Una formación subterránea de Arkansas y Texas concentra la atención de empresas de litio y petroleras que buscan abastecer baterías sin enviar el mineral a China para su refinado. La promesa del Smackover depende, sin embargo, de que la extracción directa demuestre que puede operar a escala comercial y con costos competitivos.
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- Standard Lithium completó los permisos federales para su South West Arkansas Project y apunta a tomar una decisión final de inversión hacia finales de 2026; la empresa prevé iniciar en 2027 la construcción de una primera fase de 22.500 toneladas anuales.
- ExxonMobil, Chevron y EnergyX también apuestan por la formación, mientras la extracción directa de litio todavía debe probar su viabilidad comercial a gran escala.
- La demanda crece por los vehículos eléctricos, el almacenamiento energético y la robótica, pero los precios y la financiación siguen siendo riesgos para los proyectos.
Una formación geológica bajo el sur de Arkansas y el este de Texas se convirtió en uno de los focos de la industria estadounidense del litio. Standard Lithium, EnergyX, ExxonMobil y Chevron exploran allí una vía para producir y refinar el mineral dentro de Estados Unidos, reduciendo la dependencia de China en una parte clave de la cadena de suministro. La oportunidad se apoya en concentraciones de litio en salmuera, pero su escala industrial y su rentabilidad todavía deben demostrarse.
Smackover concentra las expectativas
La formación Smackover se extiende por el sur de Arkansas y el este de Texas, a unas 1.500 millas de Silver Peak, la mina de Albemarle en Nevada y principal fuente de producción estadounidense mencionada en el reportaje de Fortune. Estados Unidos aporta poco más del 1% del suministro mundial de litio, mientras China ocupa una posición dominante en el refinado. El hallazgo de grandes concentraciones de litio en el acuífero subterráneo de Smackover ha llevado a empresas mineras y petroleras a reconsiderar el potencial de la región.
El nombre tiene una historia local: los primeros colonos franceses llamaron a la zona «Sumac Couvert», expresión que aludía a una cubierta de arbustos de zumaque, y con el tiempo la denominación evolucionó a Smackover. La formación ya era conocida por la industria petrolera, que encontró crudo allí hace aproximadamente un siglo. Ahora, las empresas examinan su salmuera, agua subterránea salada que puede contener iones de litio y requiere procesos para separarlos.
David Park, CEO de Standard Lithium, describió la concentración de litio como un fenómeno geológico y sostuvo que las tierras de la compañía podrían permitir más de 150.000 toneladas de producción anual. Esa cifra expresa el potencial que la empresa atribuye a sus propiedades, no una producción actual ni una capacidad ya construida. La diferencia importa porque los proyectos aún afrontan etapas de financiación y validación de la tecnología, aunque el South West Arkansas Project ya completó el proceso de permisos federales.
La demanda mundial de litio aumentó más de 400% durante esta década y supera los 1,5 millones de toneladas métricas al año, según los datos citados por Fortune. La proyección presentada en el reportaje sitúa el consumo cerca de 4 millones de toneladas para 2035, impulsado por baterías para vehículos eléctricos, almacenamiento de energía en redes y centros de datos, y la industria emergente de la robótica. El crecimiento esperado alimenta las expectativas, pero no elimina los riesgos de precio ni garantiza que cada nuevo proyecto encuentre compradores.
Una tecnología diferente para extraer el mineral
Smackover no ofrece el mismo tipo de recurso que las minas de roca dura o los salares con estanques de evaporación presentes en países como Australia, Chile, Argentina y China. La estrategia prevista para la formación requiere extracción directa de litio, conocida como DLE por sus siglas en inglés. Las empresas perforan pozos, bombean salmuera y procesan el agua para recuperar el litio, antes de reinyectar más del 90% de la salmuera al subsuelo, de acuerdo con la descripción de la tecnología en el reportaje.
La propuesta contrasta con los estanques de evaporación, que pueden tardar hasta dos años en concentrar el litio, mientras la DLE podría completar la etapa de extracción en alrededor de dos días. Ese plazo no describe la construcción ni la operación total de una planta: las instalaciones y los pozos exigen una inversión inicial considerable. Los promotores también destacan que no necesitan enormes estanques y que la huella de terreno podría ser una centésima parte de la asociada con métodos convencionales.
Teague Egan, CEO de EnergyX, dijo que el proceso permite extraer el litio y devolver el resto de la salmuera, con el objetivo de mantener el ecosistema como estaba. También sostuvo que la operación no requiere fracturación hidráulica, o fracking, lo que limitaría preocupaciones relacionadas con la actividad sísmica. Se trata de afirmaciones de la empresa sobre el diseño de su método; el desempeño ambiental y operativo dependerá de cómo funcione cada instalación en condiciones comerciales.
Max Yerrill, analista de minerales críticos de BMO Capital Markets, mantiene una posición cautelosa: considera que la DLE es necesaria dadas las características geológicas de la región, aunque todavía no está probada a escala comercial. También advirtió que los proyectos competirán en un mercado mundial donde los precios pueden verse afectados por decisiones de China. La viabilidad económica, dijo, sigue pendiente de demostración, y debe evaluarse como una inversión de largo plazo, pues se trata de proyectos concebidos para operar durante 25 años.
Proyectos, contratos y capital para dar el salto
Standard Lithium es el proyecto más avanzado entre los promotores de Smackover. La empresa completó los permisos federales para su South West Arkansas Project, conocido como SWA, y apunta a tomar una decisión final de inversión hacia finales de 2026. Si avanza, prevé comenzar durante el primer trimestre de 2027 la construcción de la primera fase, con capacidad prevista de 22.500 toneladas anuales. Una vez terminada esa etapa, planea duplicar la capacidad a 45.000 toneladas por año, aunque esa expansión también depende de completar el desarrollo previsto.
El avance de SWA cuenta con apoyos públicos y comerciales. El Departamento de Energía de Estados Unidos finalizó una subvención de USD $225 millones para el proyecto, mientras que sus permisos federales ya fueron completados durante la administración Trump. Equinor, gigante noruego de petróleo y gas, participa con 45% en una empresa conjunta, y Standard Lithium firmó acuerdos de compra con la comercializadora Trafigura y LG Energy Solution, fabricante de baterías que amplía sus operaciones en Estados Unidos.
La empresa también impulsa el Franklin Project, en el este de Texas, con capacidad potencial de hasta 70.000 toneladas, además de otras dos instalaciones previstas en esa zona. Park afirmó que las concentraciones de litio aumentan al avanzar hacia el este de Texas, aunque Arkansas está más adelantado en aspectos técnicos y regulatorios. Según el ejecutivo, Texas está poniéndose al día, pero las diferencias entre ambos territorios hacen que el calendario de desarrollo no sea necesariamente idéntico.
EnergyX, con sede en Austin y dirigida por Egan, opera una planta piloto de 250 toneladas que entró en funcionamiento a comienzos de 2026 y contempla una instalación comercial de 15.000 toneladas, Project Lonestar, cerca de Texarkana. La compañía podría comenzar las obras hacia finales de 2027 y quiere elevar la capacidad de Lonestar a 50.000 toneladas para 2031. En octubre, firmó con Trafigura un acuerdo de compra a diez años que abarca Lonestar y Project Black Giant, en Chile, y cubre 100.000 toneladas con un valor de ciclo de vida cercano a USD $2.000 millones, según Egan.
La apuesta petrolera y las dudas del mercado
ExxonMobil y Chevron también aseguraron terrenos en la formación. ExxonMobil informó que ha adquirido derechos de salmuera sobre más de 300.000 acres netos en la formación Smackover desde comienzos de 2023. Chevron anunció el año pasado una posición de 125.000 acres. Exxon planea empezar el próximo año la construcción de su proyecto piloto Pine en Arkansas, tras perforar pozos de exploración y evaluación y desarrollar su tecnología en una planta piloto de Houston.
Exxon dijo que Smackover podría convertirse en una fuente significativa de litio producido en Estados Unidos y que la compañía está bien posicionada para desarrollar ese potencial. Egan afirmó que la entrada de Exxon en 2023 ayudó a empujar a una industria cautelosa hacia la DLE, aunque también criticó que las grandes petroleras esperen a que Standard Lithium o EnergyX demuestren la viabilidad de la primera planta comercial. A su juicio, una mayor inversión de las compañías establecidas podría acelerar la innovación y el desarrollo del sector.
El entorno de demanda es amplio, pero incierto. Yerrill señaló que la eliminación de créditos fiscales para vehículos eléctricos por parte de la administración Trump debilitó el mercado interno, mientras que la demanda mundial todavía crece cerca de 20% o más al año incluso en un período desfavorable. Egan, por su parte, ve oportunidades más allá de los autos, los teléfonos y los dispositivos médicos: destacó el almacenamiento a escala de red, el respaldo energético para centros de datos y las baterías asociadas con la robótica.
La expansión de los vehículos autónomos y los robotaxis también forma parte del argumento de Egan, porque esas industrias se desarrollan sobre vehículos eléctricos. El reportaje señaló que Tesla dijo que dejaría de fabricar el costoso Cybertruck para dar paso al Cybercab autónomo, mientras Waymo, Avride y Zoox apuestan por los robotaxis. Park sostuvo que las ventas lentas de vehículos eléctricos en Estados Unidos no representan la evolución mundial, donde fabricantes chinos como BYD siguen creciendo, y afirmó que, a su juicio, la oferta es hoy la principal incógnita.
Reducir el cuello de botella chino
El litio no escasea necesariamente en la naturaleza, pero extraer sus iones de la salmuera o separarlos del mineral puede resultar difícil y costoso. China no es el principal minero de litio, pero sí lidera el refinado y la fabricación de baterías, por lo que los proyectos de Smackover buscan incorporar el procesamiento en sus propias instalaciones. Park argumentó que eludir ese cuello de botella tiene importancia estratégica y advirtió que Estados Unidos queda expuesto si China decide restringir el suministro de minerales críticos.
La posibilidad de producir y refinar localmente también responde a las preocupaciones por el uso de precios bajos para frenar competidores. Yerrill observó que el mercado mundial puede ser vulnerable a la manipulación de precios china, una amenaza para empresas que deben comprometer capital antes de producir. Park dijo que Standard Lithium ya había avanzado en financiación y contratos para SWA, y atribuyó parte del progreso a la cooperación entre administraciones de distinto signo político, pese a las objeciones republicanas a los subsidios para vehículos eléctricos.
La competencia estadounidense incluye a Lithium Americas, cuyo proyecto Thacker Pass, en Nevada, es una mina a cielo abierto de arcilla con capacidad prevista de 40.000 toneladas y una posible finalización hacia finales de 2027. Esa instalación supera en tamaño a Silver Peak y podría alcanzar 160.000 toneladas más adelante. Sin embargo, analistas citados por Fortune consideran que Smackover podría tener mayor potencial por la escasez de lugares con una geología comparable, aunque esa ventaja potencial todavía no equivale a producción comercial comprobada.
La escala de lo que está en juego excede la movilidad: Egan describió el almacenamiento de baterías para redes eléctricas como el mayor espacio de crecimiento actual en Estados Unidos y vinculó el litio con la resiliencia energética y la redundancia de centros de datos. Standard Lithium se acerca a la construcción de SWA, mientras EnergyX espera nuevos avances en sus acuerdos y Exxon prepara su piloto. Park resumió el momento de su empresa como una llegada no a la meta, sino a la línea de salida: la siguiente prueba será convertir los recursos, permisos y contratos en producción confiable.
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