Intel usó Computex 2026 para mostrar una ofensiva completa en infraestructura de IA: una GPU Crescent Island con hasta 480 GB de LPDDR5X, nuevos Xeon 6+ Clearwater Forest de hasta 288 núcleos y detalles de Diamond Rapids, su próxima generación de procesadores para cargas de alto rendimiento.
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- Crescent Island apunta a inferencia de IA con hasta 480 GB de LPDDR5X, una alternativa a la escasa HBM.
- Clearwater Forest estrena el proceso 18A en Xeon 6+ y alcanza hasta 288 núcleos por zócalo.
- Diamond Rapids llegará en 2027 con hasta 192 núcleos, 16 canales DDR5 y sin Hyperthreading.
Intel llevó a Computex 2026 una señal clara para el mercado de centros de datos: quiere volver a competir con fuerza en la infraestructura que sostiene la inteligencia artificial. La compañía mostró más detalles de Crescent Island, su próxima GPU para inferencia, y también presentó una nueva generación de procesadores Xeon enfocada en densidad de núcleos, eficiencia y cargas de IA agéntica.
La apuesta llega en un momento clave. La demanda por GPU, memoria de alto ancho de banda y servidores especializados sigue presionando a empresas de nube, proveedores SaaS, laboratorios de IA y operadores que buscan ejecutar modelos más grandes. Esa presión también toca al ecosistema cripto y Web3, donde muchos proyectos exploran agentes autónomos, infraestructura descentralizada y cómputo verificable.
En ese contexto, Intel no presentó una sola pieza de hardware. Mostró una estrategia de plataforma. Crescent Island busca atacar la inferencia con mucha memoria local, Clearwater Forest eleva la cantidad de núcleos para tareas concurrentes y Diamond Rapids prepara una línea de alto rendimiento para 2027.
Crescent Island: una GPU de IA con mucha memoria y sin HBM
Según Tom’s Hardware, Crescent Island usará la arquitectura de GPU Xe3P de Intel y apunta a cargas de inferencia para IA agéntica. Intel afirma que esta arquitectura admitirá varios tipos de datos, desde FP4 para inferencia de alto rendimiento hasta FP64 para posibles aplicaciones de computación científica.
La empresa no reveló cifras de rendimiento bruto. Por eso, todavía no existe una base pública para comparar su potencia de cómputo frente a aceleradores de Nvidia, AMD u otros fabricantes. Intel sí compartió datos clave sobre diseño, memoria y consumo.
Crescent Island llegará como una tarjeta complementaria PCI Express con un objetivo de potencia de 350 W. Ese nivel la coloca en una categoría térmica más manejable que algunos aceleradores de gama muy alta, lo que podría facilitar su adopción en servidores GPU tradicionales de 4U o 5U con refrigeración por aire.
La decisión más llamativa está en la memoria. Intel no usará GDDR ni HBM en Crescent Island. En su lugar, optará por LPDDR5X. Su diseño de referencia incluirá 160 GB, pero la arquitectura permitirá que socios fabriquen tarjetas con hasta 480 GB.
Ese enfoque busca responder a un cuello de botella real. La memoria HBM escasea y compite por capacidad avanzada de empaquetado, justo cuando los gigantes de IA demandan más aceleradores. Al usar LPDDR5X, Intel intenta evitar esa presión y abrir una ruta potencialmente más económica y escalable para inferencia.
La fuente citó análisis y filtraciones previas que apuntan a un diseño ancho y relativamente lento, con un posible bus de 640 bits conectado a 20 dispositivos LPDDR5X. Con módulos de 24 GB, ya disponibles de proveedores como Samsung, las tarjetas podrían alcanzar la capacidad máxima de 480 GB.
Con LPDDR5X a 10,7 Gbps, Crescent Island ofrecería 684 GB/s de ancho de banda de memoria. Esa cifra no compite directamente con aceleradores basados en HBM, pero su gran capacidad local puede reducir movimientos de datos. Para inferencia, esa ventaja puede importar tanto como el ancho de banda puro.
Un servidor con ocho tarjetas Crescent Island de 480 GB sumaría 3,8 TB de memoria GPU local. Esa configuración permitiría alojar modelos grandes o grupos de agentes más pequeños dentro de una sola caja. Intel acompañará el hardware con oneAPI, una pila que la empresa describe como abierta, integrada en proyectos upstream y lista desde el día 0.
Clearwater Forest lleva Xeon 6+ a 288 núcleos
The Register informó que Intel también lanzó Clearwater Forest, una familia Xeon 6+ fabricada con proceso 18A, considerado por la empresa como tecnología de clase 2 nm. Estos chips nacieron para telecomunicaciones, SaaS y cargas web de alto volumen, pero su diseño encaja con una tendencia emergente: la IA agéntica.
Los agentes de IA no solo generan texto. También consultan sitios web, ejecutan código, depuran errores, llaman API y revisan bases de datos. Cada una de esas tareas consume CPU. Por eso, los servidores con muchos núcleos vuelven a ganar relevancia después de años de protagonismo casi absoluto de las GPU.
Clearwater Forest alcanza hasta 288 núcleos por zócalo. Esa cifra supera por 200 núcleos a las nuevas CPU Vera de Nvidia, según la comparación citada por la fuente, y también supera ampliamente a la AGI CPU presentada por Arm. Intel logró esa densidad con empaquetado avanzado, proceso 18A y núcleos E Darkmont simplificados.
El diseño distribuye los núcleos en 12 tiles de 24 núcleos fabricados en 18A. Esos tiles se apilan sobre tres tiles fabricados en Intel 3, donde viven los controladores de memoria y la caché L3. La conectividad PCIe, CXL y varios aceleradores dedicados quedan en dos dies de E/S derivados de la serie Xeon 6900P.
Intel mantuvo un zócalo común y dies de E/S compartidos. Esa decisión puede ayudar a fabricantes de servidores, ya que no obliga a crear una plataforma completamente nueva. En un mercado donde los ciclos de adopción pesan, la compatibilidad puede acelerar despliegues.
Los núcleos Darkmont traen compromisos. No alcanzan las frecuencias de los P-cores Xeon 6 y no incluyen AVX-512, AMX ni Hyperthreading. Aun así, Intel afirma que ofrecen 17% más instrucciones por ciclo frente a la primera generación Xeon con E-cores, además de frecuencias boost más altas.
Para muchas tareas agénticas, esos recortes pueden resultar aceptables. Ejecutar curl, un intérprete de Python o una consulta SQL no exige necesariamente registros vectoriales anchos. En cambio, la densidad de núcleos puede favorecer muchas solicitudes simultáneas.
La línea Xeon 6+ incluirá SKU de 144 a 288 núcleos, con TDP entre 330 W y 450 W. El modelo 6990E+ llega a 288 núcleos, hasta 576 MB de caché L3, frecuencia base de 2,2 GHz en una versión de 450 W y turbo máximo de 3,2 GHz. Otra variante de 288 núcleos baja el TDP a 330 W con frecuencia base de 1,7 GHz.
Clearwater admite hasta 12 canales DDR5 a 8.000 MT/s. Eso equivale a cerca de 750 GB/s por zócalo, o entre 2,5 GB/s y 5 GB/s por núcleo, según el SKU. Intel también integró 16 aceleradores para operaciones criptográficas, movimiento de datos, compresión, descompresión y balanceo de carga.
La compañía afirma que un solo sistema Clearwater Forest puede reemplazar hasta nueve servidores Xeon Scalable de segunda generación. Sin embargo, existe un obstáculo económico. Los precios de la memoria se han más que triplicado desde la misma época del año pasado, lo que puede llevar a algunos proveedores a exprimir equipos antiguos por más tiempo.
Diamond Rapids prepara el salto de 2027, pero sin Hyperthreading
Intel también adelantó detalles de Diamond Rapids, su próxima generación Xeon con P-cores. Estos procesadores llegarán con hasta 192 núcleos, un aumento de 50% frente a la generación anterior. El lanzamiento está previsto para algún momento de 2027.
El cambio más polémico será el fin de Hyperthreading en esta generación. Intel incorporó SMT por primera vez en 2002 y durante años lo usó para mejorar la utilización de unidades de ejecución. En Diamond Rapids, el aumento de núcleos no evitará que el recuento total de hilos baje frente a generaciones con SMT.
La decisión puede generar fricción en virtualización y licenciamiento. Algunos clientes suelen valorar los hilos disponibles por cada núcleo físico. Si una plataforma cobra o asigna recursos bajo modelos antiguos, la ausencia de SMT puede cambiar la economía de despliegue.
Intel parece considerar este recorte como temporal. Su siguiente familia, Coral Rapids, traerá de vuelta SMT, según los detalles revelados en Computex. Mientras tanto, Diamond Rapids se orientará a IaaS de alta demanda y alto rendimiento por hilo, un perfil cercano a piezas de HPC y a la serie 6900P.
Diamond Rapids usará el proceso 18A-P, una versión refinada de la tecnología 18A. Los renders compartidos muestran dos dies de E/S y cuatro ensamblajes de cómputo apilados con Foveros. Cada chiplet de cómputo tendría 48 núcleos, para sumar los 192 núcleos máximos.
Intel también planea 16 canales DDR5 para esta familia. La empresa no reveló velocidades oficiales de memoria. Sin embargo, el contexto técnico muestra una presión clara: las cargas HPC y de IA necesitan alimentar muchos núcleos con gran ancho de banda, no solo aumentar el conteo total.
La competencia no esperará. AMD prepara sus Epyc Venice, ampliamente esperados con hasta 256 núcleos, para un evento Advancing AI en San Francisco en julio. Esa comparación pondrá el foco en consumo, costo, ancho de banda y características por núcleo.
Una carrera por memoria, núcleos y software
La estrategia de Intel combina tres frentes. Crescent Island prioriza capacidad de memoria para inferencia, Clearwater Forest aumenta densidad de CPU para tareas concurrentes y Diamond Rapids busca rendimiento por hilo para cargas exigentes. Ninguna pieza resuelve sola el problema de IA, pero juntas muestran cómo cambia el centro de datos.
Para empresas cripto, redes DePIN y proyectos de IA descentralizada, esta evolución puede influir en costos futuros de infraestructura. Los agentes autónomos, validadores con servicios de IA, indexadores, oráculos y mercados de cómputo podrían beneficiarse de servidores con más memoria local y más núcleos. Aun así, esa adopción dependerá del precio real, la disponibilidad y el soporte de software.
El desafío más grande para Intel sigue en el ecosistema. CUDA conserva una ventaja enorme en adopción, y ROCm ganó espacio en algunos despliegues. oneAPI ofrece una alternativa abierta, pero necesita que desarrolladores y operadores inviertan tiempo en optimizar cargas.
Intel describió Crescent Island como un producto “próximamente” y señaló una plataforma para la segunda mitad de 2026. Diamond Rapids tendrá más detalles en Hot Chips en agosto. Entre tanto, Clearwater Forest ya pone el proceso 18A en el centro de datos y abre una nueva comparación frente a AMD, Arm y Nvidia.
La carrera ya no se resume a quién fabrica la GPU más rápida. Ahora también importa quién consigue memoria suficiente, núcleos suficientes y software listo para operar miles de agentes. Intel quiere que su próxima etapa se mida en esos tres terrenos.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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