Por Canuto  

Reeve Collins, cofundador de Tether, sostiene que la volatilidad de Bitcoin ha reforzado el caso de uso de las stablecoins, cuya adopción institucional avanza hacia pagos, liquidaciones y tesorería.

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  • Reeve Collins afirma que las stablecoins dejaron de ser un experimento y ahora forman parte de la infraestructura financiera.
  • El ejecutivo considera que el mercado bajista de Bitcoin demuestra la diferencia entre especulación y utilidad financiera.
  • JPMorgan, PayPal, BlackRock, Fidelity y Franklin Templeton figuran entre las instituciones que impulsan el sector.

 


Reeve Collins, quien ayudó a cofundar Tether, considera que la expansión de las stablecoins confirmó una tesis que durante años generó dudas en las finanzas tradicionales. A su juicio, el sector dejó atrás la etapa experimental y comenzó a ocupar un lugar estructural dentro del sistema financiero.

Collins también es el presidente entrante de ReserveOne y cofundador de STBL y WeFi. En una entrevista exclusiva con TheStreet Roundtable, explicó que la participación de grandes bancos, empresas de pagos y gobiernos soberanos representa una validación decisiva para la industria.

Si acaso, es la validación más fuerte que la industria podría pedir”, afirmó Collins al referirse al interés institucional. Para el ejecutivo, las stablecoins ya no necesitan demostrar que pueden existir, sino explicar cómo transformarán las operaciones financieras.

JPMorgan, PayPal y varios gobiernos soberanos se encuentran entre los actores que emiten sus propias stablecoins, según la información citada en la entrevista. Ese avance cambió la conversación que las instituciones mantenían sobre la utilidad de la tecnología blockchain.

“Las stablecoins ya no son un experimento”, declaró Collins. “Se están convirtiendo en una capa fundamental de la infraestructura financiera”, agregó al describir el papel que podrían desempeñar en pagos, liquidaciones y administración de fondos.

Para los lectores nuevos, una stablecoin es un activo digital diseñado para mantener un valor relativamente estable frente a una referencia, como el dólar. Esa característica la diferencia de Bitcoin, cuyo precio puede cambiar de manera significativa en períodos breves.

El dinero programable y la propuesta de STBL

Collins distingue entre las primeras stablecoins y la siguiente generación de estos activos. En su opinión, los primeros proyectos se concentraron en digitalizar el dólar, mientras que los nuevos modelos buscan modificar la manera en que circula el valor.

“El dinero está volviéndose programable”, señaló el cofundador de Tether. Esa programación permitiría que los fondos se muevan durante las 24 horas del día, se liquiden en segundos e interactúen directamente con aplicaciones de software.

La visión también contempla un sistema financiero nativo de Internet. En ese modelo, el dinero dejaría de funcionar como un elemento separado de las plataformas digitales y pasaría a integrarse directamente con servicios, contratos y procesos automatizados.

Los volúmenes de transacciones de stablecoins ya rivalizan con los de algunas de las redes de pago más grandes del mundo. Collins describió ese hito como una etapa importante, aunque advirtió que todavía representa solo el inicio de la transformación.

La verdadera transformación ocurre cuando las empresas dejan de pensar en la blockchain como una tecnología separada”, explicó. En su lugar, las compañías comenzarían a esperar que el dinero se mueva con la misma facilidad con la que hoy circula la información.

La estrategia de STBL busca separar la función de estabilidad monetaria del valor económico generado por los activos subyacentes. Según Collins, ese enfoque podría ofrecer a los usuarios acceso a los beneficios creados por los activos que ayudan a llevar a la cadena, en vez de limitarse a mantener un equivalente digital del dólar.

Bitcoin, volatilidad y utilidad financiera

Durante la conversación, Collins respondió sobre la situación actual de Bitcoin. La criptomoneda acumula una caída superior al 40% desde su máximo histórico, mientras el sentimiento del mercado se encuentra en niveles de miedo extremo.

La información presentada en la entrevista también señala una demanda negativa durante más de 200 días consecutivos. Ese contexto ha reavivado el debate sobre la relación entre la volatilidad de Bitcoin y la utilidad de otros activos digitales.

Los ciclos de mercado son parte de toda tecnología emergente”, dijo Collins. En su lectura, cada ciclo elimina parte de la especulación, pero al mismo tiempo fortalece la infraestructura que permanece activa detrás de los precios.

El ejecutivo considera que la base actual del mercado es categóricamente más sólida que en ciclos anteriores. La regulación más clara, la participación institucional y la aparición de aplicaciones reales modificaron, según su análisis, el significado de un mercado bajista.

Collins no presentó la caída de Bitcoin como una señal de que toda la industria haya perdido relevancia. Por el contrario, sostuvo que los períodos de presión pueden separar los proyectos centrados en la especulación de las redes y herramientas que continúan desarrollando utilidad.

La diferencia principal, en su opinión, está en la fuente de la demanda. Bitcoin depende en gran medida de las expectativas de los participantes del mercado, mientras que las stablecoins pueden encontrar usos vinculados con pagos, liquidación, tesorería y acceso financiero global.

La adopción institucional cambia la conversación

Collins recordó que hace dos años las conversaciones institucionales solían comenzar con una pregunta básica: “¿Por qué blockchain?”. Según su relato, esa duda perdió protagonismo frente a una preocupación más práctica sobre la implementación.

Ahora es: ¿cómo lo implementamos?”, afirmó. Para el ejecutivo, el cambio refleja una transición desde la evaluación conceptual de la tecnología hacia la planificación de productos, sistemas y procesos financieros concretos.

BlackRock, Fidelity y Franklin Templeton aparecen entre las compañías activas en el espacio de las stablecoins. La claridad regulatoria aceleró su movimiento, de acuerdo con la caracterización presentada por Collins durante la entrevista.

La mayor participación de estas instituciones podría hacer que la blockchain sea menos visible para el usuario final. Collins compara ese posible desarrollo con la forma en que Internet terminó incorporándose al comercio sin que cada consumidor tuviera que pensar constantemente en la infraestructura tecnológica.

En ese escenario, el éxito de la blockchain no dependería de que las empresas anuncien que utilizan una red específica. El valor estaría en ofrecer transferencias más rápidas, procesos automatizados y una conexión eficiente entre activos digitales y operaciones financieras.

El futuro de las finanzas no se definirá por si algo está en cadena o fuera de cadena”, sostuvo Collins. “Se definirá por qué infraestructura crea más valor”, concluyó al resumir su visión sobre la competencia entre modelos financieros.

Stablecoins más allá de los ciclos del mercado

Una de las principales diferencias que Collins establece entre Bitcoin y las stablecoins se relaciona con la sensibilidad a los ciclos de precios. Mientras los mercados alcistas o bajistas alteran el atractivo especulativo de muchos activos, las stablecoins buscan mantener una función operativa continua.

Para las stablecoins, la adopción no depende de si los mercados están subiendo o bajando”, afirmó. En su opinión, el valor de estos activos proviene de la utilidad que ofrecen a empresas, instituciones y usuarios internacionales.

Los casos de uso mencionados incluyen pagos, liquidación, gestión del tesoro y acceso financiero global. Estas funciones pueden continuar incluso cuando los inversores reducen su exposición a activos de mayor riesgo.

La tesis no elimina los riesgos asociados con las stablecoins ni garantiza que todos los proyectos alcancen el mismo nivel de adopción. Sin embargo, plantea que la demanda basada en operaciones financieras puede diferenciarse de la demanda motivada únicamente por la expectativa de obtener ganancias.

El avance de emisores como JPMorgan y PayPal también sugiere que la competencia podría trasladarse a la calidad de las redes, la regulación, la liquidez y la integración con aplicaciones financieras. La participación de gobiernos soberanos añade otra dimensión al desarrollo del sector.

Para Collins, esta etapa representa el comienzo de una infraestructura financiera en la que el dinero puede moverse de forma continua y conectarse directamente con programas. La volatilidad de Bitcoin, en ese marco, no invalida las criptomonedas, pero resalta el papel particular que cumplen los activos estables.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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