Un grupo de investigadores redujo drásticamente los recursos estimados para una operación clave de un eventual ataque cuántico contra Bitcoin y Ethereum. El avance no significa que las redes puedan ser vulneradas hoy, pero eleva la presión para migrar hacia sistemas de criptografía postcuántica antes de que exista una computadora capaz de ejecutar el ataque completo.
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- El circuito presentado requiere 1.151 qubits lógicos y 1,30 millones de puertas Toffoli, según sus autores.
- El desafío ECDSA.Fail redujo en 86% el puntaje de recursos durante aproximadamente dos meses, aunque usa una contabilidad distinta a la de Google.
- Investigadores advierten que la migración postcuántica debe comenzar con años de anticipación, porque el remedio no puede aplicarse retroactivamente.
⚛️ Bitcoin y Ethereum: baja el costo teórico de un ataque cuántico
Un circuito usa 1.151 qubits lógicos y 1,30 millones de puertas Toffoli, menos de la mitad del benchmark de Google.
No es un ataque actual. La migración postcuántica requiere años. pic.twitter.com/4rCrovGyUJ
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 10, 2026
Investigadores reducen a la mitad el costo cuántico de atacar Bitcoin y Ethereum
Un grupo de investigadores redujo de forma sustancial el costo estimado de una operación clave en un eventual ataque cuántico contra Bitcoin y Ethereum. El circuito presentado requiere 1.151 qubits lógicos y 1,30 millones de puertas Toffoli, una combinación que representa menos de la mitad del benchmark comunicado previamente por Google, aunque los autores advierten que ambas mediciones utilizan convenciones de contabilidad diferentes.
El hallazgo no constituye un ataque contra ninguna red ni demuestra que una computadora cuántica pueda romper hoy la criptografía de los activos digitales. Sin embargo, el resultado reaviva el debate sobre los plazos de migración hacia sistemas postcuánticos, porque modificar protocolos, billeteras y fondos expuestos requiere años de coordinación técnica antes de que aparezca una amenaza operativa.
Un benchmark más bajo para una operación crítica
El trabajo fue escrito por Jieyi Long, director de tecnología de Theta Labs, junto con investigadores vinculados a varios proyectos cripto e instituciones académicas. Sus autores midieron el costo del circuito mediante dos componentes: los qubits lógicos, que funcionan como memoria de trabajo, y las puertas Toffoli, operaciones que concentran una parte importante del tiempo de ejecución.
Ambos factores se multiplican para obtener un puntaje único, por lo que un número menor representa un circuito más eficiente bajo esa metodología. Durante aproximadamente dos meses, las propuestas de un desafío público redujeron el puntaje desde 10.750 millones hasta 1.496 millones, una caída de 86% que modificó de manera considerable la referencia disponible para analizar el riesgo.
Google Quantum AI publicó sus propias estimaciones el 31 de marzo y fijó 2029 como objetivo para la migración hacia criptografía postcuántica, pero no divulgó el circuito utilizado para llegar a esos cálculos. La empresa sí publicó un verificador capaz de revisar otros circuitos y calcular su costo, acompañado por una prueba de conocimiento cero que demostraba la existencia de un circuito calificado.
Eigen Labs aprovechó ese software para lanzar ECDSA.Fail el 30 de mayo, con el objetivo de recibir y comparar mejoras propuestas por investigadores. Más de 100 personas participaron en el desafío, incluidos desarrolladores e investigadores afiliados a Ethereum Foundation, Eigen Labs, StarkWare, Starknet Foundation, Theta Labs, Brevis, Sei Labs y Trail of Bits.
La comparación con Google debe interpretarse como una referencia numérica y no como una demostración formal de superioridad técnica. Los investigadores señalaron que Google utilizó interfaces y convenciones de contabilidad distintas, una diferencia que puede alterar el resultado aun cuando ambas iniciativas estudien operaciones relacionadas con la seguridad de las mismas redes.
El avance no equivale a un ataque real
Los autores enfatizaron que los circuitos evaluados no incorporan la corrección de errores físicos y tampoco representan una implementación completa del algoritmo de Shor. Por esa razón, el puntaje no indica cuántos equipos físicos existen ni cuánto costaría construir una máquina capaz de ejecutar el ataque de principio a fin.
La distinción resulta central para evitar una lectura alarmista del estudio, pero no elimina su relevancia estratégica. Una reducción importante en los recursos teóricos puede cambiar los supuestos utilizados por desarrolladores, custodios y operadores de infraestructura al calcular cuánto tiempo queda para proteger claves potencialmente vulnerables.
El proceso de optimización tampoco terminó con la fecha límite del artículo presentado al desafío. Los investigadores reportaron posteriormente un diseño que alcanzó 952.707 puertas Toffoli y otro que redujo el requerimiento hasta 813 qubits lógicos, dos mejoras que muestran que los parámetros todavía pueden seguir cambiando conforme avance el trabajo especializado.
En Bitcoin y Ethereum, la preocupación se concentra en la criptografía de curva elíptica utilizada para proteger determinadas claves y firmas. Si una computadora cuántica suficientemente potente pudiera derivar una clave privada a partir de una clave pública expuesta, un atacante podría intentar autorizar transacciones no deseadas, aunque ese escenario aún no es técnicamente posible con los sistemas disponibles.
Bitcoin acumula exposición y Ethereum fija un horizonte
Una estimación publicada en junio calculó que aproximadamente 6,9 millones de BTC se encuentran expuestos a un futuro ataque cuántico. El cálculo incluye cerca de 1,7 millones de monedas asociadas con direcciones tempranas cuyas claves públicas ya están visibles en la cadena, además de fondos cuyas claves quedaron expuestas debido a la reutilización de direcciones.
La estimación no significa que esos BTC estén siendo atacados actualmente ni que exista una computadora capaz de quebrar la criptografía de Bitcoin. La exposición describe una condición que podría facilitar un ataque futuro, por lo que la protección dependería de que usuarios, desarrolladores y operadores migren los fondos hacia mecanismos resistentes antes de que la capacidad cuántica alcance un nivel crítico.
Ethereum, por su parte, apunta a contar con seguridad postcuántica completa en sus capas de ejecución, consenso y datos para diciembre de 2029. Ese calendario refleja que la transición no depende de cambiar una sola función criptográfica, sino de revisar distintos componentes de la infraestructura y coordinar actualizaciones que deben mantener la compatibilidad y la seguridad de la red.
Jieyi Long explicó que la urgencia no proviene de un ataque inminente, sino del tiempo que exige aplicar el remedio. “Nada de esto es urgente porque un ataque sea inminente”, dijo Long, según The Block, antes de añadir que la situación es urgente porque la solución toma años y no puede aplicarse retroactivamente.
El nuevo cálculo presiona los cronogramas
Eli Ben-Sasson, cofundador y director ejecutivo de StarkWare, dijo que sintió “mariposas” cuando el equipo de sus investigadores le presentó los resultados. Su reacción resume el impacto político y técnico del hallazgo: una mejora en un circuito experimental puede influir en las fechas que las redes consideran razonables para completar una migración de seguridad.
Ben-Sasson afirmó a The Block que reducir a la mitad el costo de romper la criptografía de Bitcoin en apenas dos meses debería llevar a todos a mantenerse alerta. También sostuvo que, si las estimaciones del costo de ataque continúan cayendo, los cronogramas asociados al llamado Q-Day no pueden conservar automáticamente sus cifras anteriores solo porque la computadora capaz de ejecutar la operación todavía no haya sido construida.
El llamado Q-Day describe de forma general el momento en que una computadora cuántica pueda ejecutar operaciones suficientes para comprometer sistemas criptográficos ampliamente utilizados. No existe una fecha confirmada para ese escenario y el estudio no ofrece una predicción sobre su llegada, pero sí aporta nuevos datos para evaluar cómo podrían cambiar las proyecciones si los circuitos siguen optimizándose.
Para Bitcoin y Ethereum, el desafío combina una dificultad de ingeniería con una dificultad de coordinación. Los desarrolladores deben diseñar alternativas resistentes, someterlas a pruebas, integrarlas en los protocolos y lograr que los usuarios trasladen fondos o actualicen herramientas sin abrir nuevas vulnerabilidades durante la transición.
El resultado también muestra el valor de los ejercicios abiertos para medir riesgos que todavía pertenecen al terreno de la investigación. Aunque las cifras no equivalen a una amenaza inmediata, la reducción del benchmark obliga a tratar la criptografía postcuántica como una tarea de planificación presente, no como un problema que pueda resolverse después de que aparezca la primera máquina capaz de romperla.
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
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