El desplome del KOSPI expuso el peligro de combinar una concentración extrema en acciones vinculadas a la IA con deuda, ETF apalancados y ventas automáticas. El episodio surcoreano también plantea una pregunta para Estados Unidos: ¿qué ocurriría si las grandes tecnológicas reducen su gasto en infraestructura de inteligencia artificial?
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- El KOSPI cayó 25% en 21 días y activó umbrales de liquidación en 1,2 millones de cuentas, mientras más de KRW 3 billones fueron vendidos automáticamente.
- Samsung y SK Hynix representan más de 56% del mercado surcoreano, una concentración que amplificó el impacto de la caída de los semiconductores.
- La deuda de margen en Estados Unidos alcanzó cerca de 4,5% del PIB en junio de 2026, según el análisis presentado por Andrei Jikh.
🚨 Caída explosiva en Corea del Sur: el KOSPI se desploma un 25% en solo 21 días ⚠️
Millones de inversionistas minoristas se ven afectados por el apalancamiento.
1,2 millones de cuentas llegan a niveles críticos, activando liquidaciones automáticas.
Samsung y SK Hynix pierden… pic.twitter.com/HniLtvCDi4
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 21, 2026
La burbuja de IA de Corea del Sur se desinfla y expone el riesgo del apalancamiento
El mercado bursátil de Corea del Sur pasó de liderar el rendimiento mundial a enfrentar una corrección abrupta en apenas unas semanas. El episodio puso bajo presión a millones de inversionistas minoristas que utilizaron préstamos y productos apalancados para apostar por el auge de la inteligencia artificial.
En el centro de la turbulencia aparecen Samsung y SK Hynix, dos fabricantes de chips de memoria que se beneficiaron del aumento del gasto en centros de datos. Su peso dentro del índice KOSPI convirtió una caída en el sector de semiconductores en un golpe para todo el mercado nacional.
Una subida extraordinaria terminó en liquidaciones automáticas
Según el análisis presentado por Andrei Jikh en South Korea’s AI Bubble Just Popped, el KOSPI llegó a subir casi 200% durante los 12 meses anteriores a la caída. En contraste, el índice S&P 500 de Estados Unidos avanzó 24% durante el mismo periodo.
El ascenso también alcanzó dimensiones inusuales entre las principales compañías del país. En un momento del año, Samsung llegó a ganar más de 500%, mientras que SK Hynix registró una subida superior a 1.000%.
La comparación con Estados Unidos ayuda a dimensionar el problema de concentración. Las diez mayores compañías del S&P 500 representan 36% del índice, pero Samsung y SK Hynix por sí solas superan 56% del KOSPI.
Corea del Sur tiene cerca de 51 millones de habitantes y alrededor de 14 millones participan como inversionistas minoristas. Muchos de ellos recurrieron a préstamos personales, créditos respaldados por sus salarios y otras formas de deuda para comprar acciones.
En 21 días, el KOSPI perdió 25% y 1,2 millones de cuentas alcanzaron los niveles que activan un margin call. Esa cifra equivale a aproximadamente una de cada 30 personas del país, de acuerdo con los datos expuestos en el análisis.
Los corredores liquidaron más de KRW 3 billones en inversiones cuando los titulares no pudieron aportar fondos adicionales. La venta automática ocurrió incluso con pérdidas, porque los intermediarios deben proteger los préstamos cuando el valor de las garantías cae demasiado.
La presión social impulsó la apuesta por las acciones
El fenómeno no surgió únicamente de la búsqueda de ganancias rápidas. En Corea del Sur existe una expectativa social de conseguir un buen empleo, comprar una vivienda y formar una familia al llegar a cierta edad.
El encarecimiento de la vivienda hizo que ese camino pareciera inalcanzable para muchos jóvenes. Ante esa situación, una parte de la población comenzó a considerar el mercado bursátil como una de las pocas vías disponibles para construir patrimonio.
Algunos inversionistas incluso describieron las acciones como su última oportunidad para acumular riqueza. La presión por no quedarse atrás llevó a numerosos participantes a invertir más allá de sus ahorros disponibles.
Los inversionistas minoristas surcoreanos suelen recibir el apodo de “hormigas”. La expresión alude a que cada participante parece pequeño, pero millones de ellos pueden mover un mercado cuando concentran sus operaciones en los mismos activos.
La exposición no se limitó a acciones tradicionales. Muchos inversionistas compraron ETF apalancados, instrumentos que multiplican el rendimiento diario de un activo, pero también multiplican sus pérdidas cuando el precio se mueve en sentido contrario.
Un fondo 2x busca obtener el doble del movimiento diario de referencia, mientras que uno 3x intenta triplicarlo. Si una acción cae 10% en una jornada, una posición 3x puede sufrir una pérdida cercana a 30% antes de considerar otros efectos del producto.
En el punto máximo de la fiebre, los inversionistas surcoreanos colocaron cerca de KRW 10 billones en fondos apalancados vinculados a una sola compañía. La concentración aumentó la vulnerabilidad de las cuentas ante cualquier cambio en las expectativas sobre los chips.
La inteligencia artificial conectó a Corea del Sur con Wall Street
Samsung y SK Hynix subieron porque los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial necesitan grandes cantidades de memoria. Esos chips almacenan y suministran información a los procesadores que ejecutan modelos de IA.
Las dos empresas surcoreanas dominan una parte importante de ese mercado. Por eso, las expectativas sobre la expansión de la IA se transformaron en una apuesta indirecta por el crecimiento de sus acciones.
El vínculo también conecta a Corea del Sur con las grandes tecnológicas estadounidenses. Microsoft, Google, Amazon y Meta gastaron USD $376.000 millones en infraestructura de IA durante 2025 y, según el análisis, avanzaban hacia USD $725.000 millones en 2026.
Una parte significativa de ese gasto beneficia a los fabricantes de chips y memoria. Así, el mercado surcoreano terminó dependiendo de que las empresas estadounidenses mantuvieran una carrera de inversión cada vez más costosa.
La primera señal de tensión apareció a finales de junio, cuando las acciones de chips en Estados Unidos comenzaron a venderse antes de los resultados de Micron. La compañía estadounidense compite con Samsung y SK Hynix en el mercado de memoria.
La preocupación no necesitaba convertirse en una reducción efectiva del gasto para provocar ventas. Bastó con que los inversionistas contemplaran la posibilidad de una desaceleración en la demanda de memoria.
El KOSPI cayó cerca de 4,6% en una sola sesión y, una semana después, Samsung y SK Hynix perdieron más de 9% cada una durante una jornada. Luego llegó el llamado “martes negro”, cuando el índice descendió más de 10% en un día.
Una caída diaria de 10% tendría una dimensión histórica en Estados Unidos. El análisis la compara con la tercera peor jornada del mercado estadounidense, solo por detrás de 1987 y de la Gran Depresión.
La estructura apalancada amplificó el movimiento. Cuando los precios bajaron, los corredores exigieron más efectivo o vendieron las posiciones, lo que generó nuevas caídas y activó otros margin calls.
Los ETF apalancados añadieron otra fuente de presión. Como deben reequilibrar sus posiciones cada día, pueden vender en un mercado descendente para conservar el nivel de exposición prometido.
En condiciones normales, cerca de 2% de las cuentas con margen surcoreanas enfrentan liquidaciones forzadas. Durante la crisis, la proporción superó 10%, aproximadamente cinco veces el nivel habitual.
El episodio surcoreano plantea un riesgo para Estados Unidos
La caída no se quedó dentro de Corea del Sur. Más de USD $600.000 millones desaparecieron de los mercados asiáticos durante los dos días posteriores, mientras Japón perdió más de 4% y también retrocedieron Taiwán, Hong Kong y China.
El descenso del KOSPI llegó a tal intensidad que un feriado nacional interrumpió temporalmente las operaciones. El presidente surcoreano convocó una reunión de emergencia para intentar estabilizar el mercado.
Sin embargo, el análisis advierte que la deuda no desaparece después de una caída. Las posiciones apalancadas siguen expuestas a nuevos margin calls si los precios continúan bajando.
Estados Unidos utiliza mecanismos similares, aunque en una escala mayor. La deuda de margen estadounidense alcanzó aproximadamente 4,5% del PIB en junio de 2026, el nivel más alto registrado en la historia del país.
Ese porcentaje superó las referencias observadas antes de la burbuja puntocom, la crisis financiera de 2007 y la ola de acciones meme de 2021. El dato oficial, además, solo incluye ciertos préstamos tradicionales de las cuentas de corretaje.
La medición no incorpora por completo los ETF apalancados, las opciones, el portfolio margin ni el crédito privado. Tampoco refleja todas las formas modernas en que los inversionistas pueden aumentar su exposición mediante deuda o derivados.
El mercado estadounidense también presenta una concentración elevada. Las diez mayores compañías representan 36% del S&P 500 y, en su mayoría, dependen de la misma expectativa: que el gasto en IA seguirá creciendo.
Nvidia vende los procesadores, mientras Microsoft, Meta y Google los compran. Micron suministra memoria y todos estos flujos de capital terminan conectados con las ganancias corporativas y con las valoraciones bursátiles.
El inversionista Jim Chanos señaló que el rendimiento operativo del gasto incremental de los hyperscalers cayó de cerca de 40% hace un año y medio a aproximadamente 20%. También advirtió que podría acercarse a 10% si la inversión mantiene su ritmo.
La preocupación central consiste en que una compañía con una valoración de USD $1 billón podría preguntarse si tiene sentido invertir otro billón para obtener apenas USD $50.000 millones. En ese escenario, los bonos del Tesoro podrían parecer una alternativa más eficiente.
El gasto de los hyperscalers será la señal clave
El análisis identifica a Microsoft, Google, Amazon y Meta como las cuatro compañías cuyo gasto de capital puede sostener o debilitar la narrativa global de la IA. Una reducción en sus presupuestos tendría consecuencias inmediatas para toda la cadena de proveedores.
Las empresas de IA que todavía operan con pérdidas justifican la inversión de los hyperscalers. A su vez, ese gasto respalda los ingresos de los fabricantes de chips y ayuda a sostener las valoraciones de las acciones tecnológicas.
OpenAI y Anthropic aparecen como piezas importantes de esa estructura en Estados Unidos. Aunque registran pérdidas de decenas de miles de millones de dólares al año, concentran entre 70% y 80% de la demanda de cómputo para IA, según el análisis.
La reducción del gasto de una sola compañía podría afectar a varios eslabones. Un recorte de 20% en el presupuesto de Microsoft no necesariamente destruiría a la empresa, pero sí podría golpear los ingresos de Nvidia, Micron, Samsung y SK Hynix.
El precedente utilizado es Cisco durante la burbuja puntocom. Coca-Cola necesitaba 10.000 routers de Cisco en 2000, pero redujo sus pedidos a 2.000 en 2001, una decisión que contribuyó al colapso de las ganancias de Cisco y a la caída de 78% del Nasdaq.
La llegada de nuevas ofertas públicas iniciales también aparece como una señal de cautela. En 2026, las IPO alcanzaron más de 12% del PIB en capitalización posterior a la oferta, frente al récord de 5% registrado durante el máximo de la burbuja puntocom.
Históricamente, una oleada de IPO puede indicar que los accionistas internos consideran atractivos los precios para vender participaciones. Esa dinámica transfiere parte del riesgo a nuevos inversionistas, incluidos los participantes minoristas.
Chanos sitúa un posible punto de inflexión entre finales de 2026 y 2027. Aun así, nadie puede determinar con precisión cuándo ocurrirá una desaceleración ni si el gasto en IA seguirá creciendo durante otros seis o 12 meses.
Existen dos escenarios principales. Corea del Sur podría contener la crisis, estabilizar los precios de la memoria y recuperar el KOSPI si los hyperscalers mantienen sus inversiones hasta 2027.
El segundo escenario plantea que el desplome surcoreano sea el primer dominó. Si uno de los grandes compradores reduce su gasto, el mercado estadounidense tendría que enfrentar el desenlace de su nivel récord de deuda y apalancamiento.
El análisis no concluye que la inteligencia artificial carezca de futuro. Su advertencia se dirige a los precios actuales, porque los inversionistas podrían estar pagando hoy por beneficios que las compañías todavía deben demostrar.
La lección inmediata para los participantes del mercado consiste en observar el endeudamiento y evitar asumir riesgos que dependan de una subida permanente. El caso surcoreano mostró que las ventas automáticas pueden convertir una corrección sectorial en una espiral de liquidaciones.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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