Por Canuto  

Gigascale, la firma del ex CTO de Meta, Mike Schroepfer, levantó un fondo de USD $250 millones para invertir en energía, infraestructura de red, minerales críticos e IA física, justo cuando la demanda eléctrica de la inteligencia artificial tensiona el mercado.
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  • Gigascale anunció un nuevo fondo de USD $250 millones enfocado en tecnología climática y economía física.
  • La firma buscará oportunidades en generación de energía, redes eléctricas, minerales críticos e IA física.
  • Mike Schroepfer sostiene que las startups ganarán si ofrecen sistemas más baratos, rápidos y fiables.

 


Gigascale, la firma de capital de riesgo dirigida por el ex CTO de Meta, Mike Schroepfer, anunció un nuevo fondo de USD $250 millones para respaldar a fundadores que buscan “reconstruir la economía física”. La apuesta llega en un momento incómodo para el sector, ya que parte del mercado ha enfriado su entusiasmo por la tesis de tecnología climática.

De acuerdo con TechCrunch, el fondo pondrá el foco en energía, infraestructura de red y minerales críticos, siempre bajo una lectura vinculada al clima. La decisión marca una postura contraria al ánimo dominante en venture capital, donde muchos inversores redujeron su exposición a negocios intensivos en capital y con ciclos largos de maduración.

Schroepfer, conocido también como Schrep, no presenta esta estrategia como filantropía. Su tesis apunta a empresas capaces de ganar mercado porque ofrecen soluciones más baratas, rápidas y fiables. En su visión, el impacto climático aparece como consecuencia de mejores sistemas industriales, no solo como argumento ambiental.

Una apuesta contraria al clima del venture capital

El nuevo vehículo representa el segundo fondo de Gigascale y parece continuar la línea de inversión que Schroepfer ha desarrollado desde que inició la firma hace tres años. Durante ese periodo, Gigascale respaldó compañías de alto perfil dentro de tecnología climática, entre ellas Commonwealth Fusion Systems, Heron Power, Mill y Form Energy.

La firma nació a partir del estudio que Schroepfer hizo sobre tecnología climática durante la pandemia de COVID. El nuevo fondo destaca por otro elemento relevante: es el primero con enfoque en etapas tempranas que incluye a inversores institucionales.

La tecnología climática siempre ha funcionado como una categoría amplia. Puede incluir desde software para eficiencia energética hasta materiales industriales, baterías, captura de carbono o nuevas formas de generación eléctrica. La cartera de Gigascale refleja esa amplitud, aunque el mercado ha comenzado a concentrar más atención en energía e infraestructura.

Ese giro no ocurre en el vacío. La expansión de la inteligencia artificial elevó el consumo energético proyectado de centros de datos y empresas tecnológicas. A la vez, la electrificación de procesos industriales y transporte aumenta la presión sobre redes que, en muchos casos, ya enfrentan demoras para nuevas conexiones.

La demanda eléctrica de la IA cambia las prioridades

La electricidad será un foco importante del nuevo fondo. Con la demanda en aumento, Gigascale ve oportunidades tanto en nuevas fuentes de energía como en formas más eficientes de llevarla a empresas y hogares. Esta lectura conecta directamente con uno de los grandes cuellos de botella para la IA: conseguir energía suficiente, estable y a costos competitivos.

Schroepfer señaló la energía solar como un ejemplo reciente de tecnología limpia que gana mercado porque resulta más rápida y barata. Aunque la conversación pública sobre energía limpia suele girar alrededor de paneles solares y baterías, Gigascale observa oportunidades más amplias.

Las tendencias de IA y electrificación dificultan que muchas empresas logren conectarse a la red. Algunas compañías han empezado a explorar sus propias fuentes de energía para evitar retrasos o dependencia de proveedores tradicionales. Sin embargo, esa opción también enfrenta competencia fuerte y limitaciones de suministro.

Un ejemplo citado por Schroepfer es el mercado de turbinas de gas natural. Estas turbinas tienen listas de espera que se extienden hasta principios de la década de 2030, una señal de la presión que vive la infraestructura energética. Para startups capaces de entregar energía de forma más barata, flexible o ambas cosas, esa escasez abre una ventana comercial.

Minerales críticos, redes e IA física

El enfoque de Gigascale no se limitará a generar electricidad. La firma también buscará oportunidades en infraestructura de red, minerales críticos e IA física. Estos sectores forman parte de la base material que sostiene tanto la transición energética como el crecimiento de tecnologías digitales avanzadas.

Los minerales críticos importan porque muchos equipos de energía limpia, baterías y sistemas eléctricos dependen de cadenas de suministro complejas. La infraestructura de red resulta igual de estratégica, ya que no basta con producir electricidad si no existe capacidad para transportarla, distribuirla y gestionarla con confiabilidad.

La mención de IA física también amplía el mapa de inversión. Esta área apunta a sistemas que combinan inteligencia artificial con procesos del mundo real, como automatización industrial, robótica, optimización de energía o gestión de infraestructura. Para lectores del sector cripto y tecnológico, el concepto recuerda una tendencia mayor: el capital vuelve a mirar los activos físicos que sostienen la economía digital.

Schroepfer ya había explicado en el pódcast Inevitable que, en industrias intensivas en energía, traer tu propia energía “va a ser una ventaja competitiva con el tiempo”. Esa frase resume la lógica del fondo: quien controle mejor su suministro energético podrá competir con más fuerza en mercados de alto consumo.

Impacto climático como resultado de mejores sistemas

La tesis de Gigascale se distancia de una narrativa puramente ambiental. Schroepfer plantea que la adopción escala cuando los sistemas funcionan mejor para clientes e industrias. En otras palabras, una startup no gana solo por prometer menos emisiones, sino por resolver costos, velocidad y confiabilidad.

“Las empresas que respaldamos ganan porque son más baratas, más rápidas y más fiables”, dijo Schroepfer en un comunicado. “Así es como escala la adopción. El impacto climático es el resultado de sistemas con mejor rendimiento”.

Esta postura puede resultar atractiva para inversores que miran con cautela el mercado climático tras años de expectativas altas. También encaja con el nuevo ciclo de infraestructura impulsado por IA, donde energía, cómputo, redes y hardware vuelven al centro de las decisiones estratégicas.

Para Gigascale, la oportunidad está en financiar empresas que no solo reduzcan impactos ambientales, sino que también mejoren la economía de sectores físicos. Si la demanda eléctrica continúa creciendo por IA y electrificación, las startups capaces de aliviar esa presión podrían convertirse en piezas clave de la próxima fase tecnológica.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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