 2026.
El representante Dusty Johnson, republicano por Dakota del Sur, sostuvo que el mayor reto para la industria ya no es diseñar un texto legislativo aceptable. A su juicio, el problema central ahora es vencer al reloj político antes de que cambie la coalición que permitió el avance de la iniciativa.
Durante una entrevista con Kristin Smith en la cumbre Solana de SPI en Chicago, Johnson fue directo sobre el riesgo que enfrenta el sector. “No vamos a lograrlo si no lo hacemos este año”, dijo el legislador, según reportó Yahoo Finance al reseñar el contenido de Coinage.
Johnson añadió que el fracaso no debería contemplarse como una opción. Su advertencia resume una percepción cada vez más extendida en Washington, donde varios actores del ecosistema creen que las condiciones bipartidistas actuales pueden no repetirse en el corto plazo.
La importancia del momento radica en que, tras años de incertidumbre regulatoria y múltiples intentos fallidos, el Congreso ya cuenta con un proyecto con apoyo bipartidista, respaldo de la Casa Blanca y una ruta legislativa viable. Ese escenario contrasta con la tensión que dominó la relación entre Washington y la industria de activos digitales durante varios años.
De FIT21 a CLARITY: cómo evolucionó la propuesta
Johnson ha trabajado durante años en política cripto desde un espacio poco obvio para muchos observadores: el Comité de Agricultura de la Cámara. Esa jurisdicción existe porque el comité supervisa a la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas y, por extensión, a los mercados de materias primas, también llamadas productos básicos.
Esa conexión adquirió mayor relevancia conforme los reguladores y legisladores debatieron el estatus legal de Bitcoin. Johnson recordó que incluso Gary Gensler reconoció, aunque de mala gana, que Bitcoin era claramente una materia prima y no un valor.
Para el congresista, el problema nunca fue realmente Bitcoin. La dificultad apareció al intentar crear un marco coherente para los miles de activos digitales que surgieron después y que no encajaban con claridad en las categorías regulatorias tradicionales.
El primer gran intento del Congreso por resolver ese dilema fue FIT21. Johnson ayudó a redactar esa propuesta junto con líderes del Comité de Servicios Financieros de la Cámara, entre ellos Patrick McHenry, French Hill y G.T. Thompson.
A diferencia del tono triunfalista habitual en Washington, Johnson hoy habla de FIT21 con autocrítica. Dijo abiertamente que cometieron muchos errores, y señaló como principal falla el diseño legal que pretendía definir cuándo un activo digital dejaba de ser tratado como valor para pasar a ser regulado como materia prima.
Según su explicación, FIT21 dependía demasiado de conceptos relacionados con la descentralización. Esa arquitectura terminó creando un marco que buena parte de la industria percibió como demasiado complejo y sobrecargado.
Johnson resumió esa debilidad al afirmar que probablemente lo que hicieron peor fue construir un concepto legal excesivamente complicado para determinar la transición regulatoria de los activos digitales. Esa admisión ayuda a explicar por qué la versión posterior, conocida como Ley CLARITY, intentó ofrecer una estructura más digerible.
Aun así, FIT21 no fue irrelevante. Johnson considera que su mayor mérito fue obligar al Congreso a tomarse las criptomonedas con mayor seriedad, en un entorno donde todavía existen legisladores que ni siquiera creen que la industria debería existir.
El apoyo bipartidista que obtuvo aquella iniciativa sirvió para demostrar que una mayoría de congresistas ya había superado el debate más básico. La conversación dejó de centrarse en si el sector merecía regulación y comenzó a enfocarse en cómo debía construirse ese marco.
Casa Blanca, apoyo bipartidista y cuello de botella del Senado
Johnson explicó que, tras el regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca, la discusión política cambió de forma importante. En lugar de cuestionarse la legitimidad de la industria, el foco pasó a los detalles concretos de la legislación.
El representante también dijo que el papel de la administración ha sido malinterpretado por algunos actores. Según su versión, varios legisladores temieron inicialmente que asesores cripto de la Casa Blanca, como David Sacks o Bo Hines, intentaran imponer los términos del proyecto.
Eso no fue lo que ocurrió, de acuerdo con Johnson. El congresista describió a la administración como un actor enfocado en lograr resultados más que en apropiarse políticamente del texto final.
“El mensaje de David Sacks siempre ha sido, no, simplemente hagámoslo”, afirmó Johnson. Ese enfoque, sostuvo, ayudó a producir la Ley CLARITY, una propuesta que ya superó la Cámara de Representantes con 294 votos.
Ese nivel de apoyo bipartidista habría parecido improbable pocos años atrás. En términos políticos, la cifra sugiere que la industria logró construir una base legislativa mucho más amplia de la que tenía cuando las disputas regulatorias con agencias federales dominaban el panorama.
Ahora el texto se encuentra en el Senado, donde su destino podría definirse definitivamente. Johnson ofreció una metáfora llamativa para explicar por qué el avance allí ha sido más lento que en la Cámara.
Comparó a los senadores con sus hijos adolescentes. Dijo que saben lo que deben hacer, pero que harán cualquier cosa menos eso hasta que una fecha límite se vuelva imposible de ignorar.
En esa lógica, el Senado solo actúa cuando siente una urgencia clara, presente e inevitable. Johnson señaló que esa presión de calendario es la que podría forzar el movimiento necesario para completar el proceso legislativo.
El congresista también valoró el voto bipartidista en el Comité Bancario del Senado. Aunque dijo que le habría gustado ver más de dos votos demócratas, consideró que el resultado apunta en la dirección correcta.
Por qué 2026 podría ser la última ventana para la industria
El argumento de Johnson no se limita a la lentitud procedimental del Senado. También parte de una lectura más amplia del mapa político y de cómo podría cambiar después de las elecciones de medio término de 2026.
El propio Johnson dejará el Congreso tras un intento fallido por convertirse en gobernador de Dakota del Sur. Su salida importa porque ha sido uno de los arquitectos legislativos más visibles en el esfuerzo por dar forma a una regulación de mercado para criptoactivos.
Además, otros legisladores que ayudaron a construir la coalición favorable a las criptomonedas en la Cámara también podrían marcharse en el futuro. Esa posibilidad amenaza la continuidad política del bloque que empujó FIT21 y luego CLARITY.
Johnson dijo ser más optimista que muchos analistas sobre las opciones republicanas en las elecciones de medio término. Aun así, admitió que el riesgo de un cambio de control en la Cámara debe tomarse en serio.
Si los demócratas recuperan el control, los comités de Servicios Financieros y Agricultura podrían quedar en manos de legisladores que se opusieron por completo a la Ley CLARITY. En ese escenario, el impulso regulatorio actual podría frenarse o incluso revertirse.
Por eso, los próximos meses adquieren una importancia singular para el sector. Durante años, la industria argumentó que la falta de claridad regulatoria estaba sofocando la innovación y restando competitividad a Estados Unidos frente a otras jurisdicciones.
Hoy, esa incertidumbre parece más cerca de resolverse que nunca. Pero la pregunta que sigue abierta es si el Congreso logrará terminar el trabajo antes de que desaparezca el entorno político que hizo posible ese avance.
La advertencia de Johnson funciona, en ese sentido, como un llamado de última hora. No se trata solo de una discusión técnica sobre commodities, valores o descentralización, sino de una carrera contra un calendario electoral y legislativo que podría redibujar por completo las prioridades de Washington.
Para la industria cripto, eso implica que 2026 no es simplemente otro año de negociación. Puede convertirse en la oportunidad decisiva para conseguir una ley federal de estructura de mercado, o en el momento en que esa posibilidad vuelva a posponerse por tiempo indefinido.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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