El CEO de Ripple, Brad Garlinghouse, aseguró que la próxima fase de adopción cripto estará impulsada por infraestructura financiera real y no solo por ciclos especulativos. En esa visión, las stablecoins, la tokenización de activos del mundo real y los pagos automatizados por IA emergen como las tres grandes fuerzas que acercan blockchain a las finanzas tradicionales.
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- Brad Garlinghouse dijo que las stablecoins, la tokenización y los pagos con IA están definiendo la nueva etapa cripto.
- Richard Teng destacó que los pagos globales tradicionales siguen siendo lentos, costosos y fragmentados, lo que favorece a las stablecoins.
- Lily Liu señaló que los pagos máquina a máquina y los activos del mundo real tokenizados podrían ampliar el alcance de blockchain.
El CEO de Ripple, Brad Garlinghouse, considera que la siguiente etapa de la adopción cripto no dependerá tanto de los ciclos del mercado como de la infraestructura financiera que está migrando hacia redes blockchain. Su planteamiento apunta a un cambio de enfoque: menos especulación y más uso práctico dentro de pagos, mercados de capitales y automatización digital.
Garlinghouse compartió esta visión en una mesa redonda de CoinDesk junto con Richard Teng, CEO de Binance, y Lily Liu, presidenta de la Fundación Solana. Durante la conversación, los tres ejecutivos coincidieron en que las stablecoins, los activos del mundo real tokenizados y los pagos impulsados por inteligencia artificial son áreas con capacidad para acercar los criptoactivos a las finanzas convencionales.
La idea central es que el sector está entrando en una fase donde el valor de la tecnología blockchain se mide cada vez más por su utilidad como riel financiero. Eso incluye transferencias, emisión de activos digitales vinculados a instrumentos del mundo real y sistemas automatizados de pago entre software, dispositivos y servicios.
Según reportó Yahoo Finance al reseñar el panel, los comentarios se producen en un momento en el que bancos, gestores de activos y compañías de pagos siguen probando infraestructura blockchain, luego de varios años en los que gran parte de la atención institucional estuvo concentrada en el trading de criptomonedas.
Stablecoins como punto de entrada institucional
Entre los temas abordados, las stablecoins ocuparon el lugar más inmediato dentro de la narrativa de adopción. Estos activos digitales, normalmente vinculados al valor de monedas fiduciarias como el dólar, han sido promovidos durante años como herramientas útiles para reducir fricción en pagos internacionales y transferencias de valor entre plataformas.
Richard Teng sostuvo que el segmento está ganando tracción porque los sistemas tradicionales de pagos globales continúan siendo lentos, costosos y fragmentados. Ese diagnóstico se ha repetido en buena parte de la industria, pero adquiere más peso a medida que instituciones financieras buscan herramientas para mover dinero con mayor rapidez y menor dependencia de intermediarios.
Durante el panel se citaron datos de Dune Analytics que muestran un volumen de transferencias de stablecoins de USD $10,5 billones solo en enero. Esa cifra fue presentada como una señal de escala operativa, y como un indicador de que esta clase de activos ya no se limita a nichos cripto, sino que empieza a competir por casos de uso que antes pertenecían exclusivamente a la infraestructura financiera tradicional.
El avance de las stablecoins también se vincula con un cambio de percepción institucional. Tras episodios que dañaron la reputación del sector, como Terra y FTX, la posibilidad de contar con marcos regulatorios más claros parece estar ayudando a reconstruir confianza entre actores corporativos y bancarios que antes preferían mantenerse al margen.
Teng afirmó que el impulso alrededor de la GENIUS Act ha contribuido a fortalecer la confianza institucional. Garlinghouse, por su parte, indicó que reglas más claras en Estados Unidos podrían atraer a más bancos hacia el mercado, después de años de cautela asociados tanto a la presión regulatoria como al golpe reputacional que dejaron los colapsos del último ciclo.
Tokenización y acceso financiero
El segundo gran eje del debate fue la tokenización de activos del mundo real, también conocida en la industria como RWA por sus siglas en inglés. En términos simples, esta tendencia busca representar sobre blockchain instrumentos o bienes externos, como valores, deuda, fondos u otros activos, para facilitar su emisión, transferencia o fraccionamiento digital.
Lily Liu describió esta área como una de las mayores oportunidades de largo plazo para blockchain. Según su planteamiento, el potencial resulta especialmente visible en mercados donde el acceso a la banca y a los mercados de capitales sigue siendo limitado, ya que la tokenización podría reducir barreras de entrada y ampliar la disponibilidad de productos financieros.
La relevancia de este punto está en que la tokenización no solo se presenta como una mejora tecnológica, sino también como una posible expansión de acceso. Si una infraestructura digital permite emitir, liquidar o negociar activos con menos intermediación y menores costos, ciertos mercados podrían abrirse a participantes que hoy enfrentan restricciones operativas o geográficas.
Garlinghouse sumó a este argumento la idea de que una regulación más favorable está haciendo que las instituciones se sientan más cómodas con las finanzas basadas en blockchain. En su visión, esto ha contribuido a que las criptomonedas vuelvan a ser, en sus palabras, “una palabra emocionante” dentro de las finanzas tradicionales.
Esa afirmación refleja un cambio importante respecto al clima posterior a las grandes quiebras del sector. Durante ese período, muchas empresas financieras optaron por distanciarse públicamente de las criptomonedas, aun cuando seguían investigando la tecnología subyacente. Ahora, el interés parece desplazarse hacia aplicaciones con utilidad más concreta y menos asociadas a la especulación minorista.
IA y pagos máquina a máquina
El tercer catalizador mencionado durante la mesa redonda fue la inteligencia artificial aplicada a pagos. En este frente, Lily Liu señaló que los pagos máquina a máquina impulsados por IA representan un caso de uso de largo plazo para Solana, especialmente por la combinación de liquidación rápida y comisiones bajas.
La hipótesis es que agentes de software, dispositivos conectados y servicios digitales podrían ejecutar pagos automáticos entre sí sin intervención humana directa. En un entorno donde asistentes inteligentes, robots, vehículos conectados o plataformas de software negocien recursos y tareas en tiempo real, la infraestructura de pago necesitaría ser veloz, programable y de bajo costo.
Desde esa óptica, blockchain puede funcionar como una capa de liquidación para interacciones que hoy todavía son incipientes. El concepto no implica solo pagar por bienes o servicios en línea, sino habilitar economías enteras entre máquinas y sistemas autónomos que consumen datos, capacidad informática, ancho de banda o servicios digitales de forma continua.
Aunque se trata de una visión a más largo plazo que el caso de las stablecoins, su inclusión en el debate muestra hasta qué punto la conversación sobre adopción cripto se está ampliando. Ya no se limita a la exposición a bitcoin o al intercambio de tokens en plataformas de trading, sino que empieza a vincularse con la infraestructura necesaria para mover valor a velocidad de internet.
Un relato de adopción más amplio
La discusión entre Ripple, Binance y la Fundación Solana deja ver una narrativa distinta a la de ciclos previos. En lugar de centrarse exclusivamente en precios, entusiasmo de mercado o nuevos máximos de activos concretos, la atención se desplaza hacia aplicaciones que podrían integrarse en el funcionamiento cotidiano del sistema financiero y de la economía digital.
Ese giro no elimina los riesgos ni las dudas que aún rodean al sector. Persisten desafíos regulatorios, tecnológicos y reputacionales. Sin embargo, el énfasis en pagos, tokenización y automatización sugiere que una parte relevante de la industria quiere sostener su crecimiento sobre usos medibles, con impacto potencial en banca, comercio internacional y servicios digitales.
El hecho de que bancos, gestores de activos y empresas de pagos estén probando rieles blockchain refuerza esa lectura. A diferencia de etapas anteriores, la propuesta ya no descansa solo en la promesa de una revolución futura, sino en herramientas que comienzan a mostrar volumen, eficiencia y compatibilidad con necesidades reales del mercado.
En ese contexto, la visión de Garlinghouse resume una tesis que gana terreno entre ejecutivos cripto: la próxima ola institucional no se definirá únicamente por comprar o negociar activos digitales, sino por construir y utilizar la infraestructura para transferir valor, emitir instrumentos financieros y habilitar nuevas formas de interacción económica automatizada.
Al momento citado en la cobertura original, XRP cotizaba en USD $1,44 por token. Más allá del precio puntual, el mensaje del panel fue que el impulso más relevante para la industria podría estar trasladándose desde la volatilidad de mercado hacia la utilidad financiera de la tecnología blockchain.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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