Microsoft intensifica la supervisión de proyectos de Nebius, IREN y Nscale ante retrasos y problemas en la construcción de centros de datos para IA. La compañía evalúa con cautela nuevos acuerdos y prioriza su propia infraestructura, aunque la demanda de cómputo sigue por encima de la capacidad disponible.
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- La compañía cuestiona los plazos de algunos socios neocloud y desplegó personal en varios proyectos para revisar su avance y cumplimiento.
- Microsoft decidió no ejercer una opción para ampliar su contrato con Nscale en Texas y también se retiró de acuerdos relacionados con proyectos en Virginia Occidental y Reino Unido.
- Pese a la cautela de Microsoft, Anthropic y Google siguen ampliando sus compromisos con operadores emergentes de centros de datos.
Microsoft revisa sus acuerdos con neocloud ante retrasos y costos de centros de datos
Problemas de ejecución alteran los planes de capacidad
Microsoft ayudó a impulsar el auge de los neocloud con contratos que suman decenas de miles de millones de dólares, al buscar capacidad de cómputo para responder a la demanda de nube e inteligencia artificial. Ahora la compañía está reforzando la supervisión de proyectos de Nebius Group, IREN y Nscale, y evalúa con cautela si firmará nuevos acuerdos con operadores emergentes. Bloomberg reportó que algunos directivos consideran riesgosos ciertos proyectos, en un cambio de tono frente a la expansión acelerada de los últimos años.
La fricción también apareció en la llamada más reciente de resultados de Microsoft, cuando su directora financiera, Amy Hood, señaló que los retrasos en la entrega de capacidad de terceros estaban afectando los planes de gasto. Según el reporte, fue la tercera vez que Hood mencionó este tipo de dificultades durante una llamada de resultados. El problema no es solo la disponibilidad de terrenos o edificios: los proyectos requieren completar instalaciones técnicas complejas antes de que los servidores puedan operar.
Uno de los casos recientes involucra un sitio de IREN en Texas, donde se registraron fallas relacionadas con el cableado, de acuerdo con personas familiarizadas con el proyecto. Los servidores necesitan redes extensas de fibra óptica para conectarse entre sí, por lo que una deficiencia en esa infraestructura puede impedir que la capacidad anunciada entre en funcionamiento según lo previsto. IREN, firma australiana que pasó de la criptominería a la inteligencia artificial en 2023, también sufrió un incendio en un generador del campus en abril.
La empresa comunicó además retrasos en la entrega de hardware para ese proyecto en agosto. La semana pasada, representantes de Microsoft e IREN se reunieron para negociar un calendario revisado que podría aplazar la finalización del sitio varias semanas o incluso meses, según las fuentes citadas. IREN declinó comentar sobre el caso, mientras Microsoft sostuvo que monitorea los proyectos de infraestructura y ajusta sus planes cuando cambian las circunstancias.
Más vigilancia y menos disposición a ampliar acuerdos
Microsoft describió esa supervisión como una práctica habitual para gestionar proyectos grandes y complejos, y afirmó que busca poner capacidad en línea de forma confiable y eficiente. En paralelo, la compañía ha enviado empleados a instalaciones de sus socios para comprobar que las obras sigan sus especificaciones y cumplan las regulaciones. Es una intervención más directa en proyectos que la empresa necesita, pero cuyos plazos y ejecución no controla por completo.
Entre esos casos figura un sitio de Nebius en Nueva Jersey que recibió una multa de aproximadamente USD $1 millón por operar generadores sin permisos. Microsoft también desplegó personal en proyectos de IREN y Nscale en Texas, según el reporte y los anuncios de empleo citados en él. La revisión sobre el terreno permite a la compañía seguir de cerca la construcción, aunque no elimina los obstáculos regulatorios o técnicos que pueden retrasar la habilitación de un centro de datos.
La empresa también está abandonando o reconsiderando ampliaciones de proyectos. Microsoft decidió no ejercer una opción que le habría permitido más que duplicar su contrato con Nscale en Texas; parte de la capacidad prevista terminó en manos de Figure AI. Además, se retiró de una carta de intención relacionada con el arrendamiento de 1,35 gigavatios de capacidad de Nscale en Virginia Occidental. Estos movimientos reflejan una revisión de compromisos concretos, no una renuncia total a la capacidad externa.
Microsoft también se retiró de un acuerdo de aproximadamente USD $3.000 millones relacionado con un centro de datos de Nscale en Reino Unido, debido a demoras de varios años para obtener energía de la red, dijeron personas familiarizadas con la operación. Nscale indicó que la salida de ese proyecto no afectaba sus otros acuerdos con Microsoft. La empresa estadounidense mantiene compromisos con proveedores externos, pero las dificultades de calendario y suministro están pesando más en la evaluación de nuevos proyectos.
La estrategia vuelve a inclinarse hacia infraestructura propia
Microsoft está concentrándose ahora en ampliar sus propios centros de datos, en lugar de sumar nuevos acuerdos neocloud, según personas que han conversado con directivos de la compañía. La firma todavía no descartó por completo futuras alianzas, pero varios líderes expresan reticencia a comprometerse con nuevos proyectos. La cautela coincide con una expansión interna de gran escala y con la revisión de la confiabilidad de los calendarios que presentan los operadores emergentes.
En el último año, Microsoft añadió más de USD $200.000 millones en nuevos compromisos de arrendamiento de centros de datos, parte de los cuales incluye capacidad neocloud, según un portavoz. Bloomberg había informado previamente que el gasto acompaña una expansión importante de la propia flota de servidores de la compañía. El giro, por tanto, no implica que Microsoft deje de recurrir a terceros, sino que busca equilibrar esa dependencia con una mayor inversión directa en infraestructura.
La compra de capacidad externa generó desacuerdos internos desde el comienzo. Algunos ejecutivos temían que los acuerdos, incluso si Microsoft subarrendaba solo una parte de la capacidad, ayudaran a fortalecer a competidores potenciales; también les preocupaban los costos y los riesgos de ejecución de empresas con poca experiencia construyendo y operando grandes centros de datos. Las dificultades actuales han dado más peso a esas reservas dentro de la compañía.
Una preocupación competitiva se materializó cuando CoreWeave contrató a varios ejecutivos clave de Microsoft y, posteriormente, firmó un acuerdo directo con OpenAI, socio cercano de la tecnológica, el año pasado. El episodio molestó a algunos líderes de Microsoft, según empleados que estuvieron presentes. Un portavoz de CoreWeave afirmó que Microsoft fue uno de sus primeros socios y colaboradores, y que ambas compañías mantienen una buena relación.
Un mercado con demanda alta y riesgos crecientes
La propia Microsoft había explicado por qué recurrió a los neocloud pese a las reservas internas: no lograba cubrir por sí sola la demanda de cómputo. En una conferencia de Evercore realizada en junio, el vicepresidente ejecutivo Mat McBride dijo que la empresa incluso había tenido que tomar GPU prestadas de algunos competidores debido a la intensidad de la demanda. Ese contexto contribuyó a que Microsoft firmara contratos masivos con compañías como CoreWeave y Nscale para acelerar el acceso a capacidad.
La directora financiera Amy Hood encabeza cada semana una reunión interna dedicada a la capacidad de cómputo: cuándo estará disponible, de dónde provendrá y qué áreas de Microsoft la recibirán. En esas sesiones, los participantes analizan si los calendarios de los neocloud son creíbles y qué medidas podrían acelerar los proyectos. La frecuencia de esas discusiones muestra que la disponibilidad de infraestructura se ha convertido en una decisión operativa central, no solo en una cuestión de contratación externa.
El panorama para los operadores emergentes también se complica por los costos, los retrasos y la regulación. Gartner pronosticó que más del 80% de los proveedores neocloud dejaría de operar de forma independiente antes de 2030, ya sea por cierre o consolidación. Elon Musk describió la perspectiva para muchos de ellos como una “muerte a nivel de guppy” por la dificultad de recaudar suficiente capital para operar. Son evaluaciones externas, pero ilustran la incertidumbre sobre qué empresas podrán sostener sus planes de expansión.
La presión regulatoria en Estados Unidos se sumó a esas preocupaciones después de una serie de victorias de candidatos demócratas a gobernador que hicieron de una supervisión más estricta de los centros de datos parte de sus campañas. La gobernadora electa de Texas, Gina Hinojosa, pidió pausar las aprobaciones de nuevos centros de datos hasta que la Legislatura estatal se reúna en enero y apruebe nuevas protecciones. La propuesta no equivale a una moratoria ya vigente. Mientras Microsoft revisa sus compromisos, la demanda de cómputo continúa superando la oferta y Anthropic y Google aceleran sus propios acuerdos con operadores emergentes.
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