Tezos llevó a testnet un nuevo sistema de privacidad poscuántica llamado TzEL, en una apuesta por adelantarse a posibles ataques futuros contra la criptografía blockchain. El movimiento llega acompañado de duras críticas de Arthur Breitman hacia sectores de la industria, especialmente dentro de la comunidad de Bitcoin, a los que acusa de minimizar una amenaza real mientras promueven ideas cuánticas que, a su juicio, contradicen la física establecida.
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- Tezos lanzó TzEL en testnet para proteger pagos privados y datos cifrados ante futuros ataques cuánticos.
- Arthur Breitman criticó la complacencia de parte de la industria cripto y cuestionó teorías “a medio cocinar” sobre Bitcoin y mecánica cuántica.
- El proyecto también avanza en soporte para firmas poscuánticas y busca prepararse frente al riesgo de “recolectar ahora, descifrar después”.
Tezos puso en marcha en testnet un sistema de privacidad poscuántica llamado TzEL, diseñado para proteger pagos privados y datos de transacciones cifrados frente a una amenaza que, aunque todavía no es inmediata, gana peso dentro de la discusión técnica sobre blockchain.
El anuncio se produce en un momento en el que la computación cuántica aún no ha alcanzado un nivel práctico capaz de romper la criptografía moderna de forma generalizada. Aun así, el cofundador de Tezos, Arthur Breitman, sostiene que la industria no debería tratar el tema como una especulación lejana, sobre todo por la naturaleza permanente de los datos registrados en cadena.
Según explicó Decrypt, que reseñó la noticia, la preocupación central no es solo el día en que una máquina cuántica llegue a vulnerar sistemas criptográficos actuales, sino el período previo. Allí aparece un escenario conocido por los investigadores de seguridad como “recolectar ahora, descifrar después”, en el cual actores maliciosos almacenan datos cifrados hoy para intentar romperlos cuando el poder computacional futuro lo permita.
Ese riesgo tiene implicaciones especiales para las redes blockchain. Por diseño, las transacciones y otros registros quedan almacenados públicamente durante tiempo indefinido. En consecuencia, claves públicas y metadatos protegidos hoy podrían convertirse en un objetivo valioso si en los próximos años las computadoras cuánticas llegan a debilitar la criptografía de curva elíptica ampliamente usada en la industria.
Qué es TzEL y por qué Tezos lo está probando ahora
TzEL es el sistema experimental con el que Tezos busca ensayar mecanismos de privacidad poscuántica en su red de pruebas. El objetivo es blindar pagos privados y memorandos cifrados de transacciones frente a ataques futuros, incluso si esos datos son capturados mucho antes de que exista una capacidad real para descifrarlos.
Breitman dijo que Tezos está actuando con “sentido de urgencia”. A su juicio, parte de la industria sigue siendo complaciente ante las amenazas cuánticas, pese a que el tiempo disponible para planificar una migración ordenada no debería darse por garantizado. En sus palabras, algunos proyectos apenas reciben mantenimiento y no llegarán a actualizarse, mientras que los más relevantes probablemente sí lo harán y, en su mayoría, de forma oportuna.
El esfuerzo de Tezos no se limita a la privacidad. Breitman agregó que la red también comenzó a introducir soporte para firmas poscuánticas en las cuentas de usuario, como parte de un plan más amplio para preparar la infraestructura frente a riesgos venideros. Según afirmó, el trabajo para hacer que la totalidad de Tezos sea poscuántica está activo y en marcha.
Uno de los argumentos que expuso para justificar una adopción temprana es que el valor de proteger la información no depende solo del presente. Si un memo cifrado puede ser descifrado en el futuro, entonces existe utilidad en cambiar cuanto antes. Esa lógica aplica especialmente a información sensible que pueda conservar relevancia con el paso de los años.
El problema técnico: pruebas más grandes y presión sobre la escala
La transición hacia sistemas resistentes a ataques cuánticos no está exenta de costos. Uno de los obstáculos mencionados en el reporte es el tamaño de las pruebas zk-STARK, consideradas resistentes a la computación cuántica. Estas pruebas suelen ser sustancialmente más grandes que las utilizadas en muchas herramientas actuales de privacidad blockchain.
Ese aumento de tamaño abre preguntas sobre almacenamiento, rendimiento y carga operativa para las redes. En la práctica, soluciones de privacidad más robustas pueden exigir mayores recursos y complicar su despliegue si la arquitectura base no fue diseñada para absorber ese volumen adicional de datos.
Breitman sostuvo que Tezos está en condiciones de afrontar ese desafío. Señaló que las transacciones blindadas poscuánticas pueden ocupar mucho espacio, pero afirmó que la red ya cuenta con una capa de disponibilidad de datos operativa capaz de absorberlas sin elevar la carga para los nodos de consenso.
Ese punto es relevante porque uno de los grandes dilemas en blockchain consiste en equilibrar seguridad, privacidad y eficiencia. Una solución poscuántica puede ser criptográficamente sólida, pero si degrada demasiado el funcionamiento de la red, su adopción se vuelve más compleja. Tezos intenta presentar su testnet como una prueba de que esa tensión puede administrarse con diseño de infraestructura.
Breitman cuestiona a sectores de la comunidad de Bitcoin
Además del plano técnico, la discusión tomó un tono cultural. Breitman fue especialmente crítico con algunos miembros de la comunidad de Bitcoin que, según dijo, impulsan teorías pseudocientíficas sobre computación cuántica. Declaró que hay bitcoiners recibiendo aplausos en escenarios por ideas extravagantes y “a medio cocinar” sobre mecánica cuántica, pese a que contradicen la física establecida.
Su comentario no apunta a que Bitcoin sea el único proyecto expuesto, sino a que una parte del debate público dentro del ecosistema se ha contaminado con posturas poco rigurosas. En lugar de centrarse en cómo coordinar una eventual actualización criptográfica, Breitman sugiere que algunos actores prefieren banalizar el problema o desplazarlo hacia narrativas confusas.
En términos más amplios, la cuestión de fondo es si las redes blockchain deberían empezar a prepararse ahora para un escenario en el que la computación cuántica llegue a comprometer la criptografía de curva elíptica. Ese tipo de criptografía protege hoy muchas firmas digitales y esquemas de seguridad usados en el sector.
La advertencia de Breitman no significa que una ruptura sea inminente en cuestión de meses. De hecho, él mismo remarcó que las firmas de curva elíptica no se romperán en unos pocos meses. Sin embargo, añadió que existe una buena probabilidad de que sí se rompan en unos pocos años, lo cual dejaría tiempo para actualizar, pero no para perderse en discusiones menores.
La carrera contra el reloj y el temor al Q-Day
Parte de la urgencia en este debate también ha sido reforzada por estimaciones recientes sobre el llamado Q-Day. Ese término se usa para describir el punto en el que las computadoras cuánticas se vuelven capaces de quebrar la criptografía moderna. Informes recientes de la firma de seguridad cuántica Project Eleven advirtieron que ese momento podría llegar tan pronto como en 2030.
No existe consenso absoluto sobre una fecha precisa, y el desarrollo cuántico sigue enfrentando barreras técnicas importantes. Aun así, el escenario es lo bastante serio como para que varias organizaciones consideren prudente iniciar preparativos. En blockchain, donde los registros son permanentes y los fondos dependen de garantías criptográficas, la planificación temprana tiene un peso particular.
Breitman resumió el mayor riesgo en una palabra: complacencia. Desde su perspectiva, el peligro principal no es solo la capacidad futura de las máquinas cuánticas, sino la lentitud de los desarrolladores para actuar mientras todavía existe margen de maniobra. Esa ventana, afirmó, podría cerrarse más rápido de lo que muchos creen.
Por ahora, Tezos mantiene su iniciativa en fase experimental y reconoce que aún faltan varios pasos antes de un despliegue más amplio. Aun así, el lanzamiento de TzEL en testnet y la incorporación gradual de soporte para firmas poscuánticas muestran una estrategia concreta. Más allá de las disputas con sectores de Bitcoin, el mensaje central es claro: para las redes blockchain, la preparación frente al riesgo cuántico ya dejó de ser un ejercicio puramente teórico.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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