Por Canuto  

Dos jubilados de 77 años demandaron a Broad Street Global Management y a sus administradores para recuperar USD $1.415.373, mientras la SEC mantiene un caso contra el grupo y Z Squared afronta pérdidas en su negocio de minería de Dogecoin.
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  • Paula y Stephen Darby reclaman en tribunales el pago en efectivo que, según alegan, Broad Street debía entregarles.
  • La SEC acusa a Broad Street de captar más de USD $1.000 millones de más de 1.000 inversores.
  • La flota de minería transferida a Z Squared fue valorada en USD $660 millones, pero generó ingresos con pérdidas.


Paula y Stephen Darby, ambos de 77 años, demandaron en un tribunal federal de Miami a Broad Street Global Management, LLC, BroadStreet, Inc., Steven Baldassarra y Joseph Baldassarra. La acción, presentada el 4 de septiembre, busca recuperar USD $1.415.373 que los jubilados aseguran tener invertidos en el Broad Street Global Fund, además de solicitar medidas para proteger los activos del fondo mientras avanza el litigio.

El caso conecta la disputa de los jubilados con la historia de Z Squared, una empresa cotizada en Nasdaq que recibió equipos de minería de Dogecoin provenientes de una estructura vinculada a Broad Street. Según la información publicada por Protos, el grupo había promocionado retornos anuales de 28% para algunos inversores, mientras la acción común de Z Squared, identificada con el ticker ZSQR, perdió 76% de su valor durante los 12 meses previos al reporte.

Una demanda por más de un millón de dólares

Los Darby sostienen que los Baldassarra estarían intentando quitar más de USD $500 millones a sus propios inversores, una acusación incluida en la demanda y que todavía deberá ser examinada por el tribunal. El documento afirma que entre los afectados estarían los propios jubilados, cuyo reclamo asciende aproximadamente a USD $1.415.373, aunque una alegación civil no demuestra por sí misma que haya existido una conducta ilegal.

La demanda pide que un juez nombre un administrador judicial para Broad Street Global Fund y ordene la liquidación de sus activos. Los demandantes también buscan que el proceso permita transformar en dinero los bienes vinculados al fondo, en lugar de obligarlos a aceptar instrumentos cuya valoración y liquidez consideran inciertas.

Entre esos activos aparece una participación relacionada con una etapa del mercado alcista de 2021, cuando BTC alcanzó por primera vez USD $60.000 y DOGE llegó a USD $0,73. El contraste con el presente resulta significativo: el precio de Dogecoin se encontraba por debajo de USD $0,09 en el contexto descrito por la noticia, mientras los inversores enfrentaban dificultades para convertir sus derechos en efectivo.

El tribunal emitió las citaciones correspondientes después de la presentación de la demanda, según el reporte. A partir de ese momento, los demandados tendrán que responder formalmente a los reclamos, pero las afirmaciones iniciales de los Darby no deben interpretarse como hechos probados ni como una conclusión judicial sobre la responsabilidad de las partes.

La intervención de la SEC

La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos demandó en enero de 2025 a Broad Street y a sus administradores, alegando que el grupo había captado más de USD $1.000 millones de más de 1.000 inversores. Los fondos, según el expediente descrito, debían financiar hoteles, proyectos de viviendas personalizadas y un resort situado en una laguna de Carolina del Sur, presentado con promesas de ingresos perpetuos y tasas de rendimiento extraordinarias.

La división de minería de criptomonedas de Broad Street habría recibido aproximadamente USD $199 millones después de promocionar retornos anuales de 28%. Esa cifra se convirtió en uno de los elementos centrales del atractivo comercial del proyecto, porque ofrecía a los inversores una rentabilidad muy superior a la que normalmente se asociaría con una operación minera expuesta a los precios de los activos digitales, al costo energético y a la depreciación del hardware.

Desde abril de 2025, un monitor designado por el tribunal supervisa la empresa, unos meses después de la acción de cumplimiento de la SEC. La supervisión judicial no equivale a una resolución definitiva del caso, pero muestra que la estructura empresarial opera bajo un escrutinio formal mientras continúan las actuaciones regulatorias y las reclamaciones privadas.

El nombre Broad Street puede evocar la calle asociada con el distrito financiero de Manhattan, aunque el grupo mencionado en el caso no está relacionado con esa vía. La referencia importa porque las marcas financieras pueden sugerir una imagen de prestigio o experiencia, pero no sustituyen la revisión de los contratos, los activos subyacentes, los riesgos operativos y las condiciones de rescate ofrecidas a los inversores.

La transferencia de los equipos a Z Squared

A pesar de los procedimientos derivados del caso de la SEC, la rama minera avanzó con un proceso para llegar al mercado público. En abril de 2026, una fusión con una compañía de adquisición de propósito especial trasladó la flota de mineros de Dogecoin a Z Squared, cuyas acciones comunes comenzaron a cotizar en Nasdaq bajo el símbolo ZSQR.

David Halabu, director ejecutivo de Z Squared, había trabajado con Broad Street desde finales de 2021. Tras el cierre de la combinación de negocios, Broad Street conservó 41,5 millones de acciones, equivalentes aproximadamente al 81% de la empresa, y las distribuyó entre sus miembros, una participación que convirtió a una entidad vinculada al fondo en accionista controlante de la compañía pública.

La valoración asignada a la operación fue considerablemente más elevada que la registrada posteriormente en los libros de Z Squared. Una firma de valoración calculó en USD $660 millones el valor de una flota de 9.800 máquinas, pero esa estimación partía del supuesto de que todas eran equipos Bitmain L9 de alto rendimiento para minar Dogecoin.

La composición real de la flota era menos favorable: 8.228 unidades correspondían a modelos L7, con especificaciones inferiores a las del equipo utilizado en el supuesto de valoración. En los registros contables de Z Squared, las máquinas ingresaron por USD $12,4 millones y presentaban un valor neto de USD $11,3 millones al cierre del trimestre, una diferencia amplia frente a la cifra de USD $660 millones divulgada para la transacción.

Una operación minera que genera pérdidas

Durante el segundo trimestre de 2026, la flota generó apenas USD $1,6 millones en ingresos, y 88% de esa suma provino de Dogecoin. El costo de ingresos alcanzó 211% de la facturación, lo que significa que la actividad consumió más recursos directos de los que produjo antes de considerar otros cargos asociados con la operación.

Z Squared reconoció en sus documentos que los costos directos de minería superaron los ingresos obtenidos antes de aplicar la depreciación de la flota. La empresa registró una pérdida neta trimestral de USD $13,8 millones, por lo que la infraestructura presentada en la operación como un activo minero de USD $660 millones generó ingresos bajo condiciones deficitarias.

La rentabilidad de una flota de minería depende de múltiples variables, entre ellas el precio de la criptomoneda, la dificultad de la red, la eficiencia de los equipos, el costo de la electricidad y la disponibilidad operativa. En el caso descrito, el desempeño trimestral muestra que una valoración elevada del hardware no garantiza que las máquinas produzcan flujo de caja positivo ni que los accionistas puedan recuperar rápidamente el capital invertido.

La caída de 76% en las acciones de ZSQR durante el último año añade presión a los inversores que recibieron o eligieron valores vinculados con la empresa. Una acción cotizada puede ofrecer liquidez en condiciones normales, pero esa posibilidad se reduce cuando el precio cae con fuerza, el negocio registra pérdidas y existe una relación visible con un fondo bajo supervisión judicial y un procedimiento de la SEC.

El reclamo por el pago en efectivo

En noviembre de 2025, Broad Street ofreció a los inversores dos alternativas para reembolsar sus posiciones: recibir efectivo en un plazo de 180 días o aceptar acciones de una compañía de adquisición registrada en las Islas Caimán. Los Darby eligieron el pago en efectivo, que estaba previsto para el 27 de mayo de 2026.

Según la demanda, cuando faltaban cinco días para el vencimiento del plazo, Broad Street cambió la opción seleccionada por los jubilados y los trasladó hacia acciones de la compañía de las Islas Caimán. Los demandantes sostienen que esa modificación no respetó su decisión original, razón por la que acudieron a los tribunales para exigir el dinero en lugar de títulos cuya valoración y posibilidad de venta consideran problemáticas.

El conflicto ilustra una diferencia esencial entre un reembolso en efectivo y una entrega de acciones: el primero fija el medio de pago y reduce la exposición inmediata a la volatilidad, mientras el segundo deja al inversor sujeto al precio, la liquidez y el desempeño futuro de la empresa emisora. Para dos personas jubiladas, la diferencia puede ser especialmente relevante cuando el capital reclamado representa ahorros acumulados durante décadas.

La solicitud de los Darby no determina todavía cómo terminará el caso ni si recibirán el monto reclamado. El tribunal deberá valorar los contratos, las comunicaciones del fondo, la validez del cambio de opción y la situación de los activos, mientras los procedimientos de la SEC continúan por separado.

Z Squared busca nuevos negocios

Mientras enfrenta el impacto de la minería deficitaria, Z Squared amplió su narrativa corporativa hacia la inteligencia artificial y la infraestructura de centros de datos. La empresa cerró una adquisición totalmente en acciones de un campus de centro de datos en Arkansas con ocho megavatios de capacidad, una operación que apunta a diversificar el negocio más allá de los equipos dedicados a Dogecoin.

Halabu escribió a los accionistas que prefería ganarse su confianza con megavatios entregados en lugar de pedirla con palabras. La frase resume el intento de la compañía por presentar la capacidad energética y la infraestructura física como activos estratégicos, aunque la nueva línea de negocio todavía debe demostrar que puede compensar las pérdidas de la operación minera.

El cambio hacia centros de datos y aplicaciones de inteligencia artificial refleja una tendencia empresarial frecuente entre compañías vinculadas con activos digitales: reutilizar infraestructura eléctrica y capacidad computacional para atender mercados con una demanda potencialmente más amplia. Sin embargo, la expansión también exige inversiones, clientes, contratos y resultados financieros verificables, elementos que no quedan resueltos únicamente por completar una adquisición.

En su último informe trimestral para accionistas, Z Squared reveló que BSG Series CM, LLC, la entidad de la que adquirió toda su flota de minería, fue su accionista controlante inmediatamente después de la combinación de negocios. El documento también indicó que esa entidad figura como demandada en los procedimientos de cumplimiento de la SEC, una conexión corporativa que mantiene el escrutinio sobre la empresa pública.

La acción de la SEC permanece en curso y la demanda de los Darby añade una disputa individual a un expediente con consecuencias potenciales para otros inversores. Hasta que los tribunales determinen responsabilidades y derechos de pago, la historia combina promesas de altos retornos, una flota de minería valorada de forma controvertida, pérdidas operativas y jubilados que intentan recuperar su efectivo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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