Un comité parlamentario británico instó al gobierno a reconsiderar su relación con Palantir, cuestionando tanto el contrato de £330 millones con el NHS como un reciente acuerdo militar adjudicado sin licitación competitiva. Los legisladores advierten sobre riesgos de dependencia tecnológica, soberanía digital y alineación política de la compañía estadounidense.
***
- El Parlamento británico cuestiona el contrato de £330 millones entre el NHS y Palantir por riesgos de dependencia tecnológica.
- Legisladores piden más transparencia sobre un acuerdo de defensa de £240 millones otorgado sin concurso público.
- La empresa defiende sus servicios y asegura que ya ayuda a mejorar la eficiencia en 168 hospitales del sistema sanitario británico.
La relación entre Reino Unido y la firma estadounidense de análisis de datos Palantir enfrenta un nuevo capítulo de tensión política. Un comité parlamentario británico recomendó al gobierno revisar e incluso cancelar parte de sus acuerdos con la empresa, argumentando que el país corre el riesgo de desarrollar una dependencia excesiva de una compañía extranjera con fuertes vínculos con el aparato de seguridad y defensa de Estados Unidos.
De acuerdo con un reporte publicado por Bloomberg, las observaciones aparecen en un informe elaborado por el Comité de Ciencia, Innovación y Tecnología de la Cámara de los Lores, que analizó el estado de los servicios digitales en el sector público británico. Entre los distintos proveedores tecnológicos evaluados, Palantir fue señalada como el caso más preocupante.
La presidenta del comité, la parlamentaria laborista Chi Onwurah, afirmó que la empresa representa “un punto de debilidad inaceptable” dentro de la infraestructura digital británica. Según la legisladora, la preocupación no se limita a cuestiones técnicas, sino también a la creciente influencia que puede ejercer una compañía extranjera sobre servicios públicos estratégicos.
“Tenemos un proveedor clave con una agenda política propia, que claramente se presenta como aliado del Estado estadounidense”, señaló Onwurah en declaraciones recogidas por Bloomberg.
El polémico contrato con el sistema de salud británico
La principal controversia gira en torno al contrato adjudicado a Palantir en 2023 para modernizar la infraestructura de datos del Servicio Nacional de Salud (NHS), uno de los pilares más emblemáticos del Estado británico.
El acuerdo, valorado en aproximadamente £330 millones (USD $445 millones), fue otorgado durante el anterior gobierno conservador y desde entonces ha enfrentado críticas relacionadas con privacidad, vigilancia y soberanía tecnológica.
El informe parlamentario recomienda que el gobierno utilice una cláusula contractual que permitiría rescindir el acuerdo antes de tiempo y desarrollar una alternativa británica antes de finalizar el año. Además, solicita información detallada sobre el tipo exacto de datos clínicos y personales a los que Palantir puede acceder mediante sus sistemas.
Los legisladores también advierten sobre el riesgo de “dependencias debilitantes” que podrían dificultar o encarecer una futura migración hacia otros proveedores.
El concepto, conocido como vendor lock-in, ocurre cuando una organización queda tan integrada a una plataforma tecnológica específica que cambiar de proveedor se vuelve complejo, costoso o prácticamente inviable. “Una vez que estás atrapado con un proveedor, terminas recibiendo peor servicio y pagando más dinero”, advirtió Onwurah.
Defensa y geopolítica alimentan el debate
Las preocupaciones no se limitan al ámbito sanitario. El comité también solicitó explicaciones sobre un contrato de aproximadamente £240 millones otorgado recientemente a Palantir por el Ministerio de Defensa británico sin un proceso competitivo de licitación.
La compañía mantiene una estrecha relación con agencias militares y de inteligencia estadounidenses, además de haber conseguido múltiples contratos bajo la segunda administración del presidente Donald Trump en áreas como defensa, seguridad fronteriza y vigilancia.
Para algunos legisladores europeos, esta proximidad al aparato de seguridad estadounidense genera dudas sobre la conveniencia de depender de una empresa extranjera para infraestructuras críticas.
El informe también cuestiona públicamente las posiciones políticas expresadas por el CEO de Palantir, Alex Karp, y por su cofundador, el multimillonario Peter Thiel. Según los parlamentarios, varias de sus declaraciones representan un “claro desajuste” con los valores políticos y sociales predominantes en Reino Unido.
Las críticas llegan en un momento especialmente sensible para Europa, donde el concepto de soberanía tecnológica ha ganado protagonismo ante las crecientes tensiones geopolíticas y la dependencia de servicios desarrollados en Silicon Valley.
Palantir responde a las acusaciones
La compañía rechazó las conclusiones del informe y defendió su contribución al sector público británico. Louis Mosley, director de Palantir para Reino Unido, calificó el documento como una evaluación politizada que ignora los beneficios concretos obtenidos por organismos públicos que utilizan su tecnología.
“Existe un debate serio sobre transformación digital y soberanía tecnológica en una época de rápidos cambios tecnológicos e incertidumbre geopolítica. Lamentablemente, no encontrará señales de ese debate en este informe”, afirmó Mosley.
El ejecutivo sostuvo que los sistemas de la compañía han contribuido a mejorar la eficiencia hospitalaria, reducir tiempos de espera y fortalecer capacidades militares.
Según datos proporcionados por Palantir, hasta febrero un total de 168 hospitales y organizaciones del NHS habían adoptado sus plataformas de análisis de datos, y unas 80 instituciones reportaron mejoras operativas relacionadas con atención médica más rápida y eficiente.
Una apuesta creciente por el mercado británico
La controversia surge mientras Palantir acelera su expansión en Reino Unido.
La compañía reportó ingresos por USD $130 millones en el país durante el trimestre más reciente, equivalentes a cerca del 8% de sus ventas globales. Además, ha reforzado su presencia política y empresarial mediante nuevas contrataciones y compromisos de inversión.
Entre ellas destaca una promesa de invertir £1.500 millones en Reino Unido hacia 2030, así como el reciente acercamiento de figuras vinculadas al partido Reform UK, liderado por Nigel Farage, actualmente uno de los movimientos con mayor crecimiento en las encuestas nacionales.
El propio primer ministro Keir Starmer visitó recientemente oficinas de Palantir durante un viaje oficial a Washington, reflejando el interés del gobierno británico por mantener relaciones con empresas tecnológicas estratégicas de Estados Unidos.
Ahora el Ejecutivo dispone de dos meses para responder formalmente al informe parlamentario y aclarar si mantendrá intactos los acuerdos con Palantir o si evaluará cambios en su estrategia tecnológica para reducir la dependencia de proveedores extranjeros en sectores considerados críticos.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
Empresas
OpenAI busca influir en la regulación de la IA y propone supervisión obligatoria de modelos avanzados
Bitcoin
Scott Bessent reafirma avances hacia reserva estratégica BTC y pide aprobar CLARITY Act este verano
billonarios
Bernie Sanders acusa a Kevin O’Leary de vivir desconectado de la realidad económica de los estadounidenses comunes
Estados Unidos