Elon Musk sostiene que la inteligencia artificial y los robots podrían más que duplicar la economía mundial en menos de una década, una previsión mucho más ambiciosa que la estimación previa de un aumento de entre 20% y 30% atribuida a la IA. Mientras tanto, empresas de minería de Bitcoin están reconvirtiendo energía y centros de datos para participar en el auge de la infraestructura de IA.
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- Elon Musk afirmó que la IA y los robots más que duplicarán la economía global en menos de 10 años.
- Su nueva previsión supera una estimación previa de crecimiento económico de entre 20% y 30% atribuida a la IA.
- Riot Platforms y Hut 8 han anunciado acuerdos vinculados con centros de datos y computación para IA, mientras otras mineras exploran el mismo giro.
🤖⚡ Musk afirma que la IA y los robots podrían más que duplicar la economía global en menos de 10 años.
La previsión no incluye metodología pública.
⛏️ Riot, Hut 8, Core Scientific e IREN reconvierten infraestructura minera de Bitcoin para centros de datos de IA. pic.twitter.com/7QMYPIeKkr
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 10, 2026
Elon Musk elevó de forma considerable su pronóstico sobre el impacto económico de la inteligencia artificial y la robótica. El director ejecutivo de Tesla y SpaceX afirmó que ambas tecnologías podrían más que duplicar la economía global en menos de 10 años, una proyección que excede ampliamente las estimaciones que había planteado días antes sobre el aporte potencial de la IA.
La declaración llega mientras empresas tecnológicas y operadores de centros de datos aceleran sus inversiones en chips, energía e infraestructura de computación. Desde el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022, la IA se convirtió en uno de los principales focos de gasto corporativo, aunque Musk no acompañó su nueva previsión con una metodología, un modelo económico ni supuestos detallados que permitan evaluar cómo calculó ese resultado.
Una previsión mucho más ambiciosa
En una publicación realizada el 9 de septiembre, Musk escribió que la combinación de inteligencia artificial y robots “más que duplicará la economía global en menos de 10 años”. El mensaje presenta una visión de transformación acelerada, en la que la automatización de tareas, la producción industrial y la expansión de los sistemas computacionales modificarían la capacidad productiva de numerosos sectores.
La magnitud del pronóstico implica que la IA y la robótica podrían añadir, durante la próxima década, una cantidad de producción económica superior a toda la economía mundial actual. Sin embargo, esa interpretación describe la escala implícita de la frase, no una cifra formal presentada por Musk, quien no especificó si hablaba de crecimiento acumulado, producto interno bruto nominal o producción ajustada por inflación.
El comentario también amplía una estimación que el empresario había compartido el 2 de septiembre durante un evento virtual del G20. En ese momento, calculó que la inteligencia artificial podría aumentar la economía global entre 20% y 30%, lo que algunos reportes tradujeron aproximadamente en entre USD $20 billones y USD $30 billones anuales.
La diferencia entre ambas afirmaciones muestra que Musk está planteando escenarios de distinta escala y horizonte temporal. La primera estimación se refería al posible incremento económico asociado con la IA, mientras que la nueva incorpora también a los robots y proyecta una transformación de menos de una década, sin explicar qué condiciones tecnológicas, laborales o financieras deberían cumplirse.
Los mineros de Bitcoin buscan un nuevo negocio
El auge de la IA ya está alterando la estrategia de varias empresas que tradicionalmente concentraban sus operaciones en la minería de Bitcoin. Estos operadores controlan instalaciones con acceso a grandes volúmenes de electricidad, sistemas de refrigeración y capacidad de centros de datos, activos que pueden adaptarse para ofrecer computación de alto rendimiento a desarrolladores de inteligencia artificial.
La presión sobre la rentabilidad de la minería de Bitcoin ha impulsado esa reconversión, aunque la historia no presenta una desaparición de la actividad minera. Compañías como TeraWulf, Core Scientific, IREN, Riot Platforms y Hut 8 han ampliado sus negocios relacionados con la IA, buscando contratos de largo plazo que proporcionen ingresos más previsibles que la exposición directa al precio de BTC y a los costos operativos de la minería.
Riot Platforms informó el 11 de agosto que había asegurado un acuerdo de 20 años para suministrar 191 megavatios de capacidad en su campus de Rockdale, Texas, a Anthropic. El contrato se espera que genere alrededor de USD $9.100 millones en ingresos durante su vigencia y ofrece a Anthropic acceso a energía y capacidad informática para sus operaciones de IA. El acuerdo representa un desplazamiento parcial de Riot desde la minería exclusiva de Bitcoin hacia la infraestructura necesaria para ejecutar modelos de inteligencia artificial.
Hut 8 también avanzó en esa dirección con un contrato de arrendamiento de 15 años por USD $9.800 millones para ampliar la capacidad de su campus de centros de datos de IA Beacon Point, en Texas. La operación contempla 352 megavatios de capacidad en una segunda fase del complejo. Por su parte, IREN y Core Scientific también figuran entre las compañías que han buscado ampliar su participación en el mercado de computación para IA.
La infraestructura se convierte en el punto decisivo
Core Scientific comenzó su giro hacia este segmento antes que varias de sus competidoras, con un acuerdo de infraestructura de 12 años firmado en 2024 con CoreWeave. El contrato, respaldado por Nvidia, tiene un valor superior a USD $3.500 millones y muestra cómo los operadores de minería pueden aprovechar sus instalaciones para atender una demanda diferente, pero igualmente intensiva en energía y capacidad informática.
La transición responde a una característica central de la economía de la IA: los modelos avanzados necesitan chips especializados, suministro eléctrico constante, redes de alta velocidad y sistemas de refrigeración capaces de operar sin interrupciones. Una compañía minera que ya cuenta con parte de esa infraestructura puede intentar monetizarla mediante arrendamientos o servicios de computación, aunque el cambio también exige nuevas capacidades técnicas y compromisos financieros de largo plazo.
Los acuerdos citados tienen plazos de entre 12 y 20 años, una duración que contrasta con la volatilidad diaria de los mercados de criptomonedas. Para los operadores, esos contratos pueden ofrecer mayor visibilidad sobre los ingresos, pero también los vinculan a una industria tecnológica en rápida evolución, donde la demanda de equipos, chips y capacidad de procesamiento podría cambiar conforme aparecen nuevas arquitecturas.
El caso de los mineros de Bitcoin ayuda a dimensionar la expectativa que rodea a la IA, aunque no demuestra por sí mismo que la previsión de Musk vaya a cumplirse. Las empresas están reaccionando a incentivos comerciales concretos, mientras que la proyección del empresario depende de variables más amplias, como la productividad, la adopción de robots, la sustitución laboral y la capacidad de convertir avances técnicos en producción económica real.
Una apuesta que todavía enfrenta incertidumbres
La expansión de la IA puede impulsar nuevas inversiones y aumentar la eficiencia en sectores que utilizan software, automatización y análisis de datos. No obstante, el impacto final sobre la economía dependerá de la velocidad con que las empresas integren estas herramientas, de la disponibilidad de energía y chips, y de la forma en que los trabajadores y los gobiernos respondan a los cambios en el empleo y la distribución de los ingresos.
La robótica añade otra capa de complejidad al pronóstico, porque sus beneficios dependen de fabricar máquinas, instalar sistemas de control y adaptar plantas, almacenes o servicios completos. A diferencia de una aplicación digital, un robot requiere componentes físicos, mantenimiento y condiciones operativas específicas, por lo que la adopción puede avanzar de manera desigual entre países y sectores.
También existe una diferencia entre el valor de las inversiones vinculadas con la IA y el crecimiento efectivo de la economía global. El aumento del gasto en centros de datos o semiconductores puede reflejar expectativas empresariales, pero solo se convierte en crecimiento sostenido cuando genera bienes y servicios adicionales, mejora la productividad o reduce costos sin crear desequilibrios que terminen limitando la expansión.
Por ahora, la declaración de Musk funciona como una apuesta de gran escala sobre el futuro de la tecnología, no como una previsión respaldada públicamente por cálculos verificables. La reconversión de los mineros de Bitcoin ofrece una señal concreta del interés comercial por la IA, mientras el resultado macroeconómico de esa carrera dependerá de si la infraestructura construida logra traducirse en productividad suficiente durante los próximos años.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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