Blue Energy quiere trasladar parte de la construcción nuclear a los astilleros y usar gas para generar ingresos antes de incorporar reactores modulares. Su proyecto en Texas aspira a reducir los plazos y los riesgos financieros que han frenado nuevas centrales en Estados Unidos.
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- La compañía planea fabricar módulos de unas 1.500 toneladas en astilleros y transportarlos en barcazas para el ensamblaje final.
- Su proyecto de Victoria, Texas, prevé generar 1 gigavatio con gas en 2030 y sumar hasta cinco reactores modulares desde 2032.
- Blue Energy proyecta acortar la construcción a unos 36 meses y estima para proyectos posteriores un costo cercano a USD $5.000 por kilovatio.
⚛️ Blue Energy propone fabricar módulos nucleares en astilleros y llevarlos en barcazas.
En Texas, planea generar 1 GW con gas en 2030 y sumar hasta cinco reactores desde 2032.
Proyecta obras de 36 meses y USD 5.000/kW en futuros proyectos. La planta aún requiere permisos. pic.twitter.com/GebjFsEO0P
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 22, 2026
Blue Energy propone cambiar el lugar y la secuencia en que se construyen las centrales nucleares: fabricar grandes módulos en astilleros y llevarlos en barcazas hasta el sitio de instalación. La empresa, fundada en 2023 por Jake Jurewicz, quien es su director ejecutivo, sostiene que ese método puede reducir demoras y costos, dos obstáculos que han dificultado el desarrollo de nuevos reactores en Estados Unidos. Su primer proyecto será una planta híbrida en Victoria, Texas, diseñada para comenzar con gas y luego incorporar energía nuclear.
Una industria frenada por las obras
Construir una central nuclear exige coordinar miles de camiones, trasladar piezas hasta lugares que pueden ser remotos y reunir durante años a trabajadores especializados, entre ellos electricistas y soldadores. También demanda grandes compromisos de capital antes de que la planta produzca electricidad e ingresos, lo que complica conseguir financiamiento para proyectos expuestos a problemas técnicos, falta de personal o trabas regulatorias. El resultado, según el contexto descrito por MIT News, suele ser una obra más costosa y prolongada de lo previsto.
La publicación señala que el costo promedio de una central nuclear termina duplicando la estimación inicial y que los retrasos pueden extenderse durante años. En Estados Unidos, la unidad 3 de la planta Vogtle comenzó a operar en 2023, siete años después de lo previsto, y fue el primer reactor nuevo construido en el país en más de tres décadas. Ese antecedente ilustra por qué la dificultad no se limita a diseñar reactores: también abarca construirlos a tiempo y controlar el riesgo financiero.
Jurewicz sostiene que la tecnología nuclear ofrece atributos atractivos para el sistema eléctrico, como una operación por encima de 90% de capacidad, generación sin emisiones de carbono y producción despachable y confiable. Sin embargo, afirma que esos beneficios no se han traducido en suficientes nuevas centrales porque la industria no ha resuelto bien el desafío de construirlas. Su propuesta, por tanto, apunta menos a inventar un reactor distinto y más a reorganizar la fabricación y el montaje.
El problema financiero está ligado a esa incertidumbre constructiva: prestamistas y compradores de electricidad pueden dudar de un proyecto que quizá acumule sobrecostos antes de generar ingresos. Jurewicz ha descrito un bloqueo en el que el gobierno, las constructoras, las empresas eléctricas y los grandes compradores de energía no quieren asumir por sí solos el riesgo de que el presupuesto se multiplique. Blue Energy plantea que los astilleros pueden ocupar un papel nuevo en esa ecuación, al trasladar parte de la producción a instalaciones industriales controladas.
La fabricación se traslada al astillero
La compañía quiere aprovechar astilleros que ya fabrican grandes estructuras de acero para las industrias del petróleo, el gas y la energía eólica marina. Esas instalaciones cuentan con equipos especializados, trabajadores cualificados y espacios preparados para producir componentes de gran tamaño. Según la lógica de Blue Energy, fabricar allí permitiría automatizar más tareas y controlar mejor el entorno de trabajo que en una obra nuclear tradicional, donde numerosas actividades ocurren directamente en el sitio de construcción.
Los componentes principales de la propuesta, llamados Bloques Azules, pesarían alrededor de 1.500 toneladas y reunirían sistemas mecánicos, eléctricos y de tuberías. La empresa espera que lleguen listos para conectarse y que los equipos locales completen el ensamblaje final en destino. Luego, las barcazas transportarían esos bloques desde el astillero hasta la planta, una alternativa a movilizar miles de piezas y organizar buena parte de la fabricación en el terreno donde funcionará el reactor.
La idea se relaciona con la experiencia académica y profesional de Jurewicz. Creció en Chicago y trabajó como dibujante de construcción durante la escuela secundaria; en el MIT estudió ingeniería nuclear y física, obtuvo una maestría en ciencia e ingeniería nuclear y cursó estudios de energía. Su tesis exploró cómo aplicar a las centrales nucleares prácticas de construcción de las industrias marítimas de petróleo y gas, en las que se fabrican habitualmente grandes instalaciones de acero.
Después de graduarse, Jurewicz trabajó en estrategia corporativa para la empresa de servicios públicos Exelon Energy y patrocinó investigaciones en el MIT. Al fundar Blue Energy en 2023, optó por un diseño de reactor más convencional que el enfoque que había considerado inicialmente, el cual contemplaba un nuevo sistema de seguridad pasiva y otro marco de seguros regulatorios. La empresa dice que sus módulos seguirán métodos de fabricación estándar y deberán cumplir los requisitos de licenciamiento y garantía de calidad nuclear.
Una planta que comienza con gas
Blue Energy también propone construir la infraestructura de generación por etapas, una estrategia que denomina de gas a nuclear. En vez de esperar a que los reactores estén listos para producir electricidad, la central comenzaría a operar con turbinas de gas mientras se prepara la incorporación de unidades nucleares. La empresa sostiene que ese inicio temprano permitiría obtener ingresos antes y financiar la primera fase de una manera parecida a una planta de gas, reduciendo parte del riesgo de capital.
El diseño prevé instalar desde el comienzo el sistema de turbina de vapor destinado a la futura generación nuclear y alimentarlo inicialmente con vapor producido mediante turbinas de combustión de gas. Más adelante, Blue Energy cambiaría esa fuente de energía por reactores nucleares. La compañía sostiene que construir desde el inicio componentes que servirán para la fase nuclear evita tener que esperar a que toda la infraestructura esté lista antes de poner en marcha la planta.
Para el proyecto de Victoria, Texas, Blue Energy contempla una capacidad híbrida total de 2,5 gigavatios. Según el calendario presentado por la empresa, dos turbinas de gas de GE Vernova aportarían 1 gigavatio en 2030; desde 2032, se sumarían otros 1,5 gigavatios mediante hasta cinco reactores modulares pequeños. La compañía tiene un acuerdo con GE Vernova Hitachi Nuclear Energy para avanzar en el diseño, la licencia y el análisis de seguridad del proyecto. El reactor previsto es el BWRX-300, un pequeño reactor modular de agua en ebullición; la aprobación de un informe de licencia por parte de la NRC no equivale a la autorización de construcción de esta planta.
La empresa prevé que la capacidad adicional facilite otros usos locales de la energía, incluida la desalinización de agua, que Jurewicz identifica como una necesidad en el sur de Texas. También presenta la planta como una fuente de electricidad limpia, confiable y resistente frente a huracanes u otros escenarios climáticos que puedan afectar a la comunidad. El fundador sostiene que el proyecto podría crear cientos de empleos permanentes bien remunerados y servir de base para el crecimiento económico local, aunque esos beneficios dependen de que la obra avance según lo planeado.
Permisos, plazos y costos bajo evaluación
Blue Energy informó que la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos aprobó en diciembre de 2025 un informe técnico sobre su enfoque de licenciamiento, que respalda la secuencia de gas a nuclear. Esa aprobación no representa un permiso para construir la planta. El 15 de septiembre de 2026, la empresa presentó ante la NRC la primera parte de una solicitud por fases para el permiso de construcción de la unidad nuclear en el Puerto de Victoria, Texas. El expediente entró en el proceso regulatorio y la presentación, por sí sola, no autoriza la construcción.
La compañía estima que podría reducir a unos 36 meses un proceso de construcción que históricamente ha tomado más de diez años. También proyecta que la energía de proyectos posteriores alcance un costo cercano a USD $5.000 por kilovatio, mientras que, de acuerdo con la comparación citada por Jurewicz, Vogtle suministra energía a más del doble de ese costo. Son proyecciones de la empresa, no resultados ya demostrados en una planta terminada, y dependen de que la fabricación modular y el calendario funcionen como espera.
El enfoque intenta cambiar quién absorbe el riesgo de construcción. Jurewicz plantea que los astilleros y las instalaciones de fabricación podrían asumir una parte de ese riesgo porque trabajan en entornos industriales controlados y están habituados a producir estructuras de gran escala. Para Blue Energy, esa participación ayudaría a superar la reticencia de gobiernos, constructoras, empresas eléctricas e incluso grandes compradores de energía a comprometerse con obras cuyo presupuesto podría aumentar dos o tres veces.
El resultado del proyecto de Texas pondrá a prueba si la prefabricación, el transporte por barcaza y la generación inicial con gas pueden reducir los obstáculos que han frenado nuevas centrales nucleares. La empresa busca demostrar que una planta puede avanzar hacia la energía nuclear mientras produce electricidad con otra fuente y que los módulos fabricados fuera del sitio pueden acortar la fase de montaje. Por ahora, el calendario, los costos y la capacidad final siguen siendo metas anunciadas por Blue Energy, sujetas a permisos y ejecución.
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